12 de junio de 2015

ROSARIO - DIFUSIÓN.

Los cambios en salud que propone Del Sel y Anita Martinez son un retroceso
Los equipos de salud del PRO "lo integran personas que han promovido políticas públicas de ajuste" no solo en los 90 sino también en la dictadura.
No son equipos nuevos sino gente que conocemos en el tema salud, son personas que han trabajado antes en el gobierno de Santa Fe y en la Municipalidad de Rosario. 
Estos son los asesores en materia de salud Del Sel y Anita Martinez.
Dr. Osvaldo Freddi: Funcionario civil de la dictadura
Director del HECA. Período 1979-1980. Durante su gestión decretó la “disponibilidad” de médicos y enfermeras, a los que consideraba “peligrosos” (les pagaban el salario, pero debían permanecer en su domicilio y con prohibición de acercarse al hospital).
Secretario de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario. Período 1980-1981. Junto a sus sucesores, se encargaron de destruir los archivos de la vieja Asistencia Pública y Maternidad Martín, que podrían colaborar en la restitución de chicos apropiados en la dictadura y conocer el destinos de muchos desaparecidos.
Dr. Jorge Galindez.  Funcionario Durante la gestión de Vernet y Reviglio.
Durante los años 1986-1990 dirigió diferentes Hospitales: Geriátrico, Provincial de Rosario y Escuela Eva Perón de Granadero Baigorria.
En esos años había que pasar por la ventanilla, pagar el bono de la cooperadora, mientras se enterraban medicamentos, piel porcina para implantes, insulina vencida. Fue aquel, uno de los mayores escándalos en la gestión de Reviglio. Como correspondía se abrió un expediente, y como suele suceder la causa prescribió.
En ese sentido lo que planteamos es que los trabajadores de salud, no queremos volver a los 90, ni al autoritarismo de la dictadura.
No queremos dar marcha atrás en muchas de las conquistas, sino todo lo contrario, queremos profundizar el rumbo;  que la salud de ser entendida como un derecho humano y no en un servicio de lucro.
La política que plantean es el neoliberalismo instalado en la salud, que oscila  entre estos dos andariveles, por un lado el estado que no actúa para que la gente no se enferme (previniendo), y por el otro extremo tampoco tiene una política pública para  responder  a  la curación de la enfermedad.
Lo que definen como el   cambio es pasar de una atención basada en el derecho, a  una atención  que responda a una lógica basada en las ganancias.
Sin duda, y cuando ciertos sectores no se preocupan de la salud pública hay que recordarle tres cosas:
Primero que luego de la crisis del 2001, cuando la gente sin trabajo no podía costearse la prepaga o perdió  la obra social acudió al hospital público, este tuvo que absorber una población que era mayormente de clase media porque perdieron el trabajo en la crisis.
El otro dato es que el recurso humano que atiende en la obra social o la prepaga se forma en el sistema público, y por lo tanto la calidad de formación en un hospital público degradado y abandonado es mucho peor. La señora y el señor que no les importa pues tienen una prepaga que sepan que el médico que los va a atender tendrá una formación mucho peor porque les tocará formarse en un sistema público destruido.
El tercer dato para los ciudadanos que no se preocupen por la destrucción salud pública es que cuando una persona tiene un accidente es trasladado por el SIES a un hospital público. Entonces aunque tenga la prepaga más cara, no recibirá la atención que necesitan.
El pueblo de Santa Fe tiene el derecho de saber quiénes integran “los equipos” del cambio y qué cambios proponen.
Porque la salud es un derecho humano y no un privilegio de las minorías.
TRABAJADORES DE LA SALUD POR LA MEMORIA

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