29-12-2014
Lesa humanidad
Crónica de la última audiencia
Histórica sentencia en Monte Peloni: "La Justicia no llegó tarde: llegó"
Lesa humanidad
Crónica de la última audiencia
Histórica sentencia en Monte Peloni: "La Justicia no llegó tarde: llegó"
Después de 37 años de lucha, los sobrevivientes del centro clandestino que funcionó en Olavarría celebraron un día de victoria: tres represores fueron condenados a prisión perpetua, y otro a ocho años de prisión. A Ignacio Aníbal Verdura, el mandamás de la zona, se le revocó el arresto domiciliario y será trasladado al hospital de Ezeiza.
Sol Vazquez
Lo importante para Araceli, para Silvia -la viuda de Maccarini (desaparecido)-, para Pura -la madre de Rubén Villeres- que llegó con el pañuelo blanco y caminando muy despacio del brazo de su nieto Juan Pablo -huérfanos desde los seis años-; para los sobrevivientes Carmelo Vinci y Carlos Fernández, para su hermana la Tata, y para las decenas de familiares y sobrevivientes que llenaron la sala de la Universidad Nacional del Centro, era que por fin, después de 37 años, el Tribunal Oral Federal 1 de Mar del Plata condenaba a los cuatro acusados por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención Monte Peloni.

Verdura, Grosse, Ferreyra y Leites escucharon las penas cabizbajos, uno al lado del otro y fuertemente custodiados por policías con escudos antidisturbios. Seguían con los mismos trajes impecables con los que acudieron a cada audiencia, pero ya no quedaba en ellos el gesto erguido y desafiante con que se sentaron el primer día del juicio, cuatro meses atrás.
Hoy por la mañana Ferreyra había pedido no presenciar la lectura de la sentencia alegando que necesitaba regresar al Hospital de Olavarría por su condición de salud. Pero el tribunal no le concedió ese privilegio: “Mirala a Pura, con más de 90 años, pesa 34 kilos, está enferma y vino a escuchar la sentencia”, decía la hija de Araceli. En cambio Araceli -la “guardiana de la memoria”, como le llaman por vivir dentro del mismo predio donde la torturaron y la mantuvieron secuestrada- creía que hubiera sido mejor que Ferreyra se fuera al hospital.
“Llevó años pero llegó. La primera vez que declaré fue en el Juicio a las Juntas. Hoy siento que por fin se hizo Justicia, y que se reconoció que a los compañeros que están desaparecidos, los mataron”, dijo Araceli, entre lágrimas y abrazos largos. Fue un juicio atípico: muchos de los sobrevivientes son amigos entre sí. Han pasado estos 37 años reuniéndose para lograr justicia y también, cruzándose en la panadería y en la carnicería con sus secuestradores.

Algunos de sus compañeros no llegaron vivos a escuchar la sentencia. “Hoy faltan varios compañeros que estuvieron con nosotros luchando, como Mario Méndez (autor del valioso Informe de la Memoria de Olavarría) o Cassano. Pero todos ellos están hoy acá. Llevó 37 años, hoy es un día de justicia. La justicia no llegó tarde, llegó. Los que cometieron estos delitos hoy están presos”, dijo a Infojus Noticias Carlos Genson, sobreviviente.
La Tata Fernández y su hermano Osvaldo Roberto Cacho Fernández se abrazaban bajo las 35 mil flores que cubrían las paredes de la facultad. Estaban hechas de papeles de colores y habían llegado desde todo el país para recordar a las víctimas de la dictadura. “Es mucho el dolor, la condena no basta, hay muchos que todavía falta juzgar. Pero creo que mi hermano Oscarcito debe andar contento allí donde esté”, decía la Tata.
Además de las perpetuas, otra línea de la sentencia infundía alegría entre los presentes: el tribunal había decidido revocar la prisión domiciliaria de Verdura y ordenar su “inmediato traslado” al hospital de Ezeiza. Lo hizo por entender que estaba amenazando el proceso y la continuidad del siguiente tramo del juicio, Monte Peloni 2. Consideró que “las amenazas que se han vertido en este juicio han tenido como objetivo intimidar a testigos y colaboradores”. A todos los imputados, además, la sentencia les quitó las jubilaciones y pensiones.

