Jueves 02 de Octubre de 2014
Anita Retegui, la mamá de la mariposa
Por: Federico Desántolo
Ana Menucci de Retegui, “Anita”, buscó a su hija incansablemente desde el día que la secuestraron en septiembre de 1976. El 21 de diciembre de 2010 pudo ver condenados a los culpables de la desaparición de Liliana, y desde ese día comenzó a despedirse de a poco.
Falleció el miércoles a la noche, a los 82 años.
Anita Retegui tardó en asimilar el golpe. Su hija Liliana, militante de la JP, había sido secuestrada junto a otras cuatro compañeras por una patota de la Marina. Como pudo juntó fuerzas y comenzó la búsqueda.
“Yo quedé tan mal que no sabía dónde quedaba el sur ni el norte”, dijo en 2010 en una declaración testimonial.
Junto con Malena Iorio, mamá de una las chicas secuestradas junto con Liliana, comenzaron a militar en Madres de Plaza de Mayo.
Liliana Beatriz Retegui, Liliana Iorio, Patricia Lazzeri, Nancy Carricabur y Stella Maris Nicuez fueron secuestradas la madrugada del 19 de septiembre de 1976, en una pensión para estudiantes en la calle Don Bosco 865.
La primera noticia llegó de boca de Nancy y a Stella Maris que habían sido liberadas dos días después del operativo. Dijeron que habían estado en la Base Naval y que el resto de las chicas continuaba en ese lugar.
También tuvieron que decir que uno de los secuestradores les había dicho que “las otras tres no volverían a ver la luz del sol porque estaban muy comprometidas”.
El testimonio de los sobrevivientes del centro clandestino que funcionó en la Base Naval pudo reconstruir el calvario de Liliana y sus compañeras.
Se sabe que siempre estuvieron ahí. Que fueron interrogadas bajo tortura y sometidas a simulacros de fusilamiento.
La certeza de la muerte de las tres chicas la trajo un cura de la Iglesia Pompeya. En 1978 Malena Iorio le había pedido por su hija.
A los pocos días, la citó y le dijo, llorando, que -Liliana ya no estaba, que la habían tirado al mar, que no había sufrido porque le habían dado una inyección.
La abogada Gloria León, siempre recuerda a sus tres compañeras.
Vivían juntas en la pensión y militaban en la JP. “Yo estoy viva porque ellas no me delataron”, repite cada vez que puede.
Fue ella quien las nombró “Las mariposas”.
Así llamaron a las hermanas Mirabal, tres mujeres asesinadas en 1960 por oponerse a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, y por quienes se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Anita buscó por más de 30 años. Siempre con sus compañeras de pañuelo blanco, y muchas veces desamparadas por un Estado que intentó guardar la mugre debajo de la alfombra.
El 9 de noviembre de 2010, Ana llegó al tribunal Oral Federal de Mar del Plata, acompañada de su hija y su nieta. Por orden de los jueces tuvo que quitarse el pañuelo blanco.
Su testimonio duró pocos minutos, pero alcanzaron para dimensionar su búsqueda, su fortaleza y su dolor. Por primera vez estaba frente a los responsables de la desaparición de Liliana.
Los acusados, Justo Ortiz, Alfredo Arrillaga y Roberto Pertusio, la miraban desde un costado.
Antes de abandonar la sala de audiencia, les reclamó: “Por lo menos hubieran tenido la valentía de decir lo que hicieron”.
El 21 de diciembre, los jueces Jorge Michelli, Nelson Jarazo y Alejandro Esmoris dictaron sentencia: prisión perpetua para los tres acusados.
La salud de Anita comenzó a deteriorarse, una enfermedad respiratoria que no le daba tregua se ensañó en el último tiempo.
Estaba internada desde hacía varios días y el miércoles pasado falleció.
Sus familiares y compañeras la despidieron con una mezcla de dolor y orgullo.
Fuente:Infonews

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