La cara oculta de Baltasar Garzón
Detrás de acciones sustentadas casi siempre en el impacto mediático, el prontuario del ex juez español Baltasar Garzón (varias veces premiado por el gobierno argentino) cuenta con varias actitudes injustificables. Su papel protagónico durante la persecución contra periodistas y militantes de la independencia vasca, su rol como asesor de los presidentes Uribe y Santos para la supuesta desmovilización paramilitar en Colombia y su activa participación del lado de la oposición en Venezuela, conforman una parte de ese lado oscuro que es vital conocer.
Por Iniciativa Garzón en Argentina (*)
El ex juez Baltasar Garzón ha sido escrachado varias veces en 2013, tanto en Buenos Aires, como en La Plata y en Mar del Plata.
El hecho ha levantado miles de comentarios, adhesiones y algunas quejas. A la vez sirvió para visibilizar a quien se esconde detrás de una falsa imagen. Indiscutiblemente, esos episodios causaron controversia en el mundo militante progresista, donde por obra del desconocimiento, del oportunismo o de la terquedad en no querer ver lo que es evidente, hay gente que ampara, protege y aplaude a quien tanto mal ha causado desde su cargo de juez en ese tribunal franquista que es la Audiencia Nacional Española.
El de Garzón es un caso típico de lo que puede generar una campaña mediática destinada a tergiversar la realidad y convertir en defensor de derechos humanos a quien los ha violado hasta el hartazgo. Garzón es un “invento” de aquellos que atacan de mil maneras, casi todas ellas represivas, a los que luchan por la libertad y la independencia, llámense vascos, catalanes, gallegos, colombianos, o rebeldes y contestatarios de las más diversas latitudes.
Sobre todos ellos, Garzón ha operado (y opera) con su doctrina represiva, generando, en algunos casos, masivas detenciones de jóvenes luchadores, a quienes la policía torturó de manera similar a lo que aquí ocurrió en la ESMA, en La Perla o en Automotores Orletti. Garzón y las torturas Garzón tiene sus propias definiciones de lo que es y no es tortura.
Él, que vive jactándose de haber impulsado protocolos para prevenir dicho flagelo, escribió sobre el particular un texto que figura en el Sumario 53/2008 del Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, referente a denuncias presentadas en ese Tribunal por organizaciones que abogan por la memoria.
Allí señala que “a efectos de la investigación” por “tortura se entenderá causar intencionalmente dolor o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, a una persona que el acusado tenga bajo custodia o control; sin embargo, no se entenderá por tortura el dolor o los sufrimientos que se deriven únicamente de sanciones lícitas o que sean consecuencia normal o fortuitas de ellas”.
Con semejante definición de este “humanista”, los cuerpos represivos españoles tuvieron y tienen luz verde para arrancarles “la piel y el alma si fuera necesario” (como dijo uno de los torturadores de un preso vasco) a sus víctimas indefensas.
En ese sentido, sobran los testimonios sangrantes de chicas y chicos vascos, muy parecidos en su militancia e idealismo a los que en los años setenta integraban las filas de las organizaciones revolucionarias argentinas. Sus voces y escritos denuncian cómo les fue cuando pasaron frente a Garzón, con sus cuerpos destrozados por las descargas eléctricas, las palizas, la aplicación del “submarino” o los colgamientos.
Allí está el testimonio de la periodista vasca Nerea Olaziregi, quien fue detenida junto a su hermana y a los pocos días dejada en libertad por falta de pruebas. Así recuerda su “encuentro” con Garzón: “Fue un 28 de septiembre [de 1997], le tenía enfrente, sólo su mesa de despacho entre él y yo. Mientras relataba mi paso por comisaría, él revisaba su correo postal...
”Le conté lo que me decían mis verdugos: ‘Vas a salir de aquí como Gurutze Iantzi [otra detenida asesinada en la tortura], con los pies hacia afuera’. Más golpes en la cabeza, mientras nos encontrábamos desnudas. ‘Estamos seguros de que te follabas a alguno de los militantes, tienes pinta de hacerlo bien’. Desmayos, gritos, susurros.
