24 de diciembre de 2017

TROPEL.

AÑO NUEVO 
"Tenemos la obligación de dar batalla": Aníbal Fernández y su saludo de fin de año 
El ex funcionario kirchnerista se dirigió a sus seguidores en las redes sociales con el fin de despedir el 2017; 'no es un buen fin de año', lamentó "Tenemos la obligación de dar batalla": Aníbal Fernández y su saludo de fin de año Aníbal Fernández se despide del 2017.
sábado, 23 de diciembre de 2017 
El ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, envió ayer por la noche un saludo de fin de año "a esa parte del pueblo argentino que tenga ganas de escuchar lo que yo les pueda contar". Por medio de un breve video publicado en las redes sociales, el ex funcionario kirchnerista evaluó que "no es un buen fin de año" ni "es una buena Navidad" ya que "tenemos compañeros y compañeras despedidos, reprimidos, detenidos, presos".
"Todo esto (está) ligado a la política neoliberal que ha venido a darle más beneficios a los ricos y a hacer pedazos a los pobres: a nuestros viejos, a nuestros pibes, a nuestros maestros, a nuestros trabajadores", sentenció Fernández sin antes advertir que desde la oposición "tenemos la obligación de dar batalla"
De este modo, acentuó: "Los que tenemos el peronismo en el corazón tenemos la obligación de dar esa batalla y esa batalla se refleja de la forma más simple...nunca el peronismo se comió los mocos, los peronistas de verdad nunca se comieron los mocos". Por esta razón, enfatizó que es necesario "estar al pie del cañón" con el fin de dar "todo lo que podamos en beneficio de los que menos tienen y de los que más sufren".







Vale destacar que el viernes militantes de diversas organizaciones de derechos humanos y políticas nucleadas en el Foro por la Democracia y Libertad de los Presos Políticos llevaron a cabo celebraciones interreligiosas en las inmediaciones de los penales donde se encuentran detenidos ex funcionaros kirchneristas. ¿La consigna? Pedir por "una Navidad sin presos políticos". Fuente:ElIntransigente


Cambiemos suma ajuste y represión en Berisso
Mientras en el Concejo Deliberante buscaban lograr la adhesión al Pacto Fiscal impulsado por Maria Eugenia Vidal y votar la Emergencia Económica, afuera Infanteria de la Policía Bonaerense reprimía con gases lacrimógenos y palos a militantes y trabajadores municipales que se manifestaban en contra de estas normativas. Nedela sorpresivamente convocó a sesionar hoy sábado.
Por Daiana Gimenez
Dic 23, 2017
El oficialismo de Berisso, donde gobierna el intendente Jorge Nedela, buscó ayer en el Concejo Deliberante, después de una fallida sesión el jueves, votar la Emergencia Económica y el Pacto Fiscal. Las dos propuestas fueron rechazadas por buena parte del arco opositor y por los propios trabajadores municipales, quienes pararon y movilizaron al HCD.
Según advierten desde el Sindicato Municipal de Berisso los proyectos impulsados por Cambiemos significan un retroceso para los trabajadores. En un comunicado, los municipales advierten que el Pacto Fiscal “no sólo la vía libre para el ajuste y congelamiento de nuestros ingresos; sino la habilitación para tercerizar servicios que corresponden a trabajadores municipales”.
Por otro lado, sostienen que la Emergencia Económica en el distrito “implicaría, entre otras medidas, la caducidad de acuerdos preestablecidos con nuestro sindicato y la libre disponibilidad para reasignar tareas y regímenes horarios de los trabajadores”.
Con estos argumentos los municipales se acercaron al Concejo Deliberante pero no pudieron ingresar gracias a la decisión tomada por Ana Lara, presidenta del Concejo Deliberante de cerrar el recinto y vallarlo con un despliegue policial que terminó reprimiendo a los trabajadores con gases y palos, modalidad ya utilizada por el gobierno de Jorge Nedela contra estudiantes secundarios.
“Una vergüenza, la casa del pueblo una vez más cerrada, dándole la espalda a los trabajadores, a los cuales se les responde con palo y represión”, manifestaron desde el Sindicato Municipal, quienes responsabilizaron a Lara y Nedela por el operativo policial.
En el recinto en tanto, ediles de distintas fuerzas políticas pidieron la suspensión de la sesión atentos a los incidentes que se registraban afuera. Finalmente, tras reunirse los presidentes de los diferentes bloques, fue postergada para el día martes donde se volveran a tratar estos cuestionados proyectos.
“El día martes vamos a tener una reunión con el cuerpo de presidencia de todos los bloques para tratar de definir esto y que salga lo mejor para todos los trabajadores municipales”, informó Marcelo Peroni, referente del Sindicato Municipal de Berisso.
Sin embargo, pasadas las 20.00 del día de ayer los ediles fueron notificados que la sesión se realizaría hoy sábado, a las 8.00, día que Cambiemos puede garantizarse el quorum gracias a la presencia del edil peronista Jorge Pagano, quien se muestra muy cercano a la gestión de Nedela. De esta forma, el oficialismo buscará un sábado previo a la Nochebuena.
Desde Unidad Ciudadana repudiaron esta actitud y la represión, al tiempo que manifestaron su rechazo a estas dos normativas que busca aprobar Nedela. En diálogo con Contexto, Sebastián Mincarelli, concejal por esta fuerza, sostuvo que “son dos medidas de ajuste que está imponiendo la gobernadora y está presionando a muchos intendentes”.
“Creemos que perjudican a los vecinos de Berisso y fundamentalmente al personal municipal porque puede haber disponibilidad y movimiento de los trabajadores con la sola imposición del intendente”, explicó Mincarelli.
En ese sentido, desde Unidad CIudadana manifiestan su rechazo. “Queremos que se respeten los convenios laborales y los derechos de los trabajadores. Esa es la discusión en la que estamos”, agregó el edil. 
Fuente:Contexto

