7 de octubre de 2016

CONFERENCIA DE PRENSA POR LAS TORTURAS Y AMENAZAS CONTRA DOS INTEGRANTES DE LA GARGANTA PODEROSA.


VILLA 21 
Una Garganta Poderosa que sólo se escucha en Página 
El matutino da cuenta del caso de “torturas” denunciadas por jóvenes de la Villa 21, integrantes de la revista La Garganta Poderosa

Página da cuenta desde su título central de los casos de Ezequiel e Iván, los dos jóvenes de la Villa 21, integrantes de la revista La Garganta Poderosa, que hace diez días denunciaron a más de diez prefectos por “someterlos a torturas” en la garita que tiene esa fuerza en Osvaldo Cruz e Iguazú, Barracas.

El matutino consigna un “acto” convocado por organizaciones sociales y de DD.HH. donde “respaldaron” a los jóvenes y “repudiaron” la violencia institucional.

Según edita, acompañados por curas villeros, una “multitud” de vecinos de la villa Zavaleta y decenas de organizaciones sociales y de Derechos Humanos, anota la presencia del presidente del CELS, Horacio Verbitsky, presente junto a Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.

El diario señala que Nacho Levy, de LGP, “cargó contra el comunicado de Prefectura” y “puso en evidencia” que “a diez días de las denuncias ni la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ni el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, se pronunciaron. No dijeron una sola palabra”.

Luis Bruschtein subraya un diálogo que circuló el martes por las redes como un texto escrito por los integrantes de la revista La Garganta Poderosa, que realizan vecinos de la Villa 21, cuando los llamaron de Intratables “pensaron que se habían interesado en la denuncia”.
Fuente:DsD



CONFERENCIA DE PRENSA POR LAS TORTURAS Y AMENAZAS CONTRA DOS INTEGRANTES DE LA GARGANTA PODEROSA 
"Represento a quienes no lo pudieron contar" 

En el cruce de las calles Osvaldo Cruz e Iguazú, frente a la garita de Prefectura donde Iván Navarro y Ezequiel Villanueva Moya fueron levantados por agentes de al Prefectura Naval y luego torturados, el colectivo La Garganta Poderosa convocó a organizaciones sociales y referentes de derechos humanos para denunciar las torturas y exigir el control popular de las fuerzas de seguridad.

Antes de la conferencia, los Curas Villeros oficiaron una misa para el centenar de personas que se hizo presente en la Villa 21-24 para exigir una "nunca más" y la protección de "los derechos humanos de hoy". Durante la conferencia de prensa, Iván Navarro, quien en la madrugada del miércoles fue amenazado por ir a contar a la televisión los torturas recibidas el sábado 24, tomó la palabra y aseguró estar allí de pie y hablando por "todo los que no lo pudieron contar", en referencia a los jóvenes víctimas de la violencina institucional y el gatillo fácil.

Entre los referentes de derechos humanos que acompañaron a Iván y Ezequiel estuvieron la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas; la hermana de Luciano Arruga, Vanesa Orieta, y el titular del CELS, Horacio Verbitsky. "Es una vergüenza que el ministerio de Seguridad no dé la cara", señaló Verbitsky y recordó que la ministra Patricia Bullrich "inauguró su gestión con el Protocolo Antipiquete”.

Además, el titular del CELS sostuvo que "la persecución a pibes no es nueva, pero ahora se profundizó y es una política apoyada por el gobierno nacional". En ese sentido, Nacho Levy, referente de La Poderosa, expresó:

“Recién hoy, la Prefectura Naval ‘dio de baja’ a siete de los diez prefectos involucrados; pero sepan que esta victoria la conseguimos todos nosotros gracias a la lucha y la organización”. Y agregó: “Necesitamos conformar un espacio de conjunto para defender los Derechos Humanos de los villeros y lograr que se apruebe un proyecto de ley de Control Popular a las Fuerzas de Seguridad”.

Luego, Cortiñas, señaló: “Agradezco poder compartir este momento con Iván y Ezequiel, que nos devuelven el valor que tuvieron nuestros hijos e hijas”.

Para finalizar, Vanesa Orieta advirtió: “Estas prácticas de las Fuerzas de Seguridad, se llaman represión. Violencia institucional es lo que vivimos a diario en los barrios pobres cuando por la falta de urbanización, no podemos acceder al sistema de salud ni a los derechos básicos”.



“EL PODER BAJA UN DISCURSO DE AVAL A LA REPRESIÓN”

Organismos de derechos humanos, movimientos sociales, curas villeros, artistas e intelectuales confluyeron en el repudio a las torturas denunciadas por dos jóvenes de la Villa 21. La Prefectura anunció justo ayer la baja de los seis miembros de su fuerza acusados del hecho.


