29 de mayo de 2014

ANIVERSARIO: EL CORDOBAZO.

aniversario
El Cordobazo: "El mayo cordobés" que jaqueó la dictadura de Onganía

29.05.2014 
Por:Leonardo Castillo

Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio Torres son los nombres de los dirigentes sindicales de la izquierda clasista y el peronismo que hace 45 años encabezaron "el Cordobazo", una protesta obrero-estudiantil originada en la capital de la provincia mediterránea, y que devino en un estallido social que jaqueó a la dictadura cívico militar de Juan Carlos Onganía.
En mayo de 1969, el descontento popular contra el régimen militar, instaurado hacía tres años, cuando derrocó al presidente constitucional Arturo Illia, comenzó a manifestarse con huelgas y marchas en las ciudades más importantes del país.

Buenos Aires, Rosario, Tucumán y Corrientes eran los escenarios de movilizaciones obreras y estudiantiles que se suceden contra un gobierno que, además de conculcar las libertades públicas y ejercer una férrea censura, imponía una política de congelamiento de salarios de la mano de Adalbert Krieger Vasena, un ministro de Economía ligado a las corporaciones.

En respuesta al pedido de las cámaras empresariales, que se quejaban de "los altos costos laborales", Krieger Vasena resuelve derogar la Ley del "sábado inglés", una medida que establecía que cada hora trabajada después de las 13 de ese día debía pagarse doble.

"El Cordobazo" constituyó el comienzo de una etapa de movilización popular que se prolongó hasta mediados de la década de los `70, y que determinó que muchos jóvenes abrazaran la causa de la revolución
El gobierno de Onganía tildó ese benefició de "inconstitucional" y lo suprimió.

En Córdoba, que por esos años era el centro de la industria automotriz y metalmecánica, el rechazó a la medida fue generalizado entre los 150 mil trabajadores sindicalizados.

Desde 1967, la CGT se encontraba dividida en dos: la Azopardo, liderada por el metalúrgico Augusto Vandor, de una tendencia dialogista, y la de los Argentinos, conducida por el gráfico Raimundo Ongaro, opuesta abiertamente al régimen.

No obstante, en Córdoba, donde también persistía la división del movimiento obrero, se alcanzó rápidamente un acuerdo entre las dos centrales frente a la necesidad de oponerse a la eliminación del "sábado inglés".

De esta forma, Agustín Tosco -dirigente de Luz y Fuerza enrolado en la izquierda clasista y referente de la CGT de los Argentinos- acordó junto con Elpidio Torres (Smata) y Atilio López (UTA) -ambos de extracción peronista- la realización de un plan de lucha.

El viernes 16 de mayo, los trabajadores realizaron un paro por 24 horas con alto acatamiento, y la respuesta del gobernador de facto, Carlos Caballero, consistió en decretar un aumento para la Policía.

Mientras tanto, en el barrio cordobés de Clínicas, donde residían buena parte de los estudiantes que cursaban en la Universidad Nacional de Córdoba, se realizaban asambleas y manifestaciones en respaldo a las reivindicaciones obreras.

En un plenario, celebrado el miércoles 21, los dirigentes gremiales redoblaron la apuesta y convocaron a un paro activo de 37 horas que se iniciaría a las 11 del jueves 29.

La idea era desafiar al gobierno con una gran demostración de fuerza; una manifestación numerosa que surgiera desde el cordón industrial y llegara al centro de la capital cordobesa.

Esa mañana de jueves, Córdoba capital amaneció sitiada por la Policía, que se apostó sobre los puentes ubicados sobre el Río Suquía con la intención de evitar que la movilización llegara al corazón administrativo y político de la provincia.

A las 11, la ciudad estaba llena de manifestantes que llegaban desde los barrios de Santa Isabel, Villa Revol, Ferreyra, La Calera, Alta Córdoba y Alberdi, en tanto que, desde Clínicas, marchaban los estudiantes.

Los primeros choques se dieron en torno a los puentes sobre la cañada del Suquía, y, cerca de las 13, la policía no pudo contener a los movilizados, que a pesar de los gases lacrimógenos y las ráfagas de FAL, rebasaron los bloqueos.

La Policía quedó desbordada, sin municiones, se replegó en medio de una ciudad que quedaba literalmente en manos de una movilización obrera que comenzaba a ejercer un espontáneo control popular con barricadas y piquetes sobre las principales calles.

