09/04/2016
Una lista de estudiantes secuestrados conmueve en muestra "Cartas de la Dictadura"
DOS ADOLESCENTES ARGENTINAS EXILIADAS DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR CONFECCIONARON UNA LISTA DE LOS ESTUDIANTES QUE ESTABAN SECUESTRADOS EN LA ARGENTINA, EN UN INTENTO DE DENUNCIA INTERNACIONAL.
Dos adolescentes argentinas exiliadas durante la última dictadura militar confeccionaron una lista de los estudiantes que estaban secuestrados en la Argentina, en un intento de denuncia internacional que conmueve a quienes visitan la muestra "Cartas de la Dictadura".
Se trata de Vicky Rébori y Laura Giussani, quienes con apenas 16 años debieron irse del país tras el golpe de Estado de 1976 y desde Europa elaboraron una lista para denunciar la situación de compañeros secuestrados.
La lista fue armada por ambas, mediante el intercambio de cartas desde París, donde esta Rébori con su familia y Roma, donde estaba Giussani.
Esta última fue quien en 2012, al morir su madre, la periodista Julia Constenla, encontró en la baulera de su casa un par de cajas conteniendo cartas enviadas durante la dictadura y decidió proponer a la Biblioteca Nacional crear la colección "Cartas de la Dictadura", hoy muestra itinerante y abierta al aporte de nuevas cartas de familiares y víctimas de la represión ilegal en la Argentina.
Una de las listas armadas por las adolescentes puede verse en la muestra, está escrita con máquina de escribir y en italiano e incluye datos de 19 estudiantes secuestrados o detenidos por las fuerzas militares.
"Gabriela Mónica Petacchiola, 17 anni, rapita della sua casa 18 e ottobre 1976; Ana María Gallardo 15 anni, studentessa della media, sequestrata in casa sua; Juan Carlos Marín, 18 anni, studente, sequestrato il 7 iuglio nel centro della citta", escribieron las jóvenes en un intento de denunciar en el exterior lo que pasaba en el país.
Giussani explicó a Télam que "estuvimos exiliados en Italia desde el '76 al '84, Leer las cartas de mi familia, fue volver a encontrarme, a entenderme, a recordar cosas casi olvidadas".
"Las cartas de una familia parecerían hablarle solo a esa familia, pero nosotros vivimos un tiempo colectivo que nos atravesó. Pensé que si juntábamos todas las cartas era un material que podría ser muy preciado para los investigadores", reflexionó.
Fuente:Telam
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