ORGANIZACIONES SOCIALES Y DE DD.HH. RESPALDARON A LOS JOVENES APREMIADOS POR PREFECTOS EN LA VILLA 21 DE BARRACAS
Cuando la tortura cuenta con un paraguas oficial
En un acto en el mismo lugar de las torturas hubo repudios a la violencia institucional y advertencias por las políticas oficiales.
El centro del acto estuvieron Iván y Ezequiel, los dos jóvenes de La Garganta Poderosa torturados por miembros de la Prefectura.
Ezequiel e Iván son los dos jóvenes de la Villa 21, integrantes de la revista La Garganta Poderosa, que hace diez días denunciaron a más de diez prefectos por someterlos a torturas en la garita que tiene esa fuerza en Osvaldo Cruz e Iguazú, Barracas. Ayer, ambos volvieron al lugar, aunque esta vez acompañados por curas villeros, una multitud de vecinos de la villa Zavaleta y decenas de organizaciones sociales y de Derechos Humanos. Todos confluyeron en un acto que repudió el accionar de las fuerzas de seguridad, exigió el cese de la represión en los barrios populares y rechazó las torturas y la violencia institucional. “Es la primera vez en muchas décadas que desde la cúspide del poder baja un discurso de aval a la represión”, advirtió el presidente del CELS, Horacio Verbitsky, presente junto a Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y otros referentes de DD.HH. Horas antes del acto –y 12 días después del episodio–, la Prefectura había informado la baja a seis de los siete efectivos presos por el hecho.

“Antes que nada quería agradecer a toda la gente que me dio el apoyo y que se juntó acá”, dijo Iván (18) y desató los aplausos y las muestras más cálidas de solidaridad. Junto a él estaba Ezequiel (15), la otra víctima. Iván mencionó a los maestros y compañeros de colegio que lo apoyaron. Y resaltó las muestras de familiares de chicos desaparecidos que “les paso lo que a mí, y no la pudieron contar”. Luego contó la nueva persecución y amenaza que sufrió esta semana después de relatar las torturas en un programa de televisión. Terminó con la voz quebrada, consolado por su madre.

El escenario estaba montado a solo unos metros de la garita de Prefectura donde fueron torturados Ezequiel e Iván. Las banderas de La Poderosa tapaban la vista de lo que, tal vez, tenía que ser expuesto. La calle frente al escenario se fue llenando de agrupaciones sociales y vecinales, algunos bombos y muchos carteles.

Entre las adhesiones, una que resaltó y que incluyó la transmisión de un audio fue la del Indio Solari (ver aparte). Después, una interminable lista entre las que estaban ATE, Colina, Pelota de Trapo, Frente Telefónico Foetra, Agrupación Pingüinos, Barrios de Pie, La Cámpora, Cetep, Corriente Clasista y Combativa, Mugica Vive, Unidos y Organizados, Movimiento Campesino Indígena, Aníbal Verón y seguían las firmas.

Mezcladas entre la multitud estaban, ahora, como tantas otras veces, las madres de víctimas de la violencia institucional: Rosa Bru, la mamá de Miguel Bru; Dolores Sigampa, la de Ezequiel Demonty, y Gumersinda Giménez, la de Judith Giménez, entre otras. También dieron el presente Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, y Pablo Pimentel, de la APDH de La Matanza.

Pasadas las cuatro y media de la tarde, los curas villeros oficiaron una misa en el lugar (ver aparte). Luego, Nacho Levy, de LGP abrió la mesa y cargó contra el comunicado de Prefectura. “Es una burla, qué casualidad que lo emiten hoy (por ayer), dicen que ellos dieron de baja a estos prefectos que están enjaulados en Marcos Paz, pero quienes los dieron de baja fueron los gritos de todos ustedes”, arengó y resaltó que “fueron los huevos de Iván y de Ezequiel los que dieron la baja a esos prefectos, la lucha y la organización popular”.

El miembro de la revista que visibiliza la situación de las villas en la ciudad puso en evidencia que “a diez días de las denuncias ni la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ni el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, se pronunciaron. No dijeron una sola palabra”. Y contó que los vecinos de la Zavaleta se tuvieron que organizar, a través de una comisión que trabaja en contacto con los organismos de derechos humanos, para “cuidarnos de quienes vienen a cuidarnos”. “Para que no haya allanamientos sin órdenes judiciales, para que no decomisen la droga y no la registren, para que no armen causas.

