30 de abril de 2015

ANIVERSARIO DE LAS RONDAS DE MADRES DE PLAZA DE MAYO.

ANIVERSARIO
Madres de Plaza de Mayo: de "las locas" al reconocimiento que trasciende fronteras
30 de Abril de 2015
Las mujeres que el 30 de abril de 1977 salieron a la Plaza de Mayo para llevar su pedido desesperado ante la desaparición de sus hijos, jamás imaginarían que se convertirían en un fenómeno inédito en la historia de las luchas populares      

"En Argentina las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria", vislumbró el fallecido escritor Eduardo Galeano en "Utopías".



Empujadas por Azucena Villaflor de De Vincenti, las mujeres que irrumpieron en la vida pública hace 38 años, decidieron unirse en el dolor y llegar hasta la Casa de Gobierno para preguntarle a uno de los dueños de la vida de los argentinos, Jorge Rafael Videla, dónde estaban sus hijos secuestrados, después del inútil peregrinar por ministerios, iglesias, comisarías y juzgados.

Cuando nada estaba permitido, Azucena, Berta Braverman, Haydée Garcí­a Buelas, Marí­a Adela Gard de Antokoletz, Julia Gard, Marí­a Mercedes Gard y Cándida Gard, Delicia González, Pepa Garcí­a de Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin, Elida de Caimi, una joven que no dio su nombre, Marí­a Ponce de Bianco y Rosa Contreras, se encontraron aquel sábado sin saber que serían protagonistas de un fenómeno inédito en la historia contemporánea y que no serían recibidas.

Si bien ese fue el momento fundacional en el que sembraron el espíritu colectivo de su lucha, hacía más de dos años que padecían en soledad el despojo de sus hijos, cuando el terrorismo de Estado comenzaba a perseguir a científicos, sindicalistas, artistas, estudiantes y a todo militante de una Patria distinta.

"En Argentina las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria"

Eduardo Galeano A 38 años de aquel día en que dijeron 'basta' en la iglesia Stella Maris, donde se reunían con monseñor Emilio Gracelli esperando recibir información que más bien era utilizada para los represores, las mujeres atravesaron bastones, persecución, desprecio, secuestros y desapariciones, y aún hoy cada jueves dicen presente portando sus pañuelos blancos y su anciano andar.

En el camino quedaron Madres y Abuelas, unas porque el terrorismo de Estado las alcanzó también a ellas y otras por el inexorable paso del tiempo.

Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, fueron secuestradas de la iglesia de la Santa Cruz el 8 de diciembre de 1977 por un grupo de tareas de la Armada integrado por el represor Alfredo Astiz.

Dos días después, al conmemorarse el Día Internacional de los Derechos Humanos, De Vincenti fue secuestrada a pasos de su casa, cuando las Madres habían logrado que el diario La Nación publicara una solicitada con el nombre de sus hijos secuestrados.

 Sin embargo, todas ellas volvieron de las aguas y de las sombras, sufrieron el secuestro, las torturas, los "vuelos de la muerte" y los entierros como NN hasta que el Equipo Argentino de Antropología Forense reveló en 2005 su identidad, a pocos meses de cumplirse diez años de su confirmación oficial.


Del grupo de mujeres que comenzó a escribir la historia de las Madres de Plaza de Mayo, tres siguen de pie: Josefa "Pepa" de Noia, la primera en llegar a la Plaza de Mayo y sentarse en el banco junto al Monumento a Manuel Belgrano, cigarrillo en mano.
Mirta Acuña de Baravalle, quien carga con la doble tragedia de ser Madre y Abuela de Plaza de Mayo, de un nieto o nieta nacido en cautiverio, madre de Ana María, que el 29 de agosto de 1976, horas antes de ser secuestrada junto a su pareja por un grupo armado, habí­a sido felicitada por su obstetra por cómo iba su quinto mes de embarazo.

Haydeé Gastelu de Garcí­a Buela es madre de Horacio, estudiante de Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires y militante peronista, secuestrado con 21 años de edad, el 7 de agosto de 1976, y cuyos restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en 2001.

