7-4-2014
Marita Verón
Hoy
Marita Verón: definen la pena de los diez condenados
Marita Verón
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Marita Verón: definen la pena de los diez condenados
A doce años de la desaparición de la joven los jueces Emilio Páez de la Torre, Dante Ibáñez y Juana Juárez darán a conocer la nueva sentencia. En diciembre de 2012 la justicia tucumana había absuelto a los trece acusados. Después un fallo de la Corte Suprema revirtió parte de esa sentencia y condenó a diez acusados.
El debate oral por el caso Marita Verón tardó más de 10 años en concretarse y terminó con la peor noticia: en diciembre de 2012 los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano, de la Sala II de la Cámara en lo Penal de Tucumán, absolvieron a todos los que llegaron a juicio acusados de privarla de su libertad (en Tucumán los hermanos Víctor y María Jesús Rivero y Daniela Milhein y su marido, Andrés González), y de obligarla a prostituirse en los locales Candy, Candilejas y El Desafío, regenteados por Lidia Irma Medina y sus hijos José “Chenga” y Gonzalo Gómez, junto a Mariana Bustos, Cinthia Gaitán, Humberto Derobertis, Carlos Luna, María Márquez y el policía Pascual Andrada. Un año después, la Corte tucumana revirtió en parte esa sentencia por “severos déficit”. Condenaron a 10 de los 13 imputados, absolvieron a los Rivero por falta de pruebas contundentes y a dejaron fuera a Medina porque falleció en febrero de ese año, antes que pudieran revertir la impunidad. Hoy, a partir de las 9 en la capital tucumana, un nuevo tribunal abrirá el debate oral para definir cuál es la pena que le corresponde a cada uno de los condenados.
María de los Ángeles Verón, “Marita”, tenía 23 años y una hija de dos -Micaela- cuando el 3 de abril de 2002 la arrancaron de su familia. Tres días después, la vieron en la ruta que va de Los Gutiérrez a La Ramada, dos poblados con calles de tierra en el noreste tucumano. Cuando Aníbal Verón llegó a preguntar por su hija en la comisaría de La Ramada le dijeron que no tenían registro de eso, pero los vecinos se acuerdan que el oficial Víctor Juárez subió “a la piba que estaba como perdida o drogada” en un micro de la línea que recorre los 34 km que los separan de la capital tucumana. Después el rastro de Marita se pierde y vuelve a aparecer ya en manos de los esclavistas sexuales que la obligaron a prostituirse en los burdeles de La Rioja.
Por volunta de su madre, Susana Trimarco y de quienes la acompañan en la búsqueda, el expediente del caso creció hasta superar las 11.600 fojas. Aunque los hechos investigados se extinguen en 2004, cuando la fiscal Adriana Reinoso Cuello dio por cerrada la causa y pidió su elevación a juicio oral, que comenzó recièn 8 años después, en febrero de 2012. Durante 10 meses, Piedrabuena, Herrera Molina y Romero Lascano escucharon a los testigos y repasaron esas hojas, pero el 11 de diciembre de ese año llegaron a una conclusión escandalosa: “En breve: las cosas no se hicieron bien”, sentenciaron, y allanaron el camino de la impunidad. Su decisión generó expresiones y marchas de repudio en todo el país. Desconfiaron y cuestionaron los testimonios de las únicas que en estos 12 años sin Marita se animaron a hablar, otras mujeres que como ella estuvieron en mano de una red de esclavistas sexuales que operaban en La Rioja, Tucumán y otras provincias del norte y sur del país. Trimarco desconfió de ellos: “vendieron la causa de mi hija”, denunció.
Un año después los jueces de la Sala en lo Civil y Penal de la Corte provincial -Antonio Gandur, Antonio Stofán y Claudia Sbdar- apuntaron contra los argumentos de sus colegas. Cada uno hizo un minucioso análisis de la sentencia y coincidieron: no tenía lógica. Los mismos testimonios de las mujeres que -siendo incluso niñas, fueron vejadas, drogadas, violentadas y obligadas a prostituirse como Marita- habían alcanzado para los jueces del debate oral para afirmar que estaban frente a “una verdadera organización de captación con conexiones nacionales e internacionles cuya finalidad era (es) explotar la prostitución de mujeres”, pero no para confirmar que habían visto a Marita.
