A todos los compañeros.
Humberto Pedregosa, "Gerardo", más conocido como "El Comandante", se nos fue el pasado viernes 19 de diciembre. Pero su historia no puede perderse, debe ser recordada, por su entrega, por su coherencia, por su consecuencia, como un ejemplo para los que siguen.
Obrero de la construcción, desde joven participó de las luchas populares en su Tucumán natal. Los años sesenta lo vieron formar parte del MLN, recordado como "MaLeNa", Movimiento de Liberación Nacional, que se reivindicaba marxista-leninista.
El desmantelamiento de la industria azucarera por parte de la dictadura de Onganía, el impacto sobre los obreros de los ingenios, los peones de la zafra, los cañeros y los sectores trabajadores y humildes de su provincia, lo enfrentaron a la dura realidad de la violencia, la marginación social y la represión. No se veía otra respuesta más que la acción directa y el uso de la fuerza como medio de resistencia y búsqueda de transformación social. Al calor de esa lucha se templó la alianza obrera-campesina-estudiantil en Tucumán.
En 1968 se incorporó al PRT, trabajando en el frente de masas, afectado al aparato de propaganda. Sostuvo con firmeza la idea de la construcción de un ejército popular de masas, y es en 1970, desde el CC, uno de los impulsores de la formación del ERP.
Detenido por los militares, permaneció en prisión hasta la amnistía del 25 de mayo de 1973, al asumir Cámpora.
En Argentina mantuvo estrechos lazos con sectores sociales, fuerzas políticas y organizaciones armadas. A nivel latinoamericano le cupo un papel en los contactos realizados para la formación de la Junta Coordinadora Revolucionaria, integrada por el MIR chileno, el ELN boliviano, Tupamaros uruguayos y PRT-ERP argentino.
Integrante del Estado Mayor de la guerrilla rural, preparaba a fines del 75, en Tucumán, un frente rural.
En febrero del 76 desaparece su compañera, Tina Carrizo y en marzo su hermano Manuel.
Refugiado en España desde 1978 a 1984, trabaja en los comités de solidaridad argentinos en el exilio y en el apoyo al proceso salvadoreño, que seguía muy de cerca.
Hasta no hace mucho siguió vinculado a organizaciones sociales, vecinales, barriales, en la defensa de sus justos reclamos.
Apenas llegué a conocerlo, nos vimos sólo en dos ocasiones, recientemente. Pero aún en sus disminuidas condiciones físicas mostraba su carácter indomable, su fortaleza ideológica, sus firmes convicciones, que había mantenido toda la vida. Trasuntaba una impronta potente, bravía, sólo atemperada, aunque potenciada a la vez, por la experiencia y la reflexión que traen los años. Su figura y su presencia protectoras, casi patriarcales, pero a la vez convocantes, estimulaban a la acción, al análisis y la movilización. Era uno de los más fogueados y convencidos, uno de los últimos combatientes Guevaristas.
Seguía ardiendo en él, pese a las adversidades, al cambio de contexto y a su malograda salud, la llama revolucionaria.
Levantemos la copa en su memoria por los aportes que realizó, por el legado que nos deja.
¡¡¡SALUD COMPAÑERO "COMANDANTE"!!!.
¡¡¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!
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