02 de Octubre de 2014
Con 134 votos propios y de aliados, y ninguno en contra, el FPV dio sanción definitiva en Diputados a la reforma y unificación de ambos códices
Pese a la embestida opositora, ya es ley el nuevo Código Civil y Comercial"No impedimos derechos, los ampliamos", dijo Conti. Di Tullio confrontó el "protagonismo" del oficialismo ante "la cobardía" de las otras fuerzas, que abandonaron el recinto. Objetaron la vigencia de la Comisión Bicameral que ellas mismas integraron.

Quórum y polémica - Una vez que el FPV consiguió habilitar el debate en Diputados, la mayoría de la oposición calificó la sesión de "ilegal". Volverá a la justicia.
Conti fue quien informó ante un recinto sólo ocupado por el oficialismo el contenido del nuevo Código, que contempla más de 2600 artículos. Para la diputada, el texto lleva "la impronta radical, socialista, de la izquierda, del peronismo".
La sentencia vino a colación del trabajo de la Comisión Bicameral que se formó en julio de 2012, en la que participaron diputados y senadores de todos los bloques. Y que recorrió el país, con más de un centenar de audiencias públicas, para recibir aportes y comentarios. Conti, como muchos otros diputados del FPV, reconoció que el nuevo Código "no conforma a todos pero es plural".
Esas inconformidades, como reconoció la presidenta del bloque del FPV, Juliana Di Tullio, podrán ser corregidas en el tiempo e incluso con leyes especiales. Uno de los artículos que más ruido generó fue el 19 ya que llegó al Senado con correcciones. Establecieron "la existencia de la persona humana comienza con la concepción", eliminando "del seno materno" y que, en casos de fertilización, empieza desde la implantación del embrión. Esta última, por caso, será complementada a través de una ley que regula de modo integral la fertilización asistida. Esa norma comenzó a ser discutida en comisión ayer y podría tener despacho en las próximas semanas, según trascendió desde el bloque del FPV.
El debate del proyecto se realizó con la sola presencia de diputados del FPV y de los bloques aliados. Como ocurrió en el Senado, la oposición se retiró, aunque en esta oportunidad los diputados le otorgaron un toque de dramatismo teatral.
La intención desde hacía más de una semana era que la sesión no se concretara. Por eso las presentaciones de amparos que, ante la negativa de los jueces, ayer trocaron en una demanda penal contra el presidente del cuerpo, Julián Domínguez, y denunciaron que si el debate se llevaba adelante peligraban las instituciones y la democracia (ver aparte).
EL GRUPO A. Di Tullio consideró esa denuncia como "un acto de cobardía", que es producto de la ausencia de un proyecto y conducción política en la oposición. "Cuando nos tocó ser minoría, la democracia no estaba en peligro y no cuestionamos jamás la mayoría parlamentaria del Grupo A", dijo.
Los argumentos que esgrimió la oposición giraron sobre una posible violación del reglamento. Mario Negri, presidente del bloque radical, se quejó porque entendió que el proyecto llegó al recinto "sin los requisitos formales" y dijo que por eso se vieron "obligados" a recurrir a la justicia.
Menos culposa y con su acostumbrado desenfado, la ahora massista Graciela Camaño aseguró que "se va a aprobar un texto que se desconoce", olvidando su activa participación en la bicameral formada para este proyecto. Y advirtió que debía haber pasado por las comisiones de Diputados, olvidando de manera conveniente sus afirmaciones en contrario cuando se creó en julio de 2012 la bicameral.
La misma actitud tuvo el macrista Federico Pinedo, quien, como Camaño, hace dos años opinaba totalmente diferente (ver aparte).
Ante la imposibilidad de hacer caer la sesión, la oposición pergeñó una moción de orden que solicitó Pinedo, quien, volviendo sobre su postura de 2012, consideró que ante lo que definió como la inexistencia de un dictamen, exigió el voto de la habilitación del proyecto sobre tablas que, como marca el reglamento, se aprueba con el voto de los dos tercios de los presentes.
