6 de julio de 2014

IRAK.

Los yihadistas afianzan su poder en el califato entre Siria e Irak
El Estado Islámico domina una área cinco veces mayor que el Líbano, tras tomar este jueves Al Mayadín. El Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y otras facciones se retiran de la zona tras anunciar que abandonan la lucha contra esta organización

  • 03.07.2014
    Combatientes yihadistas del Estado Islámico en las calles de Raqqa.- REUTERS / Stringer
    El Estado Islámico, hasta ahora conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante, ya cuenta con su propio califato, en el que impone su propia ley y refuerza sus filas, que combaten paralelamente en Irak y Siria contra ambos gobiernos, contra los kurdos y contra otras facciones insurgentes. Sobre el terreno sirio, controla ya todo el este de la provincia de Deir al Zur, con lo que domina una área cinco veces mayor que el Líbano, tras tomar este jueves Al Mayadín, el principal centro urbano de la zona.

    Este avance se produce después de que los combatientes del Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y otras facciones se retiraran de la zona tras anunciar también este mismo jueves que abandonaban la lucha contra el Estado Islámico.

    En un vídeo, un portavoz de El Frente al Nusra y otras facciones y clanes proclamó "su arrepentimiento" por haber luchado contra el Estado Islámico en la localidad de Al Ishara y sus alrededores, así como en Suidan al Yazira, Suidan Shamia y Daranch, todas en el este de Deir al Zur. Los grupos de esos pueblos que se han unido al anuncio son el Ejército Libre Sirio (ELS), el Movimiento Islámico de los Libres de Sham, además el Frente al Nusra y varias tribus. Ante el Estado Mayor de los revolucionarios sirios y piden un "arbitraje bajo la ley de Alá" por sus acciones. Asimismo, solicitan al Estado Islámico que envíe combatientes a esas áreas porque los milicianos de esas organizaciones se quedarán en sus casas.

    De esta manera, la organización yihadista se extiende, de este a oeste, desde la población de Al Bukamal, en Deir al Zur y limítrofe con Irak, hasta la periferia nororiental de la localidad de Alepo. En el norte, dominan gran parte de la frontera entre Siria y Turquía, exceptuando lugares de mayoría kurda, como áreas de la provincia de Al Hasaka, y algunos pueblos árabes. Por el sur, llegan hasta zonas desérticas de las provincias centrales de Hama y Homs.

    El domingo pasado, el Estado Islámico proclamó un califato islámico en Siria e Irak, tras tomar partes del norte y el centro del territorio iraquí durante el último mes. Desde enero, se enfrenta a varios grupos rebeldes del norte de Siria, entre ellos el Frente al Nusra, aunque en los últimos días algunas facciones han anunciado que cambiaban de bando y dejaban de luchar contra la organización que lidera Abu Bakr al Bagdadi.

    Mientras, las llamadas Brigadas de los Suníes Libres de Baalbeck, leales al Estado Islámico, amenazaron hoy con atacar iglesias y a los cristianos en el Líbano, en especial en el valle oriental de la Bekaa. En un comunicado en su cuenta oficial de Twitter, los yihadistas explicaron que formaron un grupo para "limpiar el emirato islámico de la Bekaa y el Líbano en general de las iglesias del politeísmo". "Este grupo trabajará para atacar a los cruzados y detener las campanas del politeísmo", añadieron las Brigadas de los Suníes Libres de Baalbeck.

    Es la primera vez que este grupo amenaza de forma directa con perpetrar operaciones contra los cristianos libaneses. Hasta ahora había reivindicado ataques contra las fuerzas de seguridad y el movimiento chií Hizbulá. Las Brigadas de los Suníes Libres de Baalbeck, vinculadas al grupo extremista libanés Brigadas de Abdalá Azzam, anunciaron el pasado 17 de marzo su adhesión al Estado Islámico de Irak y Levante, que cambió recientemente su nombre a Estado Islámico. Hace cuatro días juraron además lealtad al jefe del EI, Abu Bakr al Bagdadi.
    FUENTE: Diario Público





