5 de febrero de 2014

OPINIÓN.

05.02.2014 
la "crisis" y aumento de los precios 
El neoliberalismo energético contraataca 
Ante la movida del ex secretario Montamat y del CEO de Shell, la opinión de especialistas extranjeros. 
Por: Federico Bernal
En un artículo de la semana pasada, "La prueba de fuego para la nueva YPF", Daniel Montamat, testigo para la estadounidense El Paso Energy en su demanda contra todos los argentinos ante el CIADI, reclama una YPF con "autonomía de gestión" y precios internacionales para los combustibles –cosa que Aranguren intenta aplicar en la realidad–. Dejemos el primer punto, bien político, para una próxima nota. Abordemos el segundo.

Remarcar precios de energía y combustibles. La reacción de Montamat frente a la devaluación es internacionalizar los precios de la energía en general y los de los combustibles en particular (un 20%, escribió). Así, el secretario de Energía de Fernando de la Rúa se alinea con los empresarios y comerciantes remarcadores de precios de las últimas semanas, y entre los que por supuesto destaca el CEO de Shell. Si Montamat ocupara la citada cartera y un sujeto como aquel ex presidente volviera a Balcarce, los ciudadanos estarían una vez más como entre 1976 y 2003, librados a las desastrosas fuerzas del mercado. ¿Qué significaba esto en tiempos de Montamat al frente de Energía? Que por ejemplo las tarifas eléctricas eran determinadas por las precipitaciones: caían gotitas, las represas se llenaban, los precios bajaban; no caían, las represas se secaban, los precios subían. "Librados a la lluvia" en materia eléctrica, librados a intereses foráneos en gas y combustibles, éramos ciudadanos de un país que no se pertenecía a sí mismo.

El grupo de los cuatro. Paradójicamente a su permanente argumento de "crisis energética", Montamat sugiere aplicar justo aquellas políticas que de modo irremediable nos conducirían a una crisis –como la Mesa de Enlace con los granos no liquidados y la UIA con sus presiones y pretensiones persiguen crear condiciones de una crisis financiera y económica–. Para romper el cerco falaz de los ocho ex secretarios, de los que nuestro protagonista es líder indiscutido, desde el Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC - www.oetec.org) recurrimos a cuatro especialistas extranjeros para conversar sobre el significado de "crisis energética" y su vinculación directa y sinérgica con un aumento indiscriminado y desregulado de los precios de la energía y los combustibles, tal como nos sugiere Daniel y presiona Juan José. Aclaración pertinente: para la selección de los entrevistados se utilizó como criterios excluyentes: 1) no haber sido testigos para empresas que demandaron a su propio país y su propio pueblo ante tribunales internacionales; 2) no identificarse con el libre mercado en materia energética. ¿Por qué? Para escuchar las mismas opiniones los tenemos a nuestros patriotas expertos locales.

Especialistas con sentido común y nacional. Recurrimos a los economistas, profesores, doctores e investigadores especializados en energía Jorge Zafrilla (Universidad de Castilla - La Mancha, España), Stella Tsani (U. de Reading, Reino Unido), John A. Paravantis (U. de Piraeus, Grecia) y Abubakar S. Aliyu (U. Keffi, Nigeria). Nuestra pregunta común fue: ¿Cuándo se verifica una crisis energética en un país y cuáles son sus causas y síntomas principales? Para el español "un país sufre una crisis energética cuando el aumento del precio de la energía excede los límites del sentido común, o cuando el acceso a las fuentes de energía primaria está restringido debido a conflictos geopolíticos o a la escasez de suministro". La especialista británica opinó: "La expresión crisis energética se utiliza generalmente para describir los problemas asociados con la restricción del suministro energético que puede traducirse en una limitada disponibilidad energética y el aumento de precios al consumidor." ¿Qué dijo el experto griego? "Una crisis energética puede producirse por la caída pronunciada del suministro de energía o un gran aumento del precio, y constituye un problema económico para toda la sociedad, con amplia repercusión en todos los ámbitos de la vida y de la actividad empresarial." Por último, el especialista nigeriano, señaló: "Es difícil determinar de manera precisa algún factor determinado como indicador de que un país esté experimentando una crisis energética. Sin embargo y con los años, los expertos han puesto de manifiesto que algunos de los parámetros mencionados a continuación podrían servir como indicadores para saber si un país se enfrenta o no a una crisis energética: 1) precio de la energía; 2) consumo de energía per cápita; 3) Demanda vs. oferta. Por ejemplo, un alza en el precio de la energía debido a la generación (o al costo del combustible) ha sido un indicador importante de la seguridad energética." En fin, se advierte de todos ellos, no testigos en demandas internacionales contra sus propios países ni promotores del libre mercado como motor excluyente del  desarrollo, que su sentido común en calidad de expertos está íntimamente vinculado a la defensa del interés del consumidor y la seguridad energética de la Nación, por cierto, atributos inexistentes tanto en el CEO de Shell como en los ex funcionarios energéticos de los ochenta, noventa, 2000, 2001 y 2002. 