El oficialismo rechazó tal posibilidad y eso se convirtió en el motivo necesario e indispensable para retirarse del recinto. Y así lo hicieron.
Antes de votar, Di Tullio tomó la palabra para reivindicar la decisión de la presidenta Cristina Fernández para encarar la unificación de los Códigos y cargó contra la oposición al sostener que deberán hacerse cargo de sus errores porque –dijo– "el FPV está empecinado en quedar dentro de la historia y no fuera como quiere la oposición. Nosotros queremos ser protagonistas del cambio. Que ellos se hagan cargo."
Cuando se votó, los diputados de la oposición concedían entrevistas a la TV. En tanto, en el recinto el oficialismo y el público que colmaba los palcos estallaban en alegría y vítores con el resultado de la votación.
EL ANÁLISIS DEL GOBIERNO. Tras la sanción, el secretario de Justicia, Julián Alvarez, afirmó que el nuevo Código "es un hecho histórico de profunda relevancia institucional y de gran impacto en la vida cotidiana de los argentinos".
"Este proyecto político sigue haciendo transformaciones profundas y encarando un proceso de reconstrucción institucional sin precedentes en nuestra historia", sostuvo el funcionario.
Para Álvarez, el Código Civil y Comercial busca "resolver la vida cotidiana de los argentinos". Y señaló que plantea "el cambio institucional más grande" en el último siglo y medio, al recordar que la norma vigente hasta ahora era de 1869.
Cambios de parecer
F.Y. – F.H.L.
Cuando la oposición argumentó sus razones para retirarse del recinto, el oficialismo lo consideró una maniobra orquestada. Y no se equivocaban, porque el show mediático había estado organizado con tiempo y lo desnudan sus propias palabras pronunciadas el 4 de julio de 2012, cuando se votó la creación de la comisión bicameral que ayer cuestionaron.
En esa oportunidad la diputada Elisa Carrió se opuso a la formación de la bicameral. A diferencia de lo que suele ocurrir, los que retrucaron sus dichos fueron sus colegas de la oposición.
Por caso, la diputada Graciela Camaño recordó que la Constitución prevé las atribuciones que tienen los legisladores para elaborar leyes y reglamentos y, como tal, crearon aquella bicameral. Incluso desestimó la posibilidad de que el dictamen que se emitiera tuviese que ser nuevamente estudiado por las comisiones comunes. Camaño afirmó que el articulado de la creación de la bicameral dejó en claro que se votaría "la redacción del proyecto de ley correspondiente y la elaboración del despacho previo a su tratamiento legislativo. Interpreten qué significa tratamiento legislativo".
Federico Pinedo del PRO sostuvo que había que considerar válido el dictamen de la bicameral porque sería debatido y aprobado por las cámaras: "Las comisiones son meros organismos asesores. Lo relevante es expresar la voluntad popular que se da a través de los votos en el recinto", dijo y agregó: "Cuando tratamos un DNU ambas Cámaras consideraron despachos de comisiones bicamerales, y fueron tratados como dictámenes de comisión y considerados como tales, lo cual no perjudica la democracia, ni la representación popular."
Por la UCR habló el entonces diputado Juan Pedro Tunessi, que ante la posibilidad de que la Cámara iniciadora modifique el dictamen dijo que "puede ser salvado a través de un dictamen de minoría y presentar observaciones en el tratamiento en general". Dos años después cambiaron de parecer.
Fuente:TiempoArgentino
Nota: Infojus
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Con 135 votos a favor, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto de reforma y unificación del Código Civil y Comercial de la Nación. "Nos toca llevar esta tarea en soledad", se quejó el presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez, después de que los legisladores de la oposición abandonaron el debate. Lo que pasó fuera y dentro del recinto
Fotos:Patrick Haar
“A mi no me llama la atención la vergüenza que he vivido hoy en este Parlamento. Nos han dejado solos otra vez”, afirmó la presidenta del bloque del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, en el discurso de cierre de un debate que se realizó sin la participación de los bloques opositores. “Hay una parte del pueblo argentino que no está presente. A la oposición le interesa estar en Comodoro Py, en los medios, pero no acá”, agregó y dijo que aunque no todos están de acuerdo con todos los artículos del nuevo código pero “es necesario tener un nuevo código”. Insistió: “Es tan claro que no puede ser interpretado de forma errónea por ningún juez”.
