9 de julio de 2015

CÓRDOBA-MEGACAUSA LA PERLA: EL DÍA 239 SEGÚN LA PERIODISTA MARTA PLATÍA.

El juicio se suspende por vacaciones de invierno hasta el día 28 de julio y además, cuando terminó el juicio el día martes se quedaron jueces, querellantes y abogados defensores para decidir sobre testigos faltantes y posiblemente los alegatos comiencen en septiembre en la Megacausa en Córdoba. En diciembre serían 3 años desde que se inició. Saludos, Sara


De la periodista Marta Platía, Juicio Megacausa en Córdoba Día 239.
El proximo testigo es Carlos Jorge Kopp. Es el número 545.
Tiene 76 años. Es jubilado. Administraba un emprendimiento turístico en Carlos Paz.
Lo interroga la fiscal Virginia Miguel Carmona. ¿Qué conoce sobre el secuestro de seminaristas y de un sacerdote norteamericano Santiago Weeks?
-Yo soy de familia muy católica, de la comunión diaria. Nosotros vivíamos en Barrio Yofre, había una acercamiento con el noviciado del seminario y con los sacerdotes que daban misa. Yo viví poco tiempo ahí, pero cuando me casé iba a la casa de mi madre a comer y también íbamos a misa a Barrio Yofre.
El padre Weeks, que murió hace poco, sabía venir a casa. Se manejaba como los misioneros. De visitar, de mucha apertura. En ese tiempo era difícil que los sacerdotes tradicionalistas salieran a saludar y hablar con los vecinos o hacer chistes. Ellos eran allegados. También tenían un grupo de chicos a los que enseñaban a jugar el fútbol americano. Y la gente les tomaba cariño. 
Esa gente... cuando nos enteramos y nosotros medio al paso, de lo que había pasado... tuve inquietud... ahí me acordaba más... una vez que nos quitamos el velo de la represión... No es tanto lo que puedo aportar, pero mi madre con la relación que tenía, en la iglesia La Salette, yo me preocupé y le dije a mi mamá... y no sé porqué, un hombre que trabajaba en el ejército, o era policía, pero a ella le llega a mi madre, la resolución a la que había arribado el Tercer Cuerpo después de haber sido interrogados el sacerdote y los seminaristas. con esos interrogatorios que ellos utilizaban... Y bueno, cae eso en mis manos... 
-¿Le llega primero a su madre?
-Sí, creo que ella lo consigue primero... Y me pide reserva. Ahí era atroz lo que decía... Cuando leí ese original, me pareció que era una trivialidad. Se los condenaba injustamente. Ahí se decía que el grave mal de esta gente es que "ellos adoctrinaban a la gente con un conocimiento filosófico y social" y que habían encontrado libros rusos, que eran comunistas. Yo no lo tengo fresco ya. A mí me pareció que hayan leído a Marx, Lenin, es justo. Los que son abogados o sociólogos, tienen que leer esas cosas. Así que a mi criterio, era una cosa trivial. 
Yo declaré en la Conadep. Yo entregué documento a la Conadep que creó Alfonsín (levanta sus dos manos cuando dice el nombre del ex presidente). Y después declaré varias veces ante la justicia aquí.
Esto es todo lo que ha pasado conmigo. 
-¿Señor Kopp, si se le exhibiera ese documento lo reconocería?
El secretario del juzgado se lo muestra.
-Sí, a prima facie es una copia.
-Sí, ¿es el mismo? -le pregunta el juez Díaz Gavier.
-Yo no puedo leer muy bien...
Interviene la fiscal: ¿Y la firma es suya?
-Sí, es mi firma, sin duda. Y la aclaración abajo también.
Es coincidente con esto, con lo que acabo de decir.
-¿Se acuerda el año en que se sucedieron estos hechos de los secuestros?
-Sí, si me pongo a deducir... no puedo precisar... no fue tan al principio...
Eran como tres hojas, me parece...
-Sí, son tres hojas efectivamente -dice el juez.
-Cuándo lo recibió, dudó de dónde venía?
-El informe sería de un allegado a ese grupo donde trabajaba este militar...
Ahora pregunta la querellante Adriana Gentile.
-Alguna vez los vio a los seminaristas?
-Sé que eran jóvenes. Estaban en un seminario, pero no estaban todo el día adentro... iban a otros barrios y en las villas. Iban a trabajar y tenían un acercamiento a la gente más pobre. Y donde era justamente donde la represión iba a buscar, como hacía el padre Mujica. Ellos nunca debieron haber sido detenidos... No tenían una vida de convento... Eran personas que se dedicaban a la gente.
-Cuando ellos son secuestrados, quién queda en la iglesia?
-Me obliga a decir algo que yo quería pasar por alto. En ese tiempo, la Iglesia hacía muy poco de lo que debía hacer. Según mi criterio, no se olvide que estaba Monseñor Primatesta al frente y estaba bastante comprometido con la represión. Sí creo que la congregación de movió, y en estos secuestros intervino el gobierno de los Estados Unidos (Weeks era norteamericano) porque si no estarían todos desaparecidos.
Ahora pregunta el defensor Osvaldo Viola. 
-Usted trabajó en los laboratorios Bayer. ¿Alguno de sus compañeros de trabajo tuvo alguna relación con todo esto?
-No se tocaba mucho este tema. Ahí teníamos una especie de convención y no hablábamos de este tipo de cosas. 
-Señor presidente, para recordarle al testigo, le leo una anterior declaración: "recuerdo que tuve un compañero de trabajo en los laboratorios Bayer. Y se llamaba Blasco. Y su esposa Nené era la secretaria privada de (Cristino) Nicolaides.
-Nosotros por esa mujer tuvimos conocimientos... Nicolaides fue posterior. Todo esto estaba bajo la batuta de Menéndez. Esa señora, Nené de Blasco, era como secretaria privada del general Nicolaides... Y no lo encajo acá...
-Lee Viola: "No creo que esta mujer me haya dado el informe"
-No, yo debo haber declarado que me lo acercó mi hermano o mi madre.
No quisiera comprometerla para nada, pero esa chica, me hizo ver alguna resolución que pasaba por sus manos. Pero ella no fue...
-¿Y los diálogos con esa señora cuando fueron?
-Y, muchas veces. En Bayer trabajé unos 20 años... No sé cuánto estuvo Nicolaides acá...Ella, después de Nicolaides siguió trabajando. Y hasta se jubiló en el Tercer Cuerpo. Y después perdimos contacto cuando él se fue de Bayer. Ella cayó medio en desgracia cuando se fue Nicolaides...
Interviene la Fiscal que dice que no tiene pertinencia.
Viola dice que es porque no sabemos quién le dio el documento y no sabemos si el documento es original...
El juez le pregunta si fue esa mujer quien le dio el documento.
-No, definitivamente no fue ella.
-Y cuando fue a la Conadep, llevó fotocopia o un original?
-Yo creo seguro, pero no puedo jurar por la vida de mis hijos, que era un original, porque yo estaba seguro de que ellos iban a comprobar.
El testimonio ha terminado.
Envío:Sara Waitman

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