25 de octubre de 2015

CHILE.

“No existe el derecho a la vivienda en la constitución chilena, herencia de la dictadura de Pinochet”
Por Waldemar Sarli/Revista Venceremos/Resumen Latinoamericano / 20 de Octubre 2015.- 

Doris es la vocera del Movimiento de Pobladores Ukamau. Son miles, millones los chilenos que viven sumergidos en la peor pobreza, esa que todos los políticos prometen erradicar pero que no hacen más que acentuarla cada vez más. Doris y sus compañeros se plantan frente a los hambreadores del pueblo, en la calle, en los barrios y en donde sea necesaria la solidaridad entre luchadores.

Allí siempre está Ukamau. Doris nos resume un poco su historia y nos deja bien claro porque el poder popular empieza a asomar de a poco como una alternativa a los tradicionales políticos que voz en cuello gritan contra el salvajismo del mercado, contra la discriminación y la marginación, pero que cuando se sientan en la silla desde la cual manejan el país, dejan en la puerta de entrada a La Moneda sus discursos electorales y cuelgan el cuadro con la foto de Pinochet donde dijeron que pondrían la del pueblo.

 -Doris, ¿cómo nace el Movimiento de Pobladores Ukamau?
-Nace desde la necesidad urgente que tienen miles de familias en Chile por una vivienda. Por ejemplo, en la población Santiago, de la comuna de Estación Central, existen más de 400 familias que viven en condición de allegados, es decir, no tienen un lugar propio para vivir y desarrollarse adecuadamente.

Debido a esto, los allegados nos organizamos para obtener una vivienda, y en un primer momento, el fin era crear un comité de vivienda (requisito para la postulación colectiva a la vivienda en Chile).

Pasado el tiempo, por el mismo hecho de compartir situaciones de vida similares, nos dimos cuenta que teníamos bastantes más problemas, inquietudes y sueños compartidos, no sólo la vivienda, y comenzamos a debatir acerca de todas las necesidades que tenemos como pueblo, y nos dijimos:

Necesitamos más que un comité de vivienda, necesitamos una organización que nos permita luchar por nuestros derechos, por la vida buena. Así nace el movimiento de pobladores Ukamau, porque nos dimos cuenta que nuestra lucha era más grande que una casa.

Y así, los pocos que éramos al principio nos transformamos en cientos, y ahora con la extensión del movimiento a otras comunas e incluso regiones ¡Nos vamos haciendo miles! 

-En las poblaciones ¿cuál es la situación de la gente con respecto a la vivienda?
– En las poblaciones y barrios se naturaliza cada vez más el vivir de allegados, en condiciones precarias, con altos niveles de hacinamiento, que se mantienen ocultos.

Esta realidad la hemos vivido a lo largo de generaciones en los sectores populares, y no ha habido solución a pesar de los años. Y esto, es porque no existe el derecho a la vivienda en la constitución chilena, herencia de la dictadura de Pinochet.

No existe la mención a este derecho, y debido a esto, es que la política de vivienda en Chile es sólo una política de gobierno, no de Estado, cambiando cada vez que cambia el gobierno de turno. No existiendo el derecho a la vivienda, esta queda sólo en categoría de mercancía que puedes conseguir dependiendo de la cantidad de dinero que tengas.

Como lo dejó instaurado la dictadura, la vivienda es un bien de consumo, lo que no sería un problema si en Chile se pagarán los sueldos que corresponde a los trabajadores, pero como el propio modelo económico te empobrece, desde el año 78 los sectores de menos ingresos deben postular a un subsidio (política de focalización) para poder adquirir una casa o departamento.

Además, como la vivienda se concibe como mercancía y no como derecho colectivo, se ve a las familias como propietarios individuales y no se considera al conjunto de las familias como propietarios colectivos de un espacio habitacional urbano, por lo que la política de vivienda en Chile no apunta a la construcción de barrios, comunidad, si no, solo al conteo de las unidades de vivienda individuales construidas, desentendiendose el Estado de una política pública de construcción de ciudades inclusivas, por lo que muchos conjuntos habitacionales de vivienda social se han terminado convirtiendo en lugares de segregación y marginalización social.

