LOS JOVENES QUE HACEN LA VIGILIA DEL JUICIO POR EL TRIPLE CRIMEN
Esta es la carpa del aguante
Militantes del Movimiento 26 de Junio acampan en Tribunales desde que empezó el juicio por los asesinatos de Villa Moreno. Difunden el caso bisagra de la violencia narco. "Lo habíamos advertido antes, pero no nos dieron bola", dicen.
Por Lorena Panzerini
La carpa aparece como el significado de la lucha de tres familias que exigen justicia.
Imagen: Alberto Gentilcore
Con el rojo como color distintivo, la carpa del Movimiento 26 de Junio-Frente Popular Darío Santillán cambió hace casi una semana la imponente fisonomía gris de los Tribunales Provinciales. En la esquina de Balcarce y Pellegrini, banderines con los nombres de Jere, Mono y Patóm dan cuenta de que no es un acampe más. Durante meses, los militantes del M26 reunieron fondos, a través de diferentes actividades, para estar hoy allí y "hacerles el aguante" a los familiares y testigos del juicio por el triple crimen de Villa Moreno, cometido el 1º de enero de 2012. Desde la semana pasada, a 34 meses del fatal episodio que durante las audiencias del juicio fue calificado como "venganza cobarde, cruel, atroz", pero sobre todo "equivocada", la carpa aparece como el significado de la lucha de tres familias que exigen justicia. Con ellas, un grupo de personas de diferentes edades impulsa que cambie una realidad que "se vive desde antes de la muerte de los pibes". Ese movimiento social lleva las figuras de los chicos como bandera. "Así como el triple crimen fue un punto de inflexión; queremos que un segundo quiebre sea el resultado de las condenas del juicio", dijeron. "Y mientras exigimos justicia, generamos acá lo que hacemos en los barrios".
Con el rojo como color distintivo, la carpa del Movimiento 26 de Junio-Frente Popular Darío Santillán cambió hace casi una semana la imponente fisonomía gris de los Tribunales Provinciales. En la esquina de Balcarce y Pellegrini, banderines con los nombres de Jere, Mono y Patóm dan cuenta de que no es un acampe más. Durante meses, los militantes del M26 reunieron fondos, a través de diferentes actividades, para estar hoy allí y "hacerles el aguante" a los familiares y testigos del juicio por el triple crimen de Villa Moreno, cometido el 1º de enero de 2012. Desde la semana pasada, a 34 meses del fatal episodio que durante las audiencias del juicio fue calificado como "venganza cobarde, cruel, atroz", pero sobre todo "equivocada", la carpa aparece como el significado de la lucha de tres familias que exigen justicia. Con ellas, un grupo de personas de diferentes edades impulsa que cambie una realidad que "se vive desde antes de la muerte de los pibes". Ese movimiento social lleva las figuras de los chicos como bandera. "Así como el triple crimen fue un punto de inflexión; queremos que un segundo quiebre sea el resultado de las condenas del juicio", dijeron. "Y mientras exigimos justicia, generamos acá lo que hacemos en los barrios".
Es viernes por la tarde y los pasillos de Tribunales están vacíos; las luces de los despachos, apagadas; y montañas de expedientes hacen equilibrio en los escritorios de las mesas de entradas de los juzgados del primer piso. Al caminar por el corredor de calle Moreno, se alcanza a distinguir una luz al final, casi llegando a la esquina de Pellegrini. No es normal ver audiencias en el horario vespertino, pero noviembre fue la fecha señalada para que la sala 1 reúna a las familias y militantes que durante meses reclamaron justicia, tocando tambores, en las afueras del Tribunal. Adentro, Sergio "el Quemado" Rodríguez, Daniel "Teletubi" Delgado, Brian "Pescadito" Sprio y Mauricio Palavecino están sentados en el banquillo de los acusados por la matanza de los pibes, en la canchita del club Oroño.
