28 de marzo de 2014

A 38 AÑOS DE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR: NUNCA MÁS!.

Información General
A 38 años de la última dictadura militar: “Nunca Más”
27.03.14
  • Golpe de Estado. Gobierno de facto del '76.

A través de la Ley Nº 25.633, sancionada por el Congreso de la Nación, en agosto de 2002, se instauró al 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, para recordar a los secuestrados, asesinados y desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar que gobernó al país y que se autoproclamó Proceso de Reorganización Nacional.

Justamente, el 24 de marzo de 1976, la Junta de Comandantes (integrada por el Teniente General Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier General Orlando Agosti) depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón y dio inicio a la dictadura militar más sangrienta de la historia del país. Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla y a José Martínez de Hoz, ministro de Economía.

En Catamarca, el entonces gobernador democrático Hugo Alberto Mott fue uno de los primeros en ser detenido y puesto a disposición del Ejecutivo Nacional. El Coronel Alberto Carlos Lucena, quien estaba a cargo del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportado, asumió como interventor una vez concretado el golpe de Estado.

“La Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió”, relata un documento del Ministerio de Educación de la Nación.

Según datos de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), creada en diciembre de 1983 por el entonces presidente Raúl Alfonsín, se registraron 9.000 desaparecidos durante el último gobierno de facto. El número es significativamente mayor para las organizaciones de los Derechos Humanos que suman 30.000 casos.

De la cifra suministrada por la CONADEP, el 30 por ciento de las personas desaparecidas eran obreros; le siguen después los estudiantes (21 por ciento), los empleados (17,8 por ciento) y los profesionales (10,7 por ciento), entre los más destacados.

En un informe realizado por el matutino de los sábados, “Desde Adentro”, de Radio Ancasti, se editó extractos de entrevistas realizadas a personalidades catamarqueñas en las que dejaron plasmadas sus vivencias e impresiones de la última dictadura militar del ’76. Cada uno de ellos -José Ariza, Roberto Antonio González, Dalmacio Mera, Patricia Saseta y uno de los sobrevivientes- hizo suyo el anhelo popular que “Nunca Más” se repita ese período oscuro en la historia argentina. En los siguientes párrafos, los compendios de las entrevistas.
 
José Ariza, ministro de Educación, Ciencia y Tecnología
ariza- Noté un régimen bastante estricto en la escuela. El uso del uniforme, el uso del pelo… bastante corto para mi gusto. Un régimen en el que algunos docentes sí tenían esa calidez docente de acompañar al alumno, de guiarlo, de orientarlo.

Otros, en cambio, estaban acorde con la época y más que enseñar, mandaban, ordenaban.

Para informarnos escuchábamos radios de Chile, eso se constituyó luego en un hábito. Me parece que en el año ‘82, cuando yo ya tenía 16 años, hubo un giro en la manera de ver a la dictadura (…) En la biblioteca de la escuela a la que yo asistía, la Escuela Fray Mamerto Esquiú, había libros del pensamiento nacional, literatura popular, pero cuando yo estudié no los vi nunca, no estaban. Lo mismo pasaba con la música, se nos orientaba a que escuchar música clásica, lo que era música popular estaba fuera del ámbito escolar. Ese es el recuerdo que tengo de mi secundaria.

También fue notoria la presencia de la Policía en las calles. Cuando salíamos con amigos, cuando éramos un grupo de cuatro o cinco, nos separaban porque no podíamos andar en banda. Recuerdo eso como la parte más represiva.

Pero lo que me tocó vivir como docente fue muy diferente, se ponía el énfasis en la libertad de los alumnos, en la libre elección moral, lo que me parece absolutamente saludable para una sociedad: que el alumno pueda decidir qué hacer y no ser reprimido constantemente desde de la norma.
 
Roberto Antonio González, Centro de Empleados de Comercio de Catamarca
- En ese tiempo integraba la juventud sindical, siempre en nuestro Centro de Empleados de Comercio. Recuerdo que justo la noche del 23 estábamos jugando un torneo organizado por la CGT en la Liga Catamarqueña de Fútbol. Durante el segundo tiempo ya se hablaba que había un nuevo golpe militar (…) creo que nunca más se siguió ese campeonato. A la mañana siguiente, como todo trabajador, salí de mi casa para ir al trabajo y vi a los militares rodeando Radio Policial. Estaban con sus ametralladoras tirados en el piso. Yo vivía en lo que antes se llamaba avenida Urquiza, hoy Virgen del Valle, entre Mota Botello y Chacabuco.

Fue una desgracia. Una de las dictaduras militares más perversa que tuvimos los argentinos. Los dirigentes sindicales que había en ese tiempo como Patricio Escolamieri, Isauro Molina, Ortiz Iramaín, Funes y otros compañeros más, estuvieron en el Instituto de Rehabilitación Julio Herrera. Era lamentable ver ahí a los compañeros únicamente por ser representantes de los trabajadores (…) Que nunca más vuelva a suceder.
(…) La CGT estuvo intervenida y muchos otros sindicatos. Quizás uno de los pocos que no fue intervenido fue este. Se decía que el antecesor del sindicato de ese tiempo había entregado a compañeros, pero son cosas de las que se hablaba en la calle.
 