En el clavo. Frente a las respuestas brindadas, nos aventuramos a profundizar más la cuestión del alza descontrolada de los precios de la energía y su impacto social y económico. Recurrimos pues nuevamente a la economista Tsani, quien nos aclaró: "Para la industria, la crisis energética se asocia con elevaciones impredecibles del precio de la energía..." Depender de la lluvia para conocer el importe final de la tarifa, como en los '90, 2000, 2001 y 2002, era, sin duda alguna, toda previsibilidad. Bastaba tener al Servicio Meteorológico como subsecretaría de la cartera Energía. Sigamos ahora con el profesor de Castilla - La Mancha y esta más que interesante reflexión: "El aumento incontrolado del precio de la energía y el acceso limitado a las fuentes se presentan en países o economías con algunas características típicas y compartidas, entre las que destaco: 1) alta subordinación a la volatilidad de los precios internacionales de la energía; 2) debilidad para controlar las crisis cambiarias; 3) barreras insuficientes contra la inflación en el país; 3) existencia de estructuras de mercado oligopólicas en la industria energética; 4) regulación orientada y guiada por grupos de presión (lobbies) energéticos". Con esta reflexión nos despide Zafrilla: "La excesiva dependencia con respecto al consumo de combustibles fósiles y la ausencia de fuentes nacionales de energía ponen al país en una posición débil frente al alza de los precios internacionales. Si el país carece de un control adecuado sobre las políticas cambiarias, los procesos inflacionarios derivados del alza del precio de la energía podrían reducir notablemente la competitividad del país, poniéndolo en situación de riesgo de recesión económica." ¿Algo para agregar? Montamat atacó siempre la medida más importante en cuanto a regeneración de "fuentes nacionales de energía" como fue la renacionalización de YPF. Ahora, ante la nueva corrida contra el peso –en buena medida ocasionada por la movida de la firma anglo-holandesa– propone la remarcación, lo que conduce inexorablemente al descontrol cambiario. Como se desprende de los dichos de Zafrilla, esta última consecuencia conduce, en definitiva, a recesión económica: lo que el ex funcionario y el neoliberalismo doméstico anhelan. Shell destaca como punta de lanza.

Conclusiones. Nos gustaría cerrar con una reflexión del especialista griego: "Desde los '70, las empresas productoras de petróleo y de gas natural han estado presionando para obtener mayor desregulación de precios, argumentando que tales políticas estimularán las inversiones, normalizarán el suministro y disminuirán la probabilidad de futuras crisis energéticas." En suma y tomando las opiniones aquí vertidas, ¿qué decir de las declaraciones de Montamat? Y más importante aun: ¿qué hacer con los incrementos de Shell? Una vez más pretenden retornar a los felices tiempos en los que la Secretaría de Energía se reducía a subsecretaría del Servicio Meteorológico Nacional por un lado (sequía, la señal para aumentar los precios; lluvias, la señal para apagar las más caras turbinas termoeléctricas), y a filial de las multinacionales o del capital privado por el otro. En fin, la seguridad jurídica de la ciudadanía así como la competitividad del aparato industrial y productivo del país están siendo seriamente amenazadas. El aumento descontrolado del precio de la energía y los combustibles (no por la devaluación, sino por la especulación y el mercado), ajustados a cotizaciones y fijaciones de precios internacionales, y que nada tienen que ver con los intereses nacionales golpean las puertas de millones de hogares y fábricas de la República. Montamat, además de perito para una empresa extranjera en litigio contra el Estado Nacional, fue secretario de Energía entre diciembre de 1999 y agosto de 2000. El cargo le alcanza para presentarse a la opinión pública como un "especialista". Pero es consultor privado, sirve a intereses privados locales y extranjeros, al dios mercado. Desde OETEC no nos resignamos a la imposición –por parte de los medios del atraso y la exclusión– de semejantes individuos en calidad de expertos garantes del bienestar común y del progreso social e industrial del país. Mucho menos nos resignamos a tener empresas extranjeras que además de pertenecer a la potencia colonialista que ocupa la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur- desprecia con inquina el interés del pueblo argentino.


