28 de marzo de 2016

EAAF: CIENCIA PARA LA MEMORIA, LA VERDAD y LA JUSTICIA.

Domingo 27.03.2016 
Equipo Argentino de Antropología Forense
La ciencia al servicio de la identidad
El Equipo Argentino de Antropología Forense lleva adelante, desde 1984, un trabajo fundamental: la identificación de víctimas de la dictadura militar. A 40 años del golpe, con más de 600 familias que recuperaron con nombre y apellido los restos de sus seres queridos, un repaso por la historia del grupo en la palabra de Miguel Nieva, uno de sus integrantes, para quien “se ha hecho bastante pero queda mucho por hacer”.

Foto: Archivo / Telam 
Nancy Balza
“Establecer la identidad, la causa y el modo de la muerte de las víctimas; identificar patrones de violaciones a los derechos humanos aplicando las ciencias forenses; restituir los restos de las víctimas a sus familiares y comunidades; y presentar los hallazgos y evidencias tanto a las instancias judiciales como a ámbitos de investigación correspondientes”. Ésos son los objetivos que se plantea el Equipo Argentino de Antropología Forense que, en nuestro país, logró devolver la identidad a más de 600 desaparecidos y que, desde su creación en 1984, ha llevado su experiencia a más de 30 países de todo el mundo.

Miguel Nieva integra el Equipo desde 2001 -aunque colabora desde mediados de los ‘90- y desde la oficina que la organización tiene en Rosario dialogó con El Litoral sobre el origen del Eaaf que ya dio los primeros pasos para la identificación de los restos de ex combatientes de Malvinas, sepultados como NN en el cementerio de Darwin.

—¿Cómo comenzaron este trabajo, que ya lleva más de 30 años en el país?
—El Equipo se origina como una reacción del trabajo que venía haciendo Abuelas de Plaza de Mayo. Cuando Abuelas pide la colaboración de la Academia Americana para el avance de las Ciencias, viene a la Argentina un equipo de científicos norteamericanos, entre ellos el antropólogo forense Clyde Snow, que se hizo cargo de las primeras exhumaciones de cuerpos NN que se empiezan a hacer en 1984.

Snow comienza a trabajar con un grupo de estudiantes. Y a través de ese trabajo es como se origina este grupo que en el ‘86 se consolida como una asociación civil y a partir de ahí empieza a trabajar en Argentina con los casos de la dictadura y más tarde recibe pedidos de colaboración de otros países. Este año se cumplen 32 de este equipo que ya ha trabajado en unos 50 países de todo el mundo.

—Trabajan en países donde el origen de los conflictos es diferente, ¿cuál es el denominador común del trabajo que hacen aquí y en el exterior? 
—Hacemos un trabajo científico y para que sea científico tiene que tener un método. Es una metodología aplicada a contextos de violencia extrema, que pueden devenir de diferentes razones: hemos trabajado en conflictos políticos, religiosos, guerras. Pero el método siempre es el mismo.

El trabajo que hacemos es el de identificar y determinar el modo y la causa de la muerte. Para eso, aplicamos un método científico que nos va llevando a recorrer un camino que básicamente es igual en todos los casos, con sus variables porque cada contexto es diferente. Pero el método científico siempre es el mismo como también lo es el respeto por los familiares y organismos con los que trabajamos.

—¿En qué momento empiezan a investigar?, ¿cuándo los convocan, cuándo tienen un dato? 
—Depende de muchas cosas; por ejemplo, del contexto donde estamos trabajando. En el contexto de la Argentina, vamos haciendo una investigación histórica y documental sin discriminar a nadie ni a nada.

Después, a raíz del contacto con la familia vemos si se avanza o no en el caso. A veces se reúne información sobre un caso, se habla con la familia para ver si está interesada, y si nos dice que no, no participamos. Respetamos mucho la decisión de la familia que es para quien trabajamos. Sí, lo hacemos cuando tenemos el pedido de familias que piden nuestra colaboración. Como nos está pasando ahora en México, con familias que se están acercando a nosotros por la situación que vive ese país en los últimos años y porque las instituciones del Estado han perdido credibilidad. Entonces, muchas familias necesitan tener una opinión más objetiva y recurren a nosotros.

