27 de octubre de 2014

LA MEMORIA DE KIRCHNER EN TODO EL PAÍS.

A CUATRO AñOS DE SU FALLECIMIENTO
La memoria de Kirchner, en todo el país
El acto central se hará en Río Gallegos, donde está el mausoleo dedicado al ex presidente. La Cámpora convoca en la ex ESMA.
Néstor Kirchner será recordado hoy, a cuatro años de su muerte, con dos actos, en el mausoleo de Río Gallegos y en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), como homenajes principales de una serie de actividades organizadas por la militancia a lo largo del país. La agrupación La Cámpora se concentrará a las 17 en el predio de la antigua ESMA como cierre de las jornadas solidarias dedicadas durante el fin de semana al ex presidente. Por otra parte, se espera que cientos de personas arriben a Río Gallegos para participar del acto central en el mausoleo donde están los restos del ex mandatario.

En Santa Cruz el aniversario incluirá por primera vez un feriado en todas las dependencias públicas, a las que se sumaron las universidades UNPA y UTN, y los comercios de manera optativa.

En la provincia está, desde el viernes, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que visitará el mausoleo junto a sus hijos, Florencia y Máximo, en la intimidad.
Durante el fin de semana, grupos de jóvenes de organizaciones sociales y políticas partieron al sur para participar en el homenaje. “Vamos a hacer un juramento de lealtad por la patria”, anticipó en este sentido el diputado Leonardo Grosso, responsable de la JP Evita.

El movimiento reunió en Buenos Aires a jóvenes de todo el país, que el sábado comenzaron su viaje a Santa Cruz. Los militantes, que llevan cartas, banderas y presentes para dejar en el mausoleo, ayer hicieron una parada en Chubut para recordar a los mártires de la Masacre de Trelew.

Por otra parte, también en Santa Cruz, hoy la agrupación Los Muchachos Peronistas, donde el kirchnerismo inició sus primeros pasos en la década de los ’80, hará un acto en el corazón del barrio de Nuestra Señora del Carmen, donde se encuentra la estatua en homenaje al ex presidente.

En la Ciudad de Buenos Aires, militantes de La Cámpora, que durante el fin de semana realizaron junto a las organizaciones que integran Unidos y Organizados actividades comunitarias en todo el país para homenajear al ex mandatario, se concentrarán desde las 17 en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), en Libertador 8151.

Las jornadas solidarias movilizaron durante el sábado y el domingo a unos 50 mil militantes, que arreglaron escuelas y plazas, construyeron aulas, hicieron trabajos de mejoramiento en los barrios.

En Neuquén, militantes de la agrupación Kolina, acompañados por vecinos, salieron a limpiar plazas abandonadas, pintaron un mural, entregaron equipos deportivos e hicieron canchitas de fútbol para los chicos. Hubo actividades en Plottier, Centenario y la capital neuquina, entre otras localidades.

A su vez, militantes de La Cámpora de Jujuy realizan desde ayer y hasta hoy unas jornadas solidarias, con pintadas de murales y proyecciones de documentales en las localidades de Humahuaca, San Salvador de Jujuy, Palpal y San Pedro. “Néstor Kirchner fue la persona que posicionó a los jóvenes en la escena de la discusión, despertando un gran interés en participar en la vida política”, señaló Cristian Arnau. El referente contó que las actividades comenzaron en Humahuaca, donde con la consigna “La juventud pinta bien” los militantes trabajaron en la pintura de la Escuela Primaria Nº 408 Simón Bolívar.

En San Martín, con la consigna “Siguen militando, siguen nervioshos”, Unidos y Organizados pintó un anfiteatro y armó mesas de asesoramiento jurídico, así como de orientación sobre jubilaciones y pensiones. “Néstor nos enseñó a creer que vale la pena jugarse por un proyecto, que no hay que especular sino jugarse por una Argentina para todos”, señaló Hernán Letcher.



OPINION
Un seductor insospechado
Por Diego Bossio *


Los hombres son tan grandes como las fuerzas sociales que logran representar. Néstor Kirchner asumió la Presidencia el 25 de mayo de 2003 y bastó que manifestara “no vine a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada” para enamorar a una sociedad desahuciada con sus políticos, desde los comicios de octubre 2001.

Luego llegó el carisma, que no proviene de una magia inexplicable. Es la audacia de lanzarse a una gesta histórica y transformadora que el país no vivía desde las dos primeras presidencias de Perón.

A partir de 2003 se redujo la deuda externa en un 73 por ciento, que hoy representa alrededor del 13 por ciento de un robusto PBI de 500 mil millones de dólares. Se crearon 5 millones de empleos; surgieron 200 mil nuevas empresas; la cobertura jubilatoria alcanzó al 94,3 por ciento, con 5,9 millones de jubilados y pensionados; se construyeron miles de viviendas y la inversión pública aumentó el 44 por ciento.