El gobernador, desesperado, llamó a Buenos Aires para pedir ayuda y Onganía le ordenó al Tercer Cuerpo de Ejército retomar el control de una capital mediterránea que era sobrevolada por aviones de la Fuerza Aérea.

"Soldado, no tirés contra el pueblo", podía leerse en algunos carteles armados de forma improvisada ante el avance de los efectivos militares que se desplegaban en el atardecer.

Si bien el Ejército evitó el combate nocturno, retomó barrio por barrio el control de Córdoba en las primeras horas de la mañana del 30, mientras dispersaba a los últimos grupos de manifestantes.

Tosco fue detenido en la sede de Luz y Fuerza y se lo sometió a un Consejo de Guerra que lo condenó a 8 años de prisión, al igual que Torres, López y otros dirigentes.

Sin embargo, tras 17 meses de prisión, todos los dirigentes detenidos recuperaron la libertad y volvieron a Córdoba para retomar la actividad sindical.

El líder de Luz y Fuerza, en cambio, retornaría a la cárcel dos años después como consecuencia de `El Vivorazo`, otra multitudinaria protesta obrera que conmovió a la provincia.

Aunque nunca se supo con certeza, se estima que el "Cordobazo" dejó más de 30 muertos y varios centenares de heridos.

En términos políticos, la consecuencia inmediata significó la pérdida de legitimidad de Onganía, que se manifestó con la renuncia de Krieger Vasena el 4 de junio.

Un año después del "Cordobazo", la organización Montoneros secuestraba y ejecutaba al ex dictador Pedro Eugenio Aramburu, quien en 1956 había ordenado los fusilamientos de los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, y el asesinato de militantes peronistas en José León Suárez.

Ese hecho desencadenó, en junio de 1970, la caída de Onganía en el contexto de un golpe propiciado por el entonces jefe del Ejército, Alejandro Lanusse, que designaba como presidente al general Roberto Levingston.

"El Cordobazo" constituyó el comienzo de una etapa de movilización popular que se prolongó hasta mediados de la década de los `70, y que determinó que muchos jóvenes abrazaran la causa de la revolución, en un tiempo en el que parecía que el cielo podía tomarse por asalto. 




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"El Cordobazo significó un salto de calidad en la lucha popular"
27.05.2014 
Por:Leonardo Castillo

El historiador y escritor cordobés Esteban Dómina sostuvo que el Cordobazo, del que el jueves se cumplirán 45 años, significó un "salto de calidad en la lucha popular; un antes y un después que trajo, entre otras consecuencias, el endurecimiento de las consignas políticas, niveles superiores de organización y la irrupción de las organizaciones armadas".
Dómina señaló que el hecho de masas del 29 de mayo de 1969, conocido como el Cordobazo "fue una rebelión obrera y popular contra la dictadura de Juan Carlos Onganía que dio por tierra con los planes de perpetuidad de la llamada Revolución Argentina, instaurada en 1966, y que la versión cordobesa del onganiato era el gobierno encabezado por Carlos Caballero, de rancia raigambre conservadora".

Relató que la jornada de lucha coincidió con un paro nacional decretado por las dos CGT -la vandorista y la de los Argentinos-, que en Córdoba se adelantó un día y se convocó bajo la modalidad de paro activo con abandono de tareas a partir de las 11.

"No tuvo color político ni autoría exclusiva. El mayor protagonismo corrió por cuenta de los trabajadores enrolados en el Smata (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor), conducido por Elpidio Torres, y de Luz y Fuerza (LyF), el gremio de Agustín Tosco", recordó Dómina en diálogo con Télam.

Detalló que la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de Atilio López, "garantizó que ese día la actividad laboral fuese nula. El activo universitario tuvo gran participación, en el marco de la unidad obrero-estudiantil acuñada al calor de la lucha contra la dictadura".

"Fue una rebelión obrera y popular contra la dictadura de Juan Carlos Onganía que dio por tierra con los planes de perpetuidad de la llamada Revolución Argentina"
En su relato cronológico recordó que la pueblada cobró mayor voltaje después de que se produjo la muerte del obrero mecánico Máximo Mena, baleado por un policía en la esquina de bulevar San Juan y Arturo M. Bas, en el centro de la ciudad de Córdoba.

A partir de ese hecho policial, las fuerzas de seguridad "desbordadas por la magnitud de la movilización, cedieron el control del terreno a los manifestantes quienes, dispersados y reagrupados, se arracimaban en las esquinas, lanzando piedras y bolitas de acero bajo las patas de los caballos de la policía montada para hacerlos rodar por el piso".

