Por Alejandra Dandan y Victoria Ginzberg
Documentos desclasificados de la Cancillería revelan que Astiz tuvo compañía calificada en Francia. Otros integrantes de la patota de la ESMA estuvieron nombrados en el Ministerio de Relaciones Exteriores y hasta en el Centro Piloto de París, incluidos los secuestradores de las monjas francesas.
PAGINA/12 TUVO ACCESO A LOS DOCUMENTOS SECRETOS DE LA CANCILLERIA DURANTE LA DICTADURA MILITAR
La conexión francesa
La Armada dominaba las relaciones exteriores y transformó las embajadas en centros de propaganda. Esta semana, los archivos se publican en la página web oficial y se podrán seguir historias como la del Centro Piloto de París, donde destinaron a los asesinos de las monjas francesas.
Por Alejandra Dandan
y Victoria Ginzberg
Durante la última dictadura, los represores bautizaron como “campaña antiargentina” a los reclamos de justicia y pedidos sobre el destino de los desaparecidos. El rol de la Cancillería en el terrorismo de Estado fue el de intentar contrarrestar las denuncias que se hacían fuera del país sobre las violaciones a los derechos humanos. “La misión impuesta se podrá llevar a cabo con la colaboración, dedicación y eficiencia que pongan las Representaciones destinadas en el exterior, sobre quienes recae el mayor peso del esfuerzo”, dice un documento hasta ahora secreto. Allí también se especifican las “tareas” que debían cumplir los embajadores y otros funcionarios diplomáticos. Entre ellas, la de contactar periodistas para “transmitir informaciones favorables” y la de promover visitas de “personas importantes”. “Los términos que se deben emplear cuando se haga referencia a la subversión, deberá ser bandas terroristas, sin mencionar subversión marxista u otros términos que llevan a confusión en el exterior”, se afirma en la Directiva Número 1 de Difusión al Exterior, sellada el 15 de agosto de 1977. Este es uno de los 5832 documentos que fueron desclasificados por el Ministerio de Relaciones Exteriores y que a partir de hoy están disponibles para todo el mundo a través de la página web del organismo. Con este archivo es posible comprobar que gran parte de la patota de la ESMA fue nombrada en Cancillería y que algunos de sus integrantes fueron descubiertos por las autoridades francesas. Un documento informa que, en 1979, París pidió las credenciales diplomáticas del teniente Enrique “Cobra” Yon, que estaba involucrado en el secuestro de las monjas francesas y revistaba en el Centro Piloto de París, el organismo que fue el puntal de esta estrategia de los militares que encarnó la Marina.
El 26 de julio de 1977 el Boletín Oficial publicó el decreto 1987 del Poder Ejecutivo Nacional para crear la dirección de prensa y difusión de la Cancillería, de la que iba a depender el denominado Centro Piloto de París. Ese documento clasificado como “público” aparece acompañado un mes más tarde, el 15 de agosto de 1977, de la Directiva Número 1 de Difusión al Exterior, que fue calificada como “secreta” y estaba destinada a reglamentar el trabajo de contrapropaganda de las embajadas de Europa occidental y Estados Unidos. La copia desclasificada fue encontrada en la embajada argentina en Bonn. No hay constancias de que los papeles hayan sido incorporados hasta ahora en las causas judiciales de la ESMA.
“Señor Embajador: Tengo el honor de dirigirme a VE en cumplimiento de una orden de SE el señor Canciller, con el objeto de elevar la Directiva Nº 1 de Difusión al Exterior que determina los modos de acción que deberá implementar esa representación diplomática a efectos de contrarrestar la campaña de desprestigio que ciertos medios de prensa extranjeros desarrollan en contra de las autoridades nacionales.” El documento está firmado por Roberto Pérez Froio, capitán de fragata IM director general de Prensa y Difusión y está dirigido al entonces señor embajador en Alemania Federal Enrique JL Ruiz Guiñazú.
Otro de los papeles se refiere a una “cuenta especial” (la número 459) que poseía la Cancillería y que tuvo un movimiento singular durante la dictadura. En 1976 recibió en concepto de gastos reservados menos de veinte mil dólares, pero al año siguiente más de 832 mil. En 1978, año del mundial de fútbol, cuando una de las principales preocupaciones de los represores era la “campaña antiargentina” en el exterior, la cifra depositada alcanzó los dos millones y medio de dólares. El monto se mantuvo los dos años siguientes y se redujo a la mitad en 1981. Las copias de esta documentación fueron ubicadas como anexos del legajo diplomático de la funcionaria Elena Holmberg, asesinada por los marinos en lo que se supone una interna con el Ejército.