También se ampliaron derechos y se derogaron los indultos y las leyes de obediencia debida y punto final, que permitieron los Juicios de la Verdad y una política de derechos humanos que hoy es ejemplo en el mundo.

Sus logros son innumerables. Y también los déficit, en un balance altamente favorable para “Argentina, un país en serio”, el programa que sintetizó en una frase durante su iniciática y breve campaña electoral. Una fresca e intensa brisa que acarició a toda la República.

Encarnó las esperanzas latentes de las grandes masas que carecían de voz; colocó al Estado como regulador de la economía y la economía en función social. Nadie podrá imputarle nunca que durante su denodada lucha haya sido infiel a su programa. Un seductor insospechado. Vino para enamorar y conquistó para siempre el corazón de los argentinos.
* Director ejecutivo de la Anses.





OPINION
Viento que enciende utopíasPor Martín Sabbatella *

Hace ocho años, en una de las reuniones con Néstor Kirchner en la Casa Rosada, siendo yo intendente de Morón, el entonces presidente me preguntó por el hospital municipal. Sabía de la importancia de ese establecimiento de salud en la región y también estaba al tanto de que habíamos incluido, en nuestro Plan de Desarrollo Estratégico “Morón 2020”, un proyecto ambicioso para hacerlo a nuevo. Le mostré una carpeta que siempre llevaba encima y le conté algunos datos que él aún no conocía. No hizo falta mucho esfuerzo para entusiasmarlo, y me fui del lugar con su respaldo para concretar ese sueño.

Esta semana vamos a inaugurar la obra del nuevo hospital, cuya realización sólo fue posible gracias a aquel compromiso y a la acción conjunta de los gobiernos municipal y nacional.

Con el tiempo, cuando aumentaron los encuentros institucionales y los políticos, supe que aquel gesto de involucrarse, de poner el cuerpo y la palabra con todo y con todos, era una constante, un rasgo de identidad maravilloso de ese presidente militante que supo abrir los brazos, sonreír y convocar a ir por más. El sabía que con acciones como ésa recuperaba un hospital, pero también mucho más: recuperaba la esperanza y el entusiasmo de quienes habían dejado de creer en la palabra pública y en el rol del Estado.

Néstor consiguió sacar la utopía del pasado y volver a ponerla en el presente y el futuro.

Demostró que podíamos volver a soñar; que lo mejor no estaba atrás sino adelante, y que era posible alcanzarlo abrazando la política desde las convicciones, desde el compromiso, desde la militancia con otros y con otras. Sintetizó lo mejor de nuestra historia en un proyecto de gobierno rupturista y transformador, que no se amedrentó ante ninguna alzada corporativa, que desafió con firmeza lo que parecía inmodificable y que se profundizó con el liderazgo de Cristina.

Con su alegría irreverente y su capacidad de convocar, Néstor trajo de nuevo a la política a quienes estaban desesperanzados y abrió las puertas para que miles y miles de jóvenes tuvieran ganas de participar con una pasión que parecía imposible encender y hoy, más allá del esfuerzo de algunos, es imposible apagar.

Néstor no sólo quedará en nuestra historia. Como los grandes hombres y mujeres, se quedó definitivamente en el presente, en cada uno y cada una de quienes honran su memoria con su misma alegría y su potencia rupturista y revolucionaria.

Así como él se comprometió a no dejar las convicciones en las puertas de la Rosada, nosotros asumimos la obligación de lograr que nunca más las convicciones salgan de la Casa de Gobierno. Contamos para ello con el presente vivo de su ejemplo, pero además con la firme conducción de Cristina, que ha sido capaz de profundizar el proyecto nacional y popular iniciado en 2003, aun frente a las embestidas más violentas de las corporaciones.

Y, por supuesto, con una militancia maravillosa, dispuesta a no bajar los brazos y a ir por más, empujada por el viento de quien vive en el corazón de cada uno de nosotros.
* Dirigente de Nuevo Encuentro, presidente de la Afsca.




OPINION
El hombre que puso de pie a los trabajadores
Por Carlos Tomada *


Hace cuatro años murió Néstor Kirchner. ¿Cómo no recordarlo? Pero no sólo porque era tenaz e inclaudicable. O porque, como siempre decimos los que lo tenemos tan presente, era un presidente que hizo mucho más que lo que prometió; o porque era un militante de su ideología y sus convicciones, sino también porque fue un hombre que vivía el presente para transformar el futuro. ¡Y vaya si lo logró!