Di Tullio comenzó su exposición de cierre con un respaldo cerrado al presidente del cuerpo, Julián Domínguez, que fue denunciado penalmente por varios legisladores. “Hicieron una denuncia penal cobarde porque es producto de la importancia, porque a nosotros nos ha tocado ser minorìa y cuando nos ha tocado ser minoría la democracia 'no estaba en peligro' y no hemos cuestinoado jamás la mayoría parlamentaria de lo que se denominó Grupo A”, dijo Di Tullio y cerró: “La oposición atrasa 150 años”.

Más allá del respaldo que el Código Civil y Comercial cosechó entre las filas del Frente para la Victoria, hubo algunas disidencias. Una de ellas fue de la legisladora Adriana Puiggrós, que cuestionó el contenido del artículo 19 que considera a la vida humana desde el momento de la concepción. También lo cuestionó el diputado Jorge Rivas: “Ese criterio no es más que una concesión a la jerarquía de la Iglesia católica”.
La sesión comenzó unos minutos después del mediodía. El quorun para iniciar el debate lo aportaron 131 diputados -dos más del piso de 129 legisladores- del Frente para la Victoria más los legisladores de Nuevo Encuento, del Movimiento Popular Neuquino y algunos otros “aliados”. Recién cuando el oficialismo consiguió iniciar el debate llegaron al recinto los hombres y mujeres de los bloques opositores, encabezados por la Uniòn Cívica Radical.
Esa decisión no fue la única que había caldeado los ánimos, la denuncia penal contra el presidente del cuerpo, Julián Domínguez, había puesto picante a la sesión desde la mañana.
Una hora más tarde, una decena de diputados opositores habían calificado de "ilegítima, inconstitucional, antireglamentaria" y hasta "reaccionaria" la iniciativa de tratar el nuevo texto de fondo para regular las relaciones civiles y comerciales en la Argentina. Como una llamativa demostración de fuerza, al término de cada exposición contraria al Gobierno y el bloque del Frente para la Victoria, todos los diputados de la oposición aplaudían. La diputada Patricia Bullrich dedicó sus siete minutos a denunciar que no había registro de una nota que había presentado como observación al orden del día. La legisladora del PRO levantó en el medio de su exposición para ir a buscarla al sector de los asesores, ante la mirada absorta de todos los presentes.

La presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales, Diana Conti, respondió a las impugnaciones sobre el tratamiento del Código y reprochó a los diputados que llegaron a sus bancas en diciembre pasado y no se pusieron al tanto del debate que hubo en el Senado, en noviembre pasado. "Es de esperar que si un proyecto de ley tiene media sanción del Senado, será tratado en Diputados. Es su responsabilidad estar al tanto de todo el trabajo parlamentario", afirmó, tomo aire, mencionó la denuncia penal de la oposición y disparó: "El pueblo se averguenza de tenerlos a ustedes como representantes".
"Estamos haciendo lo correcto"
Elisa Carrió (ARI) pidió que la votación nominal se realice con un mínimo de dos tercios para la aprobación, y amenazó: "O haremos que conste mediante escribano público", como si los actos del Congreso no fueran hechos notorios. La encargada de responderle a Carrió fue la presidenta del bloque del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, y afirmó que sólo la jefa de la Coalición Cívica había mantenido la coherencia durante los últimos meses en la impugnación por un presunto trámite antireglamentario del Código Civil y Comercial.