‘Déjanos que veamos tus pezones para calcular el tamaño de los electrodos’. Todo este infierno le conté a Garzón, mientras temblaba y él seguía sin mirarme y abriendo su puto correo. Sólo levantó la cabeza para preguntarme si ratificaba la declaración de comisaría. Han pasado dieciséis años, yo tenía 25 y cada vez que veo una foto de Garzón, sigo recordando esa escena como si hubiera sido ayer”.
Del mismo tenor de brutalidad habla el testimonio de Mikel Zuloaga, quien fue detenido el 1º de noviembre de 2000 cuando volvía a su casa con su compañera y con su hijo de diez meses. Zuloaga fue brutalmente torturado y en la desesperación para que no lo vejaran más, comenzó a autolesionarse. Así describe esos momentos: “Fue tremenda la ironía con que el juez se tomó mi detención, y sobre el tic de cabeza, que dijo burlonamente que me había entrado al hablar sobre la misma, sin detenerse a pensar que nadie se da cabezazos contra la pared por gusto. Estaba roto: tenía la cabeza con moretones e hinchada”.
En vísperas de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 se desarrolló en Catalunya la llamada Operación Garzón que se saldó con la detención y torturas por parte de la Guardia Civil de una treintena de personas. El caso fue resuelto doce años después por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que condenó al gobierno español y dejó en claro que el juez Garzón no había procedido conforme a la gravedad de los hechos, violatorios de los derechos individuales de los detenidos.
Hay más de 150 testimonios como los anteriores, de otras tantas personas que se animaron a denunciarlo, y que pasaron por el despacho de este juez que hasta hace muy poco ocupaba una oficina en la ex ESMA (y ahora en el edificio Tandanor), porta un DNI argentino, tiene un cargo de subsecretario de Estado, preside una Fundación que lleva su nombre, y también el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos, organismo oficial vinculado a la UNESCO.
Para todas estas entidades solicitó y consiguió, en forma expeditiva, recursos del gobierno argentino. Otras “linduras” de Garzón fueron el cierre de medios en el País Vasco, como el diario y la radio Egin, y la revista Oveja Negra. Siguiendo esta modalidad contra los medios, la periodista catalana Teresa Toda, subdirectora de Egin, fue encarcelada por Garzón acusada de colaborar con la organización armada vasca ETA, categoría a la que han ingresado centenares de presos políticos en España gracias a la teoría de “todo es ETA”, impulsada por Garzón.
La misma situación vivieron el propio director de la revista, Jabier Salutregi y los miembros del Consejo de Administración Isidro Murga, Patxo Murga, Karlos Trenor, Xabier Alegria, Joxean Etxeberria, Pablo Gorostiaga, Jexux Mari Zalakain, Manu Intxauspe, y José Luis Elkoro. En 2007, estos periodistas ingresaron en prisión con condenas de una media de diez años para cada uno.
Durante la Operación Garzón, la Guardia Civil torturó a los periodistas Oriol Malló y Eduard López, ambos trabajadores de los semanarios catalanes El Temp y El Punt, respectivamente. Suerte parecida corrió el periodista gallego Pepe Rei, autor del libro Garzón, la otra cara, un reportaje de investigación que ha servido de fuente para muchos reportes de esta iniciativa; también denunció los vínculos de las fuerzas de seguridad españolas en el aumento de la circulación de droga entre los barrios populares del País Vasco y Galicia.
Rey fue detenido en 1998 y en 2001, pero nunca le fueron probadas las acusaciones imputadas por el ex juez. Vale recordar también la colaboración abierta de Garzón con el gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez, a quien le ofreció un “proyecto de estatuto antiterrorista” para combatir a la insurgencia.
Con respecto a la Ley de Justicia y Paz, impulsada por Uribe para “blanquear” a los jefes paramilitares, Garzón expresó lo siguiente al presentarse en la Fiscalía General de la República de Colombia, en agosto de 2008: “Al principio, en el mes de junio de 2005, tuve mis dudas al embarcarme en esta aventura de apoyo a esta ley, apoyo crítico, apoyo dialéctico, apoyo jurídico.
Y esta decisión tomada entonces –de la que no me arrepiento– me trae hoy aquí ante ustedes, ofreciendo mi apoyo, apoyo que sigo prestando a esta iniciativa porque creía y creo que es una solución, sino bien, si aceptable para hacer frente a un problema que se debate entre el anquilosamiento y la inevitabilidad del mismo y la impunidad repugnada por algunos, mientras que las víctimas continúan sufriendo sus consecuencias”.
