Por José Maggi
El megaoperativo que fuerzas federales llevaron a cabo en Rosario -que permitió el desmantelamiento de 89 bunkers de drogas-, dejó un saldo positivo para los gobiernos nacional y provincial y en la opinión pública. Quedan dos mil agentes de Gendarmería y Prefectura en la ciudad.
BALANCE DE FUNCIONARIOS NACIONALES Y DE LA PROVINCIA POR LOS ALLANAMIENTOS
El día después del megaoperativo
Se coincidió en que la sociedad observó "con beneplácito" una medida de coordinación que implicó un trabajo de investigación.
Por José Maggi
Hoy quedan en Rosario dos mil agentes de Gendarmería y Prefectura.Imagen: Alberto Gentilcore
El megaoperativo que fuerzas federales llevaron a cabo el miércoles en Rosario con el secretario de Seguridad Sergio Berni a la cabeza que logró desmantelar 89 bunkers, dejó un saldo positivo tanto en la opinión de la gente como en la clase política. Todos se esforzaron en destacar que con la presencia en distintos barrios de tres mil hombres de Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal se recuperó el manejo de zonas violentas. En este sentido el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, lo definió ayer como "el operativo más grande de la historia en Rosario" y sostuvo que los resultados de esa acción demuestran que "mejor que decir es hacer".
"Consideramos que desde la misma gobernación hasta las distintas expresiones sociales observaron con beneplácito una medida de coordinación como estamos haciendo, lo que implica trabajo de investigación, de coordinación y muchas veces no salir en los medios pero sí actuar para garantizar la prevención en materia de seguridad y la protección ciudadana", postuló Capitanich. En la misma linea confirmó que "hoy quedan en Rosario dos mil agentes de Gendarmería y Prefectura", y remarcó que "el objetivo central es bajar los índices de violencia".
Para el ministro de Seguridad Raúl Lamberto "fue la culminación de un proceso que le diría se inició por el mes de agosto del año pasado con muchísimo eesfuerzo, tratando de modificar lo que era un diálogo muy cortado, se fue avanzando, esto fue llevando a que este diálogo fuera mucho más fecundo, y hace dos meses se inició este operativo que culminó en el día de ayer (por el miércoles), trabajado muy secretamente, con muchísima profesionalidad, y por supuesto con una participación importante de las fuerzas federales y la colaboración de las provinciales".
"Tanto las instituciones como sus dirigentes maduran, muchas veces las realidades sectoriales, políticas, llevan a que se jerarquicen lo sectorial y no lo principal, que es la respuesta social, la respuesta a la ciudadanía. Nosotros en todo momento tenemos un concepto, que en la lucha contra el crimen organizado, contra el narcotráfico tiene que haber una coordinación muy fuerte y siempre hemos tratado de lograr el diálogo que nos costó mucho", concluyó.
El titular de la Procuraduría contra la narcocriminalidad (Procunar) Felix Crous explicó: "No estamos buscando laboratorios de producción de drogas, ni banda criminal de envergadura, eso ya se había realizado el año pasado cuando se desarticuló la banda de Carlos Ascaíni, junto al jefe de policía Hugo Tognioli, César Orozco y la banda de Delfín Zacarías, y la de este año que era liderada por Reina Isabel Quevedo y sus cómplices, son más de 40 personas detenidas que serán elevadas a juicio oral y público".
Crous apuntó que "el criterio de selección de estos bunkers fue toda la información disponible en la justicia federal de Rosario, desde las fiscalías y los juzgados federales. Cada uno de estos bunkers había sido denunciado por distintas fuerzas en el último tiempo y se utilizó inteligencia de la Policía Federal para el trabajo de campo".
Justamente el megaoperativo llevó nuevamente a los medios locales la palabra del fiscal que lideró estas investigaciones, aunque ahora ocupa un lugar de privilegio en la Procunar: Juan Patricio Murray. El funcionario federal expresó sus críticas hacia una de las investigaciones llevadas adelante por el juez provincial Juan Carlos Vienna en la causa que investiga a la banda narco de Los Monos: "Había una investigación en curso de los Cantero, y esa investigación fue truncada por un accionar apresurado del doctor Vienna y la División Judiciales de la URII, lo que frustró el trabajo de la Justicia Federal", dijo al apuntar contra el juez rosarino que se metió de lleno a investigar a la banda narco de barrio Las Flores, aunque por los homicidios que habrían cometido a partir del asesinato del narco Martín Paz, alias Fantasma.
Murray aclaró que "ninguna de estas personas está procesada por el asesinato de Paz, están imputados por una asociación que cometa delitos de narcotráfico". Y disparó allí la crítica más dura: "Si se hubiera permitido a la fiscalía federal avanzar sobre esta cuestión, probablemente hoy los integrantes de la familia Cantero que están imputados de manera muy difusa, que lleva adelante el juez Vienna, estarían imputados por supuesto narcotráfico".
"Hemos tenido momentos de mucha tensión con la justicia provincial y el Poder Ejecutivo que afortunadamente se está encaminando mejor. Hemos tenido una mirada particular sobre aquella investigación y que luego tomó su propio curso. Prefiero no hacer comentarios que pueda hacer volver todo a aquella situación" dijo el titular de la Procunar.
Los búnkers allanados
Rosario/12 tuvo acceso a la lista de búnkers allanados el miércoles pasado.
En Rosario: Cerrito 6547; Balcarce 5957; Bulevar Seguí 5636; Nicaragua entre Tupac Amaru y Casilda; Che Guevara 7600; Guido y Spano entre Liniers y Eucalipto, Felipe Moré 120 bis; Felipe Moré y Carrasco;
Jacarandá al 600; Campbel y Doctor Maradona; Chávez 792; Rueda entre Alsina y Lavalle; Superí 1900; Boedo y Ghiraldo; Ghiraldo 1770; Castagnino 1900; Magallanes 300 bis; vías del ferrocarril Lavalle y Avellaneda; Flamarión 5584; Agustín Magaldi 9283; Linies 370 bis; Avellaneda 4813; Junin entre Caseros y avenida Francia; Pasaje Esperanto 340; Pasaje Villar 227; Pasaje Franco 1800; Laprida y Chávez; Doctor Riva 2163; Biedma y Rouillón; Bacle 6595; Doctor Riva entre Oroño y Balcarce; Uruguay 8200; 27 de Febrero 7500; Garibaldi 4100; Calle 1818 N 3766; Pasaje 525 y Salvat; Vicente López e Ituzaingó, Bulevar Seguí 7896; Saavedra 2902; Larralde 2900; Pasaje 1737 N 3809; Salvat 6431; 27 de Febrero 7444; Pasaje 514 N 6437; Melián y Pasaje 509; Madre Cabrini 2354; Madre Cabrini 2350; Estrella Federal 1940 y 1988.
En Villa Gobernador Gálvez: Simón Bolívar e Iriondo.
En Pérez: Tucumán y ruta 33; Las Torcacitas al 600 y Los Aromos 390 (Pérez).
La mirada desde la política
* Marcos Cleri, diputado nacional del Frente para la Victoria: "Berni lo expresó con mucha claridad: el objetivo es la pacificación, pacificar Rosario es una tarea de todos. Celebramos el trabajo de Gendarmería y Prefectura, la permanencia en Rosario de dos mil integrantes de esas fuerzas nacionales, la coordinación entre las áreas de Seguridad en los propios territorios. Se trata de un mensaje contundente para quienes apuestan al delito a gran escala para enriquecerse a costa de la vida ajena, para los que creían que la impunidad sería eterna. Esta coordinación de los esfuerzos para el combate más directo y urgente a la actividad delictiva y en particular al flagelo del narcotráfico, permitirá un mejor escenario para consolidar y profundizar las políticas de inclusión, de asistencia y empleo, que son las bases fundamentales de la paz social".
* Maximiliano Pullaro, diputado provincial de la UCR: "Hay que destacar que por primera vez fue posible llevar a la práctica algunas de las cosas que venimos reclamando desde hace mas de dos años, como la vocación estatal para enfrentar frontalmente y a gran escala a los narcos en el territorio, la coordinación NaciónProvincia, y el compromiso y proactividad de la justicia Federal. También cabe destacar que al hacerlo, quedó demostrado que cuando se dan estas condiciones, es posible avanzar sobre la venta de estupefacientes, disminuir el poder territorial de las bandas, y terminar con la sensación de impunidad y desprotección a la que se ven sometidos cotidianamente la enorme mayoría de los habitantes de los barrios en los que las mismas se asientan".