Elisa Tokar declaró ante la Justicia: “Un día de mayo de 1978 me dicen: ‘Bueno, vamos a Relaciones Exteriores’. Yo no tenía ropa adecuada, pero fui vestida con la ropa que tenía y me presentan ahí al capitán Pérez Froio, que era el responsable de la Secretaría de Prensa y Difusión. Una de mis sorpresas fue que el jefe de Difusión era Francis Whamond, que era mi torturador. Después me muestran otras oficinas. Ahí veo al teniente (Hugo) Damario, que es otro de los personajes que se presentó el 21 de septiembre o 22 en mi secuestro como Jirafa. Y el teniente (Alejandro) Spinelli, que estaba, digamos, en Cancillería. La Secretaría de Prensa y Difusión estaba en el Palacio San Martín y donde estaba asignada la oficina de Prensa era un sótano, debajo del sótano había como otro pequeño sótano donde ahí estaba el teniente Spinelli, le decían Felipe”.
Estos nombramientos, que fueron calificados como “secretos”, están reflejados en los documentos desclasificados. Con fecha 16 de marzo de 1979, la Dirección de Personal resuelve “establecer que Enrique Yon prestó servicios en este ministerio desde el 22 de enero de 1978 al 17 de enero de 1979 con asignación de funciones en el centro de Difusión Argentina en París”. El 17 de abril de 1979 la misma oficina pone fin a las funciones de Hugo Damario y designa “con efectividad el 22 de marzo de 1979 jefe del Departamento y Difusión al ‘Sr. teniente de Navío D. Juan Carlos Rolón’” (otro de los conocidos represores de la ESMA).
Lo cierto es que gran parte de los represores de la ESMA pasaron a revistas en la Cancillería, ya sea a través del Centro Piloto de París, en representaciones extranjeras como agregados navales o en la misma estructura del ministerio. El vicealmirante Oscar Montes, que fue canciller entre el 30 de mayo de 1977 y el 30 de octubre de 1978, había comandado en 1976 el grupo de tareas 332 de la ESMA. Los marinos Walter Allara, que fue subsecretario de Relaciones Exteriores, Hugo Damario, que estuvo en la Dirección de Prensa, Alberto Eduardo González, que estuvo en prensa del ministerio y de la agregaduría naval de Gran Bretaña y Holanda, Francis Whamond y Juan Carlos Rolón, que también estuvieron en prensa, formaron parte de la patota de la Marina en la ESMA. Además está el caso ya mencionado de Yon, que fue nombrado en París y detectado por Francia como uno de los participantes del secuestro de las monjas. Alfredo Astiz, a quien los exiliados lo identificaron en Francia, fue también agregado naval en Sudáfrica.
Los documentos que ahora son públicos permiten ligar formalmente al Centro Piloto de París con la estructura de la Cancillería. Como señala la historiadora Marina Franco, autora de El exilio, argentinos en Francia durante la dictadura, ese organismo cumplía por un lado la función de coordinar los esfuerzos contra la llamada campaña antiargentina en Europa, pero también fue el lugar desde el que se buscó espiar y controlar a los exiliados y desde el que se buscó apuntalar el proyecto político de Massera. Así, en conjunto, en los papeles se observa el tránsito de los marinos desde los sótanos de la ESMA a la estructura burocrática del Estado represivo y el rol que tuvo el ministerio durante el terrorismo de Estado: contrarrestar y desprestigiar las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos que se estaban cometiendo en el país. A pesar de los esfuerzos, gracias a la perseverancia de los organismos de derechos humanos, no lo consiguieron.

Instrucciones para contrarrestar “la campaña antiargentina en el exterior”.

Rolón como director de prensa de la Cancillería.