La respuesta de una decena de organizaciones comunitarias campesinas con respecto al rol de Garzón en el conflicto colombiano no deja dudas: “Nos duele que haya sido Baltasar Garzón quien haya avalado en un primer momento el proceso de reingeniería paramilitar, llamado desmovilización por la seguridad democrática de Álvaro Uribe Vélez, afirmando que era un modelo de justicia. Su papel como asesor para la paz en la administración de Santos no significó una redirección de ese proceso. Hoy el paramilitarismo, de la mano de la fuerza pública, desarrolla el control social territorial para agronegocios, obras de infraestructura, operaciones extractivas.
Terrible situación, que se propicia, cuando la inacción de Baltasar Garzón no ha indicado en sus recomendaciones que las víctimas accedamos a la verdad, a la justicia y a la reparación en los Estados Unidos y se reestructure el proceso de reingenieria paramilitar para que sea posible la Verdad, la Justicia y la Paz”. Más recientemente, se difundió su respaldo a la oposición derechista venezolana, cuando Hugo Chávez no le renovó la licencia al canal golpista RCTV (en ese momento, el actual presidente Nicolás Maduro le recomendó que se fuera con sus mentiras a otro sitio, mientras el dirigente del PSUV, Jorge Rodríguez afirmó: “Garzón es un payaso que viene a Venezuela a apoyar a los golpistas”), o más recientemente cuando prologó el libro Estado delincuente.
Cómo actúa la delincuencia organizada en Venezuela, de los conocidos militantes antichavistas Carlos Tablante y Marcos Tarre: “En el prólogo de este libro, Garzón observa que Venezuela se ha aislado del resto de la sociedad internacional, y que ese aislamiento hace más difícil combatir el crimen organizado”, explica Héctor Faúndez, periodista simpatizante de Henrique Capriles. Por último, tampoco es cierto que Garzón sea el “adalid de la investigación de los crímenes del franquismo”, ya que invalidó desde su cargo el sumario de 152.237 víctimas identificadas del franquismo, presentado por diversas organismos de derechos humanos de España. Como ha ocurrido con otros sumarios que Garzón abrió y dejó morir sin pena ni gloria, esta vez volvió a ocurrir más de lo mismo.
Lo que aquí se relata es una mínima parte de lo que significa el “verdadero Garzón”. Un hombre al que por mucho menos de lo que hoy luce en su curriculum, en épocas no muy lejanas, algunos de los que hoy lo protegen y aplauden en la Argentina, lo hubieran condenado y denunciado. ¿Será obra de una particular variante del llamado Síndrome de Estocolmo? ¿O es que los “amigos” argentinos del ex juez, como en el caso colombiano, utilizan sus servicios como formador doctrinario para enfrentar eventuales escenarios de confrontación?
En eso sí que Garzón es experto. (*)
Más información en: http://garzonenargentina.blogspot.com.ar/
Entrevista a activista antifranquista Empar Salvador:
“Garzón utilizó a las víctimas del franquismo para lavar su imagen”
Por Leandro Albani
Con la palabra “trampa” define Empar Salvador el desempeño del ex juez Baltasar Garzón en la causa abierta en 2008 para investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en España (1939-1975), encabezada por el general Francisco Franco, fallecido a mediados de la década del setenta.
De visita en la Argentina, Salvador recibió a Sudestada y explicó el trabajo que realizan desde el Fòrum por la Memoria del Paìs Valencià (FMPV), organismo que se dio la tarea de investigar y descubrir las consecuencias del Terrorismo de Estado en esa región española. Pese a que el sistema judicial les ha negado de forma sistemática la colaboración, como también los partidos políticos tradicionales, el FMPV localizó en el cementerio de la ciudad de Valencia seis fosas comunes, con una superficie total de 41.020 metros cuadrados. Aunque nunca obtuvieron permiso para realizar movimientos de tierras o exhumaciones, Empar calcula que desde el 1 de abril de 1939 –fecha en que Valencia cae frente a las tropas falangistas de Franco–, hasta 1945, “documentaron a 23.361 personas que fueron tiradas a esas fosas comunes”. Su cálculo no es caprichoso, porque se desprende de los libros de defunciones obtenidos por el FMPV, en el que se encuentra detallado el plan sistemático para la desaparición de adversarios de Franco, la mayoría de ellos enrolados en las fuerzas de la República. En esos libros hallaron las “claves, coordenadas y hasta datos médicos, asociadas a miles y miles de cuerpos”, recuerda. Además “encontramos que son las coordenadas del lugar donde tiraron el cuerpo, si fue tirado o no con un ataúd. Hay miles y miles que tienen como causa de muerte atrepsia, que según los forenses es la muerte de hambre en los niños; la apepsia, que es morir de hambre en los adultos; traumatismo craneal; hay algunos eufemismos escalofriantes como ‘asfixia por suspensión’, que es gente ahorcada, muertas en las cárceles de Valencia y en otros lugares de detención, como el hospital provincial, el manicomio y varias iglesias”.
