Abierto y archivado 20/junio/2011 – este trabajo,
fue publicado en PRIMERA EDICIÓN y distribuído por el S.E.C., integrante del
MOVIMIENTO MERCANTIL del INTERIOR, en el ámbito de sus gremios adheridos en la Pcia. de Bs.As. en el AÑO 2003
AL
S.E.C. CORRESPONDEN LOS DERECHOS DE AUTOR, LOS CUALES FUERON
CEDIDOSPARA SER DESTINADOS A LA
CREACIÓN DE LA BIBLIOTECA DEL GREMIO DE EMPLEADOS DE COMERCIO DE
DAIREAUX, PCIA. DE BS. AS. /// PARA
LA SIGUIENTE EDICIÓN – a la que se le incorporarán trabajos escritos en el
exilio y la militancia partidaria – ESTE ES MATERIAL En Ampliación, Corrección Final y
Para Imprenta.
Antonio Angel Coria
Con
la memoria siempre fresca,
construyamos
nuestra Historia
Prosas en la
militancia nacional y popular
De memoria,
algunas explicaciones previas([1])
Por
Antonio Angel Coria
La
oportunidad del 30º Aniversario de existencia de la Asociación
del Personal No Docente de la Universidad Nacional del Comahue, A.P.U.N.C.,
en su actividad celebratoria ha sumado el intento de bucear en los primeros
días de vida del gremio y dejarlo escrito. Como siempre en estos casos, se
buscaron personas, documentos internos del gremio, papelerío de índole diversa
en poder de particulares o archivos oficiales y periodísticos y se escucharon
no pocos protagonistas de distinto tipo transformados en las “voces que nos
llegan del pasado”, en la memoria siempre fresca con qué construir la historia.
Así partimos y así, para quienes no tenemos por salario el oficio de escribir,
antes bien, nos acucia el oficio de vivir, llegamos hasta acá. Sin dudas que
esto es muy poco, pero sin dudas respecto a los intereses del conjunto de los
trabajadores no docentes, con modestia podemos decir “dimos el primer paso”,
oficializamos nuestra acta de nacimiento.
Quienes
han sido los primeros albañiles de esta construcción mancomunada con profesores
y estudiantes – así fue en los comienzos – que hoy se llama Universidad
Nacional del Comahue, tiene a los no docentes como firme pilar de su
estructura. Sin dudas que podrán decir a los suyos y con orgullo, que pudieron;
construyeron toda una vida, desde el trabajo, como auxiliares de la enseñanza,
la investigación y la técnica, que ha trascendido más allá del plazo coyuntural
en que transcurre nuestro paso por este mundo.
El sentido de nuestras vidas
¿Qué
no fue gratis? ¡Claro que no! ¿Qué hubo alegrías? ¡Claro que sí! De lo primero,
habla una ausencia registrada en la lista que entre otros integran*
Mónica Morán (Secretaría de Acción Social), Panchito Rabi (Imprenta Central),
Juan Carlos Castillo (Secretaría de Extensión Universitaria), de cuya actividad
como trabajadores no docentes, curiosamente, poco, muy poco, figura en las
publicaciones oficiales de la Universidad Nacional del Comahue.
Víctimas
de los intereses que se opusieron al proyecto de justicia, independencia y
progreso soñado por los argentinos para nuestra Nación y nuestro Pueblo, que
frenó el golpe tiránico del 24 de marzo de 1976, estuvieron ellos entre los hacedores
primeros de nuestra Universidad. En medio del bullicio de los tiempos iniciales
de la universidad nacional en que las esperanzas se levantaban sobre
pensamientos, discusiones, acción política, no había líneas divisorias entre lo
gremial, lo juvenil, lo vecinalista o lo político. Junto a centenares de
obreros y políticos que querían “romper las tranqueras o saltar los alambrados”
de la opresión, entonces hasta los curas iban presos. La lista de desaparecidos
y asesinados por la tiranía de Onganía, Levingston y Lanusse a esa altura de la
historia, rondaba la, por ese entonces, inimaginable cifra de tres mil. Nadie
dejaba de “estar en algo”. Claustros, gremialismo y política, para los
universitarios, era un todo en ese inicio de la década en que se nacionaliza la Universidad de
Neuquén, provincial hasta que el decreto-ley 19.117 del 15 de julio de 1971,
emitido por el gobierno “de facto”, dispone la creación de la Universidad Nacional
del Comahue.
En
ese crisol, empieza a modelarse la idea de organizar el gremio. Las primeras
reuniones se hicieron en las desaparecidas instalaciones de la Facultad de Ingeniería,
cuando funcionaba en Challacó por el año de 1972. Los no docentes de la Facultad de Agrarias y
los de General Roca, en poco tiempo se habían convertido en socios de esta
historia. Juntos, decidieron tomar contacto con sus pares del asentamiento
central, en “las bardas”, pero allí, a las puertas del ingreso por Buenos Aires
al 1400, se encontraron con una alarma: los capataces de la tiranía militar (ya
era Lanusse el presidente de facto) les hicieron saber de los peligros que
deberían atravesar si osaban armar “alguna cuestión gremial”.
Sin parches ni
remiendos: ¡al fondo de las cosas!