Mirando hacia atrás, reflexionando el hoy, cabe definirlo como un icono de la inclusión y del crecimiento desde el trabajo. Y con el trabajo. Porque el Kirchner presidente, desde el primer momento de su gobierno, puso de pie al trabajo. Y lo que es más importante aún: puso de pie a los trabajadores. Así será recordado.

Estas afirmaciones se legitiman haciendo un breve recorrido de la historia laboral de nuestro país. Un recorrido que marca de dónde veníamos y todo lo que se hizo. Un recorrido que cambió la lógica de las políticas sociolaborales. Y que, como todo cambio, refleja también todo lo que falta por hacer para fortalecer esta transformación en el tiempo.

Es que los argentinos volvimos a confiar en el trabajo como motor del crecimiento. Una idea que Néstor quería recuperar. Y recuperó.

Miremos once años atrás. Un desempleo de-sorbitante nos asolaba. Sin expectativas de modificarse. Casi un 25 por ciento. Millones de ciudadanos sin trabajo. Una resultante nefasta de décadas neoliberales que Néstor se propuso enfrentar. ¿Y cómo lo hizo?

Generando condiciones para que el mercado interno volviera a impactar positivamente sobre la vida cotidiana. Y con producción suficiente para exportar. Esto es empleo más salarios más consumo. No fue tarea sencilla. Todo lo contrario. Los mismos que se aferran hoy a las recetas del pasado buscaban impedirlo y proponían otro sendero. Siempre lo mismo. Como hoy. Pero la determinación política y la obsesión por cambiar pudieron más.

Así, mirando lo colectivo, pero también lo individual, fue avanzando. Sector por sector. Puesto por puesto. Trabajo por trabajo. Persona por persona. Igual que hoy. Frente a una crisis financiera mundial que comenzó en 2008 y que luego devino en una epidemia sobre la estabilidad del empleo de todo el mundo. Lo de siempre. Quieren que los desatinos del mundo financiero los paguen los trabajadores. Algo que también Néstor Kirchner siempre advertía.

Los millones de puestos que se crearon en esta etapa tienen el impulso de sus políticas y de las que sigue llevando adelante la Presidenta. ¿O alguien puede negar que son el resultado de las iniciativas sobre crecimiento y desendeudamiento? ¿O de las medidas que apuntaron a recuperar los recursos que son de los argentinos, pero que administraban, o mejor dicho usufructuaban, otros? No podemos olvidarnos que en aquellos tiempos la Argentina no tenía reservas, no tenía producción, no tenía empresas y sólo reinaba una especulación que atentaba contra el crecimiento. Grupos concentrados de la economía que no les importa el empleo, ni las condiciones laborales dignas o trabajadores con voz y voto. Son los que por estos días se llenan la boca diciendo que tenemos que ceder “indiscutidamente” ante los protegidos de Griesa.

¿O nos vamos a olvidar de la práctica permanente del trabajo no registrado? Recuerdo que nos querían convencer de que se trataba de una cuestión cultural o de un recurso frente a los costos laborales. Esos que defendían el “empleo en negro”, un eufemismo para esconder el saqueo de derechos y beneficios a millones de trabajadores. Por eso, a los seis meses de asumir, lanzó el Plan de Regularización del Trabajo. Una operatoria que abrió la puerta a nuevas instancias. Que fueron sumando herramientas. Y que su mayor logro, además de reducir la informalidad, fue poner sobre la mesa la discusión. Demostrar que la registración es posible. Y sana económicamente. Reconocer derechos. Y ponerse del lado de la ley. Aunque algunos sigan buscando respaldo y argumentos en coloquios que atrasan veinte años.

Rememorando este camino de construcción política, no podemos dejar de lado la capacitación laboral. Una llave de acceso al empleo o al desarrollo dentro del empleo. Antes de 2003, la capacitación era un recuerdo lejano. Y siempre insuficiente. Pero eso no le resultó un escollo para encarar todo lo que fuera formación para el trabajo. Así llegamos a 2,6 millones de compatriotas. Al que tuviera empleo. Y al que no. A los adultos. Y sobre todo a los jóvenes. Primero con el Plan Jóvenes con Más y Mejor Trabajo. Y ahora con el Progresar. Inversión pública presente para estudiar e ingresar capacitados al futuro. Políticas que explican el sentimiento de los jóvenes hacia un político que les devolvió lo que otros les había quitado.

Las 35 leyes laborales sancionadas en este tiempo tienen esa impronta. Desde aquella derogación de la “Banelco” hasta hoy se han ido modificando condiciones de trabajo, incorporando colectivos largamente excluidos y ampliando derechos. El Estatuto del Trabajador Rural para combatir la histórica explotación de los más poderosos del sector. Con su sello, el de Perón y el impulso de la Presidenta. La Ley de Trabajadoras de Casas Particulares. Un anhelo de Evita que, con la voluntad política de Cristina, se concretó en el Congreso. Y ni hablar de todo lo que se avanzó para la protección contra el trabajo infantil. O ahora con la nueva ley contra la informalidad, que le da integralidad a esa lucha por el empleo de calidad.