En los documentos y libros de defunciones encontrados, no sólo aparecieron los nombres de los asesinados. A través de una “sistematización escalofriante”, como la define Empar, el franquismo diseñó las fosas comunes “para saber exactamente dónde está cada cuerpo, qué lugar ocupa y qué hacía” esa persona. “Las fosas son de diferentes estructuras, pero están divididas en cuadro y cada cuadro está numerado –grafica–. Cada cuadro, a su vez, está dividido en unas calles. Las calles también están numeradas. A cada lado de la calle están los agujeros marcados con letras. En cada uno tiraban los cuerpos, y se registra el lugar que ocupaban: el número uno es el que está más profundo en la tierra y el número más alto es el más cercano a la superficie. De manera que ellos saben exactamente dónde están los cuerpos y quiénes son. Hemos encontramos agujeros en los que están registradas hasta 17 personas. Imagínate qué profundidad más tremenda”.
La trampa de Garzón
“Con la denuncia de los crímenes franquistas hemos ido a todos los tribunales de Valencia, al Tribunal Supremo, a la Audiencia Nacional Española y al Tribunal Constitucional –resume Empar–. En esos sitios nos han ido cerrando las puertas y declarando nulas las demandas. Nunca han negado que los hechos que presentamos sean ciertos. Incluso tenemos una sentencia que lo admite, pero dicen que están prescriptos en aplicación de las leyes de Amnistía de 1977 y de Memoria Histórica de 2007 (similares a la ley de Punto Final de la Argentina). Fuimos a Estrasburgo, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que el Tribunal Constitucional de España no ponía en cuestión la veracidad de los hechos denunciados, pero nos explicaron que no la admitían a trámite. Nos llegaron a decir que no iban a mantener ni siquiera correspondencia con nosotros, que no nos iban a dar ninguna explicación de las deliberaciones y que además, en el plazo de un año, según la orden del propio Tribunal, se va a destruir toda la documentación que hemos presentado y ni siquiera nos van a devolver esa documentación”.
Hasta 2008, ninguna instancia judicial española había aceptado abrir una causa que investigara a los responsables de los asesinatos durante la dictadura de Franco. Pese a las pruebas, datos y materiales acumulados por el FMPV y otros organismos de derechos humanos, el Poder Judicial mantenía una complicidad férrea para tapar los crímenes del franquismo. “La única admitida fue en el sumario famoso de la Audiencia Nacional Española, cuando el magistrado era el ex juez Baltasar Garzón”, en 2008, afirma Salvador. En un sumario instruido por varias asociaciones denunciantes, “presentamos 156 mil datos documentados de personas asesinadas o desaparecidas”, explica.
Siguiendo su estilo mediático y pomposo, Garzón tomó en sus manos la causa pero, como define Empar, “en el auto que hace para empezar el procedimiento ya pone la trampa para cerrarlo”. El ex juez apenas se tomó un mes y dos días (del 16 de octubre al 18 de noviembre) para analizar y, en ese escaso tiempo, declarar su inhibición en favor de los juzgados territoriales del país. “Garzón pide que le presenten los certificados de defunción de 32 personas, todas ellas pertenecientes a las cúpulas militares y del gobierno franquistas hasta 1952. Los hace responsables de todos los crímenes que hemos denunciado. Siempre nos preguntamos por qué hasta 1952, si en 1975 se fusiló en el Estado español. Hay que tener en cuenta que en la legislación española, toda causa penal si no tiene a las personas (físicas) a quienes procesar o imputar, es nula. Con la muerte se extingue la responsabilidad penal”, remarca Salvador. De esta manera, como bien lo indica Empar, el ex juez “pidió que se presentaran personas que ya habían muerto por causas biológicas, porque las personas no vivimos 130 años. Entonces Garzón estuvo un mes y dos días sin haber investigado nada, porque las investigaciones las hicimos la gente que presentamos la denuncia”.
