17 de abril de 2014

MAGACAUSA ESMA: TESTIMONIOS DÍAS 136 Y 137.

03 04 2014
TESTIMONIOS
136. "Espero que a quienes cometieron los crímenes les llegue la justicia"
Fue el pedido de Susana Granica, sobreviviente de la ESMA. En la audiencia de hoy también declararon los ex detenidos-desaparecidos en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio José Quinteros, Pilar Calveiro y Estela Trofimuk.

El caso Susana Graciela Granica (378)
Susana tenía 25 años de edad, militaba en Política Obrera, y la apodaban "Ana María". El 29 de septiembre de 1977 fue privada ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en la vía pública, en las inmediaciones de la Unidad Nº 9 del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires, en la Ciudad de La Plata. El operativo fue realizado por dos personas, quienes se identificaron como policías. Luego, Susana fue llevada a un establecimiento cercano, dependiente de la Fuerza Aérea, donde permaneció en cautiverio por un día. Posteriormente, fue trasladada a la ESMA, donde continuó como detenida-desaparecida hasta el 11 de octubre de 1977, cuando fue liberada con Juan José Delgado ("El Gallego", caso 383) y Laura Dabas de Correa (caso 380), frente al Jardín Botánico.

El testimonio de Susana
"Sé que al lado de mi cucha había un chico, cuyo rostro no recuerdo, que es el que me dio fuerzas para pensar en cualquier cosa mientras estaba ahí. Le dije que la hija de una amiga de mi familia estaba desaparecida, le dije que se llamaba Lila Pastoriza y él me dijo ´está acá, pero no duerme acá´. Le dije: ´Decile que Susana Granica está acá´", contó Susana, quien militaba en Política Obrera.

Genocidio
"No es una coincidencia que nos hayamos encontrado muchos militantes de Política Obrera de aquella época que hayamos sido detenidos. Ahora somos los fuertes y los que se quisieron fuertes están en una debilidad total. Esto fue parte de un genocidio organizado y tal vez desorganizado, en cuanto a papeles y esas cosas. Espero que a quienes cometieron los crímenes les llegue la justicia", dijo Susana para concluir su declaración testimonial.

El caso de José Daniel Quinteros (caso 573)
Su apodo era "Quique". El 15 de noviembre de 1979 fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, por integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2. José fue llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, hasta que fue liberado en marzo de 1980.

El testimonio de José
El testigo recordó su secuestro y cautiverio en la ESMA, y respondió preguntas sobre las condiciones del encierro en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio. José contó que Adolfo Donda le dijo dentro de la ESMA: "Acá no hay desaparecidos; acá hay muertos".
Además, José declaró que dentro de la ESMA vio en cautiverio a Graciela Alberti (caso 581) y Ricardo "Lalo" Soria (caso 582).

"Los años han pasado. Me gusta mucho que la justicia haga esto (el juicio). Van a pasar muchas cosas en el mundo en el futuro, pero lo que pasó en ese ´Proceso´, va a quedar con Auswichtz, el genocidio armenio, va a quedar como la represión inhumana que han hecho con la gente", dijo al concluir.

El caso de Pilar Calveiro de Campiglia (caso 272)
El 7 de mayo de 1977, a las 10:30 horas, "Merque" circulaba por las Avenidas Noguera y Beltrán, en San Antonio de Padua, en la Provincia de Buenos Aires. En ese lugar fue privada ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley. Pilar, quien fue secuestrada con 28 años de edad, denunció que estuvo en cautiverio en "Mansión Seré", la ESMA, la comisaría de Castelar, una dependencia de la Armada, y luego nuevamente en la ESMA. Dentro del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA, a Pilar se le asignó el número 362.
Tras ser liberada, Pilar se fue a España con sus dos hijas y su compañera Lila Pastoriza, con pasajes de la empresa "Iberia".

El testimonio de Pilar
La sobreviviente vive en México y testimonió por videoconferencia. Dado que no fue su primera declaración, en el marco de las reglas de Casación se incorporaron las anteriores por lectura.
Pilar sostuvo que dentro de la ESMA vio a Mirta Mónica Alonso Blanco de Hueravilo, quien estaba embarazada. Además, relató que a Graciela Rochinstein, quien también estaba embarazada, la vio primero en Masión Seré y luego en la ESMA, donde nació su hijo Guillermo.