“Verdura va adonde tenía que estar desde el primer momento”, dijo César Sivo, abogado querellante que representa a más de 20 víctimas en Monte Peloni. “Argentina es el único país del mundo donde los condenados por delitos de lesa humanidad tienen arresto domiciliario. Llega a juicio a los 82 años porque durante mucho tiempo se demoraron estos procesos judiciales. Lo importante no es la edad que tiene, sino lo que hizo”.
Respecto de la condena de Leites, la más baja, entendió que “parece que deja un sabor agridulce, pero en la segunda parte del juicio, donde está imputado en un homicidio, seguramente le corresponderá una condena más intensa. Los procesos avanzan espasmódicamente. Hemos logrado mucho”.
“No pido clemencia”
La jornada había empezado a las once y veinte de la mañana, en medio del calor agobiante y con la sala repleta. Hacía tiempo que no se veía a los cuatro acusados presentes.
Consultado sobre si iba a hacer uso de las últimas palabras, el exmilitar que en democracia supo ser funcionario municipal de Olavarría dijo que sí, iba a decir algo. Pasó al frente y leyó un papel escrito a máquina.
“No voy a pedir clemencia, porque es lo que piden los culpables. Pido verdad y justicia”, fue la primera frase que dijo el Pájaro, con voz temblorosa, ni bien se sentó frente al tribunal. Vestido de traje y corbata, con anteojos para ver de cerca, leyó su descargo y pregonó su inocencia. “Estoy ilegalmente privado de mi libertad en una causa basada en falsos testimonios”. Además, Ferreyra dijo: “El único remedio para sanar la triste herida de un triste y lejano pasado es la verdad”. Y apelando a sus creencias, pidió a Dios “que ilumine el camino a la hora de hacer justicia”.
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Olavarría despierta
Después del veredicto, cientos de personas celebraron al aire libre. En un rincón, 116 muñecas de papel maché, con pañuelos de colores y flores en las manos, recordaban a los nietos restituidos. De ellas colgaban textos y poemas: “De una punta a la otra de la verdad, voy a levantar tu nombre como si fuera mi brazo derecho”, decía una que recordaba las líneas de Paco Urondo en una instalación del grupo Parapetón.
En el parque de la Universidad Nacional del Centro, donde transcurrió el juicio, se había montado un escenario. Los sobrevivientes subieron, levantaron los brazos y fueron ovacionados. En cambio Silvia, la viuda de Maccarini, se quedó sentada en un banco, fumando un cigarrillo. Tenía la mirada perdida en el infinito, la mano apretada en la foto de su marido -un penitenciario que sigue desaparecido-, y murmuraba: “No tengo su cuerpo, pero tengo la constancia de que lo mataron. El primer día del año nuevo, voy a levantar mi copa con Justicia, por primera vez”.

Fuente:Infojus
29/12/2014
César Sivo ante la sentencia por Monte Peloni: "Esperamos perpetuas"
El abogado que representa a más de 20 víctimas en Monte Peloni, habló antes del veredicto. “Todos aquellos militares que decidieron adherir al plan sistemático fueron partícipes directos o indirectos de los secuestros, torturas y asesinatos”, dijo y también se refirió a la causa Monte Peloni II.
El abogado que representa a más de 20 víctimas en Monte Peloni, habló antes del veredicto. “Todos aquellos militares que decidieron adherir al plan sistemático fueron partícipes directos o indirectos de los secuestros, torturas y asesinatos”, dijo y también se refirió a la causa Monte Peloni II.