¿Qué
había ocurrido? Una cuestión poco tratada y por ende poco difundida por los
estudiosos de nuestro pasado reciente – digamos anterior a 1970 – son las
luchas obreras de la época, que por lo general devenían políticas. En los tres
lustros anteriores, salvo las definiciones que rodearon el acuerdo
Perón-Frondizi en 1958 y las pautas programáticas de la U.C .R.I. que llevaron al ex
radical a la presidencia de la
República ese año, correspondió a las organizaciones obreras
la elaboración de programas revolucionarios y la convocatoria frentista popular
para enfrentar el modelo económico liberal, puesto en vigencia a la caída del
Peronismo, el 16 de septiembre de 1955, que con tanta certera contundencia
denunciara Arturo Jauretche en “El Plan Prebisch, retorno al coloniaje”([2]).
Era común en el discurso obrero sostener que “no se pueden levantar banderas
de remiendos al modelo; no se le pueden poner parches; hay que derrotarlo”.
Los programas de La Falda
(octubre de 1957); de Huerta Grande (1962); de la C.G .T. (20 de enero de 1965) y
de la C.G .T. de
los Argentinos (1º de Mayo de 1968) eran la línea que bajaba a las bases.
Fundamentalmente en los dos últimos, se hacen especificaciones muy concretas
del papel de la universidad y los universitarios, dentro de las que
correspondían a la situación estructural del País, que provocan una creciente
participación y suma de universitarios a la lucha política.
De
memoria, casi textual, después de casi treinta años, nos hemos encontrado con
que no docentes de esta Universidad Nacional del Comahue, que a los veinte
cursaban carreras universitarias, reproducen el mensaje de Raimundo Ongaro.
Leído el Primero de Mayo de 1968 al pueblo argentino y bautizado entonces como
el “Programa de la C.G .T.
de los Argentinos” – que algunos atribuyen erróneamente a un texto periodístico
de Rodolfo Walsh(*)
– nos fue actualizado que “... un intelectual que no comprende lo que pasa
en su tiempo y su país, es una contradicción andante; y el que, comprendiendo
no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de
su tierra”. Abrazando semejante convocatoria gremial, los universitarios de
Neuquén interrumpieron el letargo que caracterizaba la provincia a finales de
los ’60. Conflictos obreros en El Chocón, en la desaparecida fábrica de pilas
“Vidor” o la defensa del principio de que “la tierra es de quien la trabaja”
(Constitución Nacional de 1949) en el caso de la Colonia “María Elvira” en
las márgenes del Río Negro, jurisdicción de Cipolletti, encuentran eco en jóvenes
estudiantes y militantes obreros y barriales que ya le habían “tomado el
gustito” a las asambleas, a las movilizaciones, a mirarse en las calles cara a
cara con el poder cuando se reclamaba lo justo (no dejaba de repicar el alarido
“démosle la espalda” de Juan Carlos Castillo – trabajador no docente asesinado
por los tiranos en 1976 – cuando llegaba a Neuquén el dictador Levingston) o
había que defender elementales derechos constitucionales (titilaban en las
retinas los mensajes por la libertad de los compañeros, como aquel famoso de
“libertad a Jure” pintado en un tren de pasajeros hasta Plaza Constitución) en
los días de la lucha por la nacionalización de nuestra Universidad.
Es memoria, que los estudiantes
universitarios del Comahue multitudinariamente se organizaban y congregaban en la L.E .N., Línea Estudiantil Nacional). La organización
política de los gremios, vecinalistas y juveniles peronistas, en la Región integraban
estructuras que respondían a la
C.G .T.A (C.G.T de los Argentinos, que conducía Raimundo José
Ongaro) y al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Voceros
periodísticos de los mismos, eran el Periódico “C.G.T.” y “Cristianismo y
Revolución” respectivamente. Definida la comunidad universitaria en su
militancia política por el Peronismo, no resultó extraño que al asumir el
gobierno de Cámpora el 25 de Mayo de 1973, la Reconstrucción Nacional
en la U.N .C.
encontrara que esos mismos actores – estudiantes, profesores y trabajadores no
docentes – encararan la nueva empresa al amparo de la identidad política
sin manifestar, por el lado de profesores y no docentes, ninguna objeción de
tipo gremial. Todo era política. Y así comprobamos a lo largo de las horas de
entrevistas grabadas; en lo que hallamos en los archivos periodísticos y aún de
la propia Universidad, incluidos los del período del oscurantismo a los que
accedimos, para elaborar esta Memoria.
Queda,
como dijimos al comienzo, “lazo por desenrollar”, que seguramente será la
corrección y ampliación de la presente edición. No obstante, para quienes se
sientan convocados a conocer otros datos de nuestra historia, la del aporte de
los trabajadores no docentes en la construcción de la Universidad Nacional
del Comahue, puede recurrirse a la publicación oficial de la U.N .C. titulada “Una historia
de 25 años” (1997) o a un trabajo inédito aún, elaborado por José Echenique
(h), en preparación como tesis para recibir su título de Profesor de Historia
en nuestra Universidad.
[1] Introducción del
autor, al libro “De Memoria”, de la Asociación
del Personal No Docente de la Universidad Nacional del Comahue, A.P.U.N.C.,
en preparación, invierno de 2002, sobre historia del quehacer de los
trabajadores de la U.N .C
cuya edición dispuso el actual Secretario General del gremio, Compañero Oscar
O. Bustamante.
* Junto al nombre del no docente, figura el lugar de
trabajo que ocupaba.
[2] - De circulación clandestina, por las
razones que allí mismo explica Jauretche, su primera edición se publicó en
noviembre de 1955.
* Sobre el tema, v. pág. 60 de esta obra. (OJO DISEÑO e IMPRENTA:
CONTROLAR EN LA VERSIÓN
FINAL DE DISEÑO)
Envío:Antonio Coria
IEPPES
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