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27 de agosto de 2014
CÓRDOBA: MEGACAUSA LA PERLA: DECLARARON TRES TESTIGOS - TESTIMONIOS DÍA 168.
Tres testigos declararon en el juicio por la megacausa La Perla
26 Ago 2014
Tres testigos declararon este martes en el marco del juicio por crímenes de Lesa Humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención y Torturas La Perla que funcionó en Córdoba durante la última dictadura cívico-militar, y cuyo principal imputado es el represor Luciano Benjamín Menéndez.
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La primer testigo en declarar en la audiencia 168 fue Luisa Inés Vilardo, en relación al secuestro y desaparición de su esposo, José Antonio Brizuela, ocurrido el 12 de setiembre de 1976, cuando ella se encontraba embarazada de cuatro meses de su segundo hijo.
Vilardo recordó que su esposo era estudiante de abogacía y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), y se encontraba cumpliendo con el servicio militar obligatorio el día que fue secuestrado. "Le habían dicho que por ser casado y con hijos podían darle la baja después de los seis meses. Era un soldado muy bien conceptuado y le faltaban escasos días", dijo.
La testigo precisó que el día del secuestro de su esposo le habían dejado una nota en la puerta de su casa en la que le pedían que se presentara en el cuartel donde cumplía funciones en la Policía Militar. Indicó que desde ese día nunca volvió a saber nada de su marido, aunque relató que se enteró por otros soldados que lo habían arrestado y por sobrevivientes de La Perla supo que había estado en ese centro clandestino.
El otro testigo que declaró fue Marcos Ernesto Brizuela, el hijo menor de Jose Antonio, que nació el dos de febrero de 1977, meses después de la desaparición de su padre.
"El conocimiento que tengo es que mi papá desapareció. Supe que el 12 de septiembre de 1976 mi papá se dirige a la dirección de Policía Militar en la Calera y a los dos días se presentó un militar en casa y como mamá no estaba, dejaron una nota con un vecino",agregó.
Recordó que uno de los momentos más duros que le tocó vivir fue cuando su hermano mayor alcanzó la edad para cumplir con el servicio militar obligatorio.
Indicó que su hermano fue al sorteo y "le salió número bajo y fue exceptuado", pero relató que "tenía que ir al batallón 141 para que le firmaran su DNI. Nunca pudo hacerlo porque era volver a aquel lugar donde mi madre tantas veces había ido a preguntar por papá".
Relató que al año siguiente le tocaba a él, pero tuvo "mejor suerte", porque en ese año los hijos de desaparecidos estaban exceptuados de hacerlo.
El último en declarar fue Mario Modesto Oliva, que se desempeñó como miembro de la Guardia de Infantería de la Policía de Córdoba, y recodó haber llevado detenidos al centro de torturas que funcionaba en el Departamento de Informaciones de esa repartición (D2), y al Centro Clandestino de Detención La Ribera.
Señaló que en 1979 fue detenido y llevado a la D2, de calle Mariano Moreno donde fue torturado "recibí golpes, me hicieron responsabilizarme por delitos que yo desconocía". Luego de escuchar los testimonios, el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1), resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta mañana a las 10, conde serán presentado nuevos testigos Fuente:ElChubut
Miércoles 27 de Agosto de 2014 Juicio La Perla: “Para la Policía, cualquier barbudo era subversivo” Un ex agente contó que fue detenido por el D2 en 1979 y que escuchó hablar de cuerpos arrojados al dique san Roque, con cemento en los pies. "En el D2 vi detenidos barbudos, maltratados, y las chicas despeinadas, en un aspecto muy deprimente”, declaró.
"Hubo dos tipos que me contaron que le habían puesto cemento en los pies a algunos cuerpos para tirarlos al dique San Roque". La afirmación la hizo ayer en el juicio por crímenes de Lesa Humanidad cometidos en La Perla el ex policía Mario Modesto Oliva. El testigo, que estuvo detenido y fue torturado por sus colegas en el D2 de Mariano Moreno, hasta identificó a las personas que le contaron aquel aberrante delito. Dijo que fueron Víctor Martínez y Juan Carlos Gómez, dos integrantes de la Triple A.
Oliva declaró en la audiencia 168 de la megacausa que tiene como principal imputado a Luciano Benjamín Menéndez. Contó ante el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) que se desempeñó como miembro de la Guardia de Infantería de la Policía de Córdoba, y recordó haber llevado detenidos al centro de torturas que funcionaba en el Departamento de Informaciones de esa repartición (D2), y al Centro Clandestino de Detención La Ribera. Señaló que en 1979 fue detenido y llevado a la D2 de calle Mariano Moreno, donde fue torturado. "Recibí golpes, me hicieron responsabilizarme por delitos que yo desconocía", afirmó.
Oliva también habló del ex preso político Carlos Raimundo “Charlie” Moore, conocido por su larguísima declaración escrita cuando logró escapar del país hacia Brasil, luego de seis años de supervivencia en el D2.
“También interrogaba: él pertenecía a la guerrilla, pero cuando lo detuvieron se dio vuelta y entregó a mucha gente de los Montoneros y el ERP. Y él mismo se jactaba no de torturar, pero sí de que por medio de él se procedía a muchas detenciones”, dijo.
