Hay historias de gente común y corriente que nos han impactado en su momento, y todavía aún nos conmueven. Es que la historia esta plagada de personajes anónimos, y otros no tanto. Plagado de dicotomías y falsas paradojas. Historia cargada de dramatismo e injusticias. Existen lugares fuertemente ligados a esos personajes que en determinados momentos dejan de ser anónimos. Nosotros arrastramos esas historias al presente una y otra vez porfiadamente. Hay historias de dolor, miedo, angustia y memoria que son un símbolo de la resistencia y la lucha contra el olvido. Hay historias de apagones, corbatas, lápices y bastones. Hubo noche de muerte, prisión, desapariciones y asesinatos inútiles e innecesarios durante “la larga noche”. Una noche que todavía oscurece a esta sociedad argentina. Hay nombres propios; Olga y Luís Aredes y 30.000 mil más. ¡Ey! Alguien puede seguir groseramente dudando que fueran treinta mil. Hay lugares que una asocia naturalmente a la más sangrienta dictadura, la última. Ledesma es un de ellos, Ledesma de Jujuy en el norte argentino. Ledesma de la resma de papel, del azúcar amarga de la traición. Y hubo un apagón una noche de julio del 76 en Ledesma y Calilegua una localidad vecina. Entre gendarmes y milicos se llevaron a 400 vecinos en camiones que la misma empresa Ledesma puso a disposición. 400 vecinos “chupados” casi como si tratara de la “solución final” para la zona. Por estos días el ingenio Ledesma sigue allí. Sigue la represión contra los trabajadores y trabajadoras que protestan y reclaman. La historia se repite una vez más como tragedia, con represión...Con matices, la historia se vuelve a repetir.
Alrededor de 40 personas desde aquella aciaga noche están desaparecidas. ¡Fueron desaparecidas! Es inevitable sentir bronca y calentura ante tanta injusticia que lastima. Hay una película que reconstruye esto que hemos contado; “Sol de Noche”. La historia de Olga y Luís. Film que da cuenta sobre “la noche del apagón” de Ledesma y de la vida de Luís desde los recuerdos y la memoria de Olga. Y de sus marchas, sola ante de indiferencia de muchos en la plaza del pueblo Libertador General San Martín. Ella marcha sola. Ella marchó mucho tiempo tratando de torcer la historia empecinadamente, tozudamente. Ella construyó su propia forma de lucha que reivindicamos y valoramos por su compromiso inclaudicable. Hay senderos que se bifurcan y otros no. Se extraña su ausencia desde hace unos años; por eso este recuerdo, este ejercicio ineludible. Estamos seguro que este año muchos la recordaran, y marcharan “la noche del apagón” en Ledesma junto a ella, a Luís y también con los 30.000. Porque como sabemos, todavía existe alrededor de 400 hombres y mujeres herederos “sin voz” en una sociedad que debe una vez por todas terminar con la hipocresía y el prejuicio. Con Juicios y Castigo a lo largo y a lo ancho de toda la geografía de este país.
Así debe ser.
Viento del Sur
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