Cuatro ex militares fueron juzgados durante cuatro meses. Por la sala de audiencias pasaron decenas de testigos, muchos de ellos sobrevivientes al terrorismo de Estado.
“Esperamos tres perpetuas y una pena alta para Leites” dijo César Sivo, abogado que representa a las más de 20 víctimas a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.
Fiel a su estilo, Sivo se tomó una jornada completa para exponer en su alegato las responsabilidades que les caben a los cuatro imputados. Es que además de los argumentos que surgieron del debate, Sivo echó mano a la jurisprudencia acumulada a lo largo de estos años en los juicios por delitos de lesa humanidad y a todo el andamiaje documental que la propia dictadura cívico militar dejó como evidencia de su plan sistemático. Así. contextualizó históricamente el pedido de pena.
“Todos aquellos militares que decidieron adherir al plan sistemático fueron partícipes directos o indirectos de los secuestros, torturas y asesinatos” sostuvo Sivo antes de pedir perpetuas para el ex general Aníbal Ignacio Verdura y sus secuaces Walter “El Vikingo” Grosse y Omar “Pájaro” Ferreyra. Para el ex teniente primero Horacio Leites el pedido fue de 25 años de prisión.
Esa diferencia en el pedido de pena es algo que a Sivo le incomoda de este proceso. La división de la causa en lo que se conoce como Monte Peloni I y II y el juicio adelantado del primer fragmento hacen que algunos elementos de prueba no estén en juego como para involucrar a Leites. Y es en este sentido que hizo especial hincapié en la estructura de las cadenas de mandos y en cómo actuó la represión ilegal desde el aparato del Estado. “El tema es sencillo, quienes suscribieron el plan deben responder por los hechos del área en donde hicieron su trabajo sucio”, dijo a días de conocerse el veredicto del juicio que puso sobre la mesa los estragos de la dictadura cívico militar en Olavarría
“En lo que hace a las expectativas podría decir que esperamos tres perpetuas (Ferreyra, Grosse y Verdura) y una pena alta para Leites. En el caso del último ha quedado diluido en gran parte por la separación de los juicios. El tema es sencillo, quienes suscribieron el plan deben responder por los hechos del área en donde hicieron su trabajo sucio. Si uno mira la cantidad de evidencia reunida contra Leites en relación al secuestro, cautiverio, tortura, muerte y desaparición del cuerpo de José Alfredo 'Pepe' Pareja, no quedarían dudas de su intervención, de su responsabilidad y en este juicio también tendría una perpetua al menos por Maccarini y Fernández. De todos modos, estamos convencidos de que una pena tendrá”, analizó el letrado.
También opinó que “las audiencias se desarrollaron con normalidad, con público decreciente. Uno espera que cada juicio de estos, sean un ejercicio vivo de memoria y reflexión ciudadana. Aquí nos quedamos a medias”.
“Todo juicio por crímenes de lesa humanidad, aporta para reconstruir el pasado, entender el presente y proyectar el futuro. Quizás no con la intensidad que uno espera y pregona. Las cosas hay que verlas en su justa medida. De un letargo absoluto, de un silencio sepulcral, de tener un funcionario municipal durante bastante tiempo paseando su impunidad por Olavarría al juzgamiento; se puede decir que se ha avanzado muchísimo”, consideró Sivo.
Manifestó el abogado marplatense que “no han surgido nuevos elementos, ya que la mayoría ya está en análisis en los otros tramos. Sí se han hecho públicos algunos hechos, como la complicidad de los civiles. Las "fuerzas vivas" sonaron con insistencia, máxime cuando los secuestrados no habían padecido persecuciones de los servicios de inteligencia de policía, ni del Estado (DIPBA, SIDE) con anterioridad y las primeras tareas respecto a esto las hizo el grupo de Grosse. Eso marca que esa información solo se pudo obtener de los civiles cosa que además se advirtió en el peculiar consejo de guerra que padecieron varios de ellos”.
Fuente:LaVozdeTandil

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