23.12.2017 

RECORTE 
Sigue el ajuste: el Gobierno porteño recortó partidas de alimentos a niños, niñas y adolescentes vulnerables 
Hogares en Red denunció el deterioro de la cantidad y calidad de alimentos recibidos para asistir a niños, niñas y adolescentes vulnerables. Desde el Gobierno porteño indicaron que no se trata de un error sino que obedece al ajuste promovido por Nación.
Hogares en red brinda un espacio de contención a los niños, niñas y adolescentes de la Ciudad. Allí los menores pueden encontrar un lugar donde alimentarse, un espacio que busca recomponer los vínculos de lo cotidiano, rotos por la realidad que atraviesan muchos sectores vulnerables. Pese a su importancia como articuladores sociales y protectores de los niños, el Gobierno porteño decidió recortar los alimentos que reciben, como parte del programa de ajuste que es promovido desde el Gobierno nacional y al que suscribieron los gobernadores, entre ellos Horacio Rodríguez Larreta.

Desde Hogares en Red señalaron que hace cuatro años, cuando aún Mauricio Macri era jefe de Gobierno y Carolina Stanley ministra de Desarrollo Social de la Ciudad, el Gobierno brindaba los alimentos necesarios para preparar las comidas diarias, lo que fue considerado un avance. Sin embargo, manifestaron en un comunicado, hace más de un mes notaron una disminución en las partidas y un deterioro de la calidad de los alimentos. Incluso se registraron faltantes en productos básicos como "leche para los hogares de bebes, carne vacuna en general o la metamorfosis de los pollos en palomas", entre otros.

Al notar esta situación, elevaron reclamos a la Dirección General de Niñez y Adolescencia. La Directora General Gabriela Franchinelli y la Subsecretaria Itati  Canido los convocaron a una reunión en la que explicaron que la reducción no era debido a un error de proveedores sino que obedece a un ajuste de criterios por parte del Ministerio de Desarrollo y Hábitat, basados en listados provistos por​ ​la​ ​Gerencia​ ​Operativa​ ​de​ ​la​ ​Dirección​ ​General​ ​de​ ​Niñez.

Según les manifestaron en la reunión, “las raciones deben ser exclusivamente para los niños, niñas y adolescentes alojados, debiendo las instituciones garantizar la comida del personal afectado a las tareas cotidianas y de ls familiares que visitan a los niños y adolescentes en horarios de comidas”, denunciaron. 

Además, les pidieron “comprender que hay que ajustar”. Por ello, propusieron "armar una Comisión de Análisis Presupuestario conjunto de toda la Dirección General de Niñez y Adolescencia y ver si no hay “otros gastos” para este supuesto ajuste imprescindible que puedan ser recortados antes que la comida de los pibes".
Fuente:PoliticaArgentina



24 de diciembre de 2017 

Periodistas y fotógrafos, uno de los objetivos de las detenciones arbitrarias y las balas de goma 
Para borrar las huellas de la represión 
En las últimas movilizaciones masivas, más de medio centenar de trabajadores de prensa sufrieron los abusos de las fuerzas de seguridad mientras estaban registrando el accionar violento de sus agentes.
Por Irina Hauser
Sólo el último lunes se registraron al menos 36 trabajadores de prensa heridos. 