05.02.2014 

Sobre el asunto de shell 
Hace un par de días, algunos diputados del PRO presentaron un proyecto de declaración en solidaridad con el presidente de Shell en la Argentina, "ante los ataques de carácter público que recibiera de funcionarios del gobierno nacional" al mismo tiempo manifiestan "su preocupación y profundo repudio ante la mencionada situación". 
Por: Eric Calcagno
En los fundamentos se alarman por "las declaraciones de funcionarios del gobierno nacional acusando públicamente a la petrolera anglo-holandesa de intentar desestabilizar la cotización de la divisa estadounidense al llevar adelante una maniobra de compra de la moneda por arriba de ocho pesos, cuando la cotización era menor". Estas actitudes del gobierno, "atentan contra la democracia argentina", leemos más adelante, así como a los fundamentos mismos de la libre empresa, establecidos en la Constitución, dicen. Un sagaz uso de las citas les permite invocar nada menos que a Juan Bautista Alberdi, ya que las empresas "importan a la prosperidad de la nación y a la existencia del poder. Sin rentas no hay gobierno; sin gobierno, sin población, sin capitales, no hay Estado." Veamos pues los hechos, es decir la cotización del dólar.
La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), dependiente de la Procuración General de la Nación, está investigando la posibilidad de que se hayan cometido delitos con motivo de las maniobras especulativas que provocaron la suba de la cotización del dólar a partir del jueves 23 de enero.

Ese día la petrolera Shell compró dólares en el mercado mayorista a precios muy superiores al vigente: cotizaban a 7,20 pesos por dólar y pagaron 8,40. A partir de estas operaciones en el mercado cambiario, se incrementaron las cotizaciones de manera injustificada, con lo que se habrían cometido ilícitos cambiarios, fraudes al comercio e industria, defraudaciones contra la administración pública y estafa contra los accionistas de la empresa Shell, que debieron pagar mucho más de lo necesario.

La Procuración General de la Nación a través de su portal de noticias afirmó que "las presuntas conductas de manipulación en el dólar dentro del mercado cambiario con una finalidad desestabilizadora afectan al orden público económico-financiero; en tanto lesionan el normal desarrollo del mercado, como también su confiabilidad y estabilidad, pudiendo configurarse un daño que impactaría a todo el sistema y un perjuicio a los intereses económicos de la Nación". En el otro extremo de la escala, está la posible defraudación a los accionistas de la empresa que compró los dólares más caros. Hay, mal que les pese a las almas sensibles, algunos hechos que pueden configurar delitos en tres categorías, tal como lo define el Código Penal vigente.

¿Es un hecho de inseguridad?

El primero de los posibles delitos es el que ya comenzó a examinar la Procelac y se refiere al cometido contra el orden económico y financiero. Estaría configurado por la compra de dólares a un valor significativamente superior al que marcaba la cotización vigente y que influyó sobre los precios pagados después.

Recordemos que el art. 309, inc. 1 a) del Código Penal establece que "será reprimido con prisión de uno (1) a cuatro (4) años, multa equivalente al monto de la operación e inhabilitación de hasta cinco (5) años, el que: a) Realizare transacciones u operaciones que hicieren subir, mantener o bajar el precio de valores negociables u otros instrumentos financieros, valiéndose de noticias falsas, negociaciones fingidas, reunión o coalición entre los principales tenedores de la especie, con el fin de producir la apariencia de mayor liquidez o de negociarla a un determinado precio." Deberá determinarse cuál fue la importancia que tuvo en la devaluación de la moneda que siguió a esa operación, y sería un delito contra el orden económico y financiero.

El segundo delito sería el fraude que se habría cometido en perjuicio del comercio y la industria. Así leemos en el art. 300 inc. 1, que establece que serán reprimidos con prisión de seis (6) meses a dos (2) años: 1º. El que hiciere alzar o bajar el precio de las mercaderías por medio de noticias falsas, negociaciones fingidas o por reunión o coalición entre los principales tenedores de una mercancía o género, con el fin de no venderla o de no venderla sino a un precio determinado.