Empecinados en destrozar los relatos de las víctimas los jueces de la absolución habían armado un entrincado cruce de fechas, cuestionaron que mientras algunas testigos afirmaban haber visto a Marita en Tucumán en mayo de 2002, otras decían que había estado en los prostíbulos de La Rioja. Pero cayeron en su juego, en la sentencia que revocó la suya los jueces de la Corte les recordaron que entre una localidad y la otra hay 5 horas de viaje y que la constante movilidad de las mujeres es una estrategia de tratantes y proxenetas, máxime cuando una joven es intensamente buscada por su familia y amigos. Con esos mismos testimonios y para no tener que volver a realizar el juicio -con los perjuicios que acarrea a la búsqueda de justicia el paso del tiempo- concluyeron que Marita habia sido víctima de la red de trata que integragan los acusados. Son precisos, a Marita los proxenetas la obligaron a llamarse Lorena, la golpearon, le hicieron cambiar el color de pelo -se lo cortaron, la tiñeron de rubio- y a usar lentes de contacto para cambiarle el color de sus ojos, la encerraron, la drogaron y la hicieron llorar, a las otras chicas les contó que extrañaba a su mamá y a su hijita, Micaela. “Tenía la mirada triste y perdida”, sintetizó una de ellas.
Después de conocerse la decisión que volvió a dejar a los proxenetas en el banquillo de los acusados, por sorteo, los jueces Emilio Páez de la Torre, Dante Ibáñez y María Elisa Molina fueron designados para integrar la Sala II de la Cámara Penal que deberá imponerle las penas. En dos audiencias -previstas para hoy y mañana-, antes de dictar sentencia, el nuevo tribunal deberá permitir que los abogados y fiscales realicen nuevos alegatos y se expidan sobre la graduación de la pena. Carlos Garmendia, uno de los abogados que acompaña a Trimarco, adelantó a Infojus Noticias que pedira la pena máxima. Quince años de prisión para José Fernando "Chenga" Gómez, su hermano Gonzalo José “Chenguita” Gómez y los tucumanos Daniela Natalia Milhein y Andrés Alejandro González, a quienes la Corte tucumana consideró coautores del delito de retención y ocultamiento para el ejercicio de la prostitución de María de los Ángeles Verón, aún hoy desaparecida. Y también para Juan Humberto Derobertis, María Azcuena Márquez, Mariana Natalia Bustos, Carlos Alberto Luna, Cynthia Paola Gaitán y Domingo Pascual Andrada, como partìcipes necesarios de esos delitos. En total son 10 los condendos porque Lidia Irma “Mamá Lily” Medina falleció en febrero de 2013, cuando se encontraba detenida por tráfico de drogas en La Rioja.
Los absueltos
María Jesús Rivero. Sospechada de haber ordenado el secuestro de Marita, en este expediente los jueces del màximo tribunal tucumano no tuvieron suficientes pruebas para condenarla. Pero a fines del año pasado fue detenida en una causa donde se la investiga por por lavado de activos originados por una banda dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual. La acusan de encabezar, desde 2002, esta organización criminal junto a Rubén “La Chancha” Ale, su ex pareja, padre de su único hijo y denunciado tempranamente por Trimarco como responsable por la desapariciòn de su hija. Vinculado al negocio del juego y uno de los jefes de la la barrabrava que disputó el lugar con Los Gardelitos, con muertos de por medio pero sin condena, en el Club San Martín de Tucumán, el Clan de los Ale tenía mucho poder. Eran dueños de la flota de Remises 5 Estrellas y tenían acceso la frecuencia de la policía y su permiso para “proteger a la ciudadanía”. En realidad eran un grupo parapolicial, y en Tucumán se comenta que tenían más armas que la propia policía. Cuando empezó la busqueda de Marita, el entonces gobernado Julio Miranda les recomendó a Susana que recurrieran a ellos para buscarla. No tardaron en llegar las pistas falsas y más temprano que tarde, Susana advirtió que estaban solos y habían caído en las manos de la mafia.
Víctor Ángel Rivero. Hermano de María Jesús Rivero, el fiscal de juicio y los abogados de la Fundación María de los Ángeles Verón, que asisten a Susana Trimarco, le atribuyeron que dando cumplimiento a lo acordado con su hermana, “procedió a secuestrar” a María de los Ángeles Verón a cambio de dinero, en un “automóvil Fiat Duna, dominio SMQ-084, color blanco, que trabaja como Remiss para la empresa 5 EstrellaRubén Ale, ahora transferida al hijo que tienen en común). En su caso los jueces del superior tribunal tampoco encontraron pruebas sòlidas para condenarlo.
Lidia Irma Medina. En el juicio estuvo acusada de haber comprado y esclavizado sexualmente a Marita en sus burdeles en La Rioja. Durante el juicio una de las testigos contó que en el Candy la vio golpear y asesinar a una chica brasilera empujàndola desde un primer piso. “A la noche los veo cruzar con una carretilla y una bolsa negra de residuos por adentro del boliche, después se llevaron afuera la bolsa esa, pero no ví en qué auto”, recordó. “Me obligaba a tomar, aspirar cocaína, me hacía una línea con una tarjeta, me hacía aspirar con una pajita”, dijo otra y otra que cuando intentó escapar Medina le disparó con un arma de fuego, le pegó en la pierna. La regente, conocida como Mamá Lily, falleció en febrero de 2013 estando detenida en una causa por narcotráfico.
