Festejos 25 de Mayo
Tres miradas, una misma plaza histórica
Un historiador, un arquitecto y una socióloga. Distintas facetas de un espacio fundacional para la identidad argentina.
Tres miradas, una misma plaza histórica
Un historiador, un arquitecto y una socióloga. Distintas facetas de un espacio fundacional para la identidad argentina.

Tres miradas, una misma plaza histórica
ESPÍRITU LIBERTARIO Y REBELDE
Felipe Pigna, historiadorDe aquella plaza del 25 de mayo de 1810 quedó un espíritu de cambio frente a un modelo de pensamiento muy anacrónico, vinculado a la rémora española de lo inquisitorial. Evidentemente se planteó que había que cambiar cosas concretas, como el modelo patriarcal de construir pensamiento o la preocupación por los habitantes originarios.
El tema de la igualdad con los indígenas aparece en los escritos de Mariano Moreno, inspirado en el notable Victorián de Villava, quien escribía: “La causa de los ricos siempre tiene muchos abogados y la de los infelices apenas halla procuradores, el trabajo de las minas no es de interés público y aún siéndolo, no da derecho a explotar a los indios... los indios no son indolentes como se dice y aún siéndolo en sumo grado, no da derecho a su explotación.”
En el Himno Nacional, en la convocatoria de San Martín a sus paisanos guaraníes para incorporarse al cuerpo de Granaderos que estaba formando, en las políticas inclusivas de José Artigas y en las resoluciones de la Asamblea del Año XIII, hay intención de visibilizar a los pueblos originarios. Desde entonces nada sería igual. Aparecen claros intentos de ruptura. Podría decirse que la revolución triunfa parcialmente en el Alto Perú, donde Juan José Castelli sí concreta lo que soñaba Moreno para Buenos Aires, termina con la Inquisición, libera a mitayos yanaconas y esclavos y devuelve las tierras usurpadas a las comunidades originarias. Es inaceptable la idea de que nada cambió a partir de 1810.
La Plaza de Mayo fue lugar de convocatoria, de masacres, de reclamos, y de uno de los actos terroristas más grandes de la historia argentina, el bombardeo de junio de 1955.
En una parte importante del pueblo argentino hoy permanece cierto espíritu libertario, de rebeldía, de no aceptación de imposiciones. Cierta idea de patria. Es algo que resurgió fuertemente tras el 2001, cuando los argentinos tocamos fondo y hubo un sano despertar nacionalista. El nacionalismo era mala palabra, asociado a la dictadura. Desde ahí se puede apreciar un cambio, cierto espíritu de aquel de 1810, por ejemplo en recitales, donde volvió a aparecer la bandera argentina.
La fecha es hoy una celebración porque marca el inicio de un intento revolucionario. Es como un primer cumpleaños. La Argentina tiene dos aniversarios: el de la Revolución de Mayo y el de la Independencia, del 9 de julio. Sin dudas son fechas para festejar. Se da la aparición de los invisibles. Hay una presencia del pueblo cuando reclama que se concrete el cambio votado en el Cabildo Abierto. La invisibilización del pueblo en la historia oficial es notable.
Entre los más jóvenes hay registro de que en esta fecha pasó algo muy importante. La Plaza de Mayo fue lugar de convocatoria, de masacres, de reclamos, y de uno de los actos terroristas más grandes de la historia argentina, el bombardeo de junio de 1955, también planeado con la idea de invisibilizar y en este caso, premonitoriamente, hacer desaparecer a ese pueblo con violencia.
EL ESCENARIO DE LA VIDA
Rodolfo Livingston, arquitectoEl hábitat es el escenario de la vida. Los escenarios están tan pegados a las escenas que es imposible recordar un pasaje de nuestra infancia sin que la mente nos traiga la imagen del lugar donde ocurrió. Los arquitectos sabemos que cuando encaramos el proyecto de reforma de una casa, los padres empiezan contándonos su vida, incluyendo muchas veces –cuando se trata de la casa familiar– a sus padres y abuelos. Debemos escucharlos para entender los significados de los espacios, su historia, y no sólo las paredes.