Por último está el delito más fácil de probar, que es el de la defraudación a los accionistas de Shell, a los que se hizo pagar por la compra de dólares mucho más de lo requerido por el vendedor. Los artículos 172 y 173 del Código Penal fijan una pena de un mes a seis años a "el que, por disposición de la ley, de la autoridad o por un acto jurídico, tuviera a su cargo el manejo, la administración o el cuidado de bienes o intereses pecuniarios ajenos, y con el fin de procurar para sí o para un tercero un lucro indebido o para causar daño, violando sus deberes perjudicare los intereses confiados u obligare abusivamente al titular de estos" (art. 173, inc. 7).

¿Señalar que una petrolera extranjera influyó en la cotización del dólar –con la comisión de posibles delitos– es un atentado a la democracia? ¿O es un atentado a la democracia utilizar el poder económico para fijar políticas que sólo dependen de las urnas? Quizá una lectura más profunda, más completa, más analítica de Alberdi los lleve por otros caminos, y así puedan diferenciar la suprema potestad de Estado, que no reside en las corporaciones, sino en el pueblo, que es eso que llamamos Soberanía. Lo esperamos.

Pero es una extraña ecuación la que nos propone el texto citado: la prosperidad como fundamento del poder, por lo cual sólo es poder aquel que se asienta sobre la prosperidad (de quién, de quiénes, cómo: nada dicen); luego la importancia de la renta (suponemos que Alberdi, lector de Ricardo, hablara de la renta de la tierra, ucronía si que conveniente; la renta como base del gobierno, de la población, tema caro a Alberdi, pero también capitales y por último el Estado. En esta especie de Alberdi for dummies que proponen, queda claro que Estado es sólo aquel que garantice rentas, gobierno, población y capitales, según una definición que no hacen explicita. Al naturalizar la política, sólo quedan axiomas sin demostrar, que es la esencia de su dogma ultraliberal, y que poco tiene que ver con los principios que cada cual pueda sustentar, pero mucho con las relaciones de fuerza (digamos sólo: distribución del ingreso) que desean ver recuperadas.

Tanta estructura ausente en el pronunciamiento, diría Umberto Eco, marca qué es lo que se busca. La estructura ausente, dice Eco, es lo que da sentido al texto, como en una novela policial, lo que no se revela hasta la última página: es el nombre del culpable. En este caso, almas sensibles, la solidaridad con un empleado de Shell no es más que afirmar los derechos fácticos de las empresas más grandes para fijar el orden económico, político y social que les permita a las corporaciones maximizar sus ganancias a costa del conjunto de la sociedad. La Constitución que dicen defender no es la del derecho, sino la de los hechos de fuerza.

Porque quien fija un precio ejerce un poder, y en este pensamiento ultraliberal ese poder no puede estar siquiera a alcance de voto; entonces es indignante. En estos tiempos interesantes, cada actor devela sus verdaderas intenciones, así como los intereses que defiende. Sería triste, aun para Alberdi, que la Soberanía resida en una petrolera anglo-holandesa, que ataca lo político para defenderse desde una cierta visión económica (eso de la "libre empresa"). Por cierto, esa petrolera aumentó sus combustibles un 12 por ciento.

Como vimos que son tan descuidados en el interés de sus accionistas, sólo podemos pensar que se trata de un conflicto de poder, con comisión de posibles delitos. ¡Pero que más da! Todo vale, para ellos y sus defensores, frente al demonio del populismo.
Fuente:TiempoArgentino