—¿En qué lugares están trabajando ahora? 
—Desde hace varios años y a través de la Cancillería argentina estamos cooperando con Vietnam; además, trabajamos en varios países de Asia, en algunos países de África, en el Cáucaso y estamos desarrollando una tarea bastante importante en México donde tenemos proyectos muy grandes que nos llevaron a abrir una oficina en ese país. —¿Siguen abocados a la investigación por los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que están desaparecidos desde septiembre de 2014 o dieron por concluida esa etapa? —Seguimos trabajando y buscando a los estudiantes que todavía no aparecieron y lo que hacemos nosotros es tratar de encontrarlos.

Seguimos en la búsqueda, participando en la medida que podemos en las investigaciones y haciendo un plan de búsqueda que se está llevando a cabo. Estamos haciendo excavaciones en diferentes lugares y participando de los hallazgos alrededor de Iguala para tratar de corroborar si algunos de ellos pueden pertenecer a los estudiantes.

—En nuestro país, ¿a cuántas personas desaparecidas han logrado identificar en estos años? 
—No sé el número exacto pero son más de 600, seguro. O sea, más de 600 identidades recuperadas, de cuerpos que se han logrado identificar. Hasta el año 2007-2008, el trabajo tenía un ritmo, dadas las condiciones en que se desarrollaba y el acceso que teníamos a determinadas áreas de trabajo.

A partir de fines de 2007, cuando se puso en marcha el proyecto de Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas, pudimos crear nuestro propio laboratorio genético en la Argentina y articular con el gobierno esta campaña masiva de toma de muestras de sangre. Este paso nos permitió incrementar el número de identificaciones y por eso estamos en la cifra que mencionaba.

—En este momento, ¿están trabajando en búsquedas dentro del país? 
—En muchas zonas del país, llegué esta mañana (el viernes 18) de Corrientes y trabajamos también en Tucumán y en otros lugares con trabajos de excavaciones. Eso no se detiene, en la medida que tengamos las autorizaciones correspondientes para hacer el trabajo, hay muchas causas que siguen entrando así que hay muchas búsquedas.

 —¿Cuándo termina el trabajo del equipo, cuando puede identificar a la persona buscada por el familiar? 
—No termina con la identificación, con ese paso viene un montón de cosas más, que son parte de un proceso muy importante. En primer lugar, se hace la notificación a la familia que para nosotros es un paso muy importante, y después la restitución y el acompañamiento. Pero el trabajo termina cuando se cierra la causa judicial que está en trámite.

—¿Cuál es tu balance del trabajo que hicieron hasta ahora? 
—La reflexión es la misma de siempre: se ha hecho bastante pero todavía queda mucho por hacer. Se ha recuperado un número muy bajo en cuanto a la cantidad de personas que están desaparecidas y quedan muchas personas que seguir buscando. La conclusión siempre pasa por ahí, todavía falta hacer más.

 Acá, hubo una desaparición intencional y, al no tener la información de dónde se encuentran los cuerpos o dónde podrían estar, hace que la búsqueda sea muy complicada.

Miguel Nieva, junto a Mercedes Doretti, en Ayotzinapa (México), donde participan en la investigación por los 43 estudiantes desaparecidos en 2014. Foto: El Litoral

Datos 
El Eaaf. Integran el Equipo Argentino de Antropología Forense entre 50 y 60 personas distribuidas en todas las áreas: genética, investigación, laboratorio, administración, entre otras. Sedes.

Además de la oficina central en Buenos Aires, tiene sedes en Córdoba, Tucumán y Rosario. Fuera del país, en Nueva York, México y representante en Sudáfrica.

Para ver. 
Varios documentales se realizaron sobre el trabajo del Eaaf. Entre ellos: “Buscadores de identidades robadas” (2013), de Miguel Rodríguez Arias; “Tierra de Avellaneda” (1995), de Daniele Incalcaterra; “El último confín” (2004), de Pablo Ratto; “Tras los pasos de Antígona (2002), EAAF-Witness, y el más reciente “Ábaco 211” (2015), de Cristian Ferreira da Cámara.

En la web. 

