“Levín fue el autor intelectual de
la persecución a gremialistas”
El testigo Juan Manuel Crespo aseguró ayer que Marcos Jacobo Levín, dueño
de la empresa La Veloz del Norte, fue “el intelectual” que estuvo detrás de la
persecución a los gremialistas en la década del 70. Dijo que desde principios
de la década del 70 existía un grupo de “comisarios trasnochados” que
perseguían a los trabajadores a cambio de recompensas de parte de los
empresarios.
Por Elena Corvalan
Crespo trabajaba en la empresa de transporte urbano de pasajeros 20 de
Febrero. En 1973 ayudó a organizar los cuerpos de delegados gremiales y la
Unión Tranviarios Automotor (UTA), donde conoció a Víctor Manuel Cobos, que era
delegado gremial de La Veloz del Norte e integraba también la conducción de la
UTA.
A Levín se le imputa haber instigado la detención ilegal y las torturas a
Cobos en enero de 1977. Por este hecho están siendo juzgados también los
policías retirados Víctor Hugo Bocos, Enrique Cardozo y Víctor Hugo Almirón.
Crespo, que sorprendió presentándose como amigo del subcomisario Bocos,
recordó que tras la organización gremial los trabajadores comenzaron a reclamar
pagos por el corte de boletos y las horas extras adeudadas, además de otras
mejoras laborales; algunos empresarios debían tanto que saldaron sus cuentas
entregando empresas pequeñas a los trabajadores.
Como era de esperar, la patronal reaccionó: “Nos perseguían, nos hacían
meter presos (…). Ellos tenían esos comisarios (a los) que les gustaba hacer
desaparecer gente; se ponían a disposición de los empresarios” a cambio de
pasajes para sus familias, “y hasta para las muchachas”, y pagos de horas
extras. Entre estos funcionarios policiales mencionó a Mario Pachao, de la
Comisaría 2°, ya condenado por hechos de terrorismo de Estado. Fue por esos
años que conoció a Bocos, de quien dijo que reconoció ante él que le encantaba
torturar y aplicar “la picana moderada”.
Sobre Levín añadió que al principio “casi no aparecía” en la negociación
con los trabajadores: “lo hacía aparecer a Ale”,de la empresa Ale Hermanos. En
el mismo sentido aseguró que las chicas que querían trabajar como azafatas en
La Veloz sabían que tenían que someterse a abusos del empresario. “(A Levín) le
gustó siempre comprar, pagar, hacer callar”,concluyó.
Antes otro ex empleado de La Veloz, Aurelio Rada, contó que en enero de
1977 fue detenido y conducido a la Comisaría 4° en el automóvil Ford Falcon
celeste de la empresa, en el que también fue llevado detenido el trabajador
Oscar Núñez. En la sede policial, mientras Rada era sometido a una sesión de
picana, alguien consultó sobre la identidad de la víctima y cuando supo quién
era mandó parar: “Noo, dice Marcos que ese no tiene nada que ver”. Para el
testigo, no hay duda de que el tal Marcos era Marcos Levín.
A la noche, cuando fue liberado, Rada se encontró en la puerta de la
Comisaría con el jefe de personal de La Veloz, José Grueso. Tres días después
fue convocado a una reunión con este ejecutivo, Levín y el hermano del
empresario: “¡Sos un hijo de puta! ¡Vos sabés todo y no querés largar nada!”,
lo insultó el empresario. Rada se defendió y volvió al trabajo. Poco tiempo
después abandonó la empresa, aunque ayer dijo que no fue por temor.
La sentencia será recién en 2016
Contrariamente a lo que se esperaba, la sentencia en el juicio a Marcos
Levín se conocerá recién a finales de febrero de 2016. Así lo confirmó ayer el
presidente del Tribunal, Federico Díaz, ante una consulta del querellante David
Leiva.
La novedad causó desazón en los querellantes y militantes de derechos
humanos que siguen el debate cada lunes. Es que cuando se inició este debate,
en agosto pasado, se había estimado que el fallo se iba a conocer antes del fin
de este año. Las partes seguían confiadas en esa previsión, pero ayer la
secretaria Denise Blajen Bent informó que la audiencia continuará el 23 de este
mes y que el 21 de diciembre se hará una diligencia en el domicilio de una
testigo, que por razones de salud no puede asistir a la sala de audiencias. Un
tanto incrédulo, el querellante Martín Avila pidió que se revea esta fecha
porque no se entendía la demora: “Hay un calendario”, le respondió el
presidente del Tribunal y, tras la pregunta de Leiva, admitió que los alegatos
se pronunciarían en febrero venidero.
Envío:AgnDDHH
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