Un testimonio clave para investigar los delitos sexuales como crímenes de lesa humanidad
Pablo Roesler
13 de Agosto de 2015
Un ex detenido reconstruyó dos casos en el marco del juicio contra ocho ex marinos y prefectos que se instruye en La Plata.
"Fueron violadas arriba de un escritorio.Una se llamaba Maruca, las dos eran del Partido Comunista y también fueron picaneadas." El recuerdo de Jorge Alberto Arri, un trabajador de Propulsora Siderúrgica (hoy Siderar) secuestrado durante la dictadura, incorporó los delitos sexuales al juicio por secuestros, torturas y homicidios que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de La Plata sigue a ocho ex marinos y prefectos por crímenes de lesa humanidad cometidos contra trabajadores del cordón industrial de La Plata, Berisso y Ensenada. Otro testigo recordó que fue perseguido por la banda paramilitar Concentración Nacional Universitaria (CNU) antes del golpe y que dos de sus integrantes le confesaron los homicidios de tres compañeros suyos.
En una nueva audiencia del proceso de La Plata, Arri contó que fue secuestrado el 24 de marzo de 1976 y que pasó por varios centros clandestinos de la Armada y de Prefectura en Ensenada. Recordó que en el cuartel de caballería de la Policía Bonaerense de las calles 1 y 60, un centro donde eran llevados antes de ser trasladados como presos políticos la Unidad 9, sufrió simulacros de fusilamiento: "A la noche nos sacaban a fusilar, se divertían simulando fusilarnos", contó.
En la misma audiencia, Luis Nicasio Córdoba, un trabajador de Astilleros Río Santiago, contó que fue secuestrado el 24 de marzo, pero recordó que seis días antes del golpe de Estado Carlos “El Indio” Castillo y Claudio “Pipi” Pomares, ambos enjuiciados en otro proceso que se sigue a la CNU de La Plata, asesinaron a tres compañeros suyos: Fortunato Agustín Andreucci, Jorge Pedro Gutzo y José Luis Lucero, cuyos cuerpos fueron encontrados acribillados.
Córdoba contó que fue secuestrado en centros clandestinos y luego trasladado a la U9. Allí, se encontró con Castillo y Pomares, ambos presos por robo, quienes le confesaron el crimen de Gutzo. “Cuando introdujeron al grupo de la CNU en la Unidad 9, con Castillo y Pomares a la cabeza, me buscaban a mi para hablar y contaban que lo levantaron a Gutzo", recordó.
Y finalizó: "Y uno de ellos me muestra un reloj y dijo: 'Este es el reloj de Pedro Gutzo'. Cuando salgo en libertad una hija de él me dio los detalles de la denuncia por el asesinato de su padre, y entre las cosas que les habían robado estaba el reloj."
Tras ese testimonio, las querellas solicitaron que esa declaración se adjunte al expediente que investiga los crímenes de la CNU, que se encuentra elevado a juicio. También ayer declararon los trabajadores de Astilleros María del Carmen Miranda y Luis Eduardo Bloga, y de Propulsora Carlos Hugo Perdomo, ante el TOF 1.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:AgnDDHH
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