"En el D2 vi detenidos barbudos, maltratados, las chicas despeinadas: en un aspecto muy deprimente”, dijo y agregó: “Para la Policía cualquier barbudo era subversivo”.
Otros testimonios
En la audiencia de ayer se escucharon otros dos testimonios. Luisa Inés Vilardo declaró con relación al secuestro y desaparición de su esposo, José Antonio Brizuela, ocurrido el 12 de setiembre de 1976, cuando ella se encontraba embarazada de cuatro meses de su segundo hijo.
Vilardo recordó que su esposo era estudiante de abogacía y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), y se encontraba cumpliendo con el servicio militar obligatorio el día que fue secuestrado. "Le habían dicho que por ser casado y con hijos podían darle la baja después de los seis meses. Era un soldado muy bien conceptuado, y le faltaban escasos días", dijo.
La testigo precisó que el día del secuestro de su esposo, le habían dejado una nota en la puerta de su casa en la que le pedían que se presentara en el cuartel donde cumplía funciones en la Policía Militar.
Indicó que desde ese día nunca volvió a saber nada de su marido, aunque relató que se enteró por otros soldados que lo habían arrestado, y por sobrevivientes de La Perla supo que había estado en ese centro clandestino.
El otro testigo que declaró fue Marcos Ernesto Brizuela, el hijo menor de José Antonio, quien nació el dos de febrero de 1977, meses después de la desaparición de su padre.
Recordó que uno de los momentos más duros que le tocó vivir fue cuando su hermano mayor alcanzó la edad para cumplir con el servicio militar obligatorio.
Indicó que su hermano fue al sorteo y "le salió número bajo y fue exceptuado", pero relató que "tenía que ir al batallón 141 para que le firmaran su DNI. Nunca pudo hacerlo, porque era volver a aquel lugar donde mi madre tantas veces había ido a preguntar por papá".
Relató que al año siguiente le tocaba a él, pero tuvo "mejor suerte", porque en ese año los hijos de desaparecidos estaban exceptuados de hacerlo.
Fuente:InfonewsCdba.
Día 168: 26/08
12:58 Cuarto intermedio hasta mañana a las 10:00 El cuarto testimonio fue suspendido, mañana habrá más testigos.
12:27 El D2 -Se acuerda cómo se llamaban, tenían algún sobrenombre?, interroga el querellante de H.I.J.O.S. Claudio Orosz. - Les decían Tucán. - Donde se desempeñaban ellos al momento de su detención? - En la D2, que en ese momento estaba sobre calle Mariano Moreno. Allí fui llevado y me maltrataron, recibí golpes, me hicieron responsabilizarme por delitos que yo desconocía, me mantuvieron en un sótano. - Podría describirnos ese sótano? - Estabamos vendados. Estaba con un suboficial de aeronáutica. 12:23 Centro clandestino El fiscal lee fragmentos de una declaración anterior para que el testigo las ratifique: "En el D2 vi detenidos barbudos, maltratados, las chicas despeinadas, en un aspecto muy deprimente". Dijo también que toda la policía estaba al tanto del funcionamiento de La Perla y La ribera donde había secuestrados de la llamada "lucha contra la subversion". Además escuchó hablar de personas a quienes los colocaban con tachos con cemento y los tiraban al lago San Roque.
12:17 Testigo 359: Declara Mario Modesto Oliva - "Alguna vez fue a Campo de la Ribera?" Pregunta el fiscal Trotta. - "Como era un oficial muy joven, tenía 18 años, iba en el segundo cargo de asalto. En el primero iba un oficial de alto mando que estaba a cargo de los operativos. Una vez buscamos a un delegado gremial metalúrigico, y lo llevamos hasta ese lugar". - "Ingresó a ese lugar?" Pregunta el fiscal. - "Nunca, es poco lo que le puedo decir sobre ese lugar, sólo fui hasta la puerta". Además de ese operativo, menciona allanamientos en la parroquia de Villa del Libertador y en los locales del PC y PST. 12:11 Hola papá
12:05 Impunidad El testigo cuenta lo que tantos jóvenes debieron vivir, en una sociedad que miraba para otro lado y con la impunidad caminando por las calles "Hoy tengo mi compañera, es psicóloga y junto a ella tuvimos la posibilidad de tener dos hijos. Hace poco mi hijo mayor me hizo el primer regalo del día del padre, fue hermoso pero no pude dejar de pensar en lo que mi padre perdió. Cuando se lo llevaron, se fue sabiendo que dejaba a su mujer embarazada, a su hijo...."
12:00 Servicio Militar "Fue terrible en casa", dice entre lágrimas. "Era revivir todo esto, papá había ido a cumplir sus obligaciones y nunca más había vuelto. Mi hermano fue al sorteo, salió en número bajo y fue exceptuado. Tenía que ir al Batallon 141 para firmar su DNI. Nunca pudo hacerlo, volver a aquel lugar donde mi madre tantas veces había ido a preguntar por papá". Al año siguiente le tocaba a él, pero tuvo "mejor suerte"... desde aquel año los hijos de desaparecidos estaban exceptuados de hacerlo.