Los condenados
Daniela Natalia Milhein. Fue acusada por ocultar a la joven en su casas del barrio FEPUT, en la capital tucumana y en otra ubicada en la afueras, en el barrio Yerba Buena. Por los testimonios los jueces cocluyeron que en la red Milhein y su entonces pareja, Alejandro Gonzàlez, estaban encargado del “ablande de las chicas”. Las golpeban, drogaban, amenazaban y abusaban para quebrar su voluntad y eliminar la posibilidad de que intentaran escaparse cuando fueran vendidas a los proxenetas. Los testigos señalaron que Marita estuvo allí en mayo y diciembre de 2002. Y también vieron a la pareja quemar los afiches que los familiares y amigos de Marita pegaba en las calles para buscarla. En el debate oral por el secuestro de la hija de Trimarco, Milhein contó que a Rubén “La Chancha” Ale lo conoció cuando tenía 17 años y que tuvieron una hija. Pero calificó la relación como muy mala y que él la obligó a prostituirse. Sobre su rol en el clan orquestado por Ale y Rivero, dijo que Liliana Medina la regente de los prostíbulos riojanos la obligó a prostituir mujeres y hasta que finalmente pudo escapar. Está condenada como como coautora por privar de la libertad a Marita para obligarla a prostituirse.
Andrés Alejandro González. Este hombre que estuvo en pareja con Daniela Milhein, fue señalado por la fiscalía como parte de los reclutadores que operaban, desde Tucumán, para la red de trata de personas. Está condenado como como coautor por privar de la libertad a Marita para obligarla a prostituirse.
José Fernando Gómez “Chenga”. Aparece con Medina, su madre, a la cabeza de la organización. Dueño de “El Desafío”, era quien recibía a las mujeres que llegaban a La Rioja, adueñándose de sus personas a través de violencia física y psíquica, definiendo su destino, el tiempo y la modalidad de su “estadía” en los locales. Durante el debate oral, algunas de las testigos lo señalaron como el “marido” de Marita, una expresión que pretende sintetizar el grado de dominación que llega a tener el rufián sobre las victimas. Una de ellas lo resumió asi: “Primero yo era mujer del Chenga hijo de Liliana, después me pasó para ser mujer de su mamá, me obligaron a prostituirme, me castigaron mucho, por cualquier cosa me pegaban…”. Está condenado como coautor por privar de la libertad a Marita para obligarla a prostituirse.
Gonzalo José Gómez, “Chenguita”. Los diferentes testimonios lo señalan, al igual que su hermano, como uno de cabecillas de la red que funcionaba en los tres locales de La Rioja. En particular, una de las testigos lo señaló como quien manejaba el local “Candilejas”. Está condenado como como coautor por privar de la libertad a Marita para obligarla a prostituirse. Está condenado como coautor por privar de la libertad a Marita para obligarla a prostituirse.
Cynthia Paola Gaitán y su esposo Carlos Luna. Son socios de los hermanos Gómez y su madre, en el crimen. Luna figuraba como el titular de las whiskerías 'Candy' y 'Candilejas' y Gaitán como su administradora. Pero también participaban del reclutamiento y del “ablande” de las jovenes a las que obligaban a prostituirse. “Nos llevó Paola en una camioneta gris con Gonzalo y nos han echado llave, nos dejaron hasta las 5 de la tarde que volvió Paola a buscarme a mí porque yo no tenía ropa. Nos dijo que teníamos que dormir en las piezas donde se hacían los pases y que de noche no podíamos ocupar las piezas”, recordó en el juicio una de ellas. Están condenados como participes necesarios para privar de la libertad a Marita y beneficiarse económicamente obligándola a prostituirse.
Domingo Pascual Andrada. Durante el debate oral el Chenguita Gómez dijo que conocía al policía tucumano porque era “empleado en el Candy”. Estaba encargado de trasladar a las mujeres entre una y otra provincia y a cambio de eso cobraba y tenía “pases” gratis. Para los jueces de la Corte fue contundente que en su agenda figuraran nombres de chicas de distintos lugares y los giros postales que recibía de Gaitán. Está condenado como participe necesario para privar de la libertad a Marita y beneficiarse económicamente obligándola a prostituirse.