Al referirse a la inhibición de Garzón, la integrante del FMPV asevera que el ex magistrado “convierte el sumario en muchísimos pedazos sueltos que ya no se van a poder juntar otra vez”. Y apunta, dejando en claro las confusas informaciones de ese momento:
“A Garzón no lo expulsaron de la carrera judicial por ese sumario, sino por haber vulnerado el derecho de defensa de gente que estaba en la cárcel. Había puesto micrófonos a la gente presa que se reunía con sus abogados”. A este hecho, Salvador agrega que “mucha gente en el Estado español pensamos que él utilizó a las víctimas del franquismo para lavar su imagen, por los casos de torturas en que se vio involucrado desde su juzgado o desde la Audiencia Nacional Española. O del cierre de periódicos, radios, la ilegalización de organizaciones, de detenciones tremendas, de casos de torturas terribles. Incluso Garzón fue condenado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por negarse a investigar casos de torturas y de personas que él había mandado a detener y a quienes les había aplicado la ley Antiterrorista y la incomunicación”.
(Artículos publicados en la revista Sudestada número 127, abril de 2014 – www.revistasudestada.com.ar)
- ESTADO ESPAÑOL
Dos años de cárcel para el rapero Pablo HasélHa sido condenado por, supuestamente, "enaltecer en sus canciones el terrorismo"
2 de Abril del 2014
Tras su primera detención, ya hace más de dos años, ayer llegó el día. Por los medios de comunicación, y no por su abogado (como sería de esperar), Pablo Hasél tuvo que enterarse de que la Audiencia Nacional le condenaba a 2 años de cárcel. Como el artista no acumula antecedentes, de momento no entrará en cárcel, aunque el 29 de Abril se enfrentará a otro juicio, denunciado por el PP, por supuestas amenazas y ataque a su sede. En este caso, la audiencia nacional le ha condenado por, supuestamente, enaltecer en sus canciones "el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure o Al Qaeda".
El siguiente, es un comunicado de Pablo Hasél frente a su condena:
Estaba cantado, querían dar un castigo ejemplar y me han condenado a 2 años de prisión por hacer canciones, lo que pedía la fiscalía, no han rebajado ni unos meses para lavarse la cara. No entro esta vez a falta de antecedentes penales pero a la mínima me como los 2 años y lo que me caiga sumado. El 29 de este mes tengo otro juicio denunciado por el PP por supuestas amenazas y ataque a su sede, si lo pasan por lo penal entraré en prisión seguro. No sólo me han condenado a 2 años para asustar a otros jóvenes, también para echarme para atrás en mi militancia. Es su último aviso: si no te acobardas a la próxima entras. No les bastaba con haber registrado mi domicilio llevándose multitud de cosas ni con tenerme detenido un día, esas bestias fascistas no tienen escrúpulo alguno si de represión se trata.
Para colmo, me he enterado por la prensa, ni siquiera me han llamado, ni siquiera me han enviado una carta, ni siquiera se lo han comunicado antes a mi abogado. Tengo que enterarme por la prensa burguesa y manipuladora de la condena. Para colmo, siguen mintiendo diciendo que apoyo a Al Qaeda cuando en el juicio quedó demostrado que era totalmente falso, pues si algo he hecho en mis canciones es denunciar que ha servido a intereses imperialistas y que yo no apoyo atentados contra inocentes u organizaciones anticomunistas como Al Qaeda. Pero pueden acusarte de cosas tan graves sin recibir castigo alguno, lo hacen para criminalizar e intentar dejarme como un monstruo para que la opinión pública piense que me lo merezco.