  • DESPUÉS DE IRAK ¿QUIÉN SERÁ EL PRÓXIMO BLANCO?
    RedVoltaire
    El pedido de la Casa Blanca de tener a su disposición 500 millones de dólares para apoyar la «oposición siria moderada», la misma que el presidente Obama había calificado de «incapaz de derrocar al presidente Assad», ha sido presentada como una implicación tardía de Washington en Siria. Para Thierry Meyssan, Siria no es el verdadero blanco. Estados Unidos está instalando importantes ejércitos alrededor de Irak pero amenaza un tercer objetivo.

    Durante su estancia en Moscú, la ministra siria de la presidencia Buthaina Chaabane fue invitada por el ministro de Relaciones Exteriores de Noruega a participar en un foro internacional. Al igual que más de 170 altos responsables sirios, la señora Chaabane figura en la lista de personalidades sirias que son actualmente objeto de diversas sanciones, entre ellas la prohibición de viajar. Antes de volver a Damasco, la señora Buthaina Chaabane viajó directamente a Oslo. Allí se reunió, los días 18 y 19 de junio de 2014, con el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter; con el diplomático estadounidense Jeffrey Feltman, actual número 2 de la ONU, y con el director de la oficina del presidente iraní Hassan Rohani.


    ¿A qué se debe esta iniciativa de Noruega, país miembro de la OTAN? ¿Qué mensajes quería transmitir Estados Unidos? ¿Qué quería negociar con Siria?


    Ninguna de las partes se ha referido públicamente a esos encuentros y el sitio web del Foro de Oslo se mantiene desesperadamente mudo al respecto.


    El presupuesto para las operaciones estadounidenses en el extranjero Unos días después, el 25 de junio, el presidente Obama presentaba al Congreso su proyecto de presupuesto para las operaciones diplomáticas y militares en el exterior (Overseas Contingency Operations, OCO) para el año 2015. De un total de 65.800 millones de dólares se destinarán 5.000 millones a la creación del Fondo de Asociación Antiterrorista (Counterterrorism Partnerships Fund, CTPF), ya anunciada por el presidente en su discurso de West Point, el 28 de mayo de 2014 [1].


    Según un comunicado de la Casa Blanca, esa asignación se dividirá entre el Pentágono y el Departamento de Estado: 4.000 millones para los militares y 1.000 millones para los “diplomáticos”. 


    -3.000 millones se destinarán simultáneamente a la formación de las fuerzas antiterroristas locales, a la lucha contra las ideologías radicales, la lucha contra el financiamiento del terrorismo y la promoción de modos «democráticos» de gobernar. 


    -1.500 millones serán utilizados para evitar que el conflicto sirio se extienda a los países vecinos de Siria, lo cual debería lograrse destinando ese dinero a la formación de los servicios de seguridad –para que cierren eficazmente las fronteras– y prestando ayuda a los refugiados. 


    -500 millones se utilizarán en «formar y equipar elementos controlados de la oposición armada siria para ayudar a defender al pueblo sirio, a estabilizar las zonas bajo control de la oposición, facilitar la prestación de servicios esenciales, contrarrestar las amenazas terroristas y favorecer las condiciones de un arreglo negociado». 


    -Y se conservarán 500 millones para enfrentar nuevas situaciones de crisis.


    ¿Qué quiere decir para la Casa Blanca «estabilizar las zonas bajo control de la oposición»? No puede ser crear embriones de Estados ya que esas zonas son demasiado pequeñas y dispersas, sin comunicación entre sí. Así que probablemente se trata de crear zonas de seguridad para Israel, la primera en la frontera israelo-siria y la segunda en la frontera turco-siria, creando así la posibilidad de disponer de una tenaza sobre Damasco en caso de conflicto. Esas zonas serían confiadas a los «elementos controlados de la oposición armada siria», lo cual confirma la idea de que el objetivo del respaldo de Washington a los Contras ya no es derrocar el Estado sirio sino proteger la colonia judía de Palestina.