En español: http://eaaf.typepad.com/eaaf__sp/. U-2-IMG_7049 [640X480] (2).jpg Excavaciones en un predio de Laguna Paiva, en 2013. Foto: Archivo El Litoral

Formar equipos 
—El Eaaf opera como modelo en otros países, para grupos similares.

—Uno de los objetivos del equipo es formar, en cada lugar donde nos toca trabajar, los recursos locales para que ellos mismos puedan hacer su propia investigación.

El Equipo Argentino fue el primero pero después se formaron otros en Perú, en Guatemala que son equipos amigos y participamos en el proyecto de la Iniciativa Latinoamericana para la identificación de personas desaparecidas.

La antropología forense o la investigación de casos de violación a los derechos humanos y crímenes masivos en el contexto en el que trabajamos nosotros se ha desarrollado mucho en los últimos años; hay muchas misiones de otros organismos como los tribunales especiales que creó Naciones Unidas o comisiones de investigación que llevan a que haya muchos profesionales que se dedican a esto y se hagan muchas investigaciones en el mundo.

La clave 
Banco de sangre
La Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas propone aumentar significativamente la identificación de los restos de personas desaparecidas por razones políticas.

Para lograr este objetivo se convoca a familiares de personas víctimas de desaparición forzada entre 1974 y 1983 a donar una muestra de sangre que será incorporada al Banco de Sangre de Familiares. Este Banco es el resultado de un convenio suscripto entre la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el Ministerio de Salud y el Eaaf. La información genética obtenida se utiliza exclusivamente con fines identificatorios. Todo el proceso es completamente gratuito.

Más información: 0800-3332334.

Proyecto Malvinas 
Uno de los proyectos en que se encuentra trabajando el Eaaf es la identificación de los restos de ex combatientes de Malvinas, sepultados como NN en el cementerio de Darwin. La iniciativa surgió con el pedido realizado hace algunos años por la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner al Comité Internacional de la Cruz Roja y ahora busca el camino para materializarse.

“Se podría decir que ya estamos trabajando con Malvinas, conformando el banco de sangre de los familiares de combatientes argentinos fallecidos en la guerra para tener toda la información y hacer la comparación que nos remitiría a la identificación”, explicó Miguel Nieva, integrante del Equipo.

—¿Cuándo comenzaría el trabajo de campo? 
—No sabemos, eso depende de las tratativas del gobierno argentino y el gobierno británico y se tiene que definir en conjunto. Tenemos que tener el aval del gobierno británico para ingresar a las Islas y hacer las exhumaciones. Es una cuestión que está fuera de nuestro alcance.
Fuente:ElLitoral



EAAF: ciencia para la memoria, verdad y justicia 
marzo 28 
El ingreso al predio donde funcionaba la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) es por la avenida Libertador al 8100, en el barrio porteño de Núñez.

A sólo cuatro cuadras de la General Paz, durante la última dictadura cívico-militar funcionó allí el mayor centro de tortura y exterminio que, desde 2004 se convirtió en el Espacio Memoria y Derechos Humanos albergando en su interior, en los edificios originales, centros culturales, sedes de organismos de derechos humanos y el Sitio de Memoria donde funcionó puntualmente el centro clandestino de detención y desaparición, entre otras.cuatro columnas

En el Pabellón Central (o edificio “Cuatro Columnas”) se desarrolla desde el 8 de marzo una muestra que narra la historia y las distintas acciones del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Esta organización, creada en 1984, se define “científica, no gubernamental y sin fines de lucro” y aplica técnicas de diferentes disciplinas científicas, en especial arqueología, antropología y genética, en la investigación y documentación científica de violaciones a los derechos humanos cometidas en diferentes partes del mundo.

Su nacimiento está ligado directamente a la necesidad de investigar la desaparición de personas cometidas por la última dictadura que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983.

De acuerdo a lo expresado en el recorrido por el hall central del edificio, desde 1984 hasta 2013, el EAAF ha identificado los restos de más de 580 desaparecidos.

De ese total pudieron restituirse a sus familiares los restos de 460 víctimas. El EAAF investigó y realizo exhumaciones de restos enterrados como NN en cementerios de todo el país, fundamentalmente, en la provincia de Buenos Aires.

