NARCOTRAFICO: ADEMAS DE LA VIOLENCIA, EXPLOTO EL CONSUMO DE DROGAS
Esos jóvenes que el Estado registra cuando ya es tarde
Sólo se interviene ante cuadros de intoxicación, abstinencia o problemas derivados del consumo. La Municipalidad asiste a 167 personas. La provincia tiene 150 becas e hizo 50 derivaciones a Sedronar. Las ONG denuncian que son "insuficientes".
Por Evelyn Arach
En Vínculos trabajan con asistencia psicológica y talleres de relajación y arte para recuperar funciones cognitivas dañadas.Imagen: Andrés Macera
Las áreas de Salud Mental del Municipio, Provincia y Nación aúnan estrategia para rehabilitar a los chicos sin recursos que caen en el consumo problemático de drogas. Pero las ONG sostienen que la situación "explotó en la ciudad" y que lo que se hace no alcanza. La prevención hasta ahora es "mínima". Cuando un chico sin recursos llega a la guardia de un hospital con un cuadro de intoxicación o abstinencia, una situación de violencia derivada del consumo de estupefacientes, o un accidente generado por la misma causa, el estado comienza a tomar cartas en el asunto. Recién ahí. Es la punta del iceberg de una vulnerabilidad creciente, porque cada vez llegan más. Las organizaciones que trabajan en Rosario en la rehabilitación de personas con problemas de adicción aseguran que en los últimos dos años "el consumo explotó" y que lo que se hace "no alcanza".
"Todas las semanas tenemos casos de adolescentes a partir de los 12 años que llegan a los hospitales públicos con ese tipo de cuadros. Allí se los interna mientras el equipo de Salud Mental evalúa a que institución se lo deriva, y qué estrategia se aborda", explicó el Secretario de Salud Municipal, Leonardo Caruana.
Según las cifras proporcionadas por ese área municipal, en el marco del Programa Integral de Atencion y Prevencion de Adicciones actualmente hay 51 pacientes en tratamiento ambulatorio intensivo, 77 con acompañantes terapéuticos, 25 en servicios de internación, 14 en centros de media jornada. En total, se está asistiendo a 167 personas en Rosario.
También el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia otorga becas para rehabilitación. En los últimos meses se hicieron 50 derivaciones a Sedronar de pacientes mayores de 18 años. Mientras que la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia mantiene unas 150 becas para adolescentes en recuperación en toda la provincia.
En general, los tratamientos se realizan en instituciones que se especializan en la recuperación de personas adictas. Consultadas por Rosario/12, todas manifestaron que el panorama es más que preocupante.
"El consumo explotó, estamos asistiendo a una especie de tsunami que superó todas nuestras previsiones. Se consume marihuana, cocaína, pasta base y aparece casi siempre el alcohol. En las clases medias esto comienza en la pubertad y tiene más bien que ver con el desborde, con una distorsión de la diversión. En las clases más bajas donde el desamparo es mayor, comienza desde los 8 o 9 años como una forma de acallar el dolor y la tristeza", explicó Horacio Tabares, psicólogo y representante de la ONG Vínculos, que desde hace 25 años trabaja en barrios de Rosario.
Según dicen los expertos, el problema del consumo precoz -entre otras cuestiones- es el grave deterioro del organismo a temprana edad. "Hay chicos de 30 años que como consecuencia tienen problemas circulatorios, cardíacos, motrices, del sistema nervioso central", ejemplifica Tabares con preocupación.
En los dos centros de día con los que cuenta la institución a los pacientes se les realiza tratamiento psicológico, pero también se dictan talleres de relajación, arte y otros que les permiten calmar la ansiedad y recuperar algunas funciones cognitivas que fueron dañadas por los estupefacientes.
El agravante para quienes no tienen una obra social es que muchas veces deben esperar a un cuadro de crisis para recibir tratamiento. "Las obras sociales por ley deben cubrir la recuperación de una adicción, como cualquier otro problema de salud mental. A veces, luego de la insistencia de los familiares y cartas documentos, acceden. En el caso del resto, depende del estado, y muchas veces nos traen cuadros de extremo deterioro, que no aceptamos", graficó el psiquiatra Gustavo De Vega, de AVCD, una organización sin fines de lucro que desde hace 32 años presta servicio en Rosario.
Sin embargo sí atienden actualmente a unos 60 pacientes becados por la Sedronar, ya que todos los días llaman familias sin recursos pidiendo ayuda y se los ayuda a completar los formularios.
"Eso sí, la beca de la Sedronar es por un año y una sola vez en la vida. Si el paciente recae y ya ha cubierto los doce meses de rehabilitación, la Secretaría no le otorga más tratamiento", aclara De Vega. Y reclama que el organismo exija a las instituciones una capacitación y actualización: "No se puede estar tratando a los pacientes como hace veinte años y eso en Rosario sucede con muchas instituciones de salud mental", disparó.
El médico también coincidió en que existe un crecimiento desmedido del consumo. "Explotó de una manera espantosa y nosotros lo palpamos. El Observatorio Nacional de Drogas dependiente de la Sedronar ya en 2011 dio a conocer que el 50 por ciento de los jóvenes escolarizados había consumido alguna droga ilegal en los últimos 30 días. Esos chicos van generando una vulnerabilidad que en algún momento puede convertirse en adicción", opinó.
Desde el Programa Andrés, que en las últimas dos décadas ha abordado la problemática, coincidieron en "hay más consumo y el problema es cada vez más complejo, pero desde el estado se sigue dando siempre la misma respuesta: internación y segregación", reclamó uno de los responsables de la ONG, Antonio Tesolini.