* Eduardo Toniolli, diputado provincial del Movimiento Evita: "Fue una virtual intervención en materia de seguridad en la provincia. Es potestad del Estado federal que puede ser utilizada previo pedido de las autoridades de la provincia y bajo determinadas condiciones. Eso es lo que ha sucedido. El gobernador dijo que había un antes y un después de este procedimiento. Creo que es una fractura positiva en la historia de la provincia, pero debemos exigirle al gobernador lo que es de exclusiva responsabilidad, y es la reforma de las fuerzas de seguridad".
OPINION
Partida de defunciónPor Enrique Font *
El operativo desplegado el miércoles en Rosario es la partida de defunción de la política de seguridad del gobierno de la provincia de Santa Fe, y la puesta en escena de su fracaso. Vimos un megaoperativo realizado por el gobierno federal, con un funcionario como Sergio Berni, que tiene el control sobre las fuerzas federales, y liderado por una investigación llevada adelante por los fiscales federales de la Procunar.
Además vimos que el gobierno tuvo que desbandar a la División Judiciales, que sostuvo hasta ese mismo día.
El gobierno provincial desde el año pasado llevó adelante una estrategia que he llamado la des-federalización del abordaje de drogas. Con ella, boicoteó el trabajo de los fiscales federales y echó a perder un acuerdo que el Procurador provincial Jorge Barraguirre había realizado con la Procunar. Lo hizo con un pésimo reflejo político, y se infiere que muy procupado porque estas investigaciones mostraban la participación de la policía provincial en el negocio, que ya llevaron preso al ex jefe de policía de Santa Fe, Hugo Toniolli.
Entonces, el gobierno provincial no tuvo mejor idea que hacer un pacto con la División Judiciales de la policía, que lo llevó de las narices para conseguir un juez, Juan Carlos Vienna, para emitir órdenes de allanamientos en lugares de ventas de drogas. Esto motivó incluso una nota de todos los fiscales federales de Rosario advirtiéndole que ese camino no podía traer más que problemas.
Tuvo que venir el gobierno nacional a resolver las cosas que la provincia no ha sabido resolver. El gobernador Antonio Bonfatti y el ministro de Seguridad Raúl Lamberto miraron por el televisor de Prefectura la manera en que se hacen las cosas, con una gentileza de parte del gobierno nacional de hacer participar un grupo mínimo de la Policía para que no quede esto como una intervención federal en Santa Fe.
Lo que debería hacer el gobierno es producir información adecuada sobre el delito, porque ahora depende de lo que le cuenta la policía. Y sobre todo llevar adelante una reforma integral de la policía, que requerirá de un acuerdo. Hay sectores en la política santafesina muy dispuestos, porque ya lo han demostrado, a acompañar al gobierno si abandona el circo comunicacional y encara una reforma estructural de la institución policial, que es el principal actor involucrado en los delitos. Además, debe tener políticas activas de prevención social del delito.
* Titular de la Cátedra de Criminología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Fuente:Rosario12
Repercusiones del megaoperativo contra el narcotráfico
“Les damos la bienvenida”
10/04/2014
En general, en la dirigencia política rosarina y provincial se coincidió: es positiva la llegada masiva a la ciudad de fuerzas de seguridad federales. En la mayoría de las declaraciones luego del espectacular operativo de este miércoles, se destacó la “coordinación” entre Nación y provincia, aunque hubo algunas críticas al gobierno santafesino.
“Celebramos el trabajo de Gendarmería y Prefectura, la permanencia en Rosario de dos mil integrantes de esas fuerzas nacionales, la coordinación entre las áreas de Seguridad encabezada por un funcionario como Berni, que participa directamente, en los propios territorios. Se trata de un mensaje contundente para quienes apuestan al delito a gran escala para enriquecerse a costa de la vida ajena, para los que creían que la impunidad sería eterna”, expresó el diputado del Frente para la Victoria, Marcos Cleri, consultado respecto de los operativos realizados este miércoles y la llegada a la ciudad de efectivos de fuerzas nacionales.
Sobre la actitud del gobierno nacional, Cleri indicó que “se ha tomado la decisión de accionar con fuerza desde la Sedronar, a través de programas como el Recuperar Inclusión, para atender la problemática de las adicciones, que se suma a todas las políticas sociales ya puestas en marcha en todo el país”.
Por su parte, el diputado provincial Héctor Acuña, quien además preside la comisión de Seguridad de la Cámara baja, enfatizó: “Lo central es la intervención del gobierno nacional. Creo que los santafesinos debemos reconocer que los mejores resultados en materia de lucha contra el narcotráfico en nuestra región han venido de la mano de esa gestión”.
“Por eso, resulta correcto el gesto del gobernador Antonio Bonfatti de agradecer a la Nación el apoyo brindado, como también reconocer que es un papel que le corresponde a la Casa Rosada porque, en la lucha contra el delito, las competencias son compartidas”, sostuvo el legislador justicialista.
En este sentido, el radical Maximiliano Pullaro, vicepresidente de la comisión de Seguridad, afirmó que “la coordinación de fuerzas en el megaoperativo es una buena prueba y demuestra que con voluntad es posible”.
En tanto, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia Luis Rubeo coincidió en resaltar “la importancia de este trabajo mancomunado, dejar las diferencias políticas de lado y poder trabajar en post de una sociedad más segura”, y exigió: “Hay que cambiar la lógica de la administración, necesitamos policial más dedicada a la prevención que la que va luego de ocurrido el delito”.
El diputado del Movimiento Evita Eduardo Toniolli dijo en declaraciones a Lt8 “que tal despliegue de efectivos de seguridad es una virtual intervención en la provincia”, y al respecto añadió que “es potestad del Estado federal que puede ser utilizada previo pedido de las autoridades de la provincia y bajo determinadas condiciones”.
El legislador solicitó el Ejecutivo provincial que este procedimiento sea el punto de partida “para reformar la policía provincial” porque “creo que es una fractura positiva en la historia de la provincia, pero debemos exigirle al gobernador lo que es de exclusiva responsabilidad, y es la reforma de las fuerzas de seguridad”.
En el plano local, el concejal y presidente de la Comisión de Seguridad, Diego Giuliano, criticó la gestión local y provincial al señalar que “la llegada de las fuerzas federales parecen una confesión de la propia torpeza”.
“La presencia masiva de fuerzas federales, tomando el control de la seguridad de la ciudad y desplazando a la policía provincial significa que el desborde era una realidad, que se tardó demasiado en reaccionar desde el gobierno local y provincial y, que, de haberse declarado la Emergencia en Seguridad e intervenido en el tiempo oportuno, se hubieran ahorrado vidas humanas y daños inconmensurables en nuestras instituciones”, reclamó el edil.
Los concejales del Frente para la Victoria Norma López y Roberto Sukerman valoraron el operativo contra el narcotráfico. “El compromiso de la presidenta Cristina Fernández en la lucha contra el narcotráfico y para avanzar sobre los delitos complejos, se refleja en estas acciones territoriales destinadas a recuperar las calles de la ciudad para los vecinos y para la convivencia urbana”, subrayaron.
“Los rosarinos nos vimos inmersos en una espiral de violencia. Hace apenas unos días, la sociedad debatió sobre la legitimidad del asesinato de un joven ladrón a manos de un grupo de vecinos. Poner en perspectiva que la Constitución Nacional es la única herramienta para impartir justicia, hace más valorable aún la unidad de criterios en seguridad”, concluyeron.
El radical Sebastián Chale opinó en su cuenta de twitter: “No sea cuestión de que nos quedemos aplaudiendo a Berni y no cumplamos nuestros propios deberes”.
Fuente:RedaccionRosario
Rosario: cómo fue la cocina del megaoperativo
Por Silvina Tamous – Cosecha Roja
Por Silvina Tamous – Cosecha Roja
Thursday, Apr. 10, 2014

El operativo con el que ayer desembarcaron en Rosario las fuerzas federales con Sergio Berni al frente tuvo una preparación pocas veces vista, digna de una película de acción.El Ministerio de Seguridad eligió San Nicolás como cabecera para montar el plan sin despertar sospechas en Rosario y simuló una Cumbre de Cambio Climático y Respuesta ante la Emergencia. Una forma de esconder el movimiento inusual sin despertar sospechas. Incluso, idearon hasta una falsa ONG que tenía su propio logo y que se dedicaba a la defensa del medio ambiente. Un trabajo de inteligencia que evitó que se filtrara la información como ocurrió en otras oportunidades a la hora de desbaratar bandas narcos.