En la sala pintada de blanco, frente al público, están sentados los jueces Gustavo Salvador, Ismael Manfrín y José Luis Mascali. En el medio, fiscales, querellantes, defensores e imputados se acomodan con los escritorios en forma de C, de frente al tribunal. Ninguno de los acusados quiso declarar cuando el juez Salvador se los preguntó al final de la primera audiencia. Apenas se limitaron a dar sus nombres. Allí, los testigos van entrando de a uno, a requerimiento del magistrado, y comienza el interrogatorio. En estos días, muchos lloraron; otros señalaron sin dudar a los acusados como quienes actuaron aquella noche. Para hoy y toda esta semana, se esperan más testimoniales.
Como contraparte de ese espacio frío, afuera el sol pega de lleno en la carpa del M26. Son más de las cuatro de la tarde y los acampantes se preparan para pasar el primer fin de semana con charlas, paneles y música. Con la luz del día sobre el techo del campamento, los rostros de quienes están adentro se pintan de rojo, indefectiblemente. Coti, Matías, Pablo, Nenu y Gaby reciben a Rosario/12 con mate, aunque el inicio de la charla frena la ronda. Pocas veces hablaron con los medios, aunque sus pensamientos e ideas se dieron a conocer a través de Pedro "Pitu" Salinas, quien tomó la voz de los militantes, durante casi tres años.
"Son días de mucha intensidad, muy especiales, sobre todo cuando les tocó a los compañeros prestar declaración. Estamos muy unidos y esto es más o menos como lo esperábamos, pero al vivenciarlo es muy distinto. Queremos que se diga basta a tanta impunidad, que se vea cómo las cosas empiezan a cambiar. Qué sea el comienzo de un camino nuevo", se esperanzó Coti, integrante del movimiento que llegó a varios barrios rosarinos hace más de siete años. Además, señaló que la idea de la carpa es "profundizar la lucha encarada desde aquél 1º de enero. Laburamos mucho para estar acá. Queremos poder dar a conocer lo que va pasando adentro, con varias actividades acá afuera, llenarlas de vida, contenido, charlas, paneles, festivales" y hasta con venta de productos.
Gaby agregó que en la carpa se reflejan "otras luchas: se acercaron madres de víctimas de la dictadura, Juan Ponce, el hijo de Mercedes Delgado, la madre de Franco Casco, familiares de las víctimas de calle Salta y otras organizaciones". Al mismo tiempo, anunciaron que este sábado se realizará un encuentro de la juventud, allí mismo.
Pablo relató cómo fue el momento en el que los familiares salieron de la primera audiencia, donde se vieron cara a cara con los acusados. "Fue abrazarnos, llorar juntos por ese dolor de tener enfrente a los asesinos de los pibes". Es que en las primeras tres jornadas del juicio hubo momentos se removieron muchas cosas: Marcelo Suárez, Moki, relató ante los jueces cómo mataron a su primo Claudio "Mono" Suárez, y a sus amigos Jeremías Trasante y Adrián "Patóm" Rodríguez. Lo más fuerte de su declaración fue cuando rechazó un pedido del abogado Carlos Varela, quien pretendía que el chico tomara la 'mini metra' (exhibida en la audiencia) y mostrara cómo la llevaba la persona que atacó a los pibes. "¿Querés que agarre el fierro que mató a mis amigos?", le respondió con firmeza, luego de señalar a Rodríguez como el tirador. También pasaron por el estrado Lita Gómez, la mamá del Mono, y de Eduardo Trasante, padre de Jere, que relataron cómo vieron apagarse la vida de sus hijos. Desde el M26, recordaron el compromiso de los pibes asesinados, que Pitu y Patóm iban a viajar a Formosa, y que el Mono "estaba enojado porque él también quería ir; pero Lita le decía que él tenía que hablar más". Después de la matanza -se emocionaron- "cambió la vida de todos; de cada uno de nosotros. Ya ese septiembre de 2011, nosotros avisamos con un comunicado lo que estaba pasando con el narcotráfico en los barrios, porque habían matado al hermano de una compañera de Tablada, y no nos dieron bola. Pero cuando pasó lo de los pibes, ya no hubo medias tintas ni cuidados; salimos a poner el cuerpo y no lo dudamos, nos propusimos ir hasta el final, y acá estamos", dijo Pablo.
