22 de diciembre de 2017

DIFUSIÓN.

Cuando las fuerzas represivas tiran gas lacrimógeno, nos tiran  lo que se conoce por CS (por las iniciales de los primeros que lo fabricaron) que químicamente es el ortoclorobencilidenmalononitrilo, formula química: ClC6H4CHCCN(CN)2. Ha sido usada en el campo de batalla pero actualmente su uso en conflictos bélicos está prohibido por la Convención sobre las Armas Químicas. Cuando los milicos tiran un cartucho cartucho de tipo militar M7, que contiene 115 gramos de CS, en un área de 1 m2 x 10 m, se obtendrá una concentración de aerosol de 11.500 mg/m3, es decir, un período de sólo algo más de dos minutos resultaría en la muerte de la mitad de los individuos expuestos. Se puede esperar que tales granadas de tipo quemante volatilicen alrededor del 80 por ciento de la carga de CS; además producen humo, generan monóxido de carbono (que de por sí es un veneno respiratorio mortal), y causan agotamiento de oxígeno en la atmósfera. En estos casos, una máscara no proporcionará mucha protección. De ahí que lo mejor será intentar salir del lugar hacia un lugar ventilado y libre de gas, lo otro sería tratar de quemar el gas, o enfriar la granada con agua (ahogarla), para eso utilizar guante, ya que las granadas para su funcionamiento se calientan. Si el CS penetra en los tejidos nerviosos, hay una gran posibilidad de que pueda ser atacado por el átomo oxígeno nucleófilo activo en el residuo serínico de la acetilcolina esterasa. Esta enzima es necesaria para catalizar la hidrólisis de la acetilcolina formada en el proceso nervioso de transmisión, y es la enzima que es envenenada por el gas nervioso. La sensibilidad a los gases lacrimógenos varía de persona a persona. Depende del estado emocional, el nerviosismo, la actividad física, la temperatura y la humedad del cuerpo. Cuanto más caliente y húmedo es el cuerpo mayor es el efecto del gas lacrimógeno. Especialmente aquellos que padecen asma o hipertensión pueden tener problemas muy graves. En tal caso, es altamente recomendable el ingreso inmediato al hospital.
Causa irritación severa a los ojos y a los órganos respiratorios superiores. En cuestión de segundos se produce un ardor intenso, dolor e inflamación. Por lo general, el efecto en las vías respiratorias lleva a un estado de incapacidad a la hora de reaccionar. Cuando la intoxicación esmás intensa, provoca pánico, lo que agrava los síntomas y la persona no es capaz inhalar o exhalar. La exposición a altas concentraciones de CS causa enrojecimiento y ampollas.Produce edema, hemorragia y obstrucción de las vías respiratorias de los pulmones.
En cantidades muy pequeñas, el CS sólo tiene un olor irritante. En dosis muy altas se producen quemaduras peligrosas en la piel y amplia destrucción de los tejidos. El contacto directo con los ojos puede producir un daño permanente en las córneas. También se pueden producir problemas en el sistema gastrointestinal. Los síntomas comienzan después de 20 a 60 segundos tras el uso, y duran de 10 a 30 minutos desde el momento que la persona se desplace a un lugar con aire fresco.
Como es muy persistente, el CS causa un problema grave de descontaminación del área. Las partículas diseminadas por cualquier medio dispersante normal se adhieren a la persona, a las ropas, a los muebles o equipos durante largos períodos. Las condiciones húmedas causarán que el olor y el efecto irritante perduren indefinidamente.
La descontaminación se logra usando una solución alcalina. Normalmente se emplea para este fin una solución de agua y bisulfito de sodio al 5%.

El primer aspecto a recordar acerca de los gases lacrimógenos es que ante todo es un arma de MIEDO. Es cierto que dicha sustancia provoca mucho malestar físico. Pero el factor del miedo causado por lanzar gases lacrimógenos es un medio mucho más eficaz para el desmantelamiento de una manifestación que las propias lágrimas y la sensación de ahogo.
Así que la primera regla es mantenernos en calma ya que el pánico nos hace respirar más rápidamente y el efecto del gas es mucho mayor. Controla tu miedo.

El viento es nuestro amigo. Nos movemos en la dirección que sopla el viento. Éste arrastrará la mayoría del gas lejos de nosotros. Intentamos evitar el pánico. NO CORREMOS. El pánico es el resultado que buscan crear los uniformados.

PRECAUCIÓN: No levantamos la granada que no ha explotado. Podemos sufrir accidentes serios si explota en nuestras manos.

Si levantamos la granada para devolverla a las fuerzas de represión, significa que nuestra ropa se llenará de lacrimógeno. Esto es bastante desagradable y requiere lavarla muy bien tan pronto como sea posible. Evitamos cualquier contacto de las ropas impregnadas con nuestra cara ya que la sustancia química permanece activa incluso días después.

Ojos
A las personas que usan lentes de contacto, es altamente recomendable reemplazarlas por gafas. A pesar del hecho que en un primer instante puede parecer que las lentes protegen los ojos del efecto del gas, en realidad es muy peligroso ya que el lacrimógeno se queda concentrado y puede provocar serios daños e incluso permanentes. En general, para el alivio del dolor se puede utilizar Colirio, que es un sustituto artificial para las lágrimas y se consigue sin receta médica en cualquier farmacia.
Si es necesario, nos enjuagamos los ojos con agua abundante de dentro hacia fuera (de la cara), metiendo la cabeza de lado bajo el grifo. Nunca frotamos nuestros ojos. Las gafas de natación o gafas de esquiar protegen nuestros ojos pero es importante tras la exposición lavarlas bien.

