13 de marzo de 2015

SAN JUAN: EL DÍA QUE EL JUEZ FEDERAL PARRA CONTÓ LA DESAPARICIÓN DE SU HERMANA.

El día que el Juez Federal Parra contó la desaparición de su hermana
'Carlos Parra: De perseguido por la dictadura a Juez Federal', es el nombre de la nota de la periodista Viviana Pastor publicada el 28 de diciembre del 2012 en Tiempo de San Juan.
miércoles, 11 de marzo de 2015
El día que el Juez Federal Parra contó la desaparición de su hermana
Conocé la historia completa en esta nota del 28 de diciembre. 
PERSONAJE
Carlos Parra: De perseguido por la dictadura a Juez Federal

Por primera vez el Presidente del Tribunal Oral Federal habló sobre su pasado peronista, contó la historia de su hermana asesinada por la dictadura y sobre su inhibición en el Juicio de Lesa Humanidad que se desarrolla en San Juan. También se jugó con declaraciones sobre el tema expropiaciones y recordó su primera gran causa como magistrado, el caso Torraga. Por Viviana Pastor.

"Tuve suerte, tuve suerte de que no me metieran preso”, repetía como una plegaria Carlos Parra. El ex militante de la Juventud Peronista y de Montoneros en los ‘70, no podía imaginar entonces que hoy podría contar su historia detrás de un antiguo escritorio de madera, con su impecable camisa a rayas, corbata haciendo juego y gemelos de plata con piedras negras. El Presidente del Tribunal Oral Federal, Subrogante en la Cámara de Apelaciones de Mendoza, contó detalles de su época de militancia que jamás había hecho públicos; y se desmoronó con la historia de su hermana, Irma Edith Parra, asesinada por la dictadura junto a su marido.

Parra es la antítesis de los jueces subidos al pedestal, acartonados e inaccesibles. El sigue siendo el mismo que se lustra los zapatos todos los sábados en la mañana en lo de Cáceres, sobre calle General Acha, donde suele tomar café con sus compañeros de antaño, los hermanos Gioja. Sigue siendo habitué del súper, donde no faltan los brindis con cerveza y amigos. Parra logra que el que está del otro lado se sienta a gusto y disfrute su charla.

Él fue el primer abogado de la familia. Sus padres, Diego Parra Pérez y María Alcira Yakin, eran empleados del correo. En el terremoto del ’44, su casa se vino abajo y la familia se fue a vivir a Jáchal, Carlos nació allá. Luego de unos años volvieron a la ciudad.

Don Diego Parra era un autodidacta, a los 13 años tuvo que dejar de estudiar para ayudar a su familia, sin embargo en sus escritos jamás se encontró un error de ortografía, contó su hijo, "porque siempre leyó y se instruyó solo”. Diego incursionó en política y llegó a ser Diputado radical en el ‘50 y Senador Nacional en el ‘58 por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), "mi casa siempre fue comité político”, dijo el juez, sin embargo Diego jamás intentó que sus hijos adopten sus ideas y sean radicales.  

"No elegí abogacía por una vocación muy arraigada, en aquella época uno terminaba el secundario y las opciones eran medicina o abogacía, algunos ingeniería. Por cuestiones personales la medicina no me gustaba, no me gusta ver sangre, así que me decidí por abogacía”, contó.

Fue precisamente en sus épocas de universitario cuando abrazó el peronismo. "De los 8 hermanos, a la política sólo nos dedicamos mi hermana y yo, pero no dentro el radicalismo sino en el peronismo. Papá nunca nos criticó nada, a él le parecía bien que nos dedicáramos a la política de cualquier color que sea y jamás nos hizo una crítica de ninguna naturaleza. Jamás trató de involucrarme con sus ideas, fue una persona amplia y jamás nos recriminó estar en otro partido”, señaló. 

Eran épocas en las que la política se hacía a través de células, "yo me juntaba todas las semanas con unas 6 ó 7 personas y sólo conocía a esas personas. Mi hermana, Irma Edith Parra, y mi cuñado, Jorge Martínez, que era cabeza de Montoneros, vivían con nosotros en la casa paterna, los dos fallecieron en la lucha. Por lo que sabemos fue en un enfrentamiento cerca de Rosario”, contó.
Cuando rememora la historia de su hermana es el único momento en el que Parra baja la cabeza y sus ojos se humedecen. Irma y Jorge estaban en la clandestinidad y sólo había esporádicos contactos  con Carlos o con su padre, que iban a Córdoba a verlos. El temor de la familia era por el niño de la pareja, Fernando Martínez Parra, les hicieron prometer que cuando vieran muy comprometida su situación personal, mandarían al niño, que tenía unos 5 años, a San Juan. El día que el niño llegó a la provincia, la familia supo que el final estaba cerca. "Si lo mandaban era porque estaba con miedo, mi hermana tenía temor de ser apresada. El niño fue criado por mi hermana mayor, hoy es Contador, vive acá y actúa en la agrupación HIJOS”, contó.