Mariana Natalia Bustos. Esposa del “Chenga”, con quien tiene un hijo. Solía retener a algunas de las chicas en su casa, cuando iba a “El Desafío” se hacía llamar “Doña Mariana”. “Me dijo que usara ese DNI hasta el resto de mi vida porque 'de ahora en más te llamás A.M.' porque yo sabía bien lo que me iba a pasar, yo tenía miedo además por todo lo que hacían ahí, mi opción era firmar, (…) -recordó una de sus víctimas. Y cuando uno de los jueces le preguntó quién le sacó la foto para ese documento, agregó:- adentro del Desafío, Mariana, con una cámara grande de fotógrafo.” Bustos está condenada como participe necesaria para privar de la libertad a Marita y beneficiarse económicamente obligándola a prostituirse.
María Azucena Márquez. José Fernando Gómez la presentó como su hermana de crianza. Daniela Milhein declaró que en 1996 cuando se prostituyó en La Rioja la conoció como “Claudia”, y así seguía haciédose llamar en los locales que la familia de proxenetas manejaba a la vera de la ruta 38, en La Rioja. “Doña Claudia, que era la encargada de manejar a las chicas, me dijo que si me seguía haciendo la loca me iban a mandar con el Gordo Luna y que ese sí que no jodía (…) En un castigo me pararon en un banco en el fondo y me pusieron una soga en el cuello y me amenazaban con tirar la silla para ahorcarme”, contó una de las chicas que estuvieron con Marita. Está condenada como participe necesaria para privar de la libertad a Marita y beneficiarse económicamente obligándola a prostituirse.
Juan Humberto Derobertis. Era la mano derecha del 'Chenga' en El Desafío, responsable de recibir, controlar, vigilar y reclutar las adolescentes o jóvenes que serían prostituidas. Una de las víctimas recordó que cuando la llevaron a La Rioja Derobertis fue el primero en atenderla, pero la hizo esperar y llamó al Chenga para ver “qué hacían con ella”.
Entre hoy y mañana, en el Palacio de Tribunales de Tucumán se realizaran las audiencias para que el tribunal integrado por los Emilio Páez de la Torre, Dante Julio José Ibáñez y Juana Francisca Juárez tomen contacto con los acusados y, después de escuchar a las partes -abogados defensores, querellantes y la fiscalía- determinen cuántos años de prisión le corresponde a cada uno de ellos por la ausencia de Marita Verón.
Hace más de dos años atrás, cuando empezó este jucio, Susana Trimarco y sobre todo quienes la acompañan tenían la esperanza de que el pacto de silencio entre proxenetas y tratantes se resquebrajara y les diera alguna pista sobre el destino de la joven. No fue así, y tampco encontraron la respuesta que esperaban de la Justicia. Ahora, por lo menos, tendrán oportunidad de saber que la desaparición de Marita no será totalmente impune.
Fuente:Infojus
AGUARDAN LA NUEVA SENTENCIA
Nuevo fallo por Marita
El nuevo Tribunal de Tucumán encargado de revisar el fallo que había absuelto a los trece imputados por la desaparición de Marita Verón, el 3 de abril de 2002, dictará sentencia entre hoy y mañana contra diez de ellos por el delito de secuestro y promoción de la prostitución de la joven.
La Suprema Corte de Justicia de Tucumán había revertido el fallo absolutorio de los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano. A su vez, dispuso que un nuevo tribunal defina la condena para cada uno de los imputados. Los camaristas designados para la tarea son Emilio Páez de la Torre, Dante Ibáñez y Juana Juárez, y como secretario actuará Carlos Lix Klett.
En las audiencias, los camaristas tomarán contacto con los imputados, escucharán las fundamentaciones de las penas solicitadas por las partes y luego fijarán la condena. La sentencia será por el delito de secuestro y promoción de la prostitución de Marita y recaerá sobre los acusados José “Chenga” Gómez, Gonzalo Gómez, Daniela Milhein, Alejandro González, Azucena Márquez, Pascual Andrada, Humberto Derobertis, Carlos Luna, Paola Gaitán y Mariana Bustos.
Marita Verón desapareció el 3 abril de 2002, cuando tenía 23 años, y desde ese día su madre, Susana Trimarco, comenzó su búsqueda. Pronto, su trabajo se transformó en un icono de la lucha contra la trata de personas.
Días pasados, al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición de su hija, Trimarco afirmó que siente “vacío y tristeza” por la ausencia de Marita, aunque esa angustia se compensa “con los resultados obtenidos” con su lucha, que posibilitó rescatar a más de 6400 víctimas. “Logré que el Estado se comprometa con este tema y así descubrimos quiénes son los responsables de bandas que trabajan a lo largo y ancho del país”, resaltó.
Fuente:Pagina12

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