    Esa táctica corresponde a lo que declaró el presidente Obama al programa CBS This Morning el pasado 20 de junio:

    «Pienso que esa noción según la cual había una fuerza siria moderada capaz de vencer a Assad simplemente no es real y, como ustedes saben, hemos pasado mucho tiempo tratando de trabajar con una oposición moderada en Siria (…) La idea de que [esa oposición moderada] era capaz de derrocar bruscamente no sólo a Assad sino también a implacables yihadistas es una fantasía y pienso que es muy importante para el pueblo americano [estadounidense], y quizás mucho más importante aún para Washington y para la prensa, entender eso.» [2]
    Washington se expone a una condena de la Corte Internacional de Justicia Si se aprueba, la ayuda de Estados Unidos a los yihadistas que operan en Siria pasaría a formar parte de un programa secreto de la CIA y a un gran programa público del Pentágono.

    Pero eso entraría en contradicción con los principios básicos del derecho internacional, que prohíbe estrictamente proporcionar apoyo financiero y formación militar a una fuerza opositora de otro país, sobre todo tratándose –como en este caso– de un evidente intento de dividir ese país en dos Estados. El simple anuncio de tal objetivo, aún en caso de que el Congreso lo rechazara, constituye para Siria una amenaza violatoria del derecho internacional. No cabe la menor duda de que Siria lograría una condena contra Estados Unidos si llevara el caso ante la Corte Internacional de Justicia (CJI), o sea ante el tribunal interno de las Naciones Unidas. Incluso existe un precedente ya que, en 1984, la pequeña Nicaragua logró una condena de la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos por su apoyo oficial a los Contras. 


    Habría que contar con un plazo de 2 años para que la CJI pronuncie su veredicto.


    No tiene por consiguiente nada de extraño que el tímido secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, haya publicado recientemente un extraño artículo de opinión donde, a pesar de retomar toda una serie de acusaciones contra Siria, también califica de

    «irresponsable de parte de las potencias extranjeras seguir sosteniendo militarmente a partes que cometen atrocidades y violaciones flagrantes de los derechos humanos y de las normas fundamentales del derecho internacional. He solicitado encarecidamente al Consejo de Seguridad [de la ONU] que imponga un embargo sobre el armamento.» [3]
    Es evidente que Washington no habría optado por esa vía sin haber obtenido previamente de Buthaina Chaabane la garantía de que Siria no recurrirá a la CJI contra Estados Unidos. Pero, ¿a cambio de qué obtuvo esa garantía? También es evidente que, aunque el discurso estadounidense sigue estando dirigido contra Siria, su verdadero blanco –en este momento– es otro. Y no es simplemente Irak.

    La continuación de la desestabilización de Irak En Irak se mantiene el avance del EIIL (Emirato Islámico en Irak y el Levante, también conocido en árabe como «Daesh»). Washington afirma que la ofensiva del EIIL fue totalmente sorpresiva y que su deseo es ayudar a mantener la integridad territorial de Irak, pero en realidad dirige a los yihadistas por debajo de la mesa y con ayuda de Francia y de Arabia Saudita.


    La fábula del grupúsculo terrorista que conquista en 2 días un tercio del territorio de un país tan grande como Irak era tan difícil de tragar que los medios de prensa de la OTAN y del Consejo de Cooperación de Golfo afirman ahora que la población sunnita se ha unido al EIIL. No les importan los 1,2 millones de refugiados sunnitas y cristianos que huyen del avance de los yihadistas si la nueva mentira esconde un poco mejor el hecho que la invasión se preparó desde Washington.