Libros, documentales, actos, series, y homenajes se multiplican cada año por todo el mundo en reconocimiento a la valentía y tenacidad de un pequeño grupo de madres que decidieron enfrentar a los dictadores y a cualquier fuerza que intentara apartarlas de la búsqueda de sus hijos detenidos desaparecidos con la enorme dignidad que transmiten las personas comunes.
Fuente:DERF
  



29 de Abril de 2015 
Aquel primer encuentro fue el 30 de abril de 1977 
La ronda de las Madres cumple hoy 38 años 
Habrá distintas actividades. Hebe encabezará un acto en la ex ESMA. Y la Línea Fundadora convocó al monumento a Belgrano. 

La ronda de las Madres cumple hoy 38 años Madres de Plaza de Mayo recordarán entre hoy y mañana la primera vez que se reunieron para marchar alrededor de la Pirámide de Mayo, 38 años atrás. 

Las dos agrupaciones conmemorarán aquel histórico primer encuentro del 30 de abril de 1977 con diferentes actos y actividades.

La Asociación Madres de Plaza de Mayo, encabezada por Hebe de Bonafini, realizará hoy a las 11 un acto en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), en la ex ESMA. 

En coincidencia con el séptimo aniversario de la llegada de las Madres a ese espacio, inaugurarán la biblioteca Hamlet Lima Quintana, en honor a un poeta fallecido, y un espacio dedicado a los niños que llevará el nombre del escritor fallecido Gustavo Roldán. Por la tarde, realizarán un acto en Tribunales donde presentarán una lista de jueces, fiscales y dirigentes sindicales que actuaron en la dictadura y entregarán el registro del 'juicio ético y político' a la Justicia cómplice que realizaron las Madres en 2010. 

Mañana, día del aniversario, instalará una radio abierta en la Plaza de Mayo que recibirá a las Madres para su marcha a las 15:30, y cerrarán con un recital en la puerta de la asociación, Hipólito Yrigoyen 1584, donde actuarán Víctor Heredia e Ignacio Copani.

Por otro lado, la Línea Fundadora de Madres también convocó a compartir la ronda durante el aniversario en la Plaza de Mayo.

"A 38 años del inicio de nuestro movimiento de Resistencia Pacífica”, comienza el comunicado emitido, que invita a compartir la ronda a las 15:30 en el monumento a Manuel Belgrano para recordar el primer encuentro en esa misma Plaza.

"Les pedimos que nos acompañen sin esgrimir banderas partidarias. No es un acto político, es un Hecho Social. Memoria. Verdad. Justicia", solicitaron. 

La agrupación presentará hoy el libro "Las viejas", que relata la historia de la organización en base a testimonios de sus protagonistas. Las Madres que dieron su testimonio estarán a las 16.:30 en la 41ª edición de la Feria Internacional del Libro, junto a Virginia Giannoni, coordinadora del libro, y Constanza Brunet, editora de Marea Editorial. 
Fuente:Infonews
Envío:AgnDDHH




La dura ternura
Demetrio Iramain
Hoy, las Madres de Plaza de Mayo cumplen 38 años de su primer encuentro político en esa Plaza que les dio el nombre. 
Una imagen poderosa, épica, que ya forma parte del imaginario de la resistencia popular mundial, lo resume todo: año 1977, agosto, plena dictadura cívico-militar argentina. Hace cuatro meses que las Madres marchan semanalmente, como pueden, en Plaza de Mayo. 

Ese día, el grupo de mujeres que todavía no usa su pañuelo blanco (recién lo empezarán a utilizar a partir de octubre, tras la procesión a la Basílica de Luján), es increpado por un pelotón policial, que las amenaza con sus armas largas. "Si no se van de aquí tengo que proceder", les dice el oficial a cargo del grupo. Las Madres ni lo miran. Los diez, doce, quince canas que componen el pelotón esperan, sedientos, la orden de actuar. Entonces, el oficial insiste: "Preparen". Las Madres, nada. "Apunten", grita enseguida, más fuerte, con tono enérgico. El pelotón apresta sus armas, y apunta. Las Madres no se quedan en silencio: "¡Fuego!", les gritan, seguras, convencidas. El pelotón queda en ridículo; el oficial a cargo no sabe qué decir; sus hombres bajan las armas.

