HORACIO VERBITSKY DECLARO EN EL JUICIO POR LOS CRIMENES COMETIDOS EN LA PERLA
La participación de la Iglesia
El periodista de Página/12 y presidente del CELS habló de la complicidad del cardenal Raúl Primatesta, la jerarquía eclesiástica y miembros de la Justicia en la apropiación de hijos de desaparecidos y otros delitos de lesa humanidad en Córdoba.
El periodista Horacio Verbitsky declaró ayer que la Casa Cuna de Córdoba reciclaba bebés apropiados por represores con la anuencia del fallecido cardenal Raúl Primatesta y que también en el juzgado federal de Adolfo Zamboni Ledesma estaban al tanto de esa práctica. Citado como testigo de contexto en el juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos en La Perla, La Ribera y otros centros clandestinos de la provincia, el presidente del CELS destacó además que la Iglesia Católica trasladó fuera del país a la monja que anotó el nacimiento del nieto de Sonia Torres, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo filial Córdoba, a quien calificó como “un ejemplo de lucha para todo el país”. “Es una práctica común de la Iglesia cuando se está por determinar su complicidad”, destacó.
El columnista de Página/12 declaró desde Buenos Aires por videoconferencia como testigo propuesto por la querella de la filial local de Abuelas de Plaza de Mayo. Verbitsky recordó que, como presidente del CELS, junto a la abogada ya fallecida María Elba Martínez y Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, presentaron las primeras denuncias sobre hijos apropiados de desaparecidos que pasaban por la Casa Cuna de Córdoba. Martínez había hecho “una investigación exhaustiva” y un juzgado ordenó allanar la Casa Cuna, donde se secuestró una “enorme cantidad de documentación que estaba escondida”, relató. “Debieron forzar unas puertas y tirar abajo una pared para llegar a esa documentación, que probaba la participación eclesiástica sobre la desaparición de esos niños nacidos en cautiverio”, añadió el periodista, autor de una minuciosa investigación sobre la historia política de la Iglesia Católica en la Argentina.
Verbitsky afirmó que la práctica de disponer arbitrariamente de los niños y niñas robados a detenidos-desaparecidos en la Casa Cuna, administrada por monjas, eran convalidadas por el cardenal Primatesta, por entonces arzobispo de Córdoba. Mencionó entonces el caso de la monja Monserrat Trigo, quien “tuvo que ver con el nieto de Sonia Torres, la presidenta de Abuelas Plaza Mayo Córdoba, un ejemplo de lucha para todo el país”, quien desde entonces busca al bebé concebido por su hija Silvia Parodi y por Daniel Orozco, ambos desaparecidos. Esa religiosa, recordó, “anotó el nacimiento” del nieto de Torres en una libreta que luego fue secuestrada “en ese procedimiento en la Casa Cuna”. Cuando la monja Trigo fue citada a declarar para que dijera el destino de Silvia Parodi y su hijo, la Iglesia Católica la trasladó fuera del país, “una práctica común de la Iglesia cuando se está por determinar su complicidad”, subrayó. Agregó que en el juzgado a cargo de Zamboni Ledesma “estaban enterados y tenían conocimiento de esa práctica” de apropiación de los bebés.
En otro tramo de su testimonio, el periodista se refirió a la complicidad del obispo Adolfo Servando Tortolo, quien fuera vicario castrense y confesor del dictador Jorge Rafael Videla. Verbitsky también aludió a la influencia que alcanzó en aquellos años la organización católica de ultraderecha francesa “Cité Catholique, que fue trasplantada a la Argentina” y que “tenía entre sus miembros a altos oficiales de la guerras de Indochina y Argelia”. Cuando en Francia se produjo un debate público sobre la tortura, el sacerdote a cargo la condenó, pero otros, “como monseñor (Georges) Grasset, llegaron a la Argentina” y obtuvieron “el apoyo de dos sucesivos presidentes de la Conferencia Episcopal Argentina, los obispos (Antonio) Caggiano y Tortolo”, quienes además fueron vicarios castrenses.
Fuente:Pagina12
El titular del CELS declaró como testigo de contexto en el juicio por La Perla
Verbitsky recordó la complicidad de la Iglesia de Córdoba con el robo de bebés
Verbitsky remarcó que la práctica de disponer de hijos apropiados de desaparecidos en la Casa Cuna, administrada por monjas, eran convalidadas por el entonces arzobispo de Córdoba, el cardenal Primatesta.
El periodista Horacio Verbitsky aseguró ayer en esta ciudad que la Casa Cuna de Córdoba (donde ahora funciona el Hospital Pediátrico del Niño Jesús) “reciclaba” durante la dictadura militar los bebés robados a las madres desaparecidas, y que esto se hacía con la la anuencia del ya fallecido cardenal Raúl Francisco Primatesta. Verbitsky hizo estas afirmaciones al declarar como testigo de contexto en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en La Perla, Campo de la Ribera y otros centros clandestinos de detención que funcionaron en Córdoba durante la última dictadura, proceso que se sustancia en el Tribunal Oral Federal Nº 1.