    Como estaba previsto, Estados Unidos confirmó que no intervendrá con tropas terrestres y está amenazando a los países que pudieran acudir en auxilio del gobierno federal iraquí del primer ministro Nuri al-Maliki. Así que, cuando este último agradeció a Siria por haber bombardeado columnas del EIIL en territorio iraquí, el secretario de Estado John Kerry frunció el ceño:

    «Hemos indicado claramente a todos los actores de la región que no necesitamos que se produzca algo que venga a exacerbar las tensiones sectarias, ya muy elevadas.» [4]
    Dando prueba de su enorme bondad, el presidente Obama accedió a enviar 300 militares, fundamentalmente para proteger los edificios estadounidenses, y dejando así el gobierno de Nuri al-Maliki solo ante su destino. Al verse abandonado a su suerte, el primer ministro iraquí se dio a la tarea de buscar nuevos aliados. Cansado de esperar inútilmente los F-16 prometidos por Washington, su gobierno acaba de comprar varios cazabombarderos a Bielorrusia y a Rusia.

    Irán ha enviado armas y consejeros, pero no combatientes, únicamente en ayuda de los chiitas. Todo parece indicar que entre Washington y Teherán existe un acuerdo –al menos tácito– para desmantelar Irak. Sería interesante saber lo que el embajador estadounidense Jeffrey Feltman y el director de la oficina del presidente Hassan Rohani dijeron sobre eso a la ministra de la presidencia siria Buthaina Chaabane.


    Por el momento, sólo es posible deducir –cuando más– que Irán y Siria pueden haber condicionado su propia pasividad, o incluso su contribución al plan estadounidense, al mantenimiento de un corredor de circulación entre ambos países, actualmente interrumpida por el EIIL.


    En todo caso, el plan de rediseño del «Medio Oriente ampliado» (Greater Middle East) parece comenzar a concretarse en Irak, a pesar de los fallidos intentos de 2003 y 2007. Después de todo, hay que reconocer que el desmantelamiento de un Estado generalmente no es una cuestión de días sino que exige como mínimo un decenio de caos previo.


    Los turcos, que son los más perjudicados –o más bien estafados–, recibieron en Ankara a Nechirvan Barzani, el primer ministro del gobierno regional del Kurdistán, quien les hizo saber que nunca devolverá Kirkuk al gobierno federal de Bagdad y que ese territorio se plantea la independencia como objetivo, aunque también les garantizó que no tratará de sublevar a los kurdos de Turquía. Así que Ankara cuenta con un periodo de gracia, aún cuando la lógica de los acontecimientos indica que Turquía tendrá que enfrentar a la larga un inevitable peligro de explosión. Viéndose ya acorralado, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan ha cerrado su frontera con Siria y también ha cortado abruptamente su apoyo a los mercenarios extranjeros que estuvo armando durante 3 años y a los que además garantizaba una segura base de retaguardia. Ahora teme no sólo una rápida sublevación de los kurdos de Turquía sino también que su propio ejército se aproveche de la situación para derrocarlo.


    La alianza de ex oficiales y soldados de la guardia presidencial de Sadam Husein con el EIIL viene a modificar la distribución de las cartas del juego. Se trata de hombres que quieren, en primer lugar, vengarse del gobierno de al-Maliki por haberlos apartado del poder y que atribuyen el ascenso de al-Maliki a Estados Unidos, a Irán y a Arabia Saudita simultáneamente. Por tratarse de hombres que ya han ejercido responsabilidades, no tendrán escrúpulos en trabajar nuevamente para Washington, como lo hizo en su momento el propio Sadam Husein. Y saben que las ambiciones iraníes no irán más allá de las poblaciones chiitas, así que sus deseos de venganza se dirigen contra Arabia Saudita.

    Arabia Saudita como blanco
    Ante ese panorama, Washington considera que ha llegado el momento de remodelar el reino saudita, conforme al plan de Laurent Murawiec. En 2002, ese estratega francés concluía su presentación en el Pentágono con las siguientes tres frases:
    «Irak es el eje táctico.
    Arabia Saudita es el eje estratégico.
    Egipto será la recompensa.» [5]
    Dicho de otra manera, el derrocamiento de los Saud solamente es posible desde Irak. Y quien provoque su caída controlará Egipto.

    Conscientes de que son el próximo blanco, los Saud han dejado de lado sus rencillas familiares para dedicarse a la defensa de sus intereses comunes. Después de un largo descanso en Marruecos, el rey Abdallah regresó recientemente a Riad. Y en el viaje de regreso su avión personal hizo escala en El Cairo. 


