4 de enero de 2015

OPINIÓN.

Opinión
Los derechos humanos como política de Estado
Los derechos humanos como política de Estado
El rumbo en torno de la política de derechos humanos que tomará el próximo gobierno comenzó a ser eje de debate central estos días.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue clara en su discurso en el Día Internacional de los Derechos Humanos: “Queremos que nos expliquen cuál es el proyecto (…)” que tiene cada precandidato a gobernar el país. Bienvenido es que los líderes de la derecha en la Argentina nos digan que lo que realmente quieren es la amnistía, la reconciliación, la Teoría de los Dos Demonios. Detrás de sus palabras, se esconde el fin máximo que buscan y que va más allá de las políticas de derechos humanos.

Las corporaciones gobernaron la Argentina durante años, democráticamente o a través de golpes de Estado, pero siempre avalándose en la impunidad.

A partir del 25 de mayo de 2003, en la Argentina se produjo un quiebre en ese pacto. Hoy nuestro país está recorriendo un camino hacia el fin de la impunidad. Una muestra de ello es que Alfredo Ignacio Astiz está condenado por delitos de lesa humanidad, pero también está condenado José Ángel Pedraza por el asesinato de Mariano Ferreyra. Y en relación con la complicidad de los grupos económicos con la última dictadura cívico-militar nos encontramos con Carlos Pedro Blaquier procesado y la verdadera historia de cómo se obtuvo Papel Prensa bajo amenaza y tortura.

En los ’90, los H.I.J.O.S. decíamos que la impunidad sólo genera más impunidad. Hoy, y después de haber recorrido un camino de lucha y resistencia junto a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, podemos decir que si algo puede vencer a la impunidad es la organización. El movimiento de derechos humanos ha demostrado durante todos estos años que la organización vence al tiempo. Y hoy militamos dentro de un proyecto nacional y popular que está conformado por millares de militantes en todo el país. Compañeras y compañeros organizados que no están dispuestos a bajar las banderas, ni a retroceder en las conquistas que hemos logrado en estos más de 10 años de kirchnerismo.

Derechos humanos para nosotros es la política de Memoria, Verdad y Justicia con los 576 genocidas condenados, con los 116 nietos restituidos a su verdadera identidad y los más de 20 Espacios para la Memoria creados en todo el país. Pero derechos humanos para nosotros también es tener una Asignación Universal por Hijo, un plan revolucionario de viviendas como el Pro.Cre.Ar., una ley de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género, la creación de más de seis millones de puestos de trabajo, la construcción de casi 2000 escuelas… La enumeración podría ser interminable. Todos esos son derechos humanos.

Todo eso significa una política de ampliación de derechos que no estamos dispuestos a negociar, como tampoco estamos dispuestos a volver a un país con impunidad.
No estamos dispuestos a retroceder ni un sólo paso atrás. Las políticas de Estado de derechos humanos en la Argentina llegaron para quedarse.
Fuente:MiradasalSur

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