Todo eso lo regula la comisión de vecinos, y necesita de sustentabilidad. Queremos que esta lucha se transforme en un proyecto legislativo para combatir la violencia institucional y nos permita frenar, por ejemplo, la barrabasada de la ministra Bullrich de crear una nueva oficina del Ministerio de Seguridad que controlará a las fuerzas federales. ¿Y quién las controlará? Los mismos que las vienen patrocinando”, aseguró.

Finalmente, remarcó que “necesitamos más participación, la posibilidad de asomar la cabeza. Hay panelistas rubios y morochos, altos y bajos, flacos y gordos, pero panelistas pobres no hay. Y se tiene que empezar a escuchar la voz de los vecinos que hicieron de estos barrios la dignidad”.

Luego, Verbitsky aclaró de entrada que “el comunicado de Prefectura es una expresión que no significa nada, es como decir que les tiramos de las orejas. No existe dar de baja, hay otras sanciones, que van desde el apercibimiento a la exoneración luego de un sumario y una investigación interna. Y no han hecho nada”. Subrayó que “el Ministerio de Seguridad no da la cara para informar, es la Prefectura la que informa” y argumentó que “no hay mejor demostración de la absoluta falta de control del Gobierno nacional, que les suelta las riendas para que hagan lo que ellos quieran y los respaldan hagan lo que hagan”. “Es una vergüenza que el Ministerio no haya dicho una palabra –sostuvo–, pero es coherente con ese Ministerio que inició su gestión con un protocolo de la protesta social que no pudieron aplicar, porque fue rechazado masivamente en todo el país”. Si bien recordó que “esto no comenzó ahora” y para ejemplos estaban los casos de Bru, Demonty y Arruga, entre otros, resaltó que “en los últimos diez meses esta política de estigmatización de los jóvenes de los barrios pobres, de hostigamiento, de verdugueo, torturas y humillación ha sido redoblada porque es la primera vez en muchas décadas que desde la cúspide del poder baja un discurso de aval a esta represión”.

A su turno, Nora Cortiñas agradeció “poder compartir este momento con Iván y Ezequiel, que nos devuelven el valor que tuvieron nuestros hijos e hijas. En la dictadura nos preguntábamos por qué habían secuestrado a nuestros hijos: fue porque eran luchadores populares como estos jóvenes de La Poderosa. Durante 40 años, las madres salimos a la calle y ahora debemos seguir peleando como nos enseñan estos chicos”.

El público aplaudió, una vez más. En toda la zona, en la propia garita de las torturas, ayer los prefectos desaparecieron. Quienes estaban a cargo de la seguridad del acto fueron los docentes. “Porque en esta seguridad creemos, en la de los guardapolvos blancos”, dijo desde el palco uno de los organizadores.



Una misa frente a la villa
“Esta es una injusticia que hay que acompañar”, dijo el diácono Ricardo, de la diócesis de Quilmes, del movimiento de Curas en opción por los pobres, antes de comenzar la misa que organizaron para acompañar a La Poderosa. A las cuatro y media de la tarde, el diácono, el padre Toto y el padre Charly, ambos de la Villa 21, el padre Adrián del barrio Ramón Carrillo, y el obispo auxiliar de la Vicaría-centro, José María Baliña, dieron comienzo al oficio religioso.

“Hablamos con el cardenal Poli y nos pusimos de acuerdo para que Baliña nos pudiera acompañar en esta misa en la cual repudiamos la brutal golpiza que sufrieron dos vecinos jóvenes de nuestro barrios, acompañada de lesiones torturas y amenazas”, dijo el padre Toto.

Con su prédica, el padre Toto llamó “a la unión de todos más allá de sus creencias” y aclaró que “sabemos que no son hechos aislados, sabemos que forman parte de varios abusos de las fuerza de seguridad que debieran cuidar a la gente del barrio y, en lugar de eso, la castigó. Sobre todo en un barrio donde ya la realidad los castigó, los torturó, los lesionó, los amenazó”.



OPINION
Historia de dos “gorritas”
Por Luis Bruschtein


“Nos acaba de llamar un productor de Intratables.
“Pensamos: ‘Bueno, qué amables, al fin les notificaron que nos torturaron’.
“No.