Las palabras le salieron con cierta dificultad cuando Parra recordó el destino de su hermana, "Perla” que era su nombre de militancia. "Nunca se nos comunicó nada. Mi padre fue a Rosario a averiguar pero ni lo atendieron. Pretendíamos que nos dijeran dónde estaba el cuerpo de mi hermana para traerlo, pero nunca lo pudimos conseguir, no nos dieron respuesta. No sabemos dónde está su cuerpo. De mi cuñado teníamos más información porque tenía un cargo importante en Montoneros y salió publicado en Clarín que en un operativo habían abatido a ‘guerrilleros’ como les decían”, dijo.

Para la familia fue un golpe terrible. "Fue muy doloroso, sobre todo para mi madre, mi padre entendía mejor, sabía lo que podía pasar. Todos pasamos situaciones difíciles. Por entonces yo era abogado y ejercía la profesión junto con César Gioja, nos allanaron el estudio y otras cosas más que no se las deseo a nadie. Nunca fui detenido, tuve mucha suerte porque con mi hermana y mi cuñado muertos… cayó tanta gente sin ningún motivo, sólo por figurar en una libreta de teléfono. Yo tenía razones para que me llevaran pero me malbuscaron”, refirió Parra.

Durante el gobierno de Eloy Camus, Parra fue designado en la Policía de la Provincia y allí hizo algunos amigos, ellos fueron los que le advirtieron que lo estaba buscando el Ejército. Dejó de trabajar, se fue de su casa y empezó a dormir en la casa de amigos. "En esa época le mandaba mensajes a mi señora, vivíamos en el edificio de calle Rawson y Cereceto y me paraba por la Falucho detrás de unos árboles, ella bajaba con mis hijos a jugar y yo los miraba de lejos, con eso me conformaba”, recordó el Juez.

Parra mencionó que había dos civiles que colaboraban con los militares, uno de ellos era Pablo Rodríguez, hoy reconocido empresario, y del otro no quiso dar el nombre porque ya falleció. Esto fue contado por César Gioja cuando le tocó declarar en el Juicio de Lesa Humanidad. Ellos interrogaron a Parra.

La situación se hizo insostenible, pero Parra no se quería ir de San Juan, decidió enfrentar la situación y habló con un cuñado suyo que era Juez de Menores quien lo acompañó a la boca del lobo: la Ex legislatura, que por entonces era ocupada para llevar detenidos políticos.

"Pablo Rodríguez me amenazaba, me decía que si no le decía lo que él quería que le dijera me mandaba adentro y yo no le acepté lo que decía porque no era verdad; yo no podía aceptar esa mentira, él me tenia aversión será porque en el ejercicio de la profesión tenía un juicio contra él. Yo no le acepté nada y les dije que me dejaran detenido pero que no le iba a admitir cosas que no son. El otro de los civiles que colaboraba con los militares estaba agradecido con mi cuñado porque le había dado en adopción un nene a un hijo de él. Yo zafo por la deuda que tenían con mi cuñado, por eso me largaron a mí, si no fuera por esa presencia de mi cuñado quedo detenido, fue por agradecimiento a él. Tuve mucha suerte, cayó tanta gente que no tenía nada que ver”, repitió. 
Este ‘blanqueo’, le permitió volver a su casa y a su trabajo, pero de política, nada. "Después sí, siempre tuve cerca del Justicialismo”, dijo.

Este pasado de Parra y su actual situación como Juez Federal, lo llevaron a inhibirse en el Juicio de Lesa Humanidad que se desarrolla desde hace un año en San Juan. "Me inhibí respondiendo más a la tranquilidad de los imputados que a la mía, porque si tuviera que participar del juicio, creéme que es cierto, no tendría ningún inconveniente, actuaría con total imparcialidad y si tuviera que absolver lo haría. Pero entiendo que las partes imputadas no lo  verían así, entonces, para evitar dilaciones, opté por inhibirme”, explicó. Tampoco tiene tiempo de seguirlos, ya que los lunes atiende sus deberes como juez en San Juan y de martes a jueves viaja a Mendoza donde es Subrogante.

Dos amores

Lo único que Parra tiene en la pared de su oficina es una distinción del club Sportivo Desamparados y al costado una foto con jugadores, también en el club. A sus 67 años, el Magistrado aseguró que después de su familia, su pasión es para Sportivo Desamparados, donde de joven jugó en las inferiores y donde fue presidente en varios periodos.  "Hoy el club está con problemas, tratando de solucionarlos pero no es fácil, dirigir un club es una tarea desgastante. Hoy los clubes son máquinas de triturar dirigentes, están un periodo y quieren volar, mantener una institución deportiva es difícil, las exigencias son mayores y no hay mucha ayuda del empresariado. Yo sigo colaborando permanente con ellos”. 

Pero su familia es su prioridad, su esposa, Norma Guerrero, sus cinco hijos y 6 nietas. Los tres mayores son abogados, la cuarta está a punto de recibirse de abogada y el quinto, "el descolgado”, tiene 18 años y estudia Ciencias Económicas. "Yo les decía ‘che dejen de estudiar Abogacía, alguno estudie Economía para que el día de mañana pongan un estudio jurídico-contable”, bromeó.
Fuente:TiempodeSanJuan

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