    Debido a sus problemas físicos, el monarca no puede desplazarse, así que recibió al general al Sissi en su avión [6], le confirmó que Estados Unidos no logrará deshacerse de la familia Saud tan rápidamente como cree y, para asegurarse de que al-Sissi entendiera bien sus palabras, le garantizó que Arabia Saudita controla y seguirá controlando siempre el EIIL. Por esa razón, el rey Abdallah ha decidido recurrir nuevamente a los servicios del príncipe Bandar ben Sultan, quien incluso viajaba con él en el avión.


    Desde la verdadera muerte de Osama ben Laden –en 2001–, el príncipe Bandar fue siempre el verdadero jefe del movimiento yihadista internacional. A pesar de ser un verdadero maestro de la guerra secreta, el príncipe Bandar fracasó en sus intentos de derrocar al presidente sirio Bachar al-Assad, protagonizó una grave disputa con Estados Unidos en el momento de la crisis de las armas químicas y fue destituido a pedido del secretario de Estado John Kerry. Su regreso es la principal carta de los Saud: Washington no puede contar con la posibilidad de lanzar los yihadistas al asalto del reino mientras Bandar esté activo.


    Furioso, el secretario de Estado John Kerry viajó inesperadamente al Cairo para advertirle personalmente al presidente egipcio Abdel Fattah al-Sissi que no debe poner todos sus huevos en la misma canasta. Y el régimen militar egipcio se ha vuelto ahora totalmente independiente de las donaciones sauditas. John Kerry liberó 572 millones de dólares –una tercera parte de la ayuda habitual de Estados Unidos a Egipto, bloqueada a raíz del golpe de Estado– y anunció la inminente entrega de 10 helicópteros Apache prometidos desde hace tiempo al Cairo para estabilizar el Golán, y garantizar por consiguiente la seguridad de Israel.


    En la continuación de sus viajes de preparación de la desestabilización de Arabia Saudita, John Kerry participó el 25 de junio en la cumbre de la OTAN, en Bruselas. Allí subrayó que la situación en Irak debía estimular a «ver bajo una perspectiva estratégica la recolección de datos de inteligencia, los preparativos, la respuesta, los tiempos de reacción, la naturaleza de la respuesta». En otras palabras, la «disponibilidad operacional», que estará en la agenda de la cumbre a celebrarse en Gales, los días 4 y 5 de septiembre.


    Al día siguiente, el 26 de junio, el secretario de Estado se reunió en París con sus homólogos de Arabia Saudita, de los Emiratos Árabes Unidos y de Jordania. Según la agencia Associated Press, Washington espera que Arabia Saudita y Jordania utilicen las tribus beduinas que transitan constantemente a través de las fronteras para transportar armas y dinero como apoyo a los sunnitas iraquíes (léase apoyar al EIIL) [7].

    Prosiguiendo su viaje, John Kerry llegaba a Arabia Saudita el 27 de junio. Allí se reunió con el presidente de la Coalición Nacional Siria, Ahmad Jarba. Subrayó que el señor Jarba es miembro de la tribu beduina de los Chammar –a la que también pertenece el rey Abdallah–, tribu que también se desplaza por Irak, y agregó que la «oposición siria moderada» podría ayudar militarmente a estabilizar Irak [8].

    Al igual que nosotros, ustedes deben estar preguntándose cómo es posible que los mismos elementos que fueron «incapaces» de derrocar el Estado sirio –a pesar de toda la ayuda que recibieron del exterior– sean ahora capaces de desempeñar un papel militar en Irak. Y también por qué el señor Jarba, personalmente vinculado al EIIL, se animaría a combatirlo.