Sobre el final de la charla, hablaron de Salinas, quien durante los 34 meses previos al juicio fue la voz de la organización. "El Pitu sintetiza muchas de las cosas buenas que tenemos todos; y casi nada de las cosas malas", dijo Pablo. "Consideramos que él tenía que ser la voz por esto mismo, porque sabe llevar lo que hablamos en las charlas. Es un tipo ejemplar y enorme, con un gran humor, al que nunca le tembló el pulso cuando hubo que poner la cara y el cuerpo", señalaron. Nenu agregó que "dio un paso más en las discusiones colectivas y salió a decir lo que había que decir. El habla nuestras discusiones". Para Coti y Gaby, representa "el amor hacia el barrio, hacia los familiares, los vínculos. En el vemos a un pariente de todos", coincidieron.
Fuente:Rosario12
“Jeremías se murió en mis brazos”
Instantáneas (Día 2)
En el segundo día del juicio por el triple crimen de Villa Moreno comenzaron a declarar los testigos. Eduardo Trasante, papá de uno de los jóvenes asesinados y el militante social Pedro Salinas rememoraron cómo fue el día de la masacre y recordaron cómo era la vida de los tres chicos antes de que encontraran la muerte.
Por Vanina Cánepa
Los testigos estaban citados para las nueve pero un planteo de los abogados defensores demora ese momento más de dos horas y media. Ahora parece que todo está dispuesto y la sala de audiencia sólo espera el ingreso de los jueces para retomar la sesión. Hasta que eso suceda los imputados permanecerán con sus manos esposadas. El metal brilla en sus muñecas, tienen la mirada expectante.
Luego de unos minutos los magistrados Gustavo Salvador, Ismael Manfrín y José Luis Mascali se ubican en sus puestos. Eso indica que en breve comenzará la etapa de las declaraciones.
El primer testigo del juicio en ingresar es Pedro Salinas, militante del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) y amigo de Jeremías Trasante, Claudio Mono Suarez y Adrián Patom Rodríguez. Cuenta que se enteró del triple crimen el 1° de enero a las seis de la mañana cuando lo despertó el llamado desesperado de Lita, la mamá del Mono, diciéndole que “habían baleado a los pibes”. Él pensó que Lita exageraba y trató de tranquilizarla: “Me tomo un taxi y voy para allá”, le dijo y al rato llegó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).
La voz de Pedro comienza a entrecortarse, el silencio en la sala es absoluto. Cuenta que en el hospital se enteró que los chicos habían muerto. “No entendía nada de lo que estaba pasando”, recuerda y sus ojos se llenan de lágrimas.
Más tarde detalla cómo hicieron la colecta solidaria en el barrio para pagar el velatorio de sus compañeros y rememora el momento en que La Roque -Roxana, la hermana de Patom- cayó indignada con la tapa de los diarios. Las noticias recogían el discurso oficial de la policía y del gobierno, hablaban del triple crimen como un ajuste de cuentas entre dos banditas y mencionaban a los asesinados como personas con un frondoso prontuario.
“Desde el Frente Popular Darío Santillán teníamos que salir a decir que eso era mentira, teníamos que salir a decir quiénes eran los pibes”.
Durante todo su relato los abogados defensores Carlos Varela y Fausto Yrure lo interrumpirán, objetarán diferentes puntos de su relato, dirán que su declaración no tiene ningún valor probatorio. El presidente del Tribunal, Gustavo Salvador no hará lugar a ninguno de los planteos.
Un rato más tarde ingresa a la sala el próximo testigo. Es un hombre vestido con traje gris, de mirada tranquila y triste. Es Eduardo Trasante, el papá de Jeremías que se presenta ante los jueces como pastor evangélico y capellán del Servicio Penitenciario.