Mientras tanto "otros destruían escaparates con bulones arrojados con gomeras de fabricación casera. Las bombas molotov servían a su vez para incendiar las barricadas que se improvisaban en cada bocacalle con lo que hubiese a mano más lo que la gente, en solidaridad con los manifestantes, arrojaba desde las ventanas de los edificios linderos", precisó.

El historiador que hoy se desempeña como concejal de la alianza del Frente Cívico, en el municipio de la capital cordobesa, añadió que "hubo una sucesión de hechos y las fuerzas del Ejército intervinieron recién al final del día y, paulatinamente, retomó el control de la situación".

"Durante esa noche, actuaron francotiradores apostados en lo alto de los edificios. El último bastión en ser reducido fue el Barrio Clínicas, donde la toma se extendió hasta el día 30. Tosco y otros dirigentes fueron detenidos y enviados a prisión", prosiguió.

Finalmente, destacó que el Cordobazo "es la principal referencia en las luchas populares y que desde entonces figura en categoría de acontecimientos de resonancia internacional como el Mayo Francés o la Primavera de Praga". 





aniversario 
"No perder la memoria de aquella rebelión", el recuerdo delos periodistas que cubrieron el Cordobazo
29.05.2014

"El Cordobazo fue el producto de una actitud de rebeldía de la sociedad contra Onganía, que pretendía ser un faraón. En efecto, él hablaba de quedarse 100 años en el poder", aseguró a Télam el cronista Juan Carlos "Cabrito" Toledo. 

El periodista, que entonces tenía 27 años y se desempeñaba en LV2 de Córdoba y en la sección Gremiales del diario Los Principios, recordó que la censura que imperaba entonces era tal que "en la radio estaba prohibido nombrar (Agustín) a Tosco".

Toledo, junto al fotógrafo Osvaldo Ruiz y a muchos otros periodistas, forma parte de la asociación civil "29: testigos de la historia", nombre que se puso, porque, precisamente, el Cordobazo estalló el 29 de mayo de 1969.

"Nuestra asociación nació en los almuerzos que, desde 1969, compartimos cada 29 de mayo. En un primer momento, la idea era hacer un libro y un documental en los que pudiéramos comentar los hechos quienes habíamos estado, porque hoy todo el mundo habla o tiene teorías sobre el Cordobazo, pero nosotros estuvimos allí", afirmó Ruiz.

El reportero gráfico, que apenas tenía 17 años cuando sucedió el Cordobazo y que empezaba a trabajar en la sección Fotografía del diario Los Principios, destacó que la asociación, conformada el año pasado, "nació para preservar la memoria".

"Queremos preservar los testimonios de quienes cubrimos aquel acontecimiento, porque en junio de 1976 los militares allanaron el diario y en un camión se llevaron todo el archivo y el material de esa época. Por eso, la mayoría no tenemos material de esos días, dado que, además, quienes trabajaban como corresponsales, debían mandar los rollos de fotos fuera de Córdoba", explicó Ruiz.

Toledo, a quien el 29 de mayo de 1969 le tocó cubrir las denominadas "puertas 19 y 20" de la fábrica Renault, de donde partían las columnas de trabajadores, rememoró que "los obreros salieron con la decisión de llegar al centro de la ciudad", cosa que lograron, pese a la oposición de la Policía.

El periodista, que se jubiló en 2006 del diario La Voz del Interior, manifestó que aquel día se produjo un hecho clave, cerca del mediodía, que fue el asesinato, por las fuerzas de seguridad, del obrero Máximo Mena, en las inmediaciones de la actual Casa Radial, en pleno centro de la capital cordobesa.

La censura que imperaba entonces era tal que en la radio estaba prohibido nombrar Agustín a Tosco
"La muerte de Mena marcó el punto crucial, porque los obreros decidieron enfrentar a la Policía y comenzó la quema de edificios, como el Ministerio de Obras Públicas, Gas del Estado, la empresa Xerox, entre otros. Hasta las 18 de ese día, cuando (Jorge Raúl) Carcagno salió a reprimir, al mando del III Cuerpo de Ejército, la ciudad estuvo en manos de esa explosión popular, que expresaba la sensación del fin de la dictadura de Onganía", explicó Toledo.