Precisamente hoy, jueves 30 de abril de 2015, las Madres de Plaza de Mayo cumplen 38 años de su primer encuentro político en esa Plaza que les dio el nombre, que fue su primer cobijo, y a la que siguen regresando, cada jueves por la tarde. Hoy también. Pensar a las Madres de Plaza de Mayo implica volver siempre a aquella imagen del comienzo.

¿Cómo separar a las Madres, sus celebraciones, del gesto más vital que supieron entregarle a la clase trabajadora, quizás como mayor legado: luchar, ponerse serias, ajustarse con doble nudo el pañuelo blanco bajo el mentón, y señalar al enemigo con nombre y apellido, para enfrentarlo sin dobleces ni postergaciones de ocasión?

Entre las actividades de conmemoración por su aniversario, las Madres previeron otra, absolutamente provocadora y punzante: ir a la puerta de Tribunales, a entregar en mano un ejemplar de un cuadernillo, en el que son contadas las historias públicas de una veintena de jueces, fiscales y del movedizo (por su habilidad para la pirueta ideológica, el giro político y la traición) sindicalista Julio Piumato. Debido a la lluvia, la actividad prevista para ayer fue aplazada para los próximos días.

Esa claridad de las Madres sobre la necesidad de enfrentar al Partido Judicial no vino del cielo: es producto de su experiencia. Entre las Madres y la corporación de jueces y fiscales hay una cuestión personal.

"Y VISTOS: … RESULTA:… POR ELLO:…RESUELVO: 1º) RECHAZAR el recurso de 'Habeas Corpus' interpuesto CON COSTAS A LA RECURRENTE" (mayúsculas y subrayados respetan la grafía original). Así reza en una copia de uno de los miles y miles de hábeas corpus rechazados sin más trámite por la justicia de la dictadura, y que las Madres conservan, prolijos y bien guardados, en su archivo documental, junto al nombre del verdugo de saco y corbata que lo firmó.

"Con costas". Además de la burla de no investigar nada, de la cargada de preguntarles por teléfono a las autoridades militares si tenían en su poder a los "ausentados del hogar" –"¿Yo, señor? No, señor"; de dar por cerrada la acción judicial sin más trámite a pesar de las evidencias de las desapariciones masivas, de responder con la misma fórmula al planteo desesperado de las "recurrentes", la justicia argentina se tenía reservada una última bofetada para esas Madres: que paguen lo que no tenían.

Qué canalla la Justicia argentina, siempre tan quisquillosa ella. Tan circunspecta en sus cargos, sus formalidades, su apego a los modos y las normas. De 7:30 a 13:30, entrada por Talcahuano 550, traje y corbata, y si no, no. Con costas. Y si el que acudió a la Justicia no paga, intimación vía judicial. La madre de desaparecido que osó recurrir a un tribunal para averiguar dónde estaba su hijo secuestrado, a embargo de sus pocos bienes por el delito de preguntar, por la osadía de querer. Y sin embargo, en cuántos casos las Madres vendieron lo único que les quedaba para cumplir con el mandamiento y depositar en el Banco Nación lo exigido por los jueces de la dictadura. Porque las Madres no le deben nada a esa Justicia, ni un solo peso siquiera; es ese sistema judicial el que tiene un pasivo con ellas, que no mide en dinero y que las Madres, generosas y lúcidas como ellas solas, extienden a todo su pueblo y al gobierno nacional y popular.

El gran mérito político de las Madres es volver fértil la memoria, útil, dinámica y eficaz, no una pieza de museo, que permita leer por detrás de sus manifestaciones de superficie el fondo de la cuestión. Por ejemplo, la continuidad entre aquellos burócratas judiciales de ayer, tan culpables de los crímenes como los periodistas que los callaron, y estos jueces y fiscales golpistas de hoy, que esperan agazapados en sus altos puestos institucionales la oportunidad de frustrar el proyecto nacional.