Cronológicamente recuerda cómo fueron los hechos ese fatídico principio de año. Cuenta que a las 4,30 de la madrugada Soledad, su hija, fue a golpearle la puerta de la casa para avisarle que habían baleado a Jeremías. Rápidamente fue para la canchita y ahí vio a su hijo y a Patom tirados en el suelo y heridos junto a un banco de material. Explica que la situación fue de un “desconcierto total”, dice que todos gritaban y cuenta que un vecino lo ayudó a cargar a Jeremías en la camioneta de la policía. “Iba con Jere encima mío, como buen pastor que soy iba rezando”. En el Heca la situación fue más angustiante aún. Trasante recuerda cómo fueron llamando de a una a las familias para explicarles que sus hijos estaban muertos. Primero a los papás del Mono, luego a los familiares de Patom. “Me parecía una locura, no podía ser. Mi mujer me miraba y me pedía: decime que con Jeremías está todo bien”. Pero no le dijeron eso. Le explicaron que su hijo había fallecido antes de ingresar al hospital. “El murió en mis brazos”, relata el papá de Jeremías mientras le muestra al tribunal una foto de su hijo.
¿Qué espera usted de los imputados? pregunta la fiscal Nora Marull. De repente la sala se llena de un silencio sordo sólo interrumpido por la angustia de los familiares presentes. “La verdad”, responde Trasante. “La verdad es lo que nos hace libre, no nos libera de años de cárcel pero sí de la justicia divina”, sentencia.
Sobre el final de su relato define a su hijo: “Jeremías era un pibe que tenía sueños, él era la alegría, era la chispa de la casa”. Se emociona al recordar una noche en la que el joven se levantó de la mesa y le dijo a la familia que dentro poco iba a ser muy famoso, que su imagen iba a aparecer en todos los medios de comunicación por el disco de cumbia que planeaban hacer con los chicos del FPDS. “Mi hijo es famoso pero no por sus logros sino por su muerte. Caminar por la calle con la foto de mi hijo, es terrible”. El pastor de traje gris se quiebra de tristeza pero su tono de voz sigue siendo apacible. “Al tribunal le pido una justicia justa”, afirma mientras sostiene con sus manos la imagen de Jeremías.
Crónica de la jornada de la tarde: ”Ese de la chomba rosa”, por Redacción Rosario
Fuente:enREDando.org.ar
Al cabo de las tres primeras jornadas de audiencias del Triple Crimen de la Villa Moreno tanto la Fiscalía como el cuerpo de abogados que representan a las familias de las víctimas demuestran satisfacción. Entienden que tanto el material probatorio surgido de los testimonios como de algunas pericias confirma la culpabilidad presunta de los cuatro acusados de producir la muerte de Jeremías Trasante, Adrián Rodríguez y Oscar Suárez.
17.11.2014
ROSARIO
Juicio por el Triple Crimen: tres días en que la prueba complicó a los acusados
Juicio oral y público. Las primeras audiencias para la fiscalía afirman las sospechas contra los cuatro juzgados. Un sobreviviente marcó al Quemado como autor.
Rodríguez Quemado - Juicio
El criterio que sustenta el optimismo es que toda la prueba que ofreció la Fiscalía fue introducida en el debate, es decir aceptada por el Tribunal, lo que sostiene las acusaciones contra los imputados. Hoy la actividad en la sala se reanudará a las 9.30. Por la tarde están previstas las secuencias de más peso con la presencia de empleados de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) que realizaron las escuchas telefónicas, algunas de las cuales fueron vitales, en tanto permitieron localizar el paradero de Sergio "Quemado" Rodríguez, considerado ejecutor material de los asesinatos.
Contra el planteo de la fiscalía las defensas de los hombres juzgados apuntan a las debilidades presuntas del procedimiento que llevó a sentarlos en el banquillo. Objetan a la fiscal Nora Marull en tanto la acusan de interrogar a los imputados sugiriendo las respuestas a fin de reforzar las ideas de culpabilidad. También el abogado Carlos Varela, que representa a Quemado Rodríguez, le atribuyó haber manipulado a testigos para robustecer incriminaciones.
Aquí la fiscalía y las querellas remarcan su contrariedad en tanto el tribunal de jueces mandó investigar tal cosa sin que Varela hubiera mostrado en el debate oral indicios siquiera que avalaran su denuncia de que se adiestraron testigos ni realizado una denuncia formal en ese sentido.
El debate abarca jornadas muy largas, suele terminar cerca de las 22, y se evidencia una situación de desorganización, con discusiones de incidentes que paralizan la toma de testimonios por largo tiempo.