Una fuente del Ministerio de Seguridad de la Nación contó a Cosecha Roja los detalles del megaoperativo más grande de la historia argentina. El lugar elegido como centro de operaciones fue un cuartel desafectado ubicado en la ciudad de San Nicolás, distante unos 70 kilómetros por autopista de Rosario. Primero reacondicionaron el lugar para el desembarco de las fuerzas, pero necesitaban una estrategia para no llamar la atención. Fue entonces que idearon el Encuentro de Cambio Climático. Pero no se trato sólo de un nombre: la cartelería con el anuncio del evento podía verse en la plaza central, con promotoras que en realidad pertenecían a Protocolo de la Policía Federal entregando folletos. En el viejo cuartel se montó sonido, se trajeron sillas desde Buenos Aires, se armó un escenario y se cuidaron todos los detalles para que todo resultara creíble. Incluso, la creación de la ONG “Amigos del Mundo”, con un bello logo que era representado por un globo terráqueo.
Otro detalle que tuvieron en cuenta es que, en otras investigaciones, y con complicidad de la Policía, los traficantes de drogas estuvieron al tanto de la cercanía de los Federales a través de las patentes de los autos que utilizaban para hacer los seguimientos. Fue en la causa en la que se investigaba a Carlos Ascaíni (detenido por tráfico de drogas). Allí, el acusado pidió investigar a dos autos que lo seguían en Villa Cañás, y fue la Policía de esa localidad la que le informó que se trataba de vehículos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Es por eso, y para evitar problemas, que los gendarmes y prefectos fueron trasladados en ómnibus de turismo y autos alquilados. Y para que los vehículos policiales llegaran a Rosario sin ser detectados, utilizaron camiones mosquitos con lonas que impedían a los curiosos ver los autos.
Cerca de las tres de la tarde todo estaba dispuesto en Rosario para el desembarco de las fuerzas federales. Félix Crous, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad, junto al ex fiscal federal y actual integrante de la Procunar, Juan Murray, y funcionarios provinciales habían mantenido en absoluto secreto el operativo que estaba a punto de desarrollarse. Grupos por tierra, siete helicópteros, un avión y un sofisticado sistema de comunicación que permitía que Berni manejara todo el operativo desde el aire, pero a su vez que nadie pudiera interferir las conversaciones. En Rosario, el comando de operaciones funcionó en la Prefectura Naval.
Uno de los detalles curiosos es que utilizaron un avión equipado con sensores y cámaras capaz de identificar un rostro desde el aire. También contaban con un helicóptero sanitario y otro en el que viajaban tropas de asfalto como apoyo, aunque sabían de antemano que no iban a utilizarlas porque no sería necesario ya que todo fue pensado con el objetivo de no disparar un solo tiro.
A las 15.45 los helicópteros y el avión despegaron y quince minutos después se lanzó el operativo. Rápidamente se encaminaron hacia los 89 sitios señalados por los jueces federales. Con dos mil efectivos (1.500 gendarmes y 500 prefectos) ocuparon el territorio y terminaron con los búnkers.
La idea es que los federales permanezcan en el territorio hasta que el mismo Ministerio de Seguridad de la Nación capacite a la Policía de Proximidad que va a cumplir esa tarea. Pero para eso habrá que esperar ya que recién comenzaron a inscribirse los aspirantes a ese cargo.
El desembarco
“Este es el operativo más grande de la historia Argentina”. La frase era repetida ayer por funcionarios tanto del Ministerio de Seguridad de la Nación como de la Procuraduría de Narcocriminalidad, quienes desembarcaron en Rosario junto a tres mil agentes federales, seis helicópteros y un avión, para ocupar los barrios más calientes de la ciudad, donde el narcotráfico muestra su rostro más duro y más violento.
Con un homicidio por día registrado en lo que va del año y una Policía sumamente cuestionada, la llegada de los federales se leyó como una ocupación del territorio que se había dejado abandonado y que fueron tomando los traficantes de drogas. Pero también una muestra clara del poderío del Ministerio de Seguridad y su capacidad de respuesta. Si bien la espectacularidad del operativo rememoró las ocupaciones de las favelas brasileras, la curiosidad es que en Rosario se realizó el desembarco federal sin necesidad de disparar un sólo tiro, algo que no dejaban de resaltar los funcionarios.
Como consecuencia del megoperativo, 89 búnkers donde se comercializaba droga fueron destruidos, a su vez que unas 25 personas fueron apresadas. Sin embargo, los funcionarios no parecían interesados en mostrar esas cifras, sino en dejar en claro que las fuerzas federales habían ocupado un territorio abandonado y que se quedaban en la ciudad.
Con el Secretario de Seguridad Sergio Berni a la cabeza del megaoperativo, en pocas horas los grandes búnkers de droga de la zona sur y norte de la ciudad habían sido destruidos. Y con una planificación pocas veces vista. Es que la simulación montada por las fuerzas federales continuó en los allanamientos. A uno de los procedimientos, en avenida Francia y Junín, los efectivos llegaron en una camioneta de una peluquería canina para no despertar sospechas y abrir el camino a los grupos de choque de Gendarmería y Prefectura, encargados de destruir los búnkers.
Estos lugares de expendio de droga estaban identificados como consecuencia de las grandes causas de la Justicia Federal, es decir las que involucran a los ahora detenidos Delfín Zacarías y Reina Isabel Quevedo.
“Los procedimientos apuntaron a dos frentes: en la zona norte allanamos lo que quedó de la estructura que pertenecía a Delfín Zacarías, a quien arrestamos en septiembre de 2013. El resto de los allanamientos los hicimos en el sur de Rosario, golpeando lo que quedaba de la banda de Reina Quevedo, quien era una de las lugartenientes de Los Monos, y fue detenida en otro mega operativo, el pasado febrero”, dijeron fuentes de la investigación.
Berni explicó que “fue el operativo más grande de la historia argentina. Pero esto no termina aquí, es importante que la gente se acerque y denuncie para recuperar el territorio que estos narcotraficantes habían intentado copar a sangre y fuego en Rosario”. Y destacó que “Gendarmería se hace cargo del territorio para estar en el lugar de los conflictos junto con la policía de la provincia, esto lleva mucho tiempo, pero no hay que bajar los brazos, como dijo la presidenta”.
El de ayer no fue el primer desembarco de Berni en Rosario. El 5 de septiembre de 2013 bajó de su helicóptero para acompañar a las fuerzas federales en el desbaratamiento de “la cocina de cocaína más grande de la Argentina”. Fue en una casa quinta de la localidad de Funes, donde incautaron 300 kilos de cocaína que estaban siendo cocinadas por la familia Zacarías, cuyos integrantes quedaron detenidos. En esa causa, el juez federal Nª 3 de Rosario, Carlos Vera Barros, dictó el procesamiento de 14 personas, entre ellas un policía, que fue confirmado por los jueces de cámara.
Luego, en diciembre, Berni y sus fuerzas federales llegaron a Rosario para resolver el conflicto desatado por la Policía, que se encontraba de paro en reclamo de un aumento salarial.
Sin División Judiciales
Mientras las fuerzas federales hacían los allanamientos, el gobierno provincial anunciaba el relevo de la cúpula de la controvertida División Judiciales de la Unidad Regional II, una dependencia policial que fue la vedette en la megacausa Los Monos, pero que en los últimos meses comenzó a sumar sospechas por diversas irregularidades, como intentar allanar una vivienda de Pilar sin orden alguna, o el facilitamiento de la fuga de un detenido que dejó a un agente preso. El viernes pasado el sargento Ariel Lotito, miembro de esa división, hizo un simulacro de cámara oculta en la que se podía ver a tres periodistas recibiendo una supuesta coima, lo que generó el repudio de la oposición política y del Sindicato de Prensa Rosario.
Esa conferencia de prensa terminó por sellar la suerte de la división. El Ministerio de Seguridad provincial informó ayer que siete policías de la División Judiciales, repartición que originalmente se encargaba de intervenir en hechos donde había policías involucrados pero que desde el año pasado se orientó a otros asuntos, fueron relevados de sus funciones. Se trata del comisario inspector Cristian Romero, jefe de la dependencia; el comisario principal Raúl Saccone, titular de la Brigada Operativa de Judiciales; el subcomisario Luis Quevertoque; el oficial Néstor Quirós; los suboficiales principales José Luis Ramonda y Ariel Lotito, y el agente Matías Joel Lotito. “Previo análisis sobre la situación particular de cada uno de ellos, se decidirá posteriormente por una reasignación de funciones dentro de la misma jefatura regional o un traslado hacia otros destinos”, reza el comunicado oficial.
Foto: Ministerio de Seguridad / Telam
Fuente:IndymediaRosario
Los vecinos aseguran que la llegada de Gendarmería les da tranquilidad
En el centro comercial de calle San Martín, en la zona sur, ayer fue incesante el paso de móviles con gendarmes y agentes de Prefectura.
Un móvil de gendarmería patrullaba ayer la zona de Uriburu y Grandoli, en la zona sur de Rosario(Foto:S.Toriggino)
El gobernador Antonio Bonfatti, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni.