Imagen: Leandro Teysseire
En uno de los momentos de máxima tensión, cuando la policía empezó a tirar balas de goma y gases para desarmar la movilización del lunes último contra la reforma previsional, Diego Murrone y tres compañeros de FM La Patriada se alejaron por avenida de Mayo. Allí buscaron dónde quedar a resguardo, y se ubicaron abrazados entre sí en la entrada de un edificio, donde permanecieron inmóviles. Lo único que no dejaron de hacer fue filmar a los uniformados que disparaban hacia otras personas. “Un grupo de policías pasó delante nuestro y siguió de largo. Otro agente nos gritó ‘¡Salgan!’ y apenas dimos unos pasos el pelotón inmediatamente pegó la vuelta y se nos vino encima. Así, de la nada, nos llevaron detenidos a las piñas”, reconstruye Murrone. “Una vez en la comisaría pedí que avisaran que yo estaba ahí, incluso dije que soy periodista, y la respuesta fue ‘No vas a poder informarle a nadie que estás acá”, relató. Las detenciones y agresiones físicas dirigidas a trabajadores de prensa han sido un constante en las movilizaciones populares de 2017, con un ensañamiento que recrudeció en la primera marcha por Santiago Maldonado y las dos recientes contra el ajuste de jubilaciones, pensiones y asignaciones. En la marcha del lunes último hubo 36 fotógrafos, camarógrafos  y cronistas heridos, según relevó el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba). El jueves anterior, 12 fotógrafos baleados, y tres afectados por gases y chorros de los camiones hidrantes y un periodista agredido por policías.
Las fuerzas de seguridad hacen foco en quienes las enfocan a ellas: quienes están en las movilizaciones documentando y tomando registro de todos lo que sucede. La escena que vivió el fotógrafo Pablo Piovano, trabajador free lance que desarrolló una larga trayectoria en PáginaI12, en la primera manifestación contra la reforma previsional no deja lugar a dudas. Cámara en mano, Piovano seguía a un grupo de policías que iban de dos, en moto, una modalidad muy extendida en estos operativos: uno conduce y el otro dispara. La manifestación se replegaba por primera vez. “Yo había estado en la plaza, en medio de los gases, y me fui solo al lado de un puesto de diarios a recuperarme. Todo estaba más tranquilo ya, en especial donde yo me encontraba, en Rivadavia y Montevideo. Pero de pronto, en el momento más impensado, un policía me mira fijo, levanta la escopeta y a muy pocos metros me descarga un montón de balazos en el torso y el abdomen”, relata. Le quedaron 14 orificios perfectamente marcados, como se ve en una imagen suya que se viralizó ese mismo día. Recién a las seis de la tarde pudo llegar al hospital Argerich: además de recibir una curación se abrió una causa judicial por sus heridas. ¿Alguien investigará realmente ese ataque policial?
Sebastián Hacher, periodista, editor, fotógrafo, escribió en Cosecha Roja, luego de ser herido en la cabeza en medio de la ofensiva policial: “Nunca hasta ayer había tenido que dejar de trabajar por un golpe. Lo peor de la represión es eso: cuando te lastiman, cuando te detienen, dejás de disponer de tu cuerpo. Cuando empezó la represión estaba adelante de todo. Siempre trato de quedar del lado de la gente: me siento más seguro ahí. En algún momento empezó el avance de la policía y quedé mal posicionado, escondido atrás de un tacho de basura mínimo con Leandro Teysseire, fotógrafo de PáginaI12, uno de los mejores. Yo hice un chiste sobre lo pequeños que eran nuestros lentes para la situación en la que estábamos. Es mi forma de mantener la calma. ‘Parapetate’, me dijo él. ‘Estamos regalados’, dije yo. Luego supe que un rato más tarde también cobró”. Sebastián cuenta que se tocó la cabeza y brotaba mucha sangre. Su última foto salió movida. No le quedaba otra que buscar quien lo atendiera. Lo acompañó otro fotógrafo, Alfredo Srur, dos cuadras hasta que encontraron una ambulancia. La única que encontraron fue una ambulancia de la Corriente Villera, de la Villa 21-24. La compraron en el barrio, cuenta, cuando dejó de entrar el SAME. Lo atendió una enfermera llamada Marta. En el móvil había un chico que tenía un balazo de goma en el ojo. “Lo perdí, no veo nada”, le dijo. Era cierto, lo había perdido. 
Como Sebastián, y como otros trabajadores de prensa, Silvina Rouvier -que intentaba filmar los sucesos para el portal La García, de Cynthia García– también quedó fuera de juego cerca de las 15.30, y no tuvo la suerte de dar con la ambulancia villera. Encontró una carpa del SAME, pero la ignoraron. Allí atendían a los agentes heridos, según pudo ver. “Estaba filmando a un grupo de policías que le disparaba a los manifestantes que estaban a una cuadra de la plaza y en ese momento recibo un impacto de bala de goma en la boca. Me voló uno de los dientes de adelante, lo perdí, y cortó el labio. Finalmente en una guardia me dieron cuatro puntos. Una corresponsal que estaba conmigo me dijo que un pelotón abrió fuego hacia mi lado y yo me agarré la boca”, le contó a PáginaI12. “Quedé impactada por lo que viví, y de ver cómo les disparaban a personas que no hacían nada. Grabé el audio de la plaza porque estremecían los sonidos, los gritos, los disparos”, cuenta. Víctor Caivano, director de Associated Press en Argentina y para el Cono Sur, estuvo trabajando, con su cámara y un casco que dice “Prensa” delante de todo de la movilización, cerca de las vallas. A él, que a diferencia de otros colegas tenía la cabeza protegida, eligieron tirarle a las piernas. “Me quedaron ocho balazos en las piernas y en los glúteos y uno en el brazo izquierdo. Me tiraron también una granada que me llenó la pantorrilla de unas pequeñas esquirlas, además de dejarme sordo un buen rato”, describe a este diario.