    La respuesta saudita Justo antes de recibir al secretario de Estado, el rey Abdallah decidía

    «tomar todas las medidas necesarias para proteger los logros de la nación y su territorio, así como la seguridad y la estabilidad del pueblo saudita (…) en caso de que organizaciones terroristas o de otro tipo sean susceptibles de atentar contra la seguridad de la patria» [9].
    Al mismo tiempo, el rey Abdallah decidía confiar el manejo del tema iraquí… al príncipe Bandar Ben Sultan, a quien había marginado el 15 de abril… a pedido de John Kerry, y también en castigo por su fracaso en derrocar al presidente sirio Bachar al-Assad y por su repentina hostilidad contra la administración Obama.
    Lectura: Riad está dispuesto a ayudar a Washington a desmantelar Irak pero no piensa permitirle extender ese plan a Arabia Saudita.

    Mostrando que ha captado el mensaje, el «Gobierno Provisional» sirio –creado por la Coalición Nacional– ha destituido al general Abdel Ilah al-Bashir, junto con todo su estado mayor. Al no disponer ya de tropas ni de oficiales, la Coalición Nacional de la oposición exterior siria puede tener la certeza de que los 500 millones de dólares.




    EL EIIL REVELA QUE ZONAS DEL PLANETA QUIERE CONQUISTAR EN UN PLAZ DE 5 AÑOS

    • Cadena RT (Russian Today) 30 jun 2014 | 
      El grupo terrorista iraquí EIIL muestra en un mapa las zonas que son su objetivo para la expansión de un Estado islámico.

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      Tras anunciar la 'restauración del califato', el grupo yihadista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) ha publicado un mapa que muestra qué países quiere conquistar para expandir el Estado islámico, informa 'Daily Mail'. Según los datos del mapa, los objetivos son España, los Estados de la península de los Balcanes, Oriente Medio, África del Norte y grandes zonas de Asia.

      Con la idea de recrear el Estado islámico que gobernó Oriente Medio, África del Norte y otras regiones del planeta a lo largo de los 1.400 años de historia del islam, los extremistas del EIIL lograron en Siria e Irak algo que Al Qaeda no fue capaz de conseguir: borrar la frontera entre los dos países árabes y fundar una base para su Estado.

      No queda claro qué impacto tendrá esta declaración sobre el terreno en lo referente al territorio de Siria e Irak, aunque los expertos predicen que se podrían agudizar los conflictos internos entre los militantes sunitas que han unido fuerzas con el EIIL en su lucha contra el Gobierno chiita del primer ministro iraquí Nuri al Maliki.

      Aymenn al Tamimi, especialista en grupos militantes islamistas de Irak y Siria, declara: "Ahora los insurgentes en Irak no tienen excusa para trabajar con el EIIL si tenían la esperanza de compartir el poder con él".

      Sin embargo el mayor impacto podría sufrirlo el movimiento yihadista internacional, en particular Al Qaeda.

      "Este anuncio representa una enorme amenaza para Al Qaeda y para su liderazgo en la causa yihadista internacional", informa Charles Lister, investigador visitante del Centro Brooking de Doha (Catar).

      La semana pasada el EIIL ya publicó un mapa que revelaba su plan de controlar el petróleo de Oriente Medio. El mapa muestra una franja de países marcados en color negro que se extiende desde el Atlántico hasta el Pacífico, e incluye todo el norte de África, Nigeria y Camerún, en África occidental, y el Chad, Sudán, Etiopía y Somalia en la costa este del continente. 


      Irak: un nuevo intento de balcanizar la región




      Militantes de EllS encolumnados y gritando columnas.

      Por Leandro Albani. 
      Detrás de la nueva escalada de violencia en Irak, aparece una vez más la mano de Estados Unidos por seguir fragmentando Medio Oriente. El petróleo, el fracaso tras la invasión de 2003, Siria y Kurdistán, las claves del conflicto.



      El Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), grupo islámico terrorista influenciado y conformado al calor de Al Qaeda, es parte, sin dudas, de una excusa perfecta para la Casa Blanca en su plan de división de Medio Oriente. Duramente golpeado en Siria por las Fuerzas Armadas de ese país, el EIIL se trasladó a Irak con el equipamiento entregado por Estados Unidos y sus aliados, como son las monarquías del Golfo Pérsico y Turquía.