Por Claudio Gonzalez
El día después de la sorpresiva irrupción de las fuerzas federales en Rosario tuvo una marcada aceptación de los vecinos. Aunque el objetivo de los operativos apuntó a desbaratar las sinuosas redes de tráfico de drogas y delitos conexos, la gente no dudó en remarcar que el permanente patrullaje de los efectivos les brinda tranquilidad, sobre todo a la hora de transitar las calles, donde en los últimos tiempos recrudecieron los robos, arrebatos, asaltos a comercios, entraderas o escruches contra la propiedad privada.
En medio de un paro nacional que desaceleró la actividad cotidiana (ver página 16), con desabastecimiento de combustible por la adhesión a la medida de la mayoría de las estaciones de servicio, la visible ausencia del transporte público y el rubro comercial a media máquina, la cara de algunos sectores de la ciudad se vio alterada ayer por el notable trajinar de los móviles de Gendarmería Nacional, de Prefectura Naval y de vehículos particulares con efectivos de civil realizando tareas de inteligencia.
"Era hora"; "me parece perfecto"; "me da tranquilidad" o "es necesario", fueron algunas de las frases que recogió LaCapital de ciudadanos consultados acerca de la determinación conjunta del gobierno provincial y nacional de atacar la comercialización de estupefacientes y sus consecuencias criminales con fuerzas federales.
Zulema, una vecina de San Martín al 6400, fue concisa. "La verdad es que haya gendarmes en las calles me da tranquilidad para transitar. En mi barrio vimos mucha presencia de móviles de Gendarmería", recalcó.
"Era necesario, porque hay muchos problemas de inseguridad. A algunas personas mayores el ruido de los helicópteros y las sirenas los asusta un poco, porque parece que la ciudad está militarizada, pero la verdad es que también tranquiliza. Tengo hijos y sólo me quedo en paz cuando los veo llegar a mi casa", dijo Marcela, una mujer residente en la zona de Uriburu y Sarmiento.
También Arnaldo, un vendedor de autos, se expresó a favor de la saturación de efectivos federales. "Que se
termine de una vez esto, porque la inseguridad y los hechos están a la vista, todo el tiempo y a cualquier hora. Mi mamá vive en Villa Banana y es impresionante como roban", comentó el joven.
Y aunque los megaoperativos fueron puntualmente planificados y puestos en marcha para atacar el narcotráfico, muchos rosarinos creen que la sola presencia de las efectivos nacionales genera un repliegue del delito en sus diversas formas, lo que impacta positivamente en lo cotidiano.
La postal fue clara en muchos puntos de la ciudad. Como en el surtidor YPF de San Martín y Uriburu, una zona comercial donde son frecuentes los robos. Ayer sobre el mediodía una chata y un auto de la patrulla de Caminos de Gendarmería cargaban nafta simultáneamente para abastecerse y seguir con los patrullajes.
Un rato más tarde, esa estación de servicio decidió no atender más a clientes porque se generó una discusión entre los empleados y un grupo de personas que llegó hasta el lugar para recriminarles que no se habían adherido al paro. La situación fue controlada por la policía provincial, que apostó dos móviles en lugar.
Patrulla. Mientras tanto, las patrullas blancas de la Prefectura Naval y las verdes de Gendarmería surcaban de sur a norte y viceversa por San Martín, bulevar Oroño, Avellaneda, Francia, y en los accesos a barrios más alejados en el oeste y norte de la ciudad.
En líneas generales los rosarinos experimentan por estos días sensaciones encontradas: hay conciencia de que los operativos obedecen a un panorama preocupante en materia de criminalidad, y por el otro se advierte que valoran que el despliegue de uniformados contribuye a brindar seguridad, una demanda creciente y repetida en los últimos tiempos.
Sensaciones en la calle
Claudio
Empleado
Me parece perfecto que hayan llegado Gendarmería y Prefectura y se queden a patrullar las calles. La situación está complicada. Yo soy casado y tengo hijos. Y cuando vuelvo de trabajar todos los días con el auto a las 10 de la noche, tengo que mirar para todos lados para evitar que me roben. Además, ahora ya no te asaltan y nada más, directamente te pegan un tiro. Así es muy difícil vivir en el barrio.
"La actuación de Vienna fue sumamente desprolija"
El fiscal federal Juan Murray es uno de los integrantes de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) que trabajó en la coordinación del operativo que desbarató bunkers de venta de drogas, llevó al secuestro de estupefacientes y a la detención de 25 personas en Rosario.
Al dar precisiones sobre este procedimiento el funcionario expuso fuertes críticas al juez de Instrucción Juan Carlos Vienna, que persiguió penalmente a la llamada Banda de Los Monos. "La investigación de Vienna ha sido sumamente desprolija", dijo. A la vez marcó que en esa pesquisa no surgieron evidencias que permitan una acusación de los miembros de la familia Cantero, a quienes se adjudica el liderazgo de esa banda, con delitos de narcotráfico.
En diálogo con el programa "Todos en La Ocho", Murray remarcó que "la única Justicia competente para actuar en narcocriminalidad es la Justicia federal" y señaló que los allanamientos del miércoles corresponden a distintas causas que investigan las tres fiscalías de ese ámbito en Rosario.
Sobre la pesquisa en la que Vienna en febrero pasado procesó a 36 personas por asociación ilícita, el ex fiscal federal Nº 2 de Rosario, que en su momento pidió la nulidad de procedimientos ordenados por aquel magistrado, sostuvo: "El doctor Vienna lo único que giró fue copia de actuaciones sin establecer los hechos por los cuales creía que era incompetente, cuáles eran las razones por las que creía eran de competencia federal".
"Había una investigación en curso a la banda conocida como Los Monos, de los Cantero, y esa investigación fue truncada por un accionar apresurado del doctor Vienna y la División Judiciales de la URII, lo que frustró el trabajo de la Justicia federal. Gracias a Dios la División Judiciales fue descabezada", agregó. Su accionar prematuro ha impedido que estas personas estén imputadas de narcocriminalidad".
"Habría sido deseable que si en alguna investigación el doctor Vienna hubiera tenido algún elemento, como escuchas, que pudieran vincular a integrantes de esta supuesta organización delictiva con el tema narcotráfico hubiera de inmediato remitido copia a la Justicia Federal", afirmó. "Lo hizo nueve meses después. Debió haberlo hecho antes y haberse declarado incompetente", sostuvo.
El homicidio. Murray también puso de manifiesto que, a su criterio, Vienna adujo estar investigando un homicidio, el de Martín Fantasma Paz en septiembre de 2012, pero siendo incapaz de acusar a nadie por la comisión de ese delito. "Ninguna de estas personas está procesada por el asesinato de Paz, están imputados por una asociación que comete delitos de narcotráfico", afirmó el fiscal, que llegó a trabajar a Rosario en diciembre de 2012.
"Si se hubiera permitido a la fiscalía federal avanzar sobre esta cuestión, probablemente los integrantes de la familia Cantero que están imputados de manera muy difusa, discutible, que lleva adelante el juez Vienna, hoy estarían imputados por supuesto narcotráfico", agregó.
En ese sentido fue muy crítico del accionar del juez provincial. "No hay en la causa ningún secuestro de material estupefaciente que pueda ser atribuido a los integrantes de la banda, sino alguno de ellos estaría ya imputado de tráfico de estupefacientes en la Justicia Federal y esto no ha sucedido por que la causa judicial llevada por Vienna fue sumamente desprolija".
"No existen elementos que puedan vincular a esta supuesta organización con el narcotráfico, ni con el tráfico de estupefacientes, material de corte, ni del delito de lavado de activos". Además, dijo el ex fiscal de Rosario, una investigación federal a la llamada banda de Los Monos "fue frustrada por el apresurado accionar de Vienna y la muy cuestionada División Judicial de la Unidad Regional II que ha sido relevada".
En junio del año pasado el juez federal Marcelo Bailaque no aceptó el pedido de Murray para que dos operativos contra presuntos integrantes de Los Monos fueran declarados nulos. Bailaque dijo entonces que si en el marco de una investigación penal se determina que un homicidio tiene alguna arista vinculada al narcotráfico la competencia en favor del juez provincial no se altera. Murray apeló ese dictamen.
Grupos residuales. Respecto del operativo de anteayer, Murray señaló que apuntaron sobre grupos residuales de grandes bandas ya desarticuladas, evitando provocar lesiones en las fuerzas de seguridad que intervenían y en la población civil, lo que se logró dado que no hubo heridos.