En su declaración testimonial, Verbitsky recordó que, como presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), junto a la abogada ya fallecida María Elba Martínez y Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, presentaron las primeras denuncias sobre hijos apropiados de desaparecidos que pasaban por la Casa Cuna de la ciudad de Córdoba.
El periodista declaró desde Buenos Aires por videoconferencia como testigo propuesto por la querella de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, cuya titular, Sonia Torres, busca al bebé concebido por su hija Silvina Parodi y Daniel Orozco, ambos detenidos-desaparecidos. Del mismo modo, la semana pasada había declarado la titular nacional de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
Verbitsky remarcó que la práctica de disponer de hijos apropiados de desaparecidos en la Casa Cuna, administrada por monjas, eran convalidadas por el entonces arzobispo de Córdoba, el cardenal Primatesta. En ese punto, recordó que la fallecida María Elba Martínez hizo una “investigación exhaustiva” y que un Juzgado ordenó allanar la Casa Cuna, donde se secuestró una “enorme cantidad de documentación que estaba escondida”.
“Debieron forzar unas puertas y tirar abajo una pared para llegar a esa documentación, que probaba la participación eclesiástica sobre la desaparición de esos niños nacidos en cautiverio”, añadió.
El nieto de Sonia
Verbistky citó además el caso de la monja Monserrat Trigo, también de la Casa Cuna, que “tuvo que ver con el nieto de Sonia Torres, la presidenta de Abuelas Plaza Mayo Córdoba, un ejemplo de lucha para todo el país”. Esa religiosa, según dijo, “anotó el nacimiento” del niño en una libreta que luego fue secuestrada “en ese procedimiento en la Casa Cuna”.
Cuando la monja Trigo fue citada a declarar para que dijera el destino de Silvina Parodi y su hijo, la Iglesia Católica la trasladó fuera del país, “una práctica común que tienen cuando se está por determinar su complicidad, la de la Iglesia”, subrayó el testigo.
En otro tramo de su testimonio, Verbitsky se refirió a la complicidad del obispo Adolfo Servando Tortolo, que fue vicario castrense y “confesor del dictador Jorge Rafael Videla”.
En este aspecto, el titular del Cels aludió a la influencia que alcanzó en aquellos años la organización católica de ultraderecha francesa “Cité Catholique, que fue trasplantada a la Argentina” y que “tenía entre sus miembros a altos oficiales de la guerras de Indochina y Argelia”.
Fuente:LaMañanaCdba.
En su declaración testimonial, Verbitsky recordó que, como presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), junto a la abogada ya fallecida María Elba Martínez y Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, presentaron las primeras denuncias sobre hijos apropiados de desaparecidos que pasaban por la Casa Cuna de la ciudad de Córdoba.
El periodista declaró desde Buenos Aires por videoconferencia como testigo propuesto por la querella de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, cuya titular, Sonia Torres, busca al bebé concebido por su hija Silvina Parodi y Daniel Orozco, ambos detenidos-desaparecidos. Del mismo modo, la semana pasada había declarado la titular nacional de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
Verbitsky remarcó que la práctica de disponer de hijos apropiados de desaparecidos en la Casa Cuna, administrada por monjas, eran convalidadas por el entonces arzobispo de Córdoba, el cardenal Primatesta. En ese punto, recordó que la fallecida María Elba Martínez hizo una “investigación exhaustiva” y que un Juzgado ordenó allanar la Casa Cuna, donde se secuestró una “enorme cantidad de documentación que estaba escondida”.
“Debieron forzar unas puertas y tirar abajo una pared para llegar a esa documentación, que probaba la participación eclesiástica sobre la desaparición de esos niños nacidos en cautiverio”, añadió.
El nieto de Sonia
Verbistky citó además el caso de la monja Monserrat Trigo, también de la Casa Cuna, que “tuvo que ver con el nieto de Sonia Torres, la presidenta de Abuelas Plaza Mayo Córdoba, un ejemplo de lucha para todo el país”. Esa religiosa, según dijo, “anotó el nacimiento” del niño en una libreta que luego fue secuestrada “en ese procedimiento en la Casa Cuna”.
Cuando la monja Trigo fue citada a declarar para que dijera el destino de Silvina Parodi y su hijo, la Iglesia Católica la trasladó fuera del país, “una práctica común que tienen cuando se está por determinar su complicidad, la de la Iglesia”, subrayó el testigo.
En otro tramo de su testimonio, Verbitsky se refirió a la complicidad del obispo Adolfo Servando Tortolo, que fue vicario castrense y “confesor del dictador Jorge Rafael Videla”.
En este aspecto, el titular del Cels aludió a la influencia que alcanzó en aquellos años la organización católica de ultraderecha francesa “Cité Catholique, que fue trasplantada a la Argentina” y que “tenía entre sus miembros a altos oficiales de la guerras de Indochina y Argelia”.
Fuente:LaMañanaCdba.



No hay comentarios:
Publicar un comentario