19 de marzo de 2014

AUDIENCIA EN LA CAMARA DE CASACION POR LA MASACRE DE TRELEW.

AUDIENCIA EN LA CAMARA DE CASACION POR LA MASACRE DE TRELEW
Un reclamo para que todos sean condenados
Por Ailín Bullentini


La Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal informará este mediodía, en el marco de una audiencia pública, si modifica o confirma la sentencia que hace más de un año y medio el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia emitió sobre los fusilamientos de 16 jóvenes militantes en la base Almirante Zar de Trelew, Chubut. La fiscalía comparte con las querellas, lideradas por la Secretaría de Derechos Humanos y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), expectativas amplias en que el fallo reconozca las exigencias de sus recursos: que el titular de la base Rubén Pacagnini y el ex juez Jorge Bautista sean condenados por ser responsable, en el primer caso, y encubrir, en el segundo, los 16 asesinatos.

La de este mediodía será una audiencia sin precedentes, indicaron fuentes judiciales. Es que la Casación no suele leer públicamente sus sentencias. A partir de las 12.30, la presidenta de la sala, Liliana Catucci, y sus colegas Mariano Borinzky y Alejandro Slokar, difundirán su decisión públicamente en la sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py, un acto que transmitirán en vivo en los tribunales de Comodoro Rivadavia –el tiempo no alcanzó para acondicionar la tecnología que permitiera hacer lo mismo en Rawson, en donde se desarrolló el debate oral–.

“Hay elementos más que suficientes para revocar el sobreseimiento a Pacagnini y a Bautista”, remarcó el fiscal general de Rawson, Fernando Gelvez. Diez días después de conocer la decisión del TOF de Comodoro Rivadavia de sentenciar a perpetua a los represores Luis Sosa, Emilio Del Real y Carlos Marandino y de absolver al titular de la Base en donde fueron fusilados los 16 militantes el 22 de agosto de 1972 y al juez ad hoc que actuó en la investigación por esas muertes, el Ministerio Público Fiscal recurrió a Casación para que se revirtieran los últimos dos casos. “La prueba es abrumadora en contra de Pacagnini. Dos de los tres jueces hicieron un corte en la cadena de mando de la estructura, rígida, militar y deslizaron la posibilidad de que los mandos más bajos actuaran independientemente del jefe de la base”, explicó Gelvez. 

La apelación que elaboró junto a sus pares de Comodoro Rivadavia, Horacio Arranz, y de Mendoza, Dante Vega, también se basa en el voto en disidencia que emitió la jueza Nora Cabrera de Monella, integrante del tribunal, quien encontró culpable a Pacagnini. En ese recurso también exigen que a Bautista se lo condene por encubrimiento.

Las apelaciones presentadas por querellas que representan a los familiares de las víctimas y al Estado argentino, y sus respectivas esperanzas, coinciden en la revocación de los sobreseimientos de Pacagnini y Bautista, pero dan un paso más: “Exigimos que se confirme que el 22 de agosto de 1972, en la Base Zar, estas personas cometieron delitos de lesa humanidad”, apuntó Martín Rico, representante de la Secretaría de Derechos Humanos nacional. “El tribunal original dio por probado este punto en su sentencia, ya que enmarcó los fusilamientos en el plan sistemático de ataque a la población argentina que se había puesto en marcha entonces, y que siguió durante el golpe, pero hoy está en juego ya que la calificación fue apelada por las defensas”, añadió la representante del CELS, Daiana Fusca.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh


Nota de archivo
02/02/2014 
Emilser Pereira, el hombre que sacó la foto que no los dejó morir
Fue fotógrafo de Jornada desde el inicio de los 60 hasta que la dictadura lo condenó al destierro. Y autor de la imagen de los guerrilleros rendidos en el aeropuerto viejo de Trelew, la que recorrió el mundo. Después, debió irse del país. Fue un activo militante. Y construyó un ícono de la historia.
La foto de hierro. Los que posan rendidos ya no están. Pero la imagen parece hacerlos revivir a cada momento.

Hay una foto que pueden ser todas las fotos. Tal vez ninguna, o pocas hicieron tan largo recorrido a tantas partes y durante tanto tiempo. Es una foto que también se convirtió en el símbolo de una época en que para algunos la vida valía poco. Es una foto de hierro. Eterna. Porque ahí están, vistos por última vez con vida, los jóvenes que a fuerza de su ideología armada, querían cambiar el mundo. Ahí están con esas mismas armas rendidas a sus pies como están rendidos ellos ante los duros brazos de la dictadura que días después se iban a teñir de sangre.