LA NACIÓN” Y CLARÍN FOGONEAN ESA CAMPAÑA ANTIDEMOCRÁTICA
Ponen a Timerman de blanco, pero el tiro es a Cristina
En las últimas semanas se vigorizó una campaña de desestabilización contra el gobierno. No quieren que la presidenta termine su mandato. Lo ponen de blanco al canciller, pero el tiro por elevación va contra la presidenta.
EMILIO MARÍN
¿Alguien duda que existe una campaña desestabilizadora que pretende abortar el mandato de Cristina Fernández de Kirchner? Signos de esa conjura se advierten en las jugadas que culminaron en la devaluación y los aumentos desmedidos de precios. Shell y su CEO, Juan J. Aranguren echaron más leña al fuego, con su unilateral aumento en los combustibles.
Los editoriales y notas de opinión en The New York Times y The Wall Street Journal, con despiadados ataques a las políticas presidenciales, pueden ser parte de la “ayudita” externa a esa campaña.
Por la cantidad y mala leche de las notas publicadas, ningún medio puede disputar el podio antigubernamental a Clarín y su socio “Gaceta Ganadera” (léase “La Nación”).
En el reportaje que concedió el domingo pasado a Raúl Kollman, de Página/12, Héctor Timerman le contó que tiene sobre su escritorio siete cuadros con notas de la “tribuna de doctrina” ruralista donde se lo denigra. Dijo que cuando no esté más en el Palacio San Martín se los va a llevar a su casa para tener presente esos ataques conservadores.
Volviendo a la pregunta inicial, de si alguien dudaba de que existe esa campaña antidemocrática. Hasta un opositor como Hermes Binner declaró ayer que sí, que tal cosa existe. En diálogo con Radio 2 de Rosario, el referente del FAP afirmó que “seguramente existen sectores que especulan con el final del gobierno kirchnerista antes de término”. Agregó: “no hay que caer en esta situación (…) hay que respetar el voto de la gente”.
Que el kirchnerista gobernador de Misiones, Maurice Closs, denunciara que “hay sectores que quieren que Cristina Kirchner se vaya antes de 2015”, es una cosa. Que lo convalide el opositor Binner, eso ya tiene otro precio.
Pegan a Cristina
El motivo de fondo para esa campaña no es algo que haya sucedido ayer ni anteayer. Es una revancha ansiada por los genocidas que en número cercano a 500 están tras las rejas con una condena judicial en regla, tarde pero segura. Está motorizada por el odio de los sojeros, terratenientes, pooles de siembra y cerealeras que nunca digirieron la resolución 125, que gravaba con retenciones móviles la exportación de granos. Y que, paradojalmente, en función de la derrota de ese instrumento, debieron pagar un 35 por ciento de retenciones por la soja. Está el odio visceral e ideológico de una parte de los caceroludos que querían linchar a la presidenta y varios ministros. La búsqueda de acortar el mandato de CFK es compartida por políticos opositores derrotados en 2011 y que hoy -pese a sus mejores chances de volver a hacerse del gobierno- no verían mal una salida de pista la presidenta. Creen que así van a poder correr solos, sin que la mandataria pueda influir en las elecciones de 2015 apoyando a un candidato oficialista. Un desplome kirchnerista convertiría a CFK en un Raúl Alfonsín.
Los medios monopólicos, que debieron tragar el sapo de la ley de servicios audiovisuales y el fallo de la Corte Suprema, también tienen acumulada una factura contra la jefa de Estado. La quieren hacer “pakapaka” (palos a los Ka).
La concertada campaña para pegarle a la presidenta, aún convaleciente de su problema de salud, diciendo que no se sabía si volvía, que no hablaba al país, etc, cuando poco tiempo antes se quejaban de que abusaba de la cadena nacional, confirmó esa hoja de ruta mediática. Pegarle a Cristina es la rutina de su gimnasia comunicacional. Viven para eso.
Dicho eso, conviene precisar que la debilidad política del gobierno y el descenso de la popularidad de Cristina ha creado el mejor ámbito para las críticas malintencionadas. Esa baja es también culpa de la víctima: con la devaluación se tiró tierra y a mucha gente encima, no sólo a los opositores de la cacerola.
Davos versus CELAC
El veneno de la derecha se hizo más mortal a raíz de la participación argentina en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en Cuba. Que la presidenta y el canciller compartieran allí tribuna y reuniones con los representantes de otras 32 naciones, que suscribieran documentos defendiendo ese ámbito tercermundista, las soberanías nacionales y las democracias, fue “too mach” (demasiado). Verla a Cristina Fernández reunirse no con un Castro sino con dos (Fidel y Raúl), condenar el bloqueo estadounidense contra Cuba y agradecer la solidaridad de los presentes con la causa de Malvinas, puso de la nuca a Clarín y “La Nación”.