Como se puede ver, el listado es enorme. Y para completarlo haría falta mucho más espacio. Porque el esfuerzo que comenzó en 2003 para poner y sostener el trabajo en el centro de la agenda pública parece interminable. Por ejemplo, las paritarias. Llevan once años sin interrupciones, sin pisos y sin techos como algunos auguraban. O el Consejo del Salario Mínimo, que fue cajoneado durante décadas. O lo de los jubilados. Con moratorias, recuperación de los fondos, aumentos por decreto y después con una Ley de Movilidad cada 6 meses. Y tantos otros que nacieron por una línea política que puso en marcha un proyecto de inclusión y de crecimiento con eje en la política de ingresos, o sea empleo, salarios y protección social.

Al leer este breve racconto sólo se puede celebrar la estatura política de Néstor Kirchner. Fue un político excepcional. Un militante infatigable. Un presidente histórico. Un hombre de trabajo. Y del trabajo. Y para todo el país. Su legado es éste. Está latente en Cristina y en todos nosotros, los militantes. En todas las defensas que hagamos del empleo. De cada puesto. Con cada cosa que hagamos, para que los que más necesitan estén mejor. Ya sea grande o pequeña, como él siempre me decía.

En los 12 millones de habitantes que hoy tienen derechos que antes de 2003 no tenían, en los jóvenes que hoy trabajan por el futuro, hay un rumbo definido y concreto. El rumbo que comenzó Néstor. El rumbo que profundiza la Presidenta frente a los buitres de adentro y de afuera. El rumbo que hace que millones de argentinos lo tengamos siempre presente.
* Ministro de Trabajo de la Nación.




Otras voces
Funcionarios y militantes recordaron al ex presidente Néstor Kirchner como la figura que recuperó el sentido de la política.

- Florencio Randazzo, ministro del Interior y Transporte: “Néstor fue un luchador incansable, genio político, militante, bromista, irónico. Fue un tipo leal a su compañera, Cristina, y leal al pueblo argentino”.

- Andrés “Cuervo” Larroque, diputado y titular de La Cámpora: “A Néstor no había nada que pudiera doblegarlo, no había atisbo de desesperanza cerca de él, sin ingenuidad, pero siempre asumía las dificultades, porque para él todo se podía vencer, con política y con organización, que es lo que hoy sigue haciendo Cristina”.

- Agustín Rossi, ministro de Defensa: “Cuando fue diputado se sentaba al lado mío. El día que se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario, me dijo: ‘Esta ley es fundamentalmente para los jóvenes, que van a vivir con una democracia con más derechos y más tolerancia’”.

- Gerardo Zamora, presidente provisional del Senado: “Dejó un legado que nos obliga a no volver atrás, para que ningún interés minoritario, por más poderoso que sea, nos quite nuestras esperanzas como patria, nuestra confianza como pueblo. Nunca más debemos dejar de creer en nuestras propias fuerzas como argentinos”.

- Gustavo López, subsecretario general de la Presidencia: “Néstor nos devolvió la fe en la política como herramienta de transformación y nos recordó que se puede, sin necesidad de bajar banderas ni resignar convicciones. No nos preguntó de dónde veníamos sino que nos convocó a construir juntos un país distinto”.

- Edgardo Depetri, diputado nacional: “En enero de 2002 estaba en un hotel en El Calafate y el conserje me dice: ‘Está acá el gobernador de Santa Cruz, que lo busca’. Y era nomás: se había venido caminando desde su casa a verme, y nos fuimos a tomar un café. El estaba preocupado por la situación social, me decía mientras veíamos en la tele al gordo Luis D’Elía marchando”.

- Luis D’Elía, titular de Miles: “Me di cuenta de que Néstor iba a cambiar la historia cuando, a horas de asumir como presidente, pasó a retiro a 54 oficiales superiores de las Fuerzas Armadas porque comulgaban con el Consenso de Wa-shington, y yo dije: ‘No nos equivocamos en ser la única organización social que llamó a votarlo como presidente’”.

- Jorge Rivas, diputado socialista: “A cuatro años de su de-saparición física, nunca ha sido tan cierta como ahora la afirmación de que Néstor Kirchner vive en el pueblo, particularmente en nuestro pueblo pobre y en la juventud, a la que él devolvió el impulso militante. Con él, nuestro país perdió a un dirigente irreemplazable y sólo la firme adhesión de las mayorías permitió seguir avanzando, con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, en el proyecto nacional y popular que él había puesto en marcha en 2003”.
Fuente:Pagina12

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