"No estamos buscando laboratorios de producción de drogas, ni banda criminal de envergadura, eso ya se había realizado el año pasado cuando se desarticuló la banda de Carlos Ascaíni, junto al jefe de policía Hugo Tognoli, César Orozco y la banda de Delfín Zacarías, y la de este año que era liderada por (Reina) Quevedo y sus cómplices, son más de 40 personas detenidas que serán elevadas a juicio oral y público", aclaró.
Cada operativo donde se halló droga se avisó al fuero federal
Desde mayo de 2013, el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna dio aviso en el momento a la Justicia Federal de cada operativo donde se secuestraban estupefacientes, en el marco de la causa sobre el homicidio de Martín "Fantasma" Paz, donde están procesados varios miembros de la familia Cantero.
Fuentes de los Tribunales Provinciales señalaron que eso se hizo para que los jueces federales estimaran investigar esos hechos. En el juzgado de Vienna hay constancia escrita, además, de todas las veces que acudieron allí funcionarios de distintas reparticiones de la Justicia Federal para consultar o tomar copia del expediente 913/12, en donde surgen reiteradamente fuertes indicios de acciones de narcocriminalidad de las personas acusadas.
Ese documento, según esas fuentes, desmiente o contradice los dichos del fiscal Juan Murray, en el sentido de que no hay evidencia contra el grupo integrado por los Cantero por hechos de comercialización de drogas que pueda ser útil en una investigación federal. También señalan que además de reportar en el acto a los juzgados federales cuando se detectaban estupefacientes se remitieron los 55 cuerpos del expediente en diciembre y el resto en febrero. Todos fueron devueltos.
La discusión. El argumento de Murray es que Vienna no estableció en qué hechos era incompetente. La réplica del tribunal provincial es que no se le puede indicar a un juez de otra esfera qué delitos debe investigar y que un juez federal, el único competente en temas de drogas, debe actuar de oficio ante la constatación de los indicios de un delito de su esfera.
Desde el 31 de mayo del año pasado Vienna ordenó medidas para esclarecer el homicidio de Paz en donde se encontró droga. En muchos de los casos se producían detenciones de miembros o allegados a la familia Cantero, a la que se atribuye el liderazgo de la Banda de Los Monos, con secuestro de sustancias estupefacientes y elementos de corte, que realizaba personal de la ex Drogas Peligrosas ni bien eran encontrados y que se ponía en conocimiento de los jueces federales. Estos jueces federales además, ante planteos de nulidad de fiscales como el propio Murray, confirmaron la validez de esos procedimientos.
En todas las acciones donde se secuestró droga Vienna, según fuentes judiciales provinciales, no tuvo intervención. Sí actuaba en delitos como homicidios, abuso de armas, extorsiones y asociación ilícita, que son del ámbito provincial, por los cuales están acusadas las personas investigadas en la causa del Fantasma.
Las actuaciones en que se encontraba droga siempre se delegaron por lo que mal se pudo, en criterio de las mismas fuentes, arruinar una investigación sobre Los Monos. La idea desde allí es todo lo contrario: se generó enorme cantidad de evidencia, en operativos convalidados por jueces federales, que no fue seguida.
La causa tiene 36 procesados pero ninguno por el asesinato de Martín Fantasma Paz lo que para Murray es indicativo de una investigación inconsistente. Fuentes provinciales responden que el expediente está en trámite y no terminado, que nadie de los implicados recibió falta de mérito o sobreseimiento por este homicidio y que la pesquisa a partir de seguimientos telefónicos efectuados por la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) derivaron en los procesamientos de 32 personas, civiles y policías, acusadas de integrar una red dedicada a cometer delitos violentos para asegurar sus negocios criminales.
El acta. Un acta judicial indica que Alfredo Boglioli, secretario de la fiscalía federal 2 donde ejercía Murray como subrogante, estuvo el 2 de julio de 2013 consultando el expediente 913/12 (el del homicidio de Paz) en el juzgado de Vienna.
El mismo funcionario retornó el 23 de octubre con el fiscal ad hoc Federico Reynares Solari. "analizando la presente causa y solicitando fotocopias certificadas las cuales fueron oportunamente remitidas, que mediante oficio Nー 2386 de fecha 11/09/13 y mediante oficio Nー 2926 de fecha 8/11/13 se pusieron a disposición los antecedentes investigativos de la presente instrucción".
Acciones de lavado. A partir de las posesiones de la asociación ilícita, señalan las fuentes,, en el juzgado de Vienna se conformaron legajos de cada imputado. En ellos constan los bienes muebles e inmuebles detectados —vehículos muchos de ellos de alta gama y una quincena de propiedades— sobre los que se trabaron embargo. También se pidió la inhibición de todas las personas implicadas a fin de impedir cualquier posibilidad de que sean comercializados sus bienes. El objetivo de esa precaución es iniciar acciones penales por lavado de activos procedentes de acciones delictivas.
Por el homicidio del Fantasma Paz, señalan voceros judiciales, hay personas imputadas y se sigue investigando el hecho. En el curso del trámite, dice la resolución de procesamiento a 36 personas, surgió la asociación ilícita estrechamente vinculada al homicidio. La imputación es concreta y no difusa. Había personas con ocho meses de prisión lo que obligaba a resolver y dictar la prisión preventiva. El trámite sigue y nadie está sobreseído por homicidio.
"Rosario no se merece el mote de ciudad narco"
Por Lucas Ameriso
El día posterior al impactante desembarco del secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, y de la presencia de 3 mil efectivos (entre fuerzas nacionales y provinciales) "saturando" sectores críticos en materia de criminalidad, Lamberto analizó ante LaCapital la relación entre la Casa Gris y La Rosada, la causa judicial de Los Monos donde hay policías involucrados, el descabezamiento de la División Judiciales de la Unidad Regional II y los allanamientos a búnkers en la ciudad.
El responsable de la seguridad en Santa Fe admitió el punto de inflexión en su relación con la Nación y su correlato con el megaoperativo comandado por Berni. "Teníamos los teléfonos cerrados. Ahora hay un diálogo que antes no existía, en particular con (el jefe de gabinete, Jorge) Capitanich, que nos abrió las puertas para hablar con Berni. Logramos un trato similar a las áreas críticas del gran Buenos Aires".
Lamberto negó que el megaoperativo haya tomado por sorpresa a las autoridades políticas y policiales en Santa Fe. "Se acordó la presencia territorial con un tiempo más prolongado para tener continuidad con la policía de proximidad. Por eso era importante marcar la cancha a los búnker, los soldaditos y la disputas territoriales que generan violencia, para que la pacificación sea sustentable. No se buscaron cantidades de droga, sino una presencia federal y provincial", dijo en sintonía con lo expresado por Berni el miércoles pasado.
—La idea de marcar la cancha, ¿implica asumir que el Estado había abandonado algunos territorios?
—No, en absoluto. No hay lugar en Rosario donde el Estado no llegue. Sí existen sitios con violencia y exigen una mirada particular. Saturar 24 horas se logra con planificación, pero una sola fuerza para todo esto es insuficiente, nunca se hace solo. En Buenos Aires saturan con Gendarmería, Prefectura y la Metropolitana. Y cuando se trata de delito organizado, la colaboración es fundamental. Estamos ante un flagelo que no admite especulaciones políticas.
—Desde algunos sectores se instaló a Rosario como ciudad narco.
—Esos motes estigmatizan y Rosario no se lo merece. Estamos ubicados en un lugar donde la droga es parte de un proceso de tránsito y organización. Y no estamos ajenos a lo que le pasa en los grandes conglomerados urbanos. Tampoco nos resulta ajena la ruta que mira al sur, hacia mercados importantes de consumo. Estas calificaciones nos hacen mucho mal, pero el rosarino sabe y cree que lo necesario es seguir trabajando.
—Saturada la ciudad de gendarmes y otros efectivos, ¿que se está haciendo para seguir la ruta de dinero del narcotráfico y para lograr disminuir el consumo de droga?
—Tenemos la Subsecretaría de Delitos Económicos, que investiga en el marco de las atribuciones que tiene. No nos quedamos con la información sino que la ponemos a disposición de los jueces o investigaciones que se llevan adelante. El tema del consumo no es un tema menor. Tenemos una sociedad con niveles de consumo importantes de estupefacientes, aunque superado por el alcohol. Hay que lograr que disminuya para que la oferta también decrezca.
—¿Esta presencia territorial provocará una disminución en la tasa de homicidios?
—Los homicidios asociados a disputas de territorio y búnkers representan entre un 15 y un 20 por ciento del total. El resto son conflictos interpersonales interbarriales y familiares. El abordaje de la pacificación debería impactar positivamente.
—Los homicidios asociados a disputas de territorio y búnkers representan entre un 15 y un 20 por ciento del total. El resto son conflictos interpersonales interbarriales y familiares. El abordaje de la pacificación debería impactar positivamente.