El nombrado en segundo término publicó un editorial el jueves 30/1, planteando que “la voluntad de integración debe orientarse hacia objetivos concretos, alejándose de eufemismos e hipocresías como la de aceptar gobiernos dictatoriales”. Se refería a Cuba. Han pasado 55 años de la revolución cubana y ese diario, en sintonía con el Departamento de Estado, sigue sin digerir esa realidad. Es lógico que quienes apoyan el bloqueo del imperio contra la isla socialista, consideren un pecado reunirse con las autoridades bloqueadas pero triunfantes.
En esos mismos días, la mafia cubano americana de Miami intentó opacar la cumbre habanera con un encuentro en el Díaz-Balart Hall de la FIU Universidad Internacional de la Florida (FIU). Allí, entre otros personajes ligados a la CIA estaba Carlos Alberto Montaner. El presidente de CADAL, el argentino Gabriel Salvia, luego viajó a Cuba para alentar a los mal llamados “disidentes” en intentar afear la cumbre de presidentes. Lo deportaron desde el aeropuerto José Martí y de regreso a Buenos Aires sangró por la herida ante Infobae: “la CELAC fue un invento de Hugo Chávez con la idea de ofrecer una alternativa a la OEA compuesta por EE UU y Canadá”. Agregó: “lo más contradictorio de nuestro gobierno es que dice que el eje de la política exterior son los Derechos Humanos. Si es así, lo primero que tendría que haber hecho Cristina era el domingo ir a la misa junto a las Damas de Blanco y visitar a los perseguidos políticos en lugar de estar con los verdugos”.
Para esos personajes y medios el héroe de esos días fue Mauricio Macri, panelista de cuarta categoría en el Foro de Davos, donde los “países serios” le dicen al resto del mundo lo que deben hacer. Macri es de ese palo. Los medios amigos también.
Timerman, blanco
Para limar la imagen del canciller, la dupla de medios monopólicos suele repartirse el trabajo. Uno lo ataca por el lado bien derechista, como se vio recién con el editorial de “La Nación” y notas de su enviada Mariana Verón, que deploraron los buenos términos de la relación con Cuba y opinaron que el canciller había fracasado. No habían tenido en cuenta su pedido de incluir la denuncia contra los “especuladores” en la declaración final, no había habido ayuda de Dilma Rousseff, la presidenta se había vuelto un día antes, etc.
El otro medio, Clarín, pegó a Timerman “desde la izquierda”, al reflotar lamentables declaraciones suyas del 2004, cuando dirigía la revista “Debates” y opinaba que Cuba era “una dictadura de izquierda”.
Esa crítica al canciller podrían haberla hecho los argentinos amigos de Cuba, que son muchos, entre ellos uno que falleció hace poco, el ex gobernador Jorge Obeid, pero no el grupo mediático que tanto colaboró con la dictadura militar-cívica. En su caso es una impostura, o peor aún, una deleznable maniobra para lastimar a Timerman con cosas de su pasado, justo cuando éste viene aplicando una política diferente en este y otros temas.
Viene bien recordar que los monopolios mediáticos no tienen principios sino intereses empresarios que acrecentar. Apelan a cualquier crítica, algunas maquilladas “de izquierda”.
Otra pregunta, emparentada con la del inicio de esta nota. ¿Alguien tiene dudas que el canciller está en el ojo de la tormenta de los medios opositores? Si lo sucedido con la reunión de la CELAC no convence a eventuales dudosos, lo que ocurrió este domingo con el Memorándum con Irán debería disipar interrogantes.
En el citado reportaje con Kollman, éste le preguntó si no le parecía que Irán había demorado el avance del Memorándum y el entrevistado contestó que sí, pero que ciertas negociaciones son complicadas. Puso de ejemplo las entabladas entre israelitas y palestinos, que llevan muchos años y hasta originaron premios Nobel pese a que aún no se concretaron. “Empecemos diciendo algo muy importante: el Memorándum es un paso adelante. Es como si alguien tiene una deuda conmigo: no es lo mismo si yo tengo algo firmado, un pagaré, que si no tengo nada firmado. El Memorándum es un paso adelante”, subrayó.
Ese domingo, apenas aparecieron esas declaraciones en Página/12, la dirigencia sionista de la AMIA y DAIA, más diputados del PRO y otros opositores, salieron a decir que Timerman habría confirmado que el Memorándum no servía. Y varios, a reclamar la renuncia del funcionario y la derogación de la ley que aprobó aquél instrumento.
No es que el canciller sea santo de la devoción de este cronista. No lo es, pero lo están atacando con mentiras, por algunas gestiones positivas que viene haciendo, como el Memorándum y dentro de la CELAC. Lo están tiroteando a él pero las balas van también por elevación contra la presidenta, para que no termine su mandato constitucional.
Sergio Ortiz
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