Resaltó la participación de los estudiantes que junto a los obreros "se oponían a las políticas de ingreso restricto a la universidad que impulsaba Onganía", y explicó que "la indignación social era tal que la gente, desde los edificios, tiraba a los manifestantes papel y madera, para que los quemaran y levantaran barricadas contra la Policía".

La conmoción hizo que los diarios no salieran el viernes 30 de mayo de 1969, y Toledo y Ruiz (actual fotógrafo de Hoy Día Córdoba y de El Argentino) se sienten orgullosos de lo que publicaron en la edición de Los Principios del 31 de mayo de 1969.

"Entonces vendíamos 20.000 0 25.000 ejemplares, contra los 45.000 o 50.000 de La Voz del Interior. Pero el 31 de mayo vendimos 83.000 diarios, porque, por falta de transporte o por miedo para atravesar la ciudad, que estaba acordonada por los milicos, no tuvimos jefes, salvo un prosecretario", dijo Toledo.

El periodista agregó: "como estábamos en el diario sin haber retornado a nuestras casas, decidimos que todo escribiríamos lo que habíamos visto y que se haría una sola crónica, que salió tan bien que luego las autoridades del diario nos trataron de subversivos. Decían que habíamos jugado por el caos".

Toledo y Ruiz están muy felices con lo que publicaron y aseveraron que "fue un Cordobazo dentro del propio diario", dado que lo cronicado "no tenía nada que ver con el pensamiento editorial de los dueños", en la medida en que "los propietarios eran muy cristianos y representaban a la (alta) sociedad cordobesa".

Ruiz, que aquel día del Cordobazo recibió la indicación de su padre (Waldino, jefe de Fotografía de Los Principios) de cubrir el radio comprendido entre la sede de la CGT, el Viejo Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba y la Plaza Vélez Sársfield, aseveró que todo aquello lo marcó "como profesional".

"Por eso, los sobrevivientes del Cordobazo, camarógrafos, redactores y fotógrafos, emprendimos esta lucha por la memoria. No queremos que se pierda ni que se distorsione. Nadie es dueño del Cordobazo, pero qué mejor que nosotros, que lo hemos vivido, para contarlo", concluyó Ruiz 




aniversario
"El Cordobazo es el hecho maldito de la sociedad conservadora" de Córdoba
28.05.2014

Agustín Di Toffino, secretario ejecutivo del Consejo Federal de Derechos Humanos, definió así al levantamiento popular contra la dictadura militar de Juan Carlos Onganía.
"Allí se hizo visible una Córdoba subterránea, en la que se construía una trama que dio cuenta de un nuevo sujeto político", sostuvo Di Toffino, en el marco de una entrevista con Télam a raíz de un nuevo aniversario de la gesta que llevaron adelante dirigentes gremiales y estudiantes en mayo de 1969, cuando iniciaron una protesta contra la vulneración de los derechos laborales.

Agustín, que participó activamente en los inicios de la agrupación HIJOS Córdoba, recordó que "a lo largo de sus vidas, los luchadores del Cordobazo siempre guardaron a fuego esa conciencia de buscar ser hombres libres y construir una sociedad con igualdad y justicia".

"Nuestros viejos pueden estar felices porque eso es parte de su victoria", remarcó el joven dirigente cuyo padre, Tomás, fue uno de los protagonistas de aquellas jornadas.

Los luchadores del Cordobazo guardaron a fuego la conciencia de construir una sociedad con igualdad y justicia

"Los luchadores del Cordobazo guardaron a fuego la conciencia de construir una sociedad con igualdad y justicia y hoy me entusiasma ver que a 45 años, miles de jóvenes levantan esas banderas, militan y se entusiasman en un país que a partir del 2003 recuperó la política como una herramienta de transformación", destacó.

Durante la entrevista, Agustín también se acordó del ex presidente Néstor Kirchner: "Cuando fue a Córdoba, durante el conflicto con la corporación agropecuaria, nos dijo que no le perdonaban que haya anulado las leyes de impunidad".

Agustín definió esa decisión como "un acto de mucha valentía y amor": "Néstor reivindicó la Córdoba de Tosco, Atilio López y Di Toffino y te puedo asegurar que se me puso la piel de gallina. Era la síntesis más clara de la continuidad de toda una lucha".
Finalmente destacó: "Néstor nos cambió la vida. A mí me la cambió en el plano personal, subjetivo y también en el colectivo, junto a mis compañeros, porque nos trajo la posibilidad de construir otro país que es el que querían nuestros viejos, y asumir eso es un salto en calidad democrática". 
Fuente:Telam

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