En la recorrida del que fuera uno de los centros de detención, tortura y exterminio de la última dictadura cívico-militar, Julián Domínguez estuvo acompañado por el General de Brigada, Julio Néstor Junco; por el Rector de la Universidad Nacional del Centro, Roberto Tassara; por la Coordinadora del Área de Derechos Humanos de la UNICEN, María Nazabal y por el Secretario General de la Universidad Barrial; Darío Méndez.
El pasado 27 de marzo se realizó la señalización del campo General Mariano Necochea, conocido como “La Huerta”, ubicado en la intersección de la Ruta Nacional 226 y camino a la Base Aérea Militar Tandil. Durante la dictadura cívico militar, este es Centro Clandestino era parte de la SubZona 12 a cargo del general Alfredo Saint-Jean y conformaba el circuito represivo junto con los centros clandestinos de detención de nuestra ciudad y la zona. Los responsables del funcionamiento de “La Huerta” eran el General Saint-Jean y el Coronel Edgardo Calvi, mientras que los responsables operativos eran el oficial de inteligencia Teniente Coronel Cordero y su jefe de seguridad Roque I. Pappalardo. Hasta el día de la fecha y de acuerdo a la información de la causa se tiene constancia que más de 35 personas estuvieron privadas ilegítimamente de su libertad.
Durante la recorrida las autoridades del Área de Derechos Humanos de la UNICEN y de la Universidad Barrial le acercaron a Domínguez un proyecto integral para construir un Sitio de Memoria. Dicho proyecto prevé que se cedan a la Universidad parte de las tierras donde funcionaba el Centro Clandestino y allí poder levantar un original sitio de Memoria que cuente con una verdadera Huerta Comunitaria, “resignificando ese espacio de tortura y muerte en otro que tenga que ver con la tierra y con la vida”. El proyecto cuenta con el aval de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

Al respecto, la responsable del Área de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Centro, María Nazabal destacó que “es un proyecto muy enriquecedor porque un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad, fácil de sojuzgar y sin posibilidades de sostener y defender su soberanía” y añadió que “la memoria no es un hecho consumado o estático sino una propuesta, una invitación, un desafió y creemos que la posibilidad de sembrar vida en este sitio permitiría materializar ese ejercicio constante de la memoria”
Nazabal indicó que se podría “trabajar este espacio fortaleciendo los vínculos de organización colectiva, los valores de la economía social y solidaria, la defensa del medio ambiente, el rescate de especies nativas” como así también la capacidad de “asumir emprendimientos productivos” y facilitar la “educación alimentaria, la comercialización en ferias y mercados alternativos y el rescate de especies, saberes y costumbres populares” todo con “una mirada inclusiva y que valora la diversidad desde la memoria de lo sucedido”.
Por su parte, el Secretario General de la Universidad Barrial, Darío Méndez, afirmó el compromiso de su institución con un proyecto “pensado para arrojar luz donde hubo tanta oscuridad y para hacer crecer vida donde hubo tanta muerte y dolor”.
En relación al rol de la Universidad Barrial, Méndez destacó que “en los últimos dos años hemos aumentado un 118% la cantidad de alumnos en nuestra Sede de la Universidad Barrial y también hemos multiplicado la oferta de talleres” y añadió que están “trabajando en cursos de capacitación y formación en oficios vinculados al trabajo con la tierra que nos permitirán articular con otros programas como el Pro Huerta, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación; el INTA y el Ministerio de Agricultura de Nación”
“En la Universidad Barrial tenemos, desde hace 4 años, la Feria Verde y Artesanal que realizamos en nuestra sede de Villa Aguirre” e indicó que el proyecto podría considerarse “parte de un mismo entramado” en donde “por un lado, intervienen emprendimientos tendientes a la autoproducción de alimentos con bases agroecológicas y por otro, el desarrollo de políticas públicas que favorecen la participación y organización de sectores vulnerables de la población birndándoles asistencia técnica e insumos y la posibilidad de comercializar sus excedentes en el marco de la economía social y solidaria”, concluyó Méndez.
Fuente:LaOpiniónTandil
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