Prevención. Lo cierto es que si lo esfuerzos que se hacen por recuperar a los chicos es insuficiente, la prevención del consumo de drogas ilegales es aún menos palpable. El Secretario de Salud Municipal reconoce que los casos se detectan cuando hay un cuadro de crisis que llega al hospital o a cualquiera de los 80 centros de salud municipales.
También Desarrollo Social cuenta con un equipo interdisciplinario que recibe derivaciones de los desde las áreas judiciales. Aunque es valioso, en general se hace poco por llegar a quienes aún no han caído en el consumo.
Como contrapartida, la ONG Vinculos logró implementar quince consultorías barriales, equipos interdisciplinarios que llegan a un barrio, se contactan con las instituciones y luego de hacer un diagnóstico comienzan a abordar las diversas problemáticas que contribuyen a la consumición de estupefacientes.
Pero la mayoría ha tenido que cerrar por falta de recursos, ya que quienes lo llevaban adelante eran voluntarios ad honorem. "Hace falta trabajar en los barrios, meterse en el barro... pero solos no podemos. Necesitamos que el estado nos ayude", pidió Tabares.
Lazo de esperanza. Durante 2013 el Ministerio de Educación de la provincia puso en marcha un programa innovador, denominado Lazos en el que se seleccionaron veinte colegios secundarios y se capacitó a 150 docentes, cien adolescentes y cincuenta padres como "preventores".
El objetivo es que en todas las escuelas haya personas que manejen una base de datos con todas las instituciones a las que se puede recurrir en un caso de crisis por consumo, así como un conocimiento general de las sustancias psicoactivas que se consumen.
En los cinco seminarios realizados también se trabajaron dispositivos sencillos a implementar en la escuela para afrontar la situación. "Uno de los efectos que produce la sustancia psicoactiva en el consumidor es que incrementa los niveles de narcisismo y de conductas individualistas, ya que es una práctica autoerótica, en la que no se necesita al otro para el goce. Por eso desde la escuela es importante favorecer todo tipo de actividad grupal, que tienda al encuentro con el otro, por ejemplo el deporte o las técnicas de teatro", explicó uno de los expertos de la ONG Vínculos que participa de la propuesta desde la capacitación.
La idea es que durante 2014 Lazos se extienda a más establecimientos educativos de Rosario y la región.
Becas. También el año pasado desde las áreas de Salud Municipal, Promoción Social y la Dirección de juventud se otorgaron 300 becas de capacitación en oficio destinadas a chicos en recuperación del consumo de adicciones.
Se dictaron talleres de fotografía, panadería y albañilería, de acuerdo a las necesidades y preferencias de los chicos con el objetivo de que quien se está recuperando tenga herramientas para reinsertarse en la sociedad y evitar recaídas.
"Tenemos un enfoque integral de la problemática y hay una máxima articulación de las propuestas nacionales, provinciales y municipales. Valoramos como un gran aporte el anuncio de un Centro de Día en Rosario para la recuperación de personas adictas que realizó la Sedronar y que se suma a los ya existentes.
Aunque queda mucho por hacer ha habido avances importantes", sostuvo Leonardo Caruana.
Y está claro que el estado deberá continuar redoblando los esfuerzos para dar respuesta a una problemática cada vez más extendida y muchas veces ligada la violencia. Eso exige inversión, creatividad y decisión política.
Abordaje anacrónico e ilegal
La ley de salud mental aprobada en 2010 en Argentina, establece que el uso de drogas legales e ilegales debe ser abordado como un problema de salud mental más, de forma integral e invita a revisar los programas de internación que históricamente se han llevado a cabo, en los que el paciente permanece internado, aislado y hasta estigmatizado. Para dar paso a otras estrategias.
"Tanto la Sedronar como Salud Mental de la provincia continúan con el viejo abordaje, cuando el problema se ha hecho más extenso y más complejo, no se han incorporado nuevos dispositivos", denunció Antonio Tesolini del Programa Andrés.
Aunque sí rescato el papel de la Municipalidad, que desde hace un año ha incorporado la figura del acompañante terapéutico para todos aquellos que hace un uso problemático de los estupefacientes y están en vías de recuperación.
Desde el Programa Andrés apuntan a la necesidad de tratar a los pacientes no sólo planteando la abstinencia, sino también la reducción del daño e integrando al conjunto familiar en el tratamiento, como propone la nueva norma.
Soldaditos que buscan respeto
"Donde se instalan los narcocriminales corrompen el tejido social. Ponen como dealers a chicos con enorme carencia material y simbólica, a los que les ofrecen el espejo de una vida con dinero fácil, una vida corta y esfímera, que les permite a estos pibes que nada tienen, vivir en la ilusión de algunas horas de notoriedad", reflexionó Horacio Tabares, de la ONG Vínculos, de extensa trayectoria en el trabajo con adicciones. "Hoy es una noticia común que se pueden conseguir esos pibes como soldaditos o sicarios por cinco o seis mil pesos, que es más de lo que cualquier plan social puede aportar. Además, con armamentos pesados que les hacen sentir: 'yo con esto me hago respetar'".
Tabares puntualizó que "el gran tema es que a estos pibes a los que la sociedad les robó todo, los sueños, los proyectos, la sonrisa... el narco les da algo: identidad. Antes de no ser nada soy un soldadito, piensan".
Para el especialista, "impresiona la cultura narco: los soldaditos, los crímenes, la droga. Lo que no se ve es lo que está del otro lado: las carencias".

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