—¿Hay relación entre el apartamiento de la cúpula de la División Judiciales de la policía y el megaoperativo encabezado por Berni?
—No, los cambios se resolvieron varios días antes. Con el cambio del Código, las dos áreas requeridas por fiscales son la policía de investigaciones y la Agrupación de Unidades de Especiales. Los investigadores que trabajaron en causas como la que llevó adelante el juez Vienna jugaron un papel importante, pero llegaron al dictado de procesamiento. La actividad investigativa quedó residual, porque hay un límite procesal. Y no nos parece adecuado seguir con muchas entidades.
—No, los cambios se resolvieron varios días antes. Con el cambio del Código, las dos áreas requeridas por fiscales son la policía de investigaciones y la Agrupación de Unidades de Especiales. Los investigadores que trabajaron en causas como la que llevó adelante el juez Vienna jugaron un papel importante, pero llegaron al dictado de procesamiento. La actividad investigativa quedó residual, porque hay un límite procesal. Y no nos parece adecuado seguir con muchas entidades.
—¿No hay relación entre el descabezamiento de Judiciales y las denuncias mediáticas que se hicieron en la causa Los Monos?
—Asuntos Internos inició un expediente. Y si hay responsabilidades, se asumirán. Nosotros no vamos a incidir. La decisión fue operativa y si hay alguna irregularidad es otro tema. Somos prudentes.
—Asuntos Internos inició un expediente. Y si hay responsabilidades, se asumirán. Nosotros no vamos a incidir. La decisión fue operativa y si hay alguna irregularidad es otro tema. Somos prudentes.
—¿Qué mirada tiene de la policía que usted conduce?
—Tenemos un plan de seguridad democrático y una reestructuración de las fuerzas policiales. Este no es un camino lineal, pero se avanza en una policía diferente y capacitada, con otra impronta frente a la sociedad. La corrupción afecta a estamentos privados y públicos, no sólo a la policía. Acá lo central es que no haya impunidad, y si alguno tiene responsabilidades penales, tiene que asumirlas. Si hay policías en una causa judicial, es que no hubo protección. Estamos convencidos de que la gran mayoría de los policías son honestos y respetuosos de las instituciones y de su trabajo.
—Tenemos un plan de seguridad democrático y una reestructuración de las fuerzas policiales. Este no es un camino lineal, pero se avanza en una policía diferente y capacitada, con otra impronta frente a la sociedad. La corrupción afecta a estamentos privados y públicos, no sólo a la policía. Acá lo central es que no haya impunidad, y si alguno tiene responsabilidades penales, tiene que asumirlas. Si hay policías en una causa judicial, es que no hubo protección. Estamos convencidos de que la gran mayoría de los policías son honestos y respetuosos de las instituciones y de su trabajo.
—Abril era el mes del lanzamiento de la policía comunitaria. ¿Qué fecha maneja?
—Estamos instalando las casas del policía comunitario y en 20 días lanzamos la Comunitaria en la zona sur.
—Estamos instalando las casas del policía comunitario y en 20 días lanzamos la Comunitaria en la zona sur.
Ahora las fuerzas federales buscarán desbaratar otros 110 búnkers de droga
Por Guillermo Zysman
Además de pacificar la ciudad, ocupar territorios violentos y recuperar la presencia del Estado en los barrios conflictivos, el desembarco de Gendarmería y Prefectura con dos mil agentes apuesta a asestarle un duro golpe a los principales puntos donde se vende droga en Rosario.
Así, a los 89 búnker allanados el miércoles, las fuerzas nacionales tienen en carpeta otros 110 terminales de venta de estupefacientes. Para avanzar, necesitan la orden de los juzgados federales locales.
En total, son unos 200 puestos que la provincia detectó en distintos relevamientos y presentó al Ministerio de Seguridad nacional y a la Justicia Federal hace al menos dos meses.
Las autoridades locales creen que "en los próximos días es probable que haya más allanamientos y operativos para desbaratar los búnker más conocidos". Allí acudirán gendarmes, agentes de Prefectura y las Tropas de Operaciones Especiales (TOE).
En la gobernación no descartan que "a raíz del impacto y el revuelo generado por la llegada de las fuerzas federales muchos vendedores se corran de los territorios donde operan". Igual irán a buscarlos.
En paralelo, las autoridades del Ministerio de Seguridad provincial junto a sus pares nacionales y las conducciones de Gendarmería, Policía Federal y Seguridad Aeroportuaria empezaron a definir como será la operatoria cotidiana de todas las fuerzas trabajando de manera coordinada.
Si bien el mando recaerá en el secretario de Seguridad nacional, Sergio Berni, la intención de la Casa Gris es aportar el conocimiento del territorio. En ese marco, los funcionarios provinciales aportarán a Nación un mapa actualizado del delito en la ciudad, con las zonas más calientes.
"Obviamente que ahí están identificados barrios como Las Flores, Ludueña, Santa Lucía, La Cerámica y parte de Villa Gobernador Gálvez", precisó una fuente consultada.
La información que proporcionará la Unidad Regional II permitirá patrullar en conjunto los denominados corredores seguros en las principales calles y avenidas, recientemente reimplantados a pedido de los taxistas.
"Hay que definir todo, la proporción de fuerzas federales y agentes provinciales que van a participar en cada operativo, que rol tendrá cada uno por sus niveles de competencia jurisdiccional y los lugares físicos de actuación", agregó.
En ese marco, hoy desde las 9, en la delegación local de la Gobernación, Berni y el gobernador Antonio Bonfatti encabezarán un cónclave para acordar los términos de la intervención territorial.
Otra pata clave de la logística a implementar es la judicial. En ese marco, ayer el fiscal regional Jorge Bacalini instruyó a parte del Ministerio de la Acusación para que intercambien ideas con funcionarios nacionales y provinciales sobre cómo actuar en el territorio bajo la lógica del nuevo sistema penal.
El desafío, en el transcurrir de las jornadas, apunta a reducir al mínimo los recelos mutuos entre las fuerzas federales y la policía de Santa Fe, golpeada por los últimas denuncias de connivencia con la narcocriminalidad y los elevados índices delictivos de la región.
"Negar esa tensión y que se puedan producir posibles conflictos entre las fuerzas sería miope. Vamos a trabajar para evitarlo, generando confianza en la tropa", cerró la fuente.
Bonfatti reclamará a Nación más jueces y fiscales para Rosario
Satisfecho por el impacto del desembarco de Gendarmería y Prefectura en los barrios más violentos de Rosario, el gobernador Antonio Bonfatti planteó ayer la necesidad de sumar ahora cambios en la justicia federal. "Santa Fe tiene dos jueces que son los mismos desde el año 1970 como estructura de la Justicia Federal. Con eso no resolvemos el problema. Voy a elevar a la Nación una petición para incrementar los jueces y los fiscales en la ciudad de Rosario", anunció.
El jefe de la Casa Gris saludó que se haya "comprendido la situación de Rosario, tanto por la Justicia Federal, la respuesta del gobierno nacional con las fuerzas federales y la coordinación con la policía de Santa Fe".
El gobernador dijo que "lo que se pretendía era tener una ocupación del territorio, esto lo hemos logrado. Por otro lado vamos a ir reemplazando paulatinamente con efectivos policiales de la provincia, con la Policía Comunitaria, con la incorporación que he pedido autorización a la Legislatura para sumar 500 efectivos ya retirados de la fuerza. Gradualmente iremos supliendo en el tiempo, cuando lo consideremos oportuno, a las fuerzas federales".
El mandatario reiteró que "la presencia de las fuerzas federales es fundamental para darle garantía a tanta gente honesta que vive en los lugares donde se comercializa droga y se consume".
Luego, Bonfatti pidió "no estigmatizar a los barrios", porque "los mayores consumidores no están en los barrios, están en los sectores medios y altos".
En este sentido, indicó: "Hagámonos todos responsables un poco de lo que aportamos para haber degradado a la sociedad como lo está, y que da pie a que los jóvenes no encuentren una certeza en el presente y menos en el futuro".
Ante la consulta sobre si las acciones ejecutadas van a permitir a los vecinos "vivir más tranquilos", el gobernador contestó: "Esa es nuestra intención, y por eso hemos bregado tanto y hemos hecho tantas reuniones a Buenos Aires. Ojalá que todo esto deje una permanencia en el tiempo, y mi mayor ambición es darle tranquilidad a los santafesinos".