Horacio Campiglia
"Fue secuestrado Brasil en marzo de 1980, en el contexto de la Operación Cóndor. Luego fue transferido al Batallón 601", sostuvo la testigo.

Norma Arrostito
"La vi en Capucha, la vi circulando ahí. No puedo decir la fecha. Cuando a ella la sacan, muere. Al relato lo conozco a través de otras personas, pero cuando ocurrió yo estaba en Capuchita", contó Pilar.

Muchos centros, el mismo horror
"Hay que decir que todos los centros tenían una mecánica de tortura, asesinato y desaparición de los restos, pero en condiciones muy diferentes. En el caso de Mansión Seré, la gente que manejaba al grupo operativo era gente con menos conocimiento de organizaciones de izquierda, era más torpe y también muy brutal, porque ni siquiera sabían qué querían de nosotros. La violencia era más irracional tanto en Mansión Seré como en la comisaría de Castelar. Las condiciones de alojamiento en la comisaría de Castelar eran casi inenarrables. Eran atroces, pasamos hambre, suciedad. Entiendo que la forma de operación de la ESMA partía de un conocimiento mayor, partía de un procedimiento que yo llamaría de un racionalismo ligado con la destrucción de las personas", sostuvo Pilar.

"Esos hechos significaron una ruptura total en mi vida. Cuando salí, yo decía: ´Ahora habría que barajar y volver a dar´. Todo lo que era mi vida anterior se modificó radicalmente. Pude volver a rearmar mi vida, criar a mis hijas, estudiar, trabajar y salir de esa ruptura terrible que significó mi secuestro, lo que significó para mi familia, y el secuestro de mi marido. Sin embargo, no me impidió volver a vivir", agregó.

El caso de Estela Beatriz Trofimuk (707)
Fue privada ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley el 28 de noviembre de 1978, en su domicilio, en Crisóstomo Álvarez 4667, en la Ciudad de Buenos Aires. El Grupo de Tareas 3.3.2, a cargo del operativo, la encapuchó y esposó. Luego la subió a un Ford Falcon, en el que fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Estela fue liberada el 5 de diciembre de 1978.

El testimonio de Estela
"El trato de los guardias con las mujeres era despiadado. Nos bajaban. A veces una pedía ir al baño y si querían te bajaban o te decían que esperaras. A algunas creo que las violaban", relató la testigo.
"La liberación fue espantosa. Una cree que lo triste ya pasó y cuando sale de ahí se enfrenta a todo lo demás, sigue siendo terrible. Yo tuve que ir a la oficina y me dijeron: ´Y ano trabajás más acá´, porque no había avisado que me iba. La dueña de casa me pedía que dejara la casa. La gente en general te condena. Fue seguir padeciendo. Cuando ellos me liberan, uno me dice: ´Yo te voy a llamar´. A los dos o tres días me llaman y me dicen que me quedara tranquila, que iban a dejar salir a mi marido, pero que no era el tiempo todavía", sostuvo Estela.

"No volví nunca más a la ESMA. Alguna vez vi en Internet la fotografía del lugar y estoy segura de que estuve ahí detenida. No sé si las paredes de este lugar, las baldosas, el techo que recuerdo, no sé cómo es hoy en día, no sé si tiene las huellas del horror y del dolor de lo que pasó ahí, de lo que sufrimos en ese momento. Creo que los pocos sobrevivientes que debemos haber quedado tenemos la obligación cívica de denunciar ese abuso y la obligación moral por todos los que no están", dijo Estela al finalizar su testimonio.

Próxima audiencia
El juicio continuará el miércoles 9 de abril desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales.



09 04 2014 
TESTIMONIOS
137. "No eran monstruos: eran seres humanos con responsabilidad sobre sus actos"
Así lo sostuvo Cristina Aldini, sobreviviente de la ESMA. Hoy también declaró Eduardo Mallea, hermano de Alejo, quien era el compañero de Cristina y fue asesinado. Su cuerpo sigue desaparecido. 