11:52 Infancia "Un día salimos a festejar porque había vuelto la democracia: con mi hermano salimos a festejar porque mi mamá estaba contenta. Después recuerdo que decíamos que 'había problemas', recuerdo que mamá se ponía mal, un día cerró las ventanas y cuando preguntamos por qué, nos dijo que estabamos complicados. Era la época de los levantamientos, cuando se amenazó a la democracia. En los años 90 ya nosotros sabíamos que papá estaba desaparecido. El silencio lo utilizabamos como una forma de defensa, hablábamos poco de todo esto entre nosotros". 11:47 Ausencia Marcos recuerda las fechas difíciles, los días del padre cuando en la escuela fabricaban los regalos y después los recibía la mamá, o algún tío. Para protegerlos, su mamá les había aconsejado que si alguien les preguntaba, ellos debían guardar silencio.
11:38 Testigo 358: Declara Marcos Ernesto Brizuela "El conocimiento que tengo es que mi papá desapareció. Supe que el 12 de septiembre de 1976 mi papá se dirige a la dirección de Policía Militar en la Calera, a los dos días se presentó un militar en casa y como mamá no estaba, dejaron una nota con un vecino". El testigo cuenta que a partir de ese momento su madre comenzó la búsqueda, y le sobreviene una gran angustia al referir que en ese momento ella estaba embarazada de él.
11:15 Amenazas "Luego con la llegada de la democracia nunca supimos más nada. Hoy seguimos buscando justiocia, y aunque llegue y ustedes juzguen a los culpables, para mí no será justicia el que hayan privado a mis hijos de la vivencia de tener un padre que los amaba. Por el y por los 30 000 desaparecidos debe hacerse justicia".
11:10 Otro soldado desaparecido El 13 de septiembre de 1976 dejaron una nota en la puerta de su casa, le pedían que se presentara urgentemente en el cuartel. Desde ese momento, su esposa no supo más nada de él, sin embargo supo por otros soldados que lo habían arrestado y por sobrevivientes de La Perla supo que había estado en ese centro clandestino.
11:00 Testigo 357: Declara Luisa Inés Vilardo
Terminó el testimonio de Modesto Oliva, quien dijo que para la policía cualquier barbudo era un subversivo, dijo que él mismo fue una víctima y manifestó su voluntad de ayudar en todo lo que pueda con su declaración.
En el año 79 el testigo fue privado de su libertad. Los otros imputados de la causa son dos integrantes de la triple A, Martinez y Gomez, quienes después desaparecieron. A cargo de su detención estuvieron los hermanos Yanicelli.
El testigo tiene pocas precisiones, era jóven al momento de los hechos. Sin embargo menciona que Campo de la Ribera dependía del tercer cuerpo y funcionaba de una manera "más encubierta" que el D2
Es policía retirado, se desempeñaba como oficial en la guardia de infantería.
En La Perla, cuenta Marcos, encontró lo que en ningún otro lado había encontrado. En su foto en la sala
"Presentes", de ese sitio de memoria le dejó un mensaje a su papá, quien nunca lo llegó a alzar, a abrazar. "Hola papá, te extraño siempre".
"Muchas veces me tocó escuchar a profesores en la Facultad de Medicina decir que con los militares estaríamos mejor. Nunca se me ocurrió plantear una rebeldía. Me quedaba en silencio pero me dolía.... aún me duele".
Uno de los momentos más traumáticos fue cuando su hermano mayor cumplió los años para hacer el servicio militar obligatorio.
Como en otros casos, el testimonio de Marcos está teñido por las vivencias de un niño que se crió entre el silencio y las preguntas. Cada episodio que afectó a su familia, o al país entero, aparece en el recuerdo de Marcos a la manera de un collage, una construcción que de pequeño fue haciendo con los retazos de la realidad que le tocó vivir.
"Mi hermano siempre le preguntaba: mamá, dónde está papá. A ella le venía una gran tristeza, se le llenaban los ojos de lágrimas y a nosotros nos daba mucha culpa. Por eso con mi hermano decidimos no preguntar más. Con escasos años, nos sumergimos en ese silencio, y recién después de 30 años comenzamos a hacer resurgir nuestra historia, yo le agradezco a la democracia....".
Es el hijo menor de Jose Antonio, nació el dos de febrero de 1977, meses después de la desaparición de su padre.
El 24 de diciembre de 1981, Luisa recibió una nota escalofriante: un dibujo de una calavera, y el mensaje "FELICES ULTIMAS FELICES FIESTAS".
Jose Antonio Brisuela era militante de la Juventud Universitaria Peronista y estudiaba abogacía. Estaba haciendo el servicio militar: "le habían dicho que por ser casado y con hijos podian darle la baja después de los seis meses. Era un soldado muy bien conceptuado, le faltaban escasos días".
Viene a declarar por la desaparición de su esposo, José Antonio Brisuela, con quien tenían un hijo pequeño y estaban esperando el segundo, de cuatro meses de gestación. Fuente:DiariodelJuicio
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