Una batería de medidas para combatir la inseguridad y el delito
Por Silvia Carafa
Casualidad o no, el combo sobre seguridad llegó el día después de que un megaoperativo de fuerzas federales desembarcara en la ciudad. Y esa referencia fue número puesto en el Palacio Vasallo. En la sesión hubo argumentos de gratitud pero también suspicacia, pero el hecho de que ambas situaciones coincidieran en lo temporal sólo refuerza el diagnóstico de los últimos tiempos: el delito daba muestras evidentes de ser mucho más audaz que los controles.
"Es un momento especial que vive la ciudad, un momento excepcional en el que hay vecinos que plantean la necesidad de denunciar a los llamados búnker de venta de droga, que anoche fueron objetos de un megaoperativo impactante por parte de fuerzas federales", arrancó el concejal de Rosario Federal Diego Giuliano, al prologar su proyecto de línea gratuita para dar aviso sobre ese comercio delictivo.
La iniciativa fue apoyada por los ediles sin que pasaran por alto algunas objeciones sobre el anonimato. Se trata de una línea del tipo "0800-NODROGA" que permite "hacer la denuncia en forma segura, rápida y confidencial sin tener que ir a la comisaría ni exponerse a represalias", argumentó Giuliano.
Por su parte, el radical Sebastián Chale pidió información sobre el destino de las armas y municiones secuestradas por la policía de la provincia. Además, por supuesto, de las que les fueran robadas a las propias fuerzas de seguridad. "De las 1.200 armas incautadas en 2013, sólo se anoticiaron tres", dijo el edil.
El paquete de herramientas contra el delito incluye la incorporación al sistema municipal de videovigilancia de Rosario la tecnología necesaria para la lectura de patentes (dominios) que permita detectar, en tiempo real, la circulación de vehículos robados. Esa medida también genera un alerta inmediata a las fuerzas de seguridad.
El debate. "Estamos en emergencia fáctica de seguridad", dijo, pausado, el concejal radical Jorge Boasso. Sus palabras trazaron una línea que dividió opiniones sobre el operativo que fuerzas de Gendarmería y Prefectura realizaron en Rosario el miércoles pasado. La frase cayó sobre una agenda cargada de referencia sobre el tema y tuvo el efecto fue instantáneo.
"Cómo no vamos a estar en emergencia si el gobernador Antonio Bonfatti se enteró recién a las 14 que venían 3 mil efectivos a intervenir prácticamente el territorio de la ciudad. ¿La intendenta se habrá enterado cuando vio los helicópteros o cuando Bonfatti la llamó?", abundó Boasso. Y dijo que los hechos ocurridos son "propios de una emergencia de seguridad, porque en una provincia normal el operativo hubiera sido conjunto, programado con la Nación".
"Me parece irresponsable la actitud de Boasso, quien habla sin conocer nada de los detalles de esos operativos y a sabiendas de que en los últimos meses hubo un cambio, tanto a nivel nacional como provincial, en lo que hace a diálogo y coordinación de tareas", detalló el socialista Manuel Sciutto.
"El operativo no era desconocido por el gobernador ni por la intendenta", advirtió el socialista, Miguel Cappiello.
"Nos genera esperanza que los tres niveles del Estado estén trabajando juntos", dijo Roberto Sukerman (FpV). E indicó que "tanto Bonfatti como Fein dejaron de lado la estrategia de Hermes Binner, que lo único que hace es criticar a la Nación". Los argumentos sacaron chispas, pero dejaron un punto de contacto: el megaoperativo era lo más esperado para la ciudad.
Habrá control de drogas en conductores
El Concejo aprobó ayer el proyecto del radical Jorge Boasso, a partir del cual la ciudad deberá habilitar el control de droga en saliva (narcolemia). El objetivo es prevenir y concientizar sobre los riesgos de conducir habiendo consumido alguna sustancia capaz de alterar la actividad consciente de una persona y la responsabilidad que eso implica cuando se está a cargo de un volante.El programa fue definido como un paso significativo e innovador en la ciudad y estuvo precedido de un debate que permitió afinar y consensuar aspectos que varios ediles ubicaron en el área de salud mental, como es el de las adicciones. "En la actualidad, se realizan operativos respecto del consumo de alcohol al conducir, pero nada se advierte sobre el consumo de estupefacientes", explicó Boasso. El control se realizará en conjunto con la alcoholemia, mediante un dispositivo sencillo que se apoya sobre la lengua y permite detectar en minutos la presencia de sustancias psicoactivas, dentro de un rango sobre el cual se calibrarán los aparatos (que protegen aspectos de la privacidad). En caso de detectarse el uso de estupefacientes, el proyecto prevé que se apliquen las sanciones determinadas en el Código de Faltas. Y quedará estrictamente prohibida la remisión de la información obrante a cualquier otro organismo público o privado. La autoridad de aplicación será la Agencia Municipal de Seguridad Vial, a través de un protocolo ad hoc.
A investigar
La concejala María Eugenia Schmuck ingresó ayer un pedido sobre la bailanta Poker Night, que funcionó en la sede social del club Central Córdoba. Según la medida, el Ejecutivo dispondrá la intervención de la Dirección General de Investigaciones, Etica Pública y Transparencia para que realice el sumario pertinente a fin de establecer las responsabilidades que cupieran a los funcionarios en la habilitación y funcionamiento del local bailable. Además, señala que los resultados de las medidas encomendadas deberán ser remitidos al Concejo en un plazo no mayor de 30 días. Los ediles Fernanda Gigliani (PPS) y Carlos Cardozo (PRO) acompañaron la iniciativa.
Entretelones de un día agitado
Por Juan Cruz Sanz (ciudad@lacapital.com.ar) / Especial para La Capital
"Sierra Bravo" es el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien está en el Helicóptero EC-135 T2 H-12 de la Policía Federal y que, desde hace más de 14 horas, sólo piensa que cada mínimo detalle del megaoperativo contra el narcotráfico. Habló con la presidenta Cristina Kirchner, convocó a Bonfatti, estuvo en el aire, atravesó todo Rosario manejando una camioneta blindada y se puso al mando de la operación. Parece una película estadounidense. Todo se gestó con más de un mes de anticipación en una oficina de la ciudad de Buenos Aires, en el máximo sigilo y con la mayor reserva posible. Los dos jueces federales que autorizaron cada uno de los allanamientos se enteraron de los objetivos luego de que los metieran en un helicóptero y se los llevaran a una isla del Tigre. Recién ahí, sin celulares, recibieron la información: no toda, sólo lo esencial.
El galpón del Batallón 601 de Ingenieros en San Nicolás es enorme. Una estructura antigua, característica de los antiguos regimientos. Ahí, cada uno de los tres mil efectivos que participaron de la operación Rosario, llegaron en sus autos particulares, en Trafic y vestidos de civil. ¿Por qué? Era muy difícil juntar esa cantidad de personas sin levantar sospechas en el mismo Rosario. ¿Cómo no generar esas mismas sospechas en San Nicolás, una ciudad aún más chica? La excusa fue un falso congreso que se bautizó Cambio Climático y Fuerzas de Seguridad. Se inventó una ONG, se pusieron promotoras, banners con el logo de la fundación y un escenario. Como si todo hubiese sido sacado de un guión de los célebres "Simuladores". Mientras, en Rosario, personal de comunicaciones de Gendarmería se presentaba en la torre Aqualina. Decían ser operarios de una compañía de cable (también inexistente) y que necesitaban instalar una antena. Con todo ya montado (instalaron una tercera en el corazón de la ciudad), se logró armar un triángulo que permitió encriptar las comunicaciones internas en 50 kilómetros a la redonda. Ese sistema se utilizó para evitar que la policía provincial o el entramado de telecomunicaciones narco pudiese "chupar" algún mensaje.
En San Nicolás, Berni bajó línea. Explicó cuál era el sentido del operativo y con qué herramientas se contaba. Ahí, el funcionario del Ministerio de Seguridad sentenció que si existía la posibilidad de poner en riesgo la vida de un civil "abortaría la misión de inmediato". Berni habló compenetrado, como un director técnico de fútbol que les habla a sus jugadores antes de la final de la Copa del Mundo. No hubo video motivador. No hizo falta.
El miércoles, el día arrancó temprano. Mi celular sonó a las 9. Desde el Ministerio de Seguridad me informaban que si yo aceptaba no preguntar nada, había un helicóptero esperándome. Me dijeron que era algo importante, pero no dieron más precisiones. Corté, lo pensé (una sola vez, no hizo falta segunda) y llamé a Lucía, mi novia. "Amor. Me voy. No te preocupes, si te puedo decir algo te digo. No sé más". Ella confió. Agarré mi moto y en 20 minutos aparecí en la base área de la Policía Federal en Isla Gorriti, la parte olvidada del glamoroso Puerto Madero. Cuando llegué al ingreso no supe que decir. "Me están esperando del Ministerio de Seguridad", atiné a decir, sin muchas especificaciones. Dí mi nombre y no tuve que esperar. Estacioné y, a los diez minutos, estaba arriba de un helicóptero junto a cinco efectivos del Departamento de Video y Comunicaciones de la Federal.