      Bajo la consigna de conformar un califato en la frontera siria-iraquí, y con una interpretación ortodoxa del islam, el EIIL es responsable de cruentas masacres y su accionar responde a su incapacidad de llegar a la población. En el caso de Siria, sus ataques a poblados dejaron como saldo miles de muertos, mientras que su prédica apenas tiene injerencia en la sociedad. Amnistía Internacional (AI) denunció a este grupo por realizar “torturas y ejecuciones sumarias” dentro de “centros de detención clandestinos” que poseen en suelo sirio.


      Mientras tanto, el petróleo en territorio iraquí sigue en juego. Aunque el actual conflicto en Irak se presente como una lucha entre sunnitas y chiítas, el problema tiene varios vértices. Es claro que Estados Unidos no tiene capacidad para controlar Irak de manera plena, algo que repercute en su proyecto económico y geopolítico para Medio Oriente.

      Ante este complejo panorama mostraremos algunos puntos para intentar desmarañar lo que ocurre en territorio iraquí:

      -Desde la invasión en 2003, Estados Unidos no logró la estabilidad necesaria en el país. Por más que sus soldados controlaron los pozos petroleros y las grandes firmas estadounidenses realizan millonarios negocios, ese recurso sigue en manos del Estado iraquí. La “estabilidad” que Washington intentó plantar en Irak a sangre y fuego -y el presidente iraquí Nuri Al Maliki es parte de ese modelo-, viene eclosionando cada vez más rápido. Ya sea el gobierno de Estados Unidos, o sectores dentro de esa administración, ahora han reflotado un plan que siempre estuvo entre las prioridades de la Casa Blanca: la división de Medio Oriente en pequeños estados, fáciles de controlar y de esta forma extraer sus riquezas.

      Lo único concreto que Estados Unidos dejó en Irak tras la invasión fueron ciento de miles de muertos, dos millones de refugiados y siete millones de desplazados, a lo que hay que sumar la destrucción de recursos naturales e infraestructura.

      -El gobierno autónomo del Kurdistán iraquí, territorio en el que se encuentran las mayores reservas de hidrocarburos, también avanza hacia ciudades que no estaban bajo su control. El viernes pasado, el mandatario de esa región, Masud Barzani, defendió el control sobre la ciudad petrolera de Kirkuk y otras zonas del país. Barzani expresó esta postura junto al canciller británico, William Hague, que visitó la ciudad de Erbil.

      Además de Kirkuk, las fuerzas del gobierno kurdo dominan la localidad de Al Tuz, en la provincia de Saladino (al norte de Bagdad); la de Sahl, en la provincia septentrional de Nínive; y varias partes de la de Diyala (noreste). Aunque Hague dijo que su país no “intervendrá” para la formación de una nueva administración iraquí, manifestó que existe “una tendencia general de suníes, kurdos y muchas partes de los chiíes para formar un Ejecutivo”.  Barzani, representante de la burguesía kurda, también se reunió con el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, quien llamó a conformar un nuevo gobierno central. El “gobierno de unidad” que respalda la Casa Blanca y sus aliados suena más como una herramienta de presión sobre Al Maliki, que como una forma de rescatar a Irak del caos.

      -El periodista Thierry Meyssan, en su artículo “Yihadismo e industria petrolera”, denunció que el petróleo robado por el EIIL se comercializa a través de Aramco, compañía conformada por Estados Unidos y Arabia Saudita. Este hecho fue puesto sobre el tablero durante el congreso mundial anual de firmas petroleras que se realizó en Moscú entre el 15 y 19 de junio pasados. Meyssan agregó que el EIIL ya controla los dos principales oleoductos del país: una llega a la región Siria de Banias y el otro al puerto turco de Ceyhan. El primero fue cerrado por los terroristas, el otro sigue activo despachando hidrocarburos hacia uno de los países aliados al EIIL.