Sólo me hubiera librado de una condena así, dejarme llevar por el camino al que me quería llevar la fiscal, el de la condena de la autodefensa armada. Pero antes muerto, ya le recordé que como comunista hablo en mis canciones de la lucha armada de la que tanto hablaron los clásicos del marxismo, el Che, etc. ¿Acaso dejan otro camino para acabar con las injusticias, con el genocidio diario de inocentes que supone el capitalismo? Son ellos los que imponen la tiranía injusta con las armas. No me han perdonado que les recordara que no pueden decirme a quien admirar o no, que si quiero respetar al PCE (r) o a los GRAPO, lo hago. No me han perdonado que les dijera que no pueden obligarnos a sentir pena si un opresor recibe un castigo. ¿Acaso ellos no se alegrarán si mañana asesinan a uno de los nuestros? Este Estado es tan poco democrático que nos quiere controlar hasta las emociones, que nos niega hasta desahogarnos con la palabra ante todo lo que nos hacen a nosotros y a los nuestros.
Están nerviosos porque cada vez más pueblo toma conciencia y como mis canciones han conseguido hacer pensar a muchos chavales o han denunciado la situación de los presos políticos que intentan ocultar, tenían que atacar aunque así lo único que consiguen es que más personas se den cuenta de la falta de libertades alarmante y ponerme más las pilas en la Resistencia. Lo mismo sucede con otros tantos jóvenes que sufren la brutal represión por exigir derechos que hasta su podrida constitución promete. Mi detención y esta sentencia forman parte de la campaña de terror que quieren llevar a cabo para alejar a la juventud de la lucha.
Queda de sobras demostrado que en este Estado, cuya Audiencia Nacional que me ha condenado es herencia del franquismo, sólo la derecha tiene libertad para decir lo que le venga en gana y más. Cuando nosotros pasamos líneas molestas para el poder, se nos acusa de apología al terrorismo o de terrorismo directamente. ¿Obispos diciendo que los homosexuales son enfermos, que las mujeres violadas iban provocando o protegiendo a pederastas? Reciben dinero público. ¿Nazis cogidos con lanzagranadas, hachas, pistolas y demás armas? No pisan prisión, son concejales de partidos nazis. ¿Homenajes a Franco en la TV o peperos en homenajes a la división azul? Son llamados demócratas. ¿El P$OE agilizando desahucios o apoyando guerras imperialistas? Más de lo mismo. ¿Racistas pidiendo por twitter que se asesinen inmigrantes y celebrando cuando son asesinados? Protegidos por la policía cuando se manifiestan. Podríamos pasar horas poniendo ejemplos tan lamentables. Sin embargo, protestar con firmeza contra eso está penado con prisión.
Cabe recordar que esto no ha sido sólo una condena contra Pablo Hasél, ha sido una condena contra la libertad de expresión, no hace falta compartir al 100% mis ideas ni que te guste mi música para solidarizarte, ese no es el asunto. Mañana pueden ir a por ti si protestas por tus derechos, si gritas alto contra las injusticias y contra quienes se lucran a costa de estas.
Dice el juez para justificar la condena que mis canciones incitan al odio. No, mis canciones incitan al amor a los oprimidos, es decir, a la inmensa mayoría de la humanidad. Pero como decía el Che: "Más fuerte que el amor a la libertad es el odio hacia quienes nos la quitan". El único odio que tienen es el que nos obligan a sentir, el que responde a su odio a la humanidad. Yo incito al odio contra lo injusto y orgulloso, ellos incitan al odio a lo justo, hay una clara y gran diferencia. También dice en un acto de infinita hipocresía que la libertad de expresión tiene límites, pero volvemos a lo de antes, sólo para la izquierda. Ya les dije en el juicio que jamás condenarán a quienes hablan de apuñalar inmigrantes porque para ellos no son víctimas los pobres, sólo sus amigos opresores.
Agradezco las muestras de solidaridad y vuelvo a recordar que los juicios no pueden aniquilar la lucha por la dignidad. Seguramente acaben encerrándome en prisión como a tantas luchadoras más, pero jamás acabarán con estas justas ideas y no me cabe duda de que tarde o temprano venceremos y ya nadie volverá a ser condenado por gritar la cruda realidad.
¡CONTRA SU REPRESIÓN NI UN PASO ATRÁS!
¡SI NOS TOCAN A UNO NOS TOCAN A TODOS!
¡LIBERTAD PRES@S POLÍTIC@S!NO SE PIERDAN ESTA ENTREVISTA A PABLO HASEL!






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