EL CANCILLER EXPLICA COMO SE ORDENO Y PUBLICO LA INFORMACION DEL MINISTERIO
“Usar un buscador permite armar el rompecabeza”Por Alejandra Dandan
Imagen: Guadalupe Lombardo
Las embajadas argentinas fueron el frente de lucha contra “la campaña antiargentina” en el exterior. La Armada hasta tuvo un centro de trabajo esclavo en el Palacio San Martín. La investigación de los archivos.
y Victoria Ginzberg
En el despacho hay algunas fotos familiares e imágenes de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Sobre una mesa están enmarcados ocho editoriales del diario La Nación dedicados al trabajo de Héctor Timerman. Todas críticas. El ministro dice que las tiene allí porque representan el espíritu tradicional de la Cancillería, la antítesis de lo que él quiere encarnar. Timerman recibe a Página/12 junto al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el director de Prensa, Marcos Lohlé, quienes forman parte del equipo que trabajó en la desclasificación de los documentos que se harán públicos y de fácil acceso a partir de mañana. “Mi esperanza es que esto le sirva a la gente para tener una idea de cómo actuaba la Cancillería en ese momento y que les sirva a los investigadores, jueces, fiscales, para ir cerrando pistas para descubrir qué pasó con personas durante la dictadura. Hacerlo público a través de un buscador permite armar el rompecabezas”, aseguró el canciller.
–¿Cuál es la historia de estos documentos y de la apertura que se va a hacer al público?
–El gobierno de Néstor Kirchner asume con el mandato de poner fin a cualquier ocultamiento de lo que ocurrió durante la dictadura. Para que haya juicios tenemos que conocer lo que pasó y para eso tenemos que tener la voluntad de cooperar en todos los sectores y el Estado es el que más responsabilidad tiene. Cuando me hice cargo de la Cancillería decidimos buscar la forma para profundizar el tema de la desclasificación de los documentos. Lohlé y Oliveri ya estaban trabajando en este tema. Se había hecho público el trabajo de Alfredo Forti (que fue embajador en Honduras) sobre América Central y el Plan Cóndor. Lo que nos planteamos es que desclasificar no convierte a algo en público, porque las cosas pueden ser públicas pero de difícil acceso. Se abrieron dos caminos, por un lado, establecer vínculos con otros países que pudieran aportar información sobre la época, se firmaron acuerdos con Italia –que esta semana entregó el cuarto y último paquete de documentación– y con Brasil, Uruguay y Chile. Y armamos un equipo de gente muy comprometida con los derechos humanos, como Teresa Piñero, Julia Scarenzi, que estaba a cargo del archivo y es la hija de una persona que quedó cesante luego del golpe y recientemente fue reincorporado. En 1983 se reincorporó a todos los diplomáticos de carrera que fueron dejados cesantes. A los no diplomáticos, no, en un fenómeno típico de la Cancillería argentina. Ahora Cristina sacó un decreto con el que los reincorporó a los cuatro.
–¿Por qué convocaron al CELS?
–El trabajo tenía que estar hecho de forma profesional. Hicimos un acuerdo porque lo que parece que no es importante, por ejemplo, un cable que diga que X persona va a viajar a X lugar, a quien lo lee no le significa nada, pero a un investigador le puede hacer cerrar una pista. Hace tres años que estamos trabajando en los archivos. La idea no es solo desclasificar, sino permitir el ingreso irrestricto. El trabajo no se termina aquí, con los 5800 documentos. Se puede entrar al sitio web de Cancillería y averiguar. Lo que es un engorro burocrático se va a hacer de forma sencilla y accesible para todos.
–¿Qué le resultó más interesante de lo que pudo ver?
–No revisé el contenido, lo que demuestra que no hubo direccionamiento ni instrucciones. Hubo dos diplomáticos que fueron perseguidos durante la dictadura y que están retirados, Gregorio Dupont y Lilian O’Conell de Alurralde, que ayudaron y supervisaron. Explicaron cómo funcionaba la Cancillería en ese momento e hicieron un gran aporte. Fue un trabajo en equipo y quiero destacar a todos los que estuvieron trabajando durante estos tres años.
–¿Pero qué cosas podrían aportar los documentos?