El caso de Alejo Mallea
Alejo tenía 21 años de edad, militaba en Montoneros y estudiaba en la Facultad de Medicina. Lo apodaban "Pablo".

El testimonio de Eduardo, hermano de Alejo
"Dejamos de tener contacto a fines del ´76. Recién supimos qué pasó en 1984. Supimos que lo habían matado el 25 de diciembre de 1978, que llevaron el cuerpo a la ESMA. Ahí reconoció el cuerpo Cristina Aldini, quien era su compañera. Nosotros lo supimos por Cristina. Salió una foto en La Voz", contó Eduardo, quien tenía 15 años de edad en el momento de los hechos.
"Sólo quiero que se haga justicia", fue su pedido al concluir su declaración.

El testimonio de Cristina Inés Aldini
Cuando fue llevada a la ESMA Cristina tenía 24 años de edad y era apodada "Clara".

"Antes de empezar quería decir algo que tiene que ver con cómo llego yo a esta declaración. Quiero transmitir algo que yo sentí muy fuertemente en estos días, en relación con los hechos que se han vivido y son de público conocimiento hoy y que se refiere a los episodios de linchamiento que se han dado por parte de grupos de ´vecinos´, que han protagonizado estos hechos por una supuesta justicia por mano propia, que es tan atroz. Me quiero referir a esto porque quién no se preguntó o comparó a la paciencia infinita de tantos familiares y víctimas, organismos, personas que han trabajado para que estos juicios puedan concretarse, con fe en la justicia", sostuvo Cristina al comenzar su declaración.

Luego se refirió a los testimonios en los juicios, en lo que "jornada tras jornada, todas estas personas han llevado con su memoria y su palabra: éstas son las armas, porque pronunciarse en estos ámbitos de la justicia tiene que ver con una serie de efectos que consolidan el nunca más, tantas veces gritado por tanta gente. Voy a relatar los hechos que he atravesado, de dolor y de amor. Los voy a relatar de la forma más fidedigna posible. Además, lo quiero decir ahora, porque creo que se lo debo a mucha gente, a mi compañero, a sus hermanos, a mi familia, a mi hija a todos los compañeros que están y no están y que dieron batalla en todos los centros clandestinos del país, que dieron batalla a la tortura. A los familiares. A mí misma, porque poder relatar estos hechos tiene un sentido: es poder recordar y no vivir permanentemente lo vivido".

Genocidas    
"Las cadenas perpetuas tienen que ser para los genocidas, no para las víctimas. El 5 de diciembre de 1978 yo había salido de mi trabajo, trabajaba en una fábrica. Mi compañero trabajaba en otra. Era día de cobro, habíamos coordinado que pasaba a cobrar los sueldos de ambos. Luego, más tarde, alrededor de las 18:30, la idea era encontrarnos. Teníamos medidas de seguridad muy estrictas. Era fines del ´78, habían transcurrido casi tres años desde el Golpe militar y ya habíamos atravesado todas las instancias de mayor represión que hubo en las distintas zonas", contó Cristina.

"Cuando veo que no llega, bajo a la estación de subte de Corrientes y Callao, para tomar el subte. Ahí me pongo a ver revistas en el kiosco, se abalanzan sobre mí, era una cantidad de personas que no puedo decir. Me inmovilizan. No puedo ni siquiera forcejear. Tratan de sacarme algo de la boca, pensando que podía tener la pastilla de cianuro. Yo gritaba. Me llevan al exterior, donde había un auto. No puedo precisar nada, pero sí que era un auto particular. Era un auto sin identificación. Me tiran en el piso del auto, todo esto a los gritos. Me insultan y me llevan a un lugar que desconozco. Me ponen una capucha. Yo escucho que se comunicaban con otros móviles. Me llevan hasta lo que después supe que fue la ESMA y me llevan hasta el Sótano", relató.

Torturadores
"Quiero nombrar a algunas personas. La persona a cargo de la sesión de tortura está fallecido, era Benazzi Berriso. También estaba otro represor fallecido, Generoso, conocido como ´Agustín´. Estaba Juan Carlos Linares, que está prófugo. Para no olvidarme, quiero mencionar que había sido torturador en El Banco. Supe que estaba muy vinculado con los casos de las monjas francesas", contó Cristina, quien agregó que le
decía que " a vos te va a pasar lo mismo que a las monjitas".