Es de hierro y eterna esa foto como el que está detrás. El que comienza a escribir con su cámara una de las épocas más sangrientas que vivió la Argentina. Detrás de esa foto hay un hombre que también es de hierro, que también es eterno: Emilser Pereira, por entonces fotógrafo de Jornada. Militante de los sueños y de la vida. Cumpliendo con una de sus grandes pasiones como lo fue la fotografía.

Lejos estaba de pensar que detrás de ese click, Emilser comenzaría a vivir su propio calvario y que también con los años se convertiría en uno de los héroes de Trelew. Como lo hacía siempre, estuvo en el momento justo, en el lugar indicado. Eso, en lo que hace a su profesión. Tal vez si se sacan las cuentas que siempre nos saca la vida, Emilser estuvo en el peor momento y en el lugar equivocado.

Fotografió sin que ningún entorno le importara, a los guerrilleros rendidos en el aeropuerto de Trelew, en el atardecer del 15 de agosto de 1972.

Habían osado burlar las cadenas de la dictadura y fugaron de la cárcel de Rawson, el penal de máxima seguridad al que habían sido confinados. Pero un mal cálculo evitó que llegaran a tomar el avión para huir hacia Chile, hacia la victoria. Siempre.

Entonces ahí, rendidos y humillados estaban frente a los ojos de los marinos que de antemano, sabían su suerte. Quizá también sabían la de Emilser. Al fotógrafo de Jornada poco le importó la mirada oscura de los represores. Y gatilló. Pero sin que saliera ninguna bala. Gatilló su cámara de fotos para retratar la eternidad de un momento trágico y único.

Emilser Pereira, a cuyo crédito corresponde la foto, nació en 1937 en la provincia de Río Negro. En los años ’60 se incorporó a Jornada donde se formó como reportero gráfíco. Durante su actividad política-militante participó activamente en la creación de la Comisión de Solidaridad con los presos políticos desde la llegada de éstos al penal de Rawson.

A partir del año 1973 militó en el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo). En 1974 fue detenido junto su compañera Miri y ambos puestos a disposición del Poder Ejecutivo en virtud del estado de sitio declarado ese mismo año. Tras sus confinamientos en las cárceles de Devoto, Rawson y Resistencia, pudieron partir hacia el exilio en Venezuela.

Emilser fue miembro activo del Comité Argentino Venezolano de Solidaridad y participó activamente en la denuncia por la violación a los derechos humanos en la Argentina. Falleció en Caracas en 1986 sin haber vuelto al país.

“Emilser ya había comenzado su trabajo en Jornada en la parte administrativa. Con su excelente caligrafía, labraba el libro de actas y otros libros contables. Además, todas sus otras cualidades también eran excelentes: educado, de buen carácter, cumplidor y especialmente leal. Si, especialmente leal. Pronto quise tenerlo más tiempo a mi lado y de ahí, a sacar fotografías juntos y compartir asados y amigos, hubo un solo paso. Luego lo perdimos cuando fue reprimido, detenido y exiliado en Venezula”. Asi lo recuerda José Alberto “Chujo” Feldman, uno de los expropietarios del diario.

Los 60 años de Jornada también son de Emilser. Si hubiera estado ausente en estos recuerdos, hubiera faltado una pata importante de la historia. Además hubiera sido imperdonable. Con su cámara siempre al hombro también dejó para siempre en el recuerdo la conferencia de prensa que en el Hotel Touring dieron los tres sobrevivientes de la masacre, Antonio Berger, René Haidar y Alberto Camps. Como ellos tres, Emilser había sido uno de los pocos que tuvo el doloroso privilegio de ver a los fusilados por última vez con vida. La diferencia es que el fotógrafo se los mostró al mundo.

Dijo Osvaldo Bayer sobre los jóvenes rendidos en el aeropuerto: “Se los ve expectantes. Entre la vida y la muerte. Tienen un rasgo de nobleza que los marinos de guerra pagarán con falsa moneda. De los 16 jóvenes asesinados en forma tan vil, queda esa última foto”. La última. La de hierro. La de Emilser.
Fuente:LaJornada
Envío:Agnddhh

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