      Días atrás, el gobierno de Al Maliki había denunciado el robo del petróleo del Kurdistán iraquí. El mandatario también acusó a Arabia Saudita y a Qatar “de incitar y fomentar los movimientos terroristas”, además de financiarlos. Arabia Saudita y Qatar, las mismas monarquías señaladas de solventar el terrorismo en Siria.

      -La situación en Irak está íntimamente ligada a lo que ocurre en territorio sirio. Hay recordar que dentro de la Liga Árabe (LA), Al Maliki se negó a retirar a su embajador de Damasco y tampoco respaldó las resoluciones que condenaban al presidente Bashar Al Assad. El objetivo que tiene Estados Unidos por derrocar al mandatario sirio es claro y público, ya que en varias oportunidades Barack Obama expresó este deseo. Y si bien el EIIL opera en Siria y discursivamente la Casa Blanca rechaza su accionar, el gobierno de Washington anunció una nueva partida de dinero para los grupos opositores sirios.

      Esta vez, Obama solicitó al Congreso estadounidense 500 millones de dólares para “equipar y entrenar” a la “oposición moderada” en Siria. El pedido no explica qué tipo de material se enviará y cómo será entregado. En un comunicado, Washington indicó que el dinero servirá para “defender al pueblo sirio a estabilizar las zonas que están bajo su control, a facilitar los servicios básicos, a enfrentar las amenazas terroristas y a promover las condiciones para un acuerdo negociado”. En más de una oportunidad, el gobierno de Damasco, como también sus aliados en la región, denunciaron que la ayuda es entregada a organizaciones terroristas, como el Frente Al Nusra, el Ejército Libre Sirio (ELS) y al propio EIIL.

      -En la compleja situación iraquí también entran en juego los ex partidarios del presidente Sadam Hussein, derrocado por Estados Unidos en 2003. El EIIL cuenta con el apoyo de los milicianos de Naqshbandi, organización que agrupa a los seguidores de Izzab Ibrahim Al Dauri, quien dirigió al partido político Baas tras la ejecución de Hussein. En el artículo “Irak: Vieja conjura con renovada fachada religiosa”, el analista cubano Ulises Canales señaló que Naqshbandi es la garantía para que el EIIL “pueda avanzar hacia Bagdad y dejar a sunitas en poder de las localidades que han ocupado”, como Mosul y Tikrit. Igualmente, el grupo de Al Dauri no se identifica con el islam ortodoxo del EIIL y su alianza sería táctica para acercarse al poder central.

      -Por más que los grandes medios de comunicación han difundido la noticia de que Irán estaría dispuesto a colaborar con Washington, todavía no se conoce un anuncio oficial de Teherán al respecto. El gobierno de Hassan Rohani afirmó que ayudará al Ejecutivo iraquí contra los ataques del EIIL, pero que no enviará fuerzas a esa nación. El guía supremo iraní, ayatola Alí Jameneni, manifestó la oposición de Teherán “a que Estados Unidos realice otra intervención en Irak”. La máxima autoridad religiosa aseveró que las “autoridades estadounidenses están tratando de presentar esto como una guerra sectaria, pero lo que está sucediendo no es una guerra entre chiíes y sunníes”.

      Por su parte, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, general Hasan Firuzabadi, denunció que el EIIL es “un truco del régimen de Israel para alejar a las fuerzas revolucionarias de sus fronteras y crear un lugar seguro para los sionistas”. La postura de Irán será de suma importancia en esta nueva coyuntura, teniendo en cuenta que en los últimos años los gobiernos de Teherán y Bagdad han desarrollado una nueva política diplomática y de acuerdos, algo mal visto por Estados Unidos.

      Entre tantas conjeturas y complejidades que muestra el futuro iraquí, algo cotidiano y concreto sucede en esa tierra: los aviones ya sobrevuelan bombardeando poblados y cobrándose la vida de decenas de personas. Y las declaraciones emitidas por la Casa Blanca contra el terrorismo vuelven a sonar repetidas y cargadas de un doble discurso conocido por todos.
      Envío:DiariosdeUrgencia

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