"Me quiero referir a la tortura, que excede la situación concreta de la aplicación de la picana eléctrica, porque creo que la tortura consiste en el daño físico y psíquico más grande que se le pueda aplicar a un ser humano y que consiste en llevarlo a los límites, hasta los extremos de su propia resistencia para arrancarle lo más preciado que tiene. Implica un proceso para desintegrar la personalidad de un ser humano. Cómo provocar su deshumanización, con mecanismos que apuntan a este fin. Tiene que ver con la desnudez, con lo que es la falta de protección más absoluta, es la demostración de la indefensión total. También es el absoluto control sobre el espacio y el tiempo, que se da no sólo al estar atado a la parrilla o al camastro, donde se efectuaba la tortura o muchas situaciones que se dan después en el cautiverio, tiene que ver con la oscuridad, la desorientación de la capucha puesta, el lugar restringido sin poder moverse, sin saber si es de día o de noche.

Culpables
"No eran personas que estaban desquiciadas, no eran la encarnación del mal, no eran monstruos: eran seres humanos con responsabilidad sobre sus actos", sostuvo la testigo. Luego contó que fue Raúl Scheller quien le dio la alianza de Alejo y le dijo que lo habían asesinado: "Él me dice que estaba muerto. Me dice que han llevado allí el cuerpo, me pregunta si quiero verlo. Yo estaba completamente shockeada y desgarrada, pero sentí que si no lo veía no lo iba a poder creer y que yo tenía que saber igual, así que me llevaron como pudieron a un lugar donde estaba el cuerpo del Negro. ´El Negro´, le decían. Tenía dos disparos en el rostro, uno de los típicos tiros de gracia entre las cejas. Yo ahí mismo tuve la certeza de que había sido ejecutado. Nunca supe qué hicieron con el cuerpo. Intenté mil veces cuando tuve la posibilidad, cuando tuve el más mínimo margen para poder preguntar, pregunté, pero nunca lo pude saber. A partir de ese momento, me llevaron, yo supongo que a Capucha".

Cristina y Alejo, militantes
"Yo militaba en la columna norte de Montoneros. Había hecho trabajo territorial en varios barrios de San Fernando tareas de alfabetización de adultos, luego con militancia política más barrial. Alejo era de la JUP, estudiaba medicina", contó la sobreviviente.

Violaciones
"Sé que hubo violaciones en la ESMA, conocí casos muy concretos. Yo también experimenté una situación por el mismo Acosta. Me llevó sola en un auto, me empezó a hablar, como solía hacerlo, de lo terrible de su vida dedicada a estos fines y empezó a decir que estaba cansado, que se sentía alejado de la vida", narró Cristina. Luego agregó que Acosta se enojó, que estaban cerca de la entrada de la ESMA y le dijo: "Yo acá tengo que dar un volantazo y llevarte para arriba. ¿Sabés lo que tengo que hacer yo acá?: traer a tu hermana más chiquita´. Mi hermana no tenía ni 15 años, pero yo le dije: ´¿Cómo? ¡No eran ustedes los caballeros del mar?´. No sé qué pasó, siguió de largo, no se metió en la ESMA, manejó y me llevó a la casa de mi familia, me bajó ahí y me dijo con mucho menos había mandado gente para arriba, pero que yo era frontal y me dejó en lo de mi familia".

La vida
Cristina sostuvo que para ella fue reparador cuando en el año 2004 fue a la ESMA con el Presidente Néstor Kirchner. "Esa Clara de 20 años está muy agradecida por ese momento de hace no más de unos años. El tema de las secuelas, no me senté nunca a pensarlo. No paré de trabajar, ser una buena persona y honrar la memoria de mis compañeros".

"Quiero agradecer que este proceso siga de esta manera. Quiero traer una sola imagen, que tiene que ver con el último 24 de marzo, cuando volví a ir a la ESMA. Yo no quería, pero me convencieron y estaba llena de chicos, de jóvenes", sostuvo Cristina para finalizar.

Próxima audiencia
El juicio continuará el jueves 10 de abril desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales
Fuente:EspacioMemoriayDDHHexEsma

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