Sin dudas, el Poder Judicial es por estas horas escenario de la mayor campaña golpista sufrida por la democracia argentina desde su recuperación. No habrá justicia democrática, ni legítima, ni bien considerada ante los ojos de su pueblo, hasta tanto sus hombres y mujeres, desde trabajadores hasta jueces de los más encumbrados tribunales de alzada no asuman el deber de transformarla drásticamente, para que deje de ser el último y más vigoroso enclave conservador de la institucionalidad democrática. A ellos principalmente interpelaron las Madres ayer, un día antes de su aniversario.

Ahora que tras tantos años de lucha empieza a cristalizar una apertura política en el país y el continente todo, ¿alguien cree que las Madres no harán lo imposible con tal de hacer que esa oportunidad histórica madure, prospere, profundice aún más? ¿Quién será el iluso de confiar que ellas no lograrán impedir que una derecha errante y vengadora, de atropellada, termine con los mayores logros de la década: fin de la impunidad, integración latinoamericana, condena oficial a la teoría de los Dos Demonios, planes asociativos entre el Estado y las organizaciones libres del pueblo, Ley de Medios, sostenidas políticas económicas de inclusión social, entre tantos otros?

Un saludable punto de no-retorno indica el preciso lugar desde el cual seguimos ascendiendo por el emocionante declive hacia el futuro de la Historia. Las Madres lo dejaron allí, ardiendo. Flamea. Alumbra y da calor. Ahora ya es un pueblo entero, diverso y múltiple, maduro y encantador, el que aprendió a gritar con ellas, desde ellas, "¡fuego!" Aquí no se rinde nadie. 




Una ronda sin fin hacia el futuro
Gustavo Cirelli
Cuando vimos que en Alemania un tribunal condenó a Oskar Gröning, el "contador de Auschwitz", a los 93 años, por su complicidad en 300 mil homicidios agravados, la imagen del criminal anciano con andador que vivió su vida con la muerte escondida debajo de la alfombra, durante siete décadas, recordamos que la impunidad no será eterna. 
Cuando vimos que en Alemania un tribunal condenó a Oskar Gröning, el "contador de Auschwitz", a los 93 años, por su complicidad en 300 mil homicidios agravados, la imagen del criminal anciano con andador que vivió su vida con la muerte escondida debajo de la alfombra, durante siete décadas, recordamos que la impunidad no será eterna.

Cuando días atrás leímos que el Colegio de Periodistas de Chile expulsó a Agustín Edwars, el dueño del poderoso grupo mediático El Mercurio, acusado de contribuir con el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, y sembró de muerte la tierra trasandina bajo las balas del pinochetismo, la misma certeza se impuso: la impunidad es finita. Edwards fue echado por el Tribunal de Ética por haber montado una "política editorial de desinformación", por cómplice del terrorismo de Estado. No existe el olvido.

Hoy se cumplen 38 años del primer encuentro de las Madres en su Plaza de Mayo –como bien lo recuerda Demetrio Iramain en la página 26–. Fue en abril de 1977, cuando la más absoluta oscuridad devoraba miles de vidas en este suelo. Coraje y dolor nunca le faltaron a las Madres, ese faro. A ninguna de ellas: Azucena, Mary y Esther, pioneras y desaparecidas. A las inconmensurables Hebe, Nora, Juanita, a Taty. A tantas. A todas.
Es en aquella lucha de las Madres, en sus casi cuatro décadas de infatigable ejemplo, donde se cimienta la política de Memoria, Verdad y Justicia, para alumbrar un futuro sin impunidad.

Hoy desde las páginas de los diarios de aquellos cómplices imprescriptibles del terrorismo de Estado, que montaron una "política editorial de desinformación" en la Argentina se atreven a dictarles clase de vida a las Madres. El mundo del revés.

Pero todo llega: el ejemplo de Madres es demasiado potente; su amor, imperecedero, empujará siempre a perseguir la verdad. Es sólo cuestión de tiempo. Lo sabe Gröning. Lo sabe Edwars. Que lo sepan todos. 
Fuente:Infonews





El tiempo pasa, ellas se van muriendo.
Madres de Plaza 25 de Mayo - Rosario

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