También recuperó restos de personas enterradas clandestinamente en lugares fuera de cementerios, por ejemplo, en bases militares o instalaciones de la policía. Como indican en los paneles con información entablados en el hall del edificio

Cuatro Columnas, tanto la complejidad del sistema represivo en Argentina como la falta de datos pre-mortem de las víctimas dificultan la identificación positiva de los restos “a través de técnicas antropológicas y odontológicas tradicionales”.

Una de las investigaciones más destacadas fue la vinculada a los Vuelos de la Muerte, en la que el EAAF logró recuperar alrededor de 25 cuerpos de los arrojados al mar, tanto en la costa argentina como en la uruguaya.

De ellos, cinco fueron identificados como pertenecientes al grupo de personas secuestradas en la Iglesia de la Santa Cruz, en la Ciudad de Buenos Aires, el 8 de diciembre de 1977.

Correspondían a tres miembros de Madres de Plaza de Mayo, a una monja de nacionalidad francesa y a otra mujer del grupo mencionado.

La identificación de los cuerpos en 2004 (25 de los 34 hallados entre 1976 y 1978) es la primera evidencia científica de la existencia de los Vuelos de la Muerte.

Los mismos, aunque anticipados por Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar de 1977, recién se conocieron a raíz de testimonios como el de Adolfo Scilingo (ex oficial de la marina, condenado por delitos de lesa humanidad) en 1995.

Según el represor, esta metología de exterminio y eliminación de los cuerpos se llevó la vida de unas 4400 personas y dependía directamente del almirante Emilio Massera.

En la Tercera etapa del juicio por los delitos cometidos en la ex ESMA (Megacausa ESMA III), precisamente se juzgará, entre otros, a los pilotos acusados de llevar a cabo estos Vuelos. Ciencia aplicada El proceso de identificación de los restos lleva cuatro pasos.

El primero es la investigación preliminar, que podría asemejarse a una buena investigación periodística, luego de hallar las fosas o sitios donde se hallaron los restos: con fuentes escritas y orales se reconstruyen las circunstancias e historia del caso y los datos físicos de las víctimas.

En segundo lugar, se lleva a cabo una exhumación de los restos utilizando los conocimientos de la Antropología Forense, interpretando el contexto y los hallazgos. Luego se realizan los pertinentes análisis de laboratorio, se establece el perfil biológico (sexo, edad, altura, etc.), y se realiza el estudio odontológico.

En este punto se determina el causal y el modo de muerte y ya se estipula, sumando la investigación histórica y los datos de familiares, una hipótesis de identidad. Por último, se procede a realizar el análisis genético y determinar con rango científico, en caso de ser posible, la identidad de los restos hallados.

Desde Sudamérica hacia el mundo A partir de 2007 y con el lanzamiento de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas (ILID) en la Argentina (por la articulación del EAAF, la Fundación de Antropología Forense de Nicaragua y el Equipo Peruano de Antropología Forense), la iniciativa expandió sus fronteras.

El objetivo del proyecto ILID es “incrementar considerablemente la identificación de los restos de víctimas de violaciones a los derechos humanos ocurridas en la región mediante nuevas tecnologías de ADN a escala masiva”, indica el Equipo en la muestra.

Además, con la creación de un laboratorio genético propio en 2009, se incrementaron las posibilidades de investigación.

En Argentina, el ILID se enmarca en un Convenio Tripartito de Cooperación Institucional para la Identificación de Desaparecidos, firmado por el EAAF, el Ministerio de Salud y el Archivo Nacional de la Memoria.

Su principal objetivo es la creación de un Archivo de Muestras de Sangre de Familiares de Víctimas de Desaparición Forzada entre 1974 y 1983.

El EAAF también entre 1995 y 1997, con la colaboración de un equipo cubano, identificó los restos de Ernesto “Che” Guevara.

Desde entonces sus restos yacen en un mausoleo en Santa Clara, Cuba, junto con otros cinco compañeros también identificados. Además, ha participado de la identificación de restos de personas greco-chipriotas y turco-chipriotas desaparecidas en 1963-64 y 1974; en el esclarecimiento de homicidios cometidos entre 1975 y 1999 en Indonesia; de víctimas de la dictadura boliviana (1964-1972); y mujeres víctimas de femicidios en México, entre otros lugares.
Julia de Titto – @julitadt
Fuente:NotasPeriodismoIndependiente

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