Cara y cuello
En general, el cuello y la cara son las áreas más vulnerables. Sustancias lubricantes como  cremas para la piel o de labios (vaselina, protector labial, maquillaje) deben ser evitadas ya que favorecen y aumentan el efecto de los lacrimógenos. El uso de polvos talco ayuda a mantener la piel seca.
La ropa de algodón reduce la sensación de ardor y evita el contacto directo con la piel. Los
lacrimógenos permanecen en la ropa y los seguimos respirando tras alejarnos del lugar que fueron lanzados. Una segunda camiseta puede resultar de gran ayuda. Para disminuir el efecto del gas, escupimos, nos sonamos la nariz, hacemos gárgaras y escupimos. 
Respiracion
Dependiendo de la cantidad utilizada de lacrimógenos, como también del tiempo que la persona está expuesta, existen diferentes alternativas. Con un número reducido de lacrimógenos o tiempo de exposición, l@s manifestantes pueden tapar su cara y su cuello con pañuelos mientras intentan alejarse a un espacio de aire limpio. El pañuelo mojado no es recomendable ya que el agua detiene parte de las sustancias químicas y nos podemos desmayar.
Mascarillas para pintor Antipolvo/Aerosol se recomiendan a aquellas personas que se exponen en mayor medida a los gases lacrimógenos. No hay que olvidar que los gases lacrimógenos son armas prohibidas incluso en época de guerra debido al daño que pueden producir en nuestra salud. Por lo tanto, el material más recomendable para nuestra protección es la mascara antigás.
En general, hay que mantener la calma y recordar que hay que respirar lentamente. Debemos recordar que es sólo temporal. Intentamos tranquilizar a las personas de nuestro alrededor que puedan haber entrado en estado de pánico y les ofrecemos ayuda si es necesario.
Resto del cuerpo
La piel grasa aumenta los efectos del gas lacrimógeno. Una ducha antes de ir a la manifestación es una buena medida para reducir dicho riesgo y permitir a nuestro cuerpo sudar menos.
Lo preferible es cubrir la mayor superficie posible de nuestra piel para reducir el contacto con el producto químico. La ropa sintética absorbe una mayor cantidad de productos químicos y a la vez aumenta el sudor que ayuda a su acción. Ropa de algodón (camisetas, sudadera, pantalones vaqueros,) son preferibles.
Después de la exposición de la ropa a los gases lacrimógenos, la metemos en una bolsa hasta que podamos lavarla con un detergente fuerte. También es recomendable dejarla durante unos 15 minutos en abundante jabón o solución de soda. Después, se puede lavar de manera habitual.
Para eliminar la sustancia de nuestro cuerpo tomamos una ducha con agua fría y jabón (no caliente porque abre los poros y el efecto es mayor). Enjuagamos bien la cabeza, de modo que el agua del cabello no caiga o entre en los ojos.
Pasado un tiempo de la exposición a los gases lacrimógenos, bebemos agua de manera abundante.
En el caso de que algunos síntomas persistan tras unos días (irritación de los ojos o problemas respiratorios) se recomienda buscar asistencia médica. En los próximos días, debemos beber agua en abundancia. Dormimos lo suficiente y evitamos el tabaco, el alcohol, la cafeína, los alimentos fritos o comidas grasas: de esta manera ayudamos al hígado a expulsar los tóxicos.
Dependiendo de la cantidad utilizada de lacrimógenos, como también del tiempo que la persona está expuesta, existen diferentes alternativas. Con un número reducido de lacrimógenos o tiempo de exposición, l@s manifestantes pueden tapar su cara y su cuello con pañuelos mientras intentan alejarse a un espacio de aire limpio. El pañuelo mojado no es recomendable ya que el agua detiene parte de las sustancias químicas y nos podemos desmayar.
En general, hay que mantener la calma y recordar que hay que respirar lentamente. Debemos recordar que es sólo temporal. Intentamos tranquilizar a las personas de nuestro alrededor que puedan haber entrado en estado de pánico y les ofrecemos ayuda si es necesario.

IMPORTANTE:
Para aquellas personas que padecen problemas de salud, las consecuencias de las sustancias químicas son temporales. Sin embargo, para las personas que caben en las categorías a continuación descritas, es muy importante que eviten las sustancias químicas porque sus consecuencias pueden afectar a largo plazo.
- Personas con problemas respiratorios, como asma o enfisema pulmonar, pueden sufrir una exacerbación de los síntomas y daños permanentes.
- Personas con problemas de salud crónicos o personas que siguen un tratamiento farmacológico debilitador del sistema inmunológico (tales como quimioterapia, radioterapia, tratamiento con corticoides), quedan sujetas a un posible empeoramiento de la enfermedad, así como a una reacción impredecible del organismo y un probable enlentecimiento de la terapia.
- Mujeres en periodo de gestación, pueden padecer un aborto o problemas en el parto. En periodo de lactancia, cabe la posibilidad de traspasar toxinas al bebé.
- Personas con problemas dermatológicos (como acné severo, psoriasis, eczema) o bien conproblemas oftalmológicos (conjuntivitis, uveítis) pueden experimentar reacciones adversas.
- Personas que siguen un tratamiento farmacológico que su interrupción podría causar graves problemas en su salud (diabetes, hipertensión, VIH), han de tener en cuenta que en caso de detención y arresto, pueden encontrarse en la situación de no poder cubrir sus necesidades farmacológicas.
Dr. Juan Garberi
Doctor en Ciencias Quimicas - Biologo Molecular
Asociacion Mutual Sentimiento

Envío:MutualSentimiento

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