Lo destacado. Los juzgados como coautores de homicidio calificado son Sergio "Quemado" Rodríguez, Daniel "Teletubi" Delgado y Brian "Pescadito" Sprío. En tanto a Mauricio Palavecino se lo acusa de partícipe necesario por el hecho de haber trasladado en una Renault Kangoo blanca a los tres señalados y luego asegurado la huida en el mismo vehículo. En las audiencias ya completadas esto fue de lo más relevante para la acusación:
• Las pericias balísticas de tres expedientes distintos determinan en que armas secuestradas y presentadas en el estrado son o estuvieron cerca de actores que están siendo juzgados. Una de las vainas que quedó dentro del auto de Maximiliano Quemadito Rodríguez, cuyo ataque desencadenó como venganza la masacre, es semejante a otra levantada en la canchita donde fue el triple crimen. También se incorporó como prueba la ametralladora con la que se presume se concretó la matanza. También se añadió un arma 9 milímetros secuestrada en una casa donde estaba Gerardo Mansilla, presente en la escena del crimen pero no juzgado aquí porque al momento del hecho era menor de edad. Con esa arma se hicieron disparos en la canchita donde murieron Jere, Patom y Mono. Los trabajos que demuestran que las armas secuestradas se utilizaron en el triple homicidio fueron concretados por Colombo
• Varios testigos tuvieron desempeños contundentes contra los acusados. El más destacado fue Marcelo "Moki" Suárez, sobreviviente de la masacre que el jueves a la noche señaló "al de la chomba rosa", que era Sergio Rodríguez, como el hombre que utilizaba la ametralladora contra los jóvenes asesinados. La acusación fue inequívoca. Moki es primo de una de las víctimas. También fue importante la palabra de Sabrina Pascucci, una chica que al momento de la balacera estaba sentada junto a seis amigos en la puerta de una vivienda de Dorrego y Presidente Quintana. "Escuché como petardos, pero mientras mandaba mensajito por teléfono a un familiar me di cuenta que eran balazos, muchísimos, que no paraban". Una bala le rozó debajo del ojo y de la nariz. Ella señaló que vio a un hombre de la misma contextura del Quemado Rodríguez en el grupo agresor. Una chica llamada Verónica Jazmín vio a todos los que estaban dentro de la Kangoo y ahí lo ubicó a Mauricio Palavecino. El mismo había denunciado la acción de los otros tres acusado aunque situándose fuera de la acción. Ese señalamiento lo complica.
• Otro punto que consideran relevante los fiscales y abogados querellantes (representantes de las víctimas) son varias escuchas desplegadas en las audiencias. Una de ellas es una conversación que mantiene el Quemado Rodríguez que posibilitaron su ubicación en Santa Elena (Entre Ríos) y su detención. En esos contenidos Rodríguez dice que a propósito de lo ocurrido (el triple crimen) tiene "todo armadito" como versión defensiva. Supuestamente habla con Mauricio Palavecino. Las defensas objetan que esas voces sean las de sus clientes. Para los fiscales esas escuchas equivalen a una confesión.
El vínculo entre los juzgados y Los Monos
Al iniciar su alegato el miércoles pasado la fiscal Nora Marull adelantó que existía abundante evidencia de los vínculos de los acusados con temas de drogas. Dijo tener pruebas para demostrar que los acusados fueron autores materiales de la balacera, les asignó un "comportamiento mafioso" y vinculó a la banda narcocriminal de Los Monos.
Varios portales difundieron una foto en la que se ve en una fiesta en un salón de fiestas de La Florida, en un cumpleaños de 15 de una hermana de Claudio Pájaro Cantero, a Daniel "Teletubi" Delgado, que está acusado de coautor del triple crimen de Villa Moreno. En la foto se ve a Ariel Máximo Guille Cantero y a Maximiliano "Quemadito" Rodríguez, cuyo intento de asesinato fue el disparador de la matanza de la canchita de Presidente Quintana y Dorrego, en apariencia por "Quemado", el padre de Maximiliano.
"El caso está directamente ligado a la venta de drogas, la lucha por el territorio, los bunkers y la recaudación", dijo la fiscal y señaló que los acusados "trabajaban para los Cantero".
Fuente:AgenciaFe



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