Hija de desaparecidos, la diputada nacional, contó que tiene una buena relación con su padre de crianza.
BUENOS AIRES.- Victoria Donda es hija de María Hilda Pérez y José María Donda, integrantes de la agrupación Montoneros y ambos desaparecidos en 1977.
El hermano de su padre biológico, teniente de navío Adolfo Miguel Donda, jefe de operaciones de un grupo de tareas en la Escuela Mecánica de la Armada, la arrebató del regazo de su madre y la entregó al ex prefecto Juan Antonio Azic. La llamaron Analía.
Unos días antes de ser detenidos, conscientes de los enfrentamiento que se avecinaban, María Hilda y José María habían entregado a su hija más pequeña, Eva, al cuidado de la abuela Leotina.
En esos años, Leotina fundó junto a otras mujeres deseperadas la agrupación Madres de Plaza de Mayo. El teniente de navío Donda inició acciones legales para conseguir la custodia de Eva, su sobrina, la consiguió, beneficiándose de la buena dispocsición que, ante un pedido de los sectores armados, exhibieron los jueces de la época. La hizo su hija y llamó Daniela.
El coraje y la vehemencia moldearon a Victoria, también una militancia temprana. En esos ardores juveniles templó su carácter impetuoso hasta la insolencia.
-¿Cómo es la relación con tu padre de crianza?
-No hablamos ahora de lo que pasó. Esa charla la tuvimos hace mucho tiempo.
-¿Aún lo visitas en la cárcel?
-Si, claro. En el pabellón hospital de Ezeiza. Él tuvo un intento de suicidio hace muchos años, cuando su nombre fue expuesto a la luz, y nunca se recuperó de esa depresión. Sufre, además, las enfermedades que traen los años y el encierro.
-¿Él te pidió perdón?
-Sí. Yo lo perdoné por lo que me hizo a mí. Del resto deben encargarse la sociedad y la Justicia que ya emitió su fallo.
Fuente:NuevoDiario.Web
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