Lo mismo ocurre con la vida social. En las ciudades existen lugares (cines de barrio, bares, esquinas, monumentos, árboles) que están localizados en la geografía urbana pero también –y eso es lo más profundo– en la memoria social. Respetarlos es respetarnos.
Son protagonistas de las letras de canciones inmortales en todos los pueblos del mundo, pero el tema no son los lugares, sino la vida. Los escenarios son el fondo. La percepción se compone de fondo y figura.
La soberanía nacional que lograron finalmente las Madres tiene el mismo significado que en la plaza de 1810.
La Plaza de Mayo fue escenario de fuertes acontecimientos sociales, terribles algunos y otros hermosos. El más extraordinario de todos y único en el mundo es la ronda de las Madres. Una audaz caminata en círculo burlaba el slogan de la dictadura: “Circule, señor, circule”. Las madres circulaban y circulan todos los jueves. Sus caminatas valientes y tenaces derrocaron el horror y nos abrieron el camino a la vida.
La soberanía nacional que lograron finalmente las Madres tiene el mismo significado que en la plaza de 1810.
Es la plaza que nos toca vivir. Es de ellas y gracias a ellas es de todos.
APAGAR TANTO FUEGO
Verónica Giordano, sociólogaLas conmemoraciones patrias son ocasiones propicias para pensar los problemas del pasado y del presente desde una perspectiva de larga duración que los englobe. Hoy, la conmemoración del 25 de Mayo de 1810 nos interpela desde múltiples tópicos. Tomemos uno: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego", es la celebérrima frase pronunciada por Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta de gobierno, a propósito de la muerte de su adversario político Mariano Moreno.
¿Por qué recordar la muerte de Moreno? ¿Por qué poner el foco en los términos de oposición: tanta agua, tanto fuego?
A fines de 1810, Moreno, secretario de la Primera Junta y expresión de la tendencia más radical de la Revolución de Mayo, fue desplazado y enviado en misión diplomática al Reino Unido. Nunca llegó a destino, pues en marzo de 1811 falleció en altamar, presuntamente envenenado. Era el principio del fin de la construcción de una alternativa de transformación profunda de las sociedades latinoamericanas, que había despuntado con las revoluciones de independencia y que fue muy pronto "ahogada".
En el fragor de las luchas revolucionarias surgieron otras expresiones de violencia, como la aplicada contra el adversario político, definido así como "enemigo" por la naturaleza misma de ese acto.
Sin duda la Revolución de Mayo en el Río de la Plata fue un hecho violento, como violenta fue la conquista. Pero no fue un hecho aislado. En el mismo 1810, hubo sucesivos estallidos revolucionarios en Caracas (abril), Buenos Aires (mayo), Bogotá (julio) y Santiago de Chile (septiembre). También en Nueva España, el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla llamó a campesinos indígenas a levantarse contra el virrey (septiembre).
Pero en el fragor de las luchas revolucionarias surgieron otras expresiones de violencia, como la aplicada contra el adversario político, definido así como "enemigo" por la naturaleza misma de ese acto. Recordemos al respecto la muerte de Moreno.
Como otros tantos rasgos del pasado, este se revela como recurrente en la historia reciente. A los proyectos libertarios de los años '60 se los sofocó con la pretendida persecución del "enemigo interno" a manos de gobiernos erigidos por golpes de Estado de militares en connivencia con el poder civil. En los años recientes, también ha habido formas más potabilizadas de negación violenta del otro, como los golpes de Estado de "palacio" contra gobiernos democráticos. Incluso, algunas de las expresiones "democráticas" de hoy, que dicen ponderar el diálogo, se erigen con consignas desestabilizadoras, como las de "impeachment" y "volta da ditadura" en el Brasil de Dilma Rousseff.
Conocer la historia y conocerla desde una perspectiva de larga duración nos ayuda a develar en el presente los agazapados vestigios del pasado, de culturas políticas autoritarias, de negación violenta del otro.
Fuente:Infonews
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