– Queríamos saber si tienen data de un crimen perpetrado por un sicario en el barrio.
“¿De Iván y Ezequiel, entonces, no escucharon nada?
–Sí, pero cada programa tiene una agenda determinada y decide su contenido”.
Este diálogo circuló el martes por las redes como un texto escrito por los integrantes de la revista La Garganta Poderosa, que realizan vecinos de la Villa 21. Dos de ellos, Iván y Ezequiel, de 18 y 15 años, habían denunciado que el sábado 24 de septiembre fueron retenidos y torturados junto al Riachuelo por efectivos de la Prefectura. Cuando los llamaron de Intratables pensaron que se habían interesado en la denuncia. Pero el discurso mediático dominante se hace valer a rajatabla. “Cada programa decide su contenido”.
Hay un discurso interesado en la imagen del sicario de la villa y no en el vecino de la villa como sujeto de derechos. Es mejor si el delincuente es alguien del barrio. Lo cual merece ser conocido y difundido. El público se forma con esa idea que el discurso amplifica. La villa está llena de sicarios, los jóvenes y villeros son sicarios, por eso es necesario llenarla de Prefectura, Gendarmería y Policía Federal, no para proteger a los vecinos, sino para vigilar y reprimir a los jóvenes presuntos sicarios. Están para proteger a los que no viven en las villas, de los habitantes de las villas.

Cuando llegaron los prefectos y gendarmes, fueron bien recibidos en la villa con la idea de que venían a protegerlos. No hubiera sido así, si les decían que iban para proteger a los demás, de ellos. Son situaciones diferentes, que implican una conducción ideológica diferente desde la cúpula de las fuerzas de Seguridad.

Los hechos ocurrieron el sábado 24 de septiembre. Los chicos lo denunciaron a mitad de la semana. Página/12 publicó la información el jueves y los demás medios la ignoraron. Ya había un prefecto detenido y el viernes hubo más detenciones que fueron informadas por el diario ese fin de semana. Los demás medios ignoraron los hechos o los redujeron a un recuadro en páginas interiores. El martes La Garganta Poderosa difundió en las redes ese diálogo con la producción de Intratables. Y el miércoles, Iván fue al programa de Navarro en C5N que se centró en su denuncia. Esa misma noche, fue perseguido y amenazado en la villa por los prefectos.

El Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich tiene una política de difusión. Por ejemplo convoca a la sociedad a bautizar a cinco perritos que nacieron en el ministerio. Publica y megafonea la detención del chico que amenazó por Twitter al presidente Mauricio Macri. Les dedicó un gran esfuerzo mediático a esas dos estupideces. Pero mantuvo silencio de radio sobre las torturas a Iván y Ezequiel y no dijo que habían sido detenidos varios prefectos por ese delito. Mutis por el foro. Se entiende como una reacción corporativa. Pero los grandes medios concentrados hicieron lo mismo y no forman parte de la corporación policial.

¿Por qué a la producción de un programa le parece atractiva la historia de un sicario en la villa y no le da importancia a que dos chicos de la villa hayan sido torturados por un grupo de prefectos? No es que le da más importancia a una información sobre otra. Directamente la historia de los chicos no les interesó. En la respuesta a esa pregunta, está la anatomía del mecanismo donde se naturalizan esas dos situaciones: que los jóvenes villeros son sicarios y que en la convivencia con las fuerzas de seguridad se producen situaciones como las que denunciaron los chicos: “los delincuentes no son víctimas, son delincuentes”, publicó en su cuenta de Twitter, Gonzalo Cané, alto funcionario del Ministerio de Seguridad que encabeza Patricia Bullrich. En las redes es conocido por sus elogios a la justicia por mano propia y hasta llegó a afirmar que “los estados que desarman a su población son autoritarios”. Cané es el secretario de Cooperación con Poderes Judiciales, Ministerios públicos y Legislaturas. Y antes, este ultraliberal fanático se desempeñaba como funcionario de la Corte.

Los tuits de Cané son ilustrativos. Los pibes chorros, son los que usan gorras, o sea, todos los pibes. En la jerga policial les dicen “gorritas”, como los llama también Cané. Es una concepción que pone bajo sospecha a todos los jóvenes, a los que, si además son villeros, directamente los considera delincuentes. Y como afirma que los delincuentes no son sujetos de derecho, por lo tanto, tampoco los jóvenes villeros.

El discurso mediático amplifica el pensamiento de este energúmeno que ha sido funcionario de la Corte y que ahora es directivo del Ministerio de Seguridad. Está claro que con estos personajes, los chicos de las villas no van a estar seguros. Y que con ese discurso, amplificado por los medios concentrados, que convierten esta ideología violenta y supremacista en el sentido común dominante, los miembros de las fuerzas de seguridad se sienten respaldados para cometer las aberraciones que denunciaron los chicos de La Garganta Poderosa.