Era mi primera vez arriba de un helicóptero, pero cuando me preguntaron dije que ya había volado. Quería que todo sea lo más natural posible. No pregunté nada, suponía que ellos tampoco sabían todo pero tampoco quería generar una situación incómoda. La aeronave despegó y empecé a mirar el monstruo de la ciudad desde cielo y el horizonte como incógnita. Por la charla entre los miembros de la Federal pude entender que íbamos a Rosario. En medio del vuelo recibí un mensaje de texto en el que se me avisó el auto y le número de patente que me estaba esperando en el aeropuerto. Sólo eso. Todas las preguntas estaban en mi cabeza, pero la negación a querer hacerlas también. Solo caminé hasta el estacionamiento y ahí ya estaba el auto que me llevó hasta el corazón del megaoperativo.
En la sede de Prefectura me encuentro con la cúpula de todas las fuerzas. Me presentan, saludo a cada uno de ellos. Y llegó la única advertencia: "Esto no es joda, acá no puede haber filtraciones. Si eso ocurre, vas a tener problemas". Fiel al estilo del día, no pregunté qué tipo de problemas. Llegó Berni y, entonces, me explicó de qué se trataba todo. Me dí cuenta de que estaba frente a algo muy importante. El temor más grande era a cualquier tipo de filtración, un rumor en los medios o en la ciudad era el peor de los escenarios. Todos los jefes de las fuerzas almorzaron juntos. Berni, de un lado a otro, comió parado. "¿Y Juan? ¿Vos querías acción?", me dijo el secretario de Seguridad, riéndose de mi cara que, calculo, era de susto e intriga. En síntesis: no entendía nada. A las 14, Berni pidió hablar con Bonfatti, quien hasta ese momento no estaba al tanto de nada. El diálogo entre provincia y Nación existe y es bueno, pero sobre el operativo en forma puntual no habían intercambiado palabra alguna. Bonfatti escuchó a Berni, suspendió su agenda y retornó a Rosario. "Sierra Bravo" no lo esperó, se puso el chaleco antibalas, casco y subió al helicóptero. Ya estaba el operativo en marcha.
En el primer piso del edificio principal de Prefectura se montó la sala de comando. Computadoras conectadas a una intranet segura, sin fisuras y una pantalla gigante con un mapa de Rosario con georeferencia de los 92 puntos de los allanamientos. Al hacer click en cada punto se desplegaba un menú con datos del lugar, qué se buscaba y cuáles eran las amenazas. En cada búnker, primero, llegaba un equipo de apoyo y luego la tropa de irrumpimiento. Quince minutos antes de la orden de Berni, Bonfatti llegó a la Prefectura. Saludó a todos y se puso en la primera fila, parada, observando todo. Su cara era similar a la mía: incertidumbre. Así fue como reconoció, en el medio del megaoperativo, que uno de los búnkers allanados es de donde —se cree— que salieron los que atentaron contra su familia. Con los minutos llegaban las novedades de cada tropa: embarazadas, "soldaditos" con máscara antigas, miles de pesos en efectivo en billetes de baja nominación, menores y detenidos. A la hora, el helicóptero de Berni llegó de nuevo a tierra. "Qué operativo, papá", fue lo que me dijo cuando salí a su encuentro. Fue directo a saludarlo a Bonfatti. Ya estaba todo cocinado.
Entonces entendí que, quizás, Berni había tenido razón en dos cosas: antes de llegar a San Nicolás, le pidió al piloto del helicóptero hacer un vuelo rasante por el monumento de la Vuelta de Obligado, "por cábala y en honor a Lucio V. Mansilla". Minutos antes cantaba, a los gritos, la canción de Joan Manuel Serrat "Hoy puede ser un gran día". Lo fue.
Sensaciones de la calle
Juan
Comerciante
Es bueno que haya presencia de Gendarmería y de la Prefectura en las calles de Rosario. Yo tengo una gomería sobre Ayacucho y nunca me pasó nada, pero veo cómo roban todo el tiempo, y los ladrones son pibes cada vez más chicos que no tienen conciencia o están drogados, que apuntan con un arma o un cuchillo. Con esta presencia de uniformados por lo menos el ciudadano común anda más tranquilo.
Andrea
Comerciante
Yo tengo un negocio en San Martín al 4600 y fuimos blanco de robos muchas veces, una vez bastante violento y con armas. Me parece bárbara la presencia de gendarmes y de efectivos de la Prefectura en las calles de Rosario, esperemos que sirva de algo. En esta zona debería patrullar más la policía durante el día, porque los robos son a toda hora. Y se repiten los arrebatos de carteras.
Eugenio
Remisero
Hubo 89 allanamientos y 25 detenidos. Si me preguntás por el resultado de ese gran operatuvo te diría que parece que no pasó nada. Y aunque la gendarmería y la Prefectura vinieron por el tema de la droga, está bueno que ganen el territorio del que se fueron apoderando los narcos. Uno anda con terror mientras trabaja. Quiero salir a la calle y estar tranquilo. Por eso me parece que está bien lo que sucedió.
Marcelo
Remisero
Con la llegada de los gendarmes uno se siente protegido. Antes había zonas complicadas, como el sur o el noroeste. Pero ahora te roban en todos lados de la ciudad y a toda hora. Cuando te parás con el auto hay que tener mucho cuidado. A mi hijo le robaron dos motos, y eso que vivo en Paraguay y Garibaldi, una zona donde históricamente no pasaba nada. Así que estamos conformes con la llegada de Gendarmería.
Claudio
Empleado
Me parece perfecto que hayan llegado Gendarmería y Prefectura y se queden a patrullar las calles. La situación está complicada. Yo soy casado y tengo hijos. Y cuando vuelvo de trabajar todos los días con el auto a las 10 de la noche, tengo que mirar para todos lados para evitar que me roben. Además, ahora ya no te asaltan y nada más, directamente te pegan un tiro. Así es muy difícil vivir en el barrio.
Fuente:LaCapital
“Nación llegó a Rosario a suplir las falencias de la política de Seguridad de Santa Fe”
Para Sukerman el trabajo conjunto en el megaoperativo antinarco en Rosario es una buena señal, pero requiere de un Estado provincial activo. “Hasta aquí, Nación siempre tuvo que hacer la tarea que no cumple la Provincia”, dijo
Asimismo, el edil recordó: “Cuando se acuarteló la policía en Rosario también vino la Nación a resolver los problemas que el ministro de Seguridad Lamberto no afronta”.
Para Sukerman, parte de la culpa del presente que tiene Rosario se debe al gobierno del doctor Binner. “Desde entonces, cuando el actual gobernador Bonfatti era el ministro de Gobierno de Binner, que la inseguridad y el narcotráfico no para de crecer. Esto hay que decirlo con todas las letras. Hay una responsabilidad compartida de Binner, Bonfatti y Galassi por lo que estamos viviendo los rosarinos en materia de seguridad”, disparó.
En el mismo orden, Sukerman señaló: “El socialismo no tiene ni ha tenido a ningún cuadro político propio especialista en materia de Seguridad. Esto se ve en los resultados. Tenemos un Jefe de Policía preso y otros tantos investigados por corrupción y connivencia con el narcotráfico. El veto a la Policía de Investigación Científica que no depende del Ejecutivo es otro claro ejemplo de la falta de políticas clara contra la inseguridad en Rosario y Santa Fe. Bonfatti destruyó la ley mientras hablaba de un veto propositivo”.
Sukerman se ocupó de analizar el rol de la intendenta Fein en la problemática de la inseguridad y dijo: “El próximo intendente debe ser el Jefe de la Policía Municipal. Necesitamos una nueva fuerza y no más de lo mismo. Mientras la Policía de Proximidad o Comunitaria siga dependiendo de la Unión Regional II se irá derecho al fracaso”.
El edil dijo que todas las encuestas que se hicieron en Rosario indican que más del 70 por ciento de los ciudadanos tiene a la inseguridad como la máxima preocupación y agregó: “Con esta realidad, no se entiende como Fein sigue mirando para otro lado”.
Sukerman fue invitado a participar del Congreso Internacional de Parlamentos locales que se realizará los días 7, 8 y 9 de mayo en Mendoza, donde habrá representantes de países como Argentina, Uruguay, Colombia y Puerto Rico, entre otros. El edil formará parte de un panel donde se disertará sobre “Convivencia social y seguridad ciudadana en las comunidades locales”.
Fuente:PoliticaPlus





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