Patricia Saseta, secretaria de Estado de Cultura
saseta- La cultura atraviesa todas las actividades del hombre, por lo que cualquier actividad que sea restringida, obviamente, afecta. Durante la última dictadura militar, lo que más se afectó fue esa capacidad para pensar, para crear (…) Pensar en esos libros prohibidos, libros que de pronto son de poesía, libros que no sólo hablan de una idea política o de una ideología, sino libros que hablan sobre la libertad, la belleza, sobre la posibilidad de creación… Eso de coartar puertas fue básicamente, fuera de las vidas, el mayor daño que nos hicieron y que realmente esperamos que no pase nunca más.

Eso de coartar la libertad de elección, la libertad de decidir qué quiero escuchar, cómo quiero hablar o sobre qué quiero instruirme (…) Creo que fue la idea de instaurar un pensamiento único, una sola forma de hacer las cosas o de ver la vida. ¿Quién dice que sólo hay una forma de ver las cosas? ¿Qué hay una sola forma de contar la belleza? ¿Qué hay una sola forma de representar la verdad? Uno espera que esto nunca más ocurra.

Si bien está todavía en discusión todo esto, las peleas, los medios hegemónicos… más allá de todo, está bien que ocurra porque podemos poner en la balanza, disentir y elegir cuál es la posición que vamos a tomar.

Que no nos ocurra nunca más que autores como Luis Franco, que tenía una posición no sé si política pero ideológica tan abierta, tan universal, sea prohibido porque él estaba dentro de los libros que no se podían leer.
 
Dalmacio Mera, vicegobernador de la Provincia de Catamarca
mera (1)- Lo primero, es el repudio absoluto y definitivo a las prácticas totalitarias y antidemocráticas y, lo segundo, es plantear que ese episodio negro en la historia argentina vino acompañado del terror, del peor de los terrorismos que es el terrorismo de Estado. Ese terrorismo que se da cuando aquellos que están envestidos de una posición específica para defendernos, para acompañarnos, para garantizarnos los derechos, son los que lo violentan, son los que los vulneran hasta el más elemental de los derechos, el derecho a la vida.

En esa generación de desaparecidos, más de 30 mil, se nos fueron dirigentes políticos importantísimos, dirigentes empresariales, sociales y sindicales, hombres de la Iglesia; quienes, aparte de sus capacidades, tenían un denominador común que fue que todos ellos pensaban en argentino, pensaban en una Argentina. Planteaban claramente que el país debía independizarse de los designios de las grandes corporaciones que venían por nuestras finanzas, nuestros recursos naturales, que venían por cada uno de los patrimonios que como argentinos teníamos. Y el colonialismo mental al que estaban sometidos los
que tomaron las armas es lo que nos generó estos 40 años de desgracias, disentimientos, desencuentros.
Se nos mató a los mejores (…) como sociedad tenemos que aprender a que siempre tiene que haber juicio y castigo a los responsables y que siempre tenemos que tener la memora intacta, pero no por resentimiento.
 
La historia de un sobreviviente de la dictadura militar del ‘76
- Antes del golpe llevaba un año detenido por disposición de Poder Ejecutivo porque en el Gobierno de Isabel Perón, para satisfacer a los militares, para contener a los militares para frenar un posible golpe, entregaron una lista en cada provincia de gente considerada peligrosa para la seguridad del Estado por sus ideas socialistas, comunistas. En esa lista entré yo.

Vicente Saadi (en ese entonces senador) le pidió a Arnoldo, su hermano que era presidente del Partido Justicialista, que viaje a Buenos Aires y le explicó que Isabel necesitaba una lista de gente que quedara a disposición del Ejecutivo para tranquilizar a las Fuerzas Armadas (FF.AA). Entonces se hizo la lista de presos políticos y éramos en un principio once: dos hermanos de apellido Marcolli, dos hermanos de apellido Colombo, Reinaldo Núñez y otros. Estuvimos bajo la Ley de Estado de Sitio. Se hizo un decreto dejándonos a disposición del Ejecutivo Nacional, sin causas alguna porque no hacía falta justamente por le Ley de Estado de Sitio.

Entonces quedamos detenidos y cuando al año vino la dictadura militar ya habían podido salir del país los hermanos Marcolli y González porque se podía optar por quedar preso o irse del país. Yo había optado por irme, pero justo me agarró el golpe militar y tuve que quedarme preso por un año y medio más que me dieron la salida. Estuve dentro de los primeros seis presos políticos que dejaron libres.

Era una época en la que la información estaba censurada, distorsionada, había muchos crímenes que no los publicaban. En Sierra Chica (Buenos Aires), seleccionaban por ejemplo a seis presos y los llevaban, fusilaban a cinco y dejaban a uno vivo para que venga y nos cuente lo que había pasado.

Vivimos cosas muy feas cuando estuvimos en el penal de Sierra Chica. Había un pabellón de tortura. Yo vivía en la Nº 11 y a la noche se escuchaban los gritos de los torturados y no se podía dormir. (…) Cuando arreglé la libertad fuera del país, sólo me dejaron despedir a mi madre, me llevaron encadenado a Ezeiza hasta el avión.
 
Entrevistas: Desde Adentro – Radio Ancasti
Texto: María Cristina Leiva
Fuente:ElAncasti

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