10 de mayo de 2016

ABUELAS DE PLAZA DE MAYO CUESTIONARON A MACRI y BULLRICH.

Abuelas de Plaza de Mayo cuestionaron a Macri y Bullrich 
POR DESMANTELAMIENTO DE ESTRUCTURAS DE DERECHOS HUMANOS 
10/05/2016
Abuelas acusó al gobierno de desmantelar estructuras necesarias para identificar a nietos apropiados. Para Macri es una dura acusación. Para él una cosa es pelearse con Milagro Sala y otra aún más costosa es hacerlo con Estela de Carlotto.
EMILIO MARIN 
Las Abuelas de Plaza de Mayo tienen un muy bien ganado prestigio nacional e internacional. Por esas cosas de la política mundial no han recibido el Premio Nobel de la Paz, que en 2009 fue para Barack Obama, pese a que había continuado con las guerras en Afganistán e Irak. Para buena parte del mundo, en cambio, ese tipo de distinciones debió ir, por ejemplo, para las Abuelas, que ya han encontrado a 119 nietos y nietas apropiadas por la dictadura militar-cívica. El último, que no debe ser tal pues aún falta encontrar casi 400, fue Mario Bravo, en noviembre pasado.

El 7 de mayo un comunicado de la entidad colgado en su página web, se titulaba “Denunciamos el vaciamiento de áreas vinculadas a la restitución de nietos en el Ministerio de Seguridad”. Comenzaba diciendo: “expresamos nuestra profunda preocupación y denunciamos el vaciamiento que la ministra Patricia Bullrich está llevando adelante en áreas sensibles del Ministerio de Seguridad, dedicadas al mantenimiento de las políticas de Derechos Humanos que venía sosteniendo el Estado Nacional. En particular, la desarticulación del Grupo Especializado de Asistencia Judicial (GEAJ), creado a instancias de las Abuelas de Plaza de Mayo para colaborar con la extracción de muestras de ADN por vía judicial, que permiten la identificación de nuestros nietos y nietas”.

Se explicaba que el GEAJ había surgido ante maniobras de elementos supérstites de la represión en la policía y fuerzas de seguridad, que dificultaban y hasta cometían delitos a la hora de la extracción y cotejo de aquellas muestras de ADN. Citaron que a fines de 2014, el Tribunal Oral Federal Nº 5 de San Martín condenó al oficial de Policía, Adolfo Porcel, por haber fraguado en 2005, en complicidad con el ex gendarme y apropiador, Víctor Enrique Rei, las muestras del allanamiento realizado en la restitución del nieto Alejandro Pedro Sandoval Fontana.

Ante delitos de esa índole se debió crear “un Grupo Especializado para colaborar con la Justicia en el ámbito de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad a cargo de civiles comprometidos con la Memoria, la Verdad y la Justicia”. El mismo surgió de un acuerdo entre Abuelas de Plaza de Mayo y el Estado Nacional, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2009. Por eso junto con la denuncia llegó la advertencia: vamos a ir hasta la CIDH-OEA.

Para cualquiera que leyó el comunicado se trataba de un grave retroceso en derechos humanos. No podía sorprender a nadie, por la política de Macri y su ministra del área, Patricia Bullrich, que había anunciado desde Bariloche un Protocolo de Seguridad contra la protesta social. Junto con el secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman, que alguna vez invocó las libertades democráticas actuando como representante de la oposición en la Afsca, Bullrich sintetizó su Protocolo: “a los que corten calles les damos cinco minutos y si no se van los desalojamos”.

Hay revanchismo.
En esa disolución del área que colaboraba con la búsqueda de nietos apropiados por los genocidas hay una mezcla de política opuesta a los valores de derechos humanos y también un cierto revanchismo contra Estela de Carlotto.

La oposición a la línea de Memoria, Verdad y Justicia, quedó expuesta en estos años. Cada vez que sectores mayoritarios de la sociedad argentina manifestaron su respeto por la continuidad de los juicios a los represores y a buscar a los nietos que falta encontrar, por ejemplo en las multitudinarias manifestaciones del 24 de marzo, no se vio ninguna columna ni grupo ni dirigentes aislados del PRO.

En esas borratinas son coherentes con sus puntos de vista favorables al videlismo y masserismo, como lo evidenció el 1 de mayo el ministro Jorge Triaca al concurrir con su esposa a una misa en memoria del integrante civil de los grupos de Tareas de la ESMA Miguel Angel Egea. El fallecido estaba denunciado como organizador de empresas off-shore con fondos y bienes robados a los desaparecidos, desde tiempos en que Eduardo Luis Duhalde era el secretario de DD.HH. Lo volvió a denunciar en 2014 José Sbatella, de la Unidad de Información Financiera (UIF), como socio de los represores Jorge Radice y Ricardo Cavallo, de actuaciones en el principal centro de exterminio manejado por la Armada. Y estaba imputado en la causa de Robo de Bienes de la ESMA en el juzgado de Sergio Torres. Lo del revanchismo macrista se puede deducir luego que Abuelas reclamó una reunión con Macri recién asumido. Este la negó, haciendo que las recibiera el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el secretario de DD.HH., Claudio Avruj. Ante las críticas por no haber dispuesto “de tiempo”, según la inventada explicación presidencial, el presidente recibió el 23 de febrero en Olivos a Carlotto y otros representantes de organismos.