–Es interesante saber que el gobierno francés ya tenía sospechas sobre dos represores que habían estado involucrados en el secuestro de las monjas. La locura es que a estas personas que estaban involucradas en el asesinato de las monjas francesas, (Emilio) Massera las manda a París. La Cancillería, creo, es el único ámbito del Estado donde se traían personas secuestradas a trabajar, de la ESMA. Es que no sólo muchos de los marinos de la ESMA pasaron a revistar en la Cancillería sino que en el Palacio San Martín, donde hoy funciona el jardín de infantes, era un centro de trabajo esclavo. A gente que estaba desaparecida la traían todos los días y a la noche las llevaban a la ESMA. Yo me reuní con varias de ellas. También hay muchos funcionarios de las Fuerzas Armadas, sobre todo de la Marina, que después entraron en la carrera diplomática. Y hay muchos funcionarios que se acaban de jubilar o se están por jubilar que eran jóvenes diplomáticos durante la dictadura. La Cancillería fue un puntal importante contra los que denunciaban a la dictadura. Tuvo el rol de defender en el extranjero el accionar de un Estado terrorista. Muchos embajadores informaban de las acciones que se hacían contra la dictadura. E informaban los nombres de quienes participaban. En esta parte del Estado los funcionarios son de carrera, debían poder entender que lo que hacían podía poner en peligro a muchas personas. Al principio, el golpe en la Argentina en el exterior no se entendía bien. Era diferente a la situación chilena, donde habían derrocado a un presidente socialista. Acá la situación era confusa, por la degradación que había en el gobierno. Al principio los diplomáticos podían establecer una negativa sobre lo que estaba ocurriendo. Pero el trabajo de los exiliados, de las denuncias y de quienes trabajaban desde adentro enviando la información, hizo quebrar el muro de contención que había establecido la Cancillería. Mi esperanza es que esto le sirva a la gente para tener una idea de cómo actuaba la Cancillería en ese momento y que le sirva a los investigadores, jueces, fiscales, para ir cerrando pistas que ayuden para descubrir qué pasó con personas durante la dictadura. Al hacerlo público a través de un buscador permite armar el rompecabezas. Es similar a lo que hace Estados Unidos cuando desclasifica sus documentos.
–¿Quedarán comprometidos diplomáticos en funciones?
–No sé si gente que está en carrera, pero sí gente que está viva. No tengo dudas de que mucha gente de la Cancillería el lunes va a poner su nombre en el buscador para ver qué sale.
–¿Qué representaciones son más sensibles para investigar? Está París, por el Centro Piloto, ahora se están conociendo cosas sobre España, está la Sudáfrica del apartheid, por ejemplo...
Oliveri: –Sudáfrica es como si fuera una especie de retaguardia, sobre todo de la Marina. No sabemos si hay implicancias económicas, si con la llegada de la democracia protegían ahí a los que estaban prófugos. Otro lugar es Brasil. Un cable que ya fue publicado, por ejemplo, habla de gente de la Argentina que está entrando en Brasil y es detenida. De los cinco mencionados, tres son secuestrados en Lima.
Lohlé: –La suma de documentos de los distintos países aproxima una cuota de verdad cada vez mayor acerca de lo que pasó.
Timerman: –Lo que llama la atención es cómo se exportó el modelo argentino, cómo otros países, de Centroamérica por ejemplo, pedían asesoramiento y cooperación en los ’80. Es interesante porque hoy la Argentina es uno de los países que más coopera en términos de derechos humanos con otros países. El Equipo Argentino de Antropología Forense trabaja en varios países. La Argentina coopera en cómo llevar adelante los juicios, cómo investigar. Si antes exportamos represión, hoy exportamos el know how de lucha contra la impunidad.
COMO SE USA Y QUE CONTIENE EL SITIO WEB DE LA CANCILLERIA
El índice de lo desclasificado
Por Alejandra Dandan
y Victoria Ginzberg
El buscador, que ya está a disposición del público y al que se puede acceder a través del sitio www.desclasificacion.cancillería.gob.ar, contiene información del período 1976-1983. Hay documentos secretos desclasificados en distintas etapas desde 2009, pero también los hay públicos. Como ocurre con distintos trabajos sobre archivos que vienen haciendo agencias del Estado desde 2003, eso demuestra que parte importante de la información valiosa de la dictadura está a mano, en los anaqueles de la burocracia.
La información que se difunde ahora es resultado de varios años de trabajo. Hubo una primera etapa entre 2009 y 2011, y una segunda más sistemática producto de un convenio entre Cancillería y el CELS, que generó la Comisión de Relevamiento para la Recuperación de la Memoria Histórica, a cargo del secretario de Culto Guillermo Oliveri, que trabajó en los des-archivos, análisis y pedidos de documentación.
La primera desclasificación, de 2009, abarca 1531 documentos y se conoce como el Archivo Forti. Fue realizada durante la gestión de Jorge Taiana y los documentos fueron seleccionados por el equipo que trabajó con el ex embajador en Honduras Alfredo Forti. Allí se muestra la actividad del Batallón 601 en la instrucción de militares en Centroamérica. Se ve cómo la dictadura llevó al exterior su metodología a través de acciones encubiertas de asistencia, asesoría, ventas de armas y créditos a gobiernos afines y aparatos militares de América latina, especialmente de Centroamérica y Bolivia. Hay papeles sobre Bolivia, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá y Perú. También aparecen referencias del caso Noemí Gianotti de Molfino, una integrante de Montoneros secuestrada en Perú en 1980 junto a otras tres personas en el marco de la Contraofensiva.