Una carta del Indio Solari a los jóvenes torturados
Por Indio Solari


Torturaron a un pibe que, pobrecito, se habrá llevado el susto de su vida. No puedo imaginarme cómo debe ser tener 15 años y vivir durante horas toda esa humillación dolorosa y espantosa. Cuidado. Hay que tener mucho cuidado, cuando estas cosas empiezan a reflotar. Yo sé muy bien, porque los conozco, que ustedes atraviesan con frecuencia situaciones similares y también sé que no debe ser nada fácil tomar la decisión de contarlo públicamente, como lo hizo Iván. Hacen falta unos cojoncitos bien grandes, para decir eso ahí, donde aún habita la Prefectura, porque probablemente los trasladen a estos pelotudos, hijos de puta. Y aun así, vengan otros en su reemplazo.

No es fácil, no es sopa, porque estás controlado por la misma gente que te verduguea, pero tuvieron esa valentía y por eso decidí comunicarme con ustedes para decirles que los admiro, los admiro por esta lucha y por esa revista estupenda que publican, donde salió la mejor nota que me hicieron en la vida, porque fue profundamente genuina. Seguramente por eso, me sentí tan cómodo como nunca antes en un reportaje. Y desde ese día, me siento vinculado con ustedes y el compromiso que significa representar las problemáticas del barrio. Ustedes hablan de todo eso que no se habla.

Va mi apoyo y mi afecto sincero, para toda La Poderosa, para Ezequiel y para Iván, que me conmovió por su coraje, tanto como me conmovió su padre que respondió con la palabra exacta, cuando le preguntaron qué sentía: impotencia. Sí, impotencia, porque te cuesta la vida defender a tu hijo. Y la impotencia, para un padre, es algo muy jodido.

Desde acá, quiero mandarles un gran abrazo y hacerles saber que no puedo ir, porque lamentablemente no estoy en mi mejor versión de salud, pero estoy con ustedes, apoyando a la distancia el acto en el barrio. Ojalá muchos otros chicos se atrevan a denunciar estas prácticas hasta que se visibilicen las cosas como son: esto pasa y pasa cotidianamente, aunque la gente lo vea presentado en la televisión como si fuera un caso aislado.
Cuando un gobierno da piedra libre a la Policía para que haga lo que quiera, se pone difícil la vida, pero especialmente la vida de ustedes. No dejo de pensar en la tremenda injusticia que padecieron los pibes, cuando ese uniformado les cuestionaba si ellos podían o no podían tener una campera así… ¿Qué carajo les importa? ¿Cómo pueden inquirir a un chico de esa manera?

Siempre hubo torturas, en algunas épocas menos y en otras más. He vivido en carne propia cómo se siente estar en ese lugar, porque me dieron picana dos veces en la misma noche, mientras los presos pasaban a ver quién era yo, que estaba ahí por averiguación de antecedentes. Me salvó uno de ellos, cuando me dijo que no tomara agua porque me provocaba una electrólisis. Y por eso digo que sé cómo se siente la humillación de ver cómo hacen con vos lo que quieren. Porque sí, visité presos políticos muchas veces, pero también presos comunes, para poder entender que todo preso es político.

Ahora, que la ministra de Seguridad y el secretario de Derechos Humanos no hayan dicho nada todavía en relación a Iván y Ezequiel, se explica únicamente por el gobierno que hay. Cambió la mano, pero no es una mano que esté pendiente de la gente con más complicaciones. Es un gobierno de CEO, de empresarios, que ven absolutamente todo de otro modo: ven estadísticas y cifras, aunque tampoco en eso les está yendo bien. Pero olvídense, esa gente no va a pensar nunca en ustedes, de manera generosa o respetuosa, porque creen que ustedes, los villeros, son un peligro. Y el peligro lo generan ellos, sometiéndolos a circunstancias sociales tan difíciles de sobrellevar, mientras vemos la tele gratis, porque les sirve para vender cosas.

En síntesis, transmitirles la envidia que siento por todos los que hoy responderán a esta convocatoria, lo suficientemente sanos como para trasladarse hasta ahí y poder vociferar junto a ustedes. A mí, la vida me está cobrando los excesos y hay que pagar la cuenta en algún momento, cuando uno ha disfrutado tanto. A diferencia de los escritores o artistas que siempre acusan algún trauma de la niñez, a mí me tocó crecer feliz desde mi infancia hasta mi alocada adolescencia. Y también en las vivencias extraordinarias que tuve después, pero ahora esta enfermedad de mierda me está jodiendo la vida...
Bienvenido este acto por los chicos, que puedo imaginar multitudinario, porque si no fuera así, sería una vergüenza.

A ustedes, todo mi cariño.
Fuente:Pagina12

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