Lejos de mejorar la relación entre las partes, esa audiencia en cierto modo la empeoró, porque los visitantes dejaron un escrito, que fundamentaron en la reunión, donde denunciaron el vaciamiento de las estructuras de DD.HH. Por ejemplo, plantearon la situación del Archivo Nacional de la Memoria, cuyo director, el nieto recuperado Horacio Pietragalla, aunque tenía mandato de cuatro años, fue sacado en enero de esa dependencia. Es lo que el PRO no pudo hacer con la Procuradora Alejandra Gils Carbó.

De esa cita en Olivos el dueño de casa pensaba obtener un rédito. Quería convencer a las Abuelas de que se prestaran a secundarlo, como figuras de reparto, junto a Obama, bien en la ESMA o en el Parque de la Memoria, cerca del Río de la Plata, donde finalmente se teatralizó el arrojar flores al agua.

El Presidente cosechó otro fracaso.
Las Abuelas, Madres Línea Fundadora, Familiares, CELS e Hijos, así como Madres de Hebe de Bonafini, Serpaj de Pérez Esquivel, la Liga y demás organismos, decidieron no concurrir a la actuación de Macri y el inmerecido Nobel. Dejaron pagando al dueto presidencial, tras lo cual los mandatarios se fueron al sur, a estancias atendidas por sus dueños extranjeros y de laboratorios.

Estela y demás luchadoras fueron al mismo lugar de hace 40 años: la Plaza de Mayo, con banderas, pancartas y discursos, por los 30.000 desaparecidos. Según el funcionario macrista y delarruísta Darío Lopérfido, eran muchos menos.

Pidieron por Milagro.
Las diferencias políticas entre el actual gobierno y el presidido por Cristina Fernández de Kirchner están claras también en Derechos Humanos. Hebe de Bonafini recordó el pasado 30 de abril, al cumplirse 39 años de Madres, que “Néstor dijo que nuestros hijos eran sus compañeros y nosotras, sus Madres”.

En cambio, Mauricio Macri le dijo al periodista de “La Nación”, Jaime Rosemberg, en reportaje del 8 de diciembre de 2014 en ese diario, que “conmigo se acaban los curros en derechos humanos”. Cuando los organismos han cuestionado esos aspectos macristas y otros que van más allá de esta materia, por caso la ola de despidos y las medidas que arrasaron con la ley de servicios de comunicación audiovisuales, la respuesta gubernamental no reflexionó sobre la cuota de razón que pudieran tener esas objeciones.

Por caso, ante las críticas formuladas en la Plaza de Mayo en el 40° aniversario del golpe de Estado, el secretario de DD.HH. Claudio Avruj las interpretó como que Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos, etc “necesitan un discurso agresivo para seguir cohesionados entre ellos”.

Avruj, hombre del sionismo cercano a la DAIA, estaba dolido porque en esa gigantesca concentración el PRO no había tenido nada que ver y había sido objeto de críticas bien fundadas. Son obvias las diferencias políticas entre Bullrich y Eduardo L. Duhalde. Y entre Avruj y Martín Fresneda, hijo de padre y madre desaparecidos por la dictadura.

El enojo macrista con las Abuelas también tiene una veta que llega hasta Jujuy. En el documento entregado por Carlotto y sus acompañantes a Olivos, el 23 de febrero, se reclamó la libertad de Milagro Sala. “Nos encontramos con un caso gravísimo de criminalización de la protesta social.

Milagro Sala se encuentra detenida desde el 16 de enero. Exigimos su inmediata liberación y manifestamos que este hecho representa una amenaza a la vigencia de las libertades democráticas.

Milagro Sala es una presa política, no hay fundamento legal alguno para su prisión preventiva y cualquier investigación en su contra debe desarrollarse sin vulnerar el principio de inocencia ni el derecho a la libertad personal. Por lo tanto, exigimos que el Poder Ejecutivo garantice el derecho a la libertad y al debido proceso judicial de Milagro Sala.

Como familiares de ex presos políticos y de detenidos-desaparecidos, no podemos dejar de ver este hecho como un enorme retroceso en la historia democrática de nuestro país”, se planteaba allí. Para Macri tener presa política a la dirigente de la Tupac Amaru es un costo importante, que sigue pagando desde enero.

Pero pelearse con Estela de Carlotto y las muy prestigiosas Abuelas y Madres de Plaza de Mayo tiene otro precio nacional e internacional, que por su ADN político-ideológico muy reaccionario, ha comenzado a pagarlo.
Fuente:LaArena

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