Su cuerpo apareció 60 días después en la habitación de un hotel en Madrid. Hasta ahora, se sabía del secuestro en Perú y que el grupo había sido llevado a Bolivia, pero en Cancillería hay otros papeles que muestran que también estuvieron en Brasil. Hay, además, menciones a tareas de las agregadurías militares, apoyos, capacitaciones, intercambios de inteligencia y ventas de armas y contactos con organizadores de los escuadrones de la muerte de El Salvador.
El segundo universo de datos son 23 documentos desclasificados en 2011 a pedido del área de Prensa de Cancillería, autora de un pequeño corto que se hizo para el 24 de marzo de ese año, cuando Héctor Timerman ya era canciller. De allí se desprende el rol de la Armada dentro del ministerio, el impulso a la política de propaganda desde las embajadas de todo el mundo, el informe de los creativos norteamericanos Burson-Marsteller destinado a “mejorar la imagen” de la Junta militar y el “trabajo esclavo”, una tarea que varios sobrevivientes de la ESMA tuvieron que desarrollar dentro de Cancillería, entre la ignorancia de algunos y probablemente la complicidad de muchos.
Los archivos tienen otros dos grandes temas. Seiscientos siete documentos de la Sección Documental OEA/ONU que dan cuenta de las negociaciones multilaterales de la Argentina en el contexto de las denuncias por violaciones a los derechos humanos. También hay documentos que muestran apoyos como de cooperación militar y científico-tecnológica con países de América latina.
Por último están las 425 resoluciones, muchas de las cuales se desclasificaron a partir del pedido especial del equipo de investigación del Proyecto Museográfico pensado para la ex ESMA. Allí está la reconstrucción del organigrama del pase de marinos de la ESMA a Cancillería y de Cancillería al Centro Piloto de París.
Fuente:Pagina12
26-10-2014
Memoria
Una iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
Archivos diplomáticos de la dictadura: disponibles en internet
Memoria
Una iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
Archivos diplomáticos de la dictadura: disponibles en internet
A través de un buscador, cualquier persona puede acceder a más de 5.800 documentos históricos . Fueron desclasificados y sistematizados durante tres años desde la Cancillería. Sacan a la luz cómo se crearon agencias fuera del país para contrasrrestar las denuncias sobre violaciones a DDHH.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto pone en funcionamiento hoy una herramienta virtual de búsqueda que facilitará el acceso a los más de 5.800 documentos diplomáticos clasificados. Su lectura permite entender la actuación de la Cancillería durante la última dictadura cívico-militar. “La Cancillería fue un puntal importante contra los que denunciaban a la dictadura”, aseguró Héctor Timerman a Página/12 y explicó que la cartera que hoy conduce tuvo el rol de “defender en el extranjero el accionar de un Estado terrorista”.
“Mi esperanza es que esto le sirva a la gente para tener una idea de cómo actuaba la Cancillería en ese momento y que le sirva a los investigadores para ir cerrando pistas que ayuden a descubrir qué pasó con personas durante la dictadura”, señaló el funcionario. Para llevar adelante el ordenamiento de más de 5.800 documentos diplomáticos, se conformó un equipo coordinado por el Secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el director de prensa, Marcos Lolhé, que contó con la participación de funcionarios diplomáticos e investigadores del Centro de Estudios Legales y Sociales.
La investigación y ordenamiento del material se extendió a lo largo de tres años. Los documentos sacan a la luz, por ejemplo, cómo la Cancillería creó oficialmente un organismo interno que permitió poner en marcha, fuera del país, agencias diplomáticas para contrarrestar las denuncias de violaciones a los derechos humanos realizadas por exiliados argentinos. Se puede acceder a documentos que explicitan la forma en que funcionó, entre otros, el Centro Piloto que montó la Marina en París y donde reclutó a integrantes de los grupos de tareas de la Esma, para llevar a cabo trabajos de inteligencia en la capital francesa y otras ciudades europeas.
Timerman destacó cómo a partir de estas políticas represivas, “se exportó el modelo argentino a otros países”. Y lo contrastó con la situación actual, en la que nuestro país “si antes exportaba represión, hoy exportamos el know how de la lucha contra la impunidad”.
Para acceder:http://archivo.mrecic.gov.ar/
Fuente:Infojus



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