Además, Di Tullio recordó un debate en el que los mismos diputados Juan Tunessi (PRO, mandato cumplido), Federico Pinedo (PRO) y Graciela Camaño (Frente Renovador) respondieron los planteos de Carrió meses atrás argumentando que "no había ningún inconveniente" para tratar el proyecto con media sanción del Senado, en base al dictamen de la Comisión Bicameral especial.
"Estamos haciendo lo correcto, cumpliendo el trámite legislativo en su totalidad y sin realizar nada antireglamentario", afirmó Di Tullio. Sostuvo que "es una falacia" que sea necesario un nuevo dictamen en el proyecto por haber variado la composición de la Cámara en diciembre, y citó el caso del Digesto Jurídico Argentino, que fue sancionado bajo las mismas circunstancias sin que mediaran denuncias penales o planteos de inconstitucionalidad ante los tribunales.

Cuando Di Tullio terminó de hablar, la oposición se lanzó a exigir mociones de orden y cuestiones de privilegio para intentar frentar la sesión pero Domínguez con el orden del día e inauguró el debate sobre el, hasta ese momento, proyecto de reforma del Código Civil. Mientras le concedía la palabra a Diana Conti, el jefe del bloque radical, Mario Negri, gritaba "pido una moción de privilegio". Repetía la frase, desaforado, para interrumpir a la diputada pero sus gritos se perdían en el barullo de los insultos del oficialismo. En ese clima, los distintos bloques opositores se fueron del recinto.
"Tenemos el honor de ser codificadores", expresó Conti, al presentar el proyecto ante medio recinto vacío. Sostuvo que el Código refleja la "identidad cultural latinoamericana", y aclaró que no sólo comprende los derechos individuales sino "los colectivos en consonancia con la Constitución Nacional". Lo definió como "un Código para una sociedad multicultural", que regula "una serie de conductas sociales que no pueden ignorarse".
Destacó que son miles las personas que "participaron y se sienten parte del producto colectivo que vamos a sancionar". Recordó que se realizaron 14 audiencias públicas con más de 1500 expositores "de todos los sectores del quehacer nacional y regional" y que se recibieron miles de comentarios mediante una plataforma virtual, por lo que "no se trabajó a libro cerrado".

Sin rastros de Massa
Mientras Conti hablaba en el recinto, los diputados que abandonaron el debate no se fueron del Congreso: se quedaron en el Salón de Pasos Perdidos. Martín Lousteau (UNEN), Néstor Pitrola (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), Carrió y Pinedo, entre otros, daban notas ante las cámaras de televisión y los grabadores radiales denunciando las irregularidades que no lograron sustentar desde sus bancas. Darío Giustozzi (Frente Renovador) fue uno de los más llamativos: no dijo una palabra en el recinto, pero era uno de los más locuaces ante los medios.
No hubo rastros de Sergio Massa, que al menos hasta pasadas las 15 no había aparecido por el palacio legislativo. No fue un día cualquiera en Diputados. Para el comienzo de la sesión, el Salón de los Pasos Perdidos ya estaba repleto de periodistas, cámaras y asesores que seguían la transmisión televisiva desde las pantallas. Los asesores aprovechaban las mesas para apoyar sus computadoras y tomar apuntes de comentarios y artículos a cuestionar.
"Nos toca llevar a cabo esta tarea en soledad", expresó Julián Domínguez, después de la exposición de Conti sobre el proyecto de Código unificado. Pidió un momento para hablar, antes de que comenzaran a exponer el resto de los diputados, y aclaró que esta situación se corresponde con "la que le ha tocado a Néstor y a Cristina (Fernández de Kirchner), de tomar en soledad las decisiones más importantes de la historia de nuestro país". Consideró que todo lo que suceda y se diga a lo largo de la sesión "formará parte de la historia", y pidió a los diputados que dediquen el tiempo necesario para plantear "la voluntad política" de cada legislador, dado que eso permitirá interpretar de mejor manera el Código Civil y Comercial en el futuro. "La oposición lo priva al pueblo de su aporte", lamentó Domínguez.


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