-Coméntanos un poco acerca del proyecto en la ex Maestranza San Eugenio.
-Es un proyecto que se ha trabajado bajo la lógica de autogestión, fórmula que no se aplica como política hace más de 40 años en este país, con una participación de la organización en el 100% de su elaboración, desarrollo y construcción, dejando de lado el negociado inmobiliario que el Estado le asegura a las empresas privadas a través de la política habitacional.

Este proyecto se emplaza en el centro de Santiago, con la participación real de la comunidad en la resolución del cómo y dónde se quiere vivir, creando un espacio habitacional en la ciudad donde podemos construirnos como comunidad, y que ha obtenido más metros cuadrados para las viviendas –en comparación con la política oficial-, a través de un diseño arquitectónico que es la obra póstuma del gran premio nacional de arquitectura, Fernando Castillo Velasco, la que es continuada hoy por su hijo Cristian Castillo, junto a Emilio Becerra y Pamela González, profesionales con una vocación social y urbanística real, que se han puesto al servicio de la organización para llevar adelante este hermoso proyecto que dará solución a más de 400 familias.

Familias que han luchado para conseguir este avance, que es un triunfo para todas y todos quienes luchan por la recuperación de nuestros derechos.

– Como movimiento de pobladores, y viendo que sectores de la izquierda tradicional de Chile hoy están dentro de la Nueva Mayoría, ¿Cuáles son las herramientas que tienen para que su acción no se estanque y se transforme en una política asistencialista, ni sean absorbidos por el gobierno de turno , sino que sea un organización que construya poder popular?
-Como piedra angular para esto, es la formación social política de cada uno de nosotras, de esa manera ampliar nuestras visiones y conocimientos para asumir las tareas que desde la organización se plantean como desafíos.

Así nos transformamos en una organización democrática, no basado en la concepción de democracia que es la figura de una persona un voto, sino la concepción de participación y democracia real en que todos tengan la posibilidad y aprendan a verbalizar sus acuerdos y desacuerdos, teniendo el debate y la discusión presentes en cada instancia de decisión, fortaleciendo lo colectivo y el trabajo conjunto, donde podemos plantear todos nuestros puntos de vista.

Cuando se toma una decisión, ese proceso permite que seamos uno hacia afuera, independiente de los matices que se generan en torno a las deliberaciones. Esto mismo, además, va generando un cambio de percepción en nuestras compañeras y compañeros, acerca de su propio valor como personas.

Por ejemplo, los arquitectos ya no están allá en las alturas. Tienen el conocimiento profesional, técnico, que aprendemos a reconocer y valorar tremendamente, por sus años de estudio y experiencia, pero nos relacionamos con ellos como personas, como iguales. No los vemos como superiores, ni tampoco como mandados, que es la otra trampa en que el sistema te puede hacer caer.

Lo mismo ocurre con los funcionarios y autoridades públicas, que décadas de políticas clientelistas han puesto en un sitial por sobre los pobladores y a quienes se supone debemos halagar, reverenciar, no cuestionar, obedecer, porque o si no nos quitan beneficios.

Hemos logrado romper esa dependencia ideológica y ahora nos sentamos con ministros y jefes de servicio en una posición de respeto, si, pero también de igualdad. Y claro, ellos tienen el poder que les otorga su puesto, pero nosotros tenemos el poder que nos otorga nuestro número y nuestra unidad.

A ellos los respalda el poder del Estado, pero a nosotros, afortunadamente podemos decir, nos respalda el poder de la sociedad (por ejemplo, la solidaridad de los estudiantes, de sectores de trabajadores) Son cosas sutiles, pero para nosotros están en la base de lo que es un proceso de construcción de poder popular.

El desafío es replicar esta misma actitud en sectores como educación, como salud, frente al empresariado, frente a todas y cada una de las decisiones que nos afectan como comunidad.

Ahora, materialmente hablando si quieres, estos pequeños avances en la perspectiva de la construcción del poder popular se concretan en que la lucha del movimiento de pobladores Ukamau va a construir un trozo de la ciudad de Santiago.

-Teniendo en cuenta que son muchos los sectores que en Chile fueron históricamente excluidos y reprimidos (trabajadores, estudiantes, pueblo Mapuche, etc.), ¿cuál es el grado de coordinación que, como Ukamau, tienen con ellos e incluso con otros movimientos de pobladores?
-La historia de nuestro país está marcada por el empobrecimiento de nuestras comunidades, la mercantilización de nuestros derechos, la depredación de los recursos naturales, la criminalización y asesinato del pueblo Mapuche.

Como organización somos parte de las diversas instancias de colaboración, coordinación y lucha que se está dando en Chile, sabiendo que aquello que permitirá el avance del campo popular es la unidad programática en un espacio multisectorial, que logre contener cada una de las demandas que se tiene desde los espacios de construcción popular, abriendo espacio para discusión que nos permita avanzar en conjunto en las diversas esferas que nos da la lucha de clases, teniendo la claridad que existe un bloque en el poder que viene con una gran deslegitimación política, que debemos canalizar.

Se han logrado grandes avances, en torno a las demandas por la educación, temas medioambientales, vivienda, género, e incluso instalar la discusión acerca de asamblea constituyente, todo esto empujado por el movimiento social, en un primer momento parcelado. Ahora intentando hacerlo de manera conjunta. Ahí está Ukamau, participando y aportando a las luchas que se tienen en Chile, y también en el continente, porque nos reconocemos hermanos con los otros pueblos de Nuestra América.

– Por último, para finalizar, cuéntanos cómo ves el futuro de Ukamau y de la organización popular en general. Con una Nueva Mayoría que contiene al Partido Comunista y que a la vez sella el acuerdo del TPP (Trans Pacific-Partenership), ¿cuáles son las expectativas reales que tienen como movimiento de que el poder popular logre volver a asomar como una alternativa real a los distintos partidos que hasta ahora no han hecho más que condenar a la pobreza a millones de chilenos?
-En lo inmediato, y de lo simple a lo complejo, vemos que la construcción de nuestras viviendas y nuestro traslado, primero, serán la prueba incontrastable de los logros que las familias allegadas podemos obtener con nuestra organización, unidad y lucha, y serán un ejemplo para las cientos de familias que están creyendo en la forma en que venimos haciendo las cosas, en otras comunas de Santiago y del país, por lo que vemos al Ukamau fortalecido como movimiento.

Por lo mismo, creemos que como Movimiento de Pobladores UKAMAU, podemos hacer un humilde aporte en el fortalecimiento del movimiento de pobladores en Santiago y a nivel nacional. Por otro lado, ya durante los últimos dos años venimos coordinando con sectores estudiantiles y de trabajadores de sectores estratégicos, solidarizándonos mutuamente en nuestras luchas, y vemos que se comienzan a articular nuevos sectores de trabajadores, con una visión de clase por ejemplo, por lo que creemos que estamos en un proceso incipiente de confluencia entre los distintos sectores en lucha.

Ahora, es cierto que el bloque dominante está tratando de ordenarse, después del desfonde de la Concertación el 2009 y el golpe transversal de los casos de corrupción político-empresarial, y que se encuentra en plena ofensiva tratando de desmovilizar y criminalizar a los sectores movilizados, pero como ha quedado claro en todas y cada una de las reformas truchas que vienen impulsando, hoy no tienen la capacidad política de cooptar al conjunto del pueblo, y deberán limitarse a resguardar la “gobernabilidad” del capitalismo neoliberal a través de un gobierno de minorías.

Por el contrario, los sectores populares se encuentran en pleno proceso de articulación y confluencia, a pesar de la inercia remanente de la dispersión de las organizaciones sociales y el sectarismo aún presente en muchas formaciones políticas de izquierda, cuyas visiones pueden verse fortalecidas momentáneamente por los procesos electorales que vienen.

Sin embargo, el movimiento principal apunta a la convergencia de nuestras demandas en una plataforma nacional y la articulación de nuestras luchas sectoriales en lo que podría ser la semilla de una política común frente a los dueños del poder y la riqueza.
Envío:ResumenLatinoamericano

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