La verdad de las imágenes

En la mayoría de las protestas desarrolladas este año fue ostensible que la represión de fuerzas de seguridad, al mando de la ministra Patricia Bullrich, recrudecía en los momentos de desconcentración o de repliegue de manifestantes, que los agentes hicieron detenciones al voleo y que en algunos casos se trató de personas que pasaban de casualidad por la zona. Pero también quedó a la vista cierta selectividad dirigida a trabajadores de prensa, en especial a quienes filman y sacan fotos. La experiencia en Argentina ha mostrado la relevancia que tienen los medios de comunicación y sus trabajadores al momento de documentar los abusos y delitos cometidos por fuerzas de seguridad como ocurrió con el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002.
Después del atropello del jueves 14 diciembre, cuarenta organizaciones sociales, gremiales, ambientalistas y de derechos humanos de todo el país, pidieron una medida cautelar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Señalaban “la escalada de hostigamiento, represión, cercenamiento a la protesta social” así como “la represión ejercida contra las trabajadoras y trabajadores de prensa”. El jueves último, ya después de la segunda movilización, la CIDH y la Relatoría especial para la Libertad de Expresión difundieron una advertencia hacia el Estado argentino en la que señalan “preocupación por el uso inadecuado e indiscriminado de la fuerza por parte de agentes de seguridad federales de Argentina, que dejó decenas de heridos, detenidos y de periodistas lesionados”. El texto hace referencia a los hechos tanto del 14 como del 18 de diciembre.  
“El Estado tiene el deber de garantizar que los periodistas y comunicadores que se encuentran realizando su labor informativa en el marco de una manifestación pública no sean detenidos, amenazados, agredidos o limitados de cualquier forma en sus derechos por estar ejerciendo su profesión”, señalan la CIDH y la Relatoría, y agregan que esos ataques y la destrucción de equipos que usan los trabajadores violan la libertad de expresión. Parecen expresiones obvias, pero pese a ellas el Gobierno nacional siguió doblando la apuesta con un pedido del presidente para que las personas detenidas en protestas no sean excarceladas, en un discurso que generaliza el uso de la palabra “violencia” y la extiende a cualquier actor social menos a las fuerzas de seguridad.

Arrestos ilegales

La detención repentina del grupo de trabajadores de La Patriada, que es parte del Proyecto Comunidad, quedó filmada y fue entregada al juzgado de Sergio Torres. Tanto Murrone, que es el director de ese proyecto, sus otros compañeros arrestados, que son Lorena Sfeir, Eva Luna Lillo y Francisco Scarzella, presentaron su denuncia contra la policía también ante la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin). “El delito lo cometió el Estado, no nosotros”, advirtió Murrone. Contó también a este diario que la policía mantuvo malos tratos hacia ellos hasta el momento en que  públicamente fueron informados quiénes y dónde estaban detenidos. Algunos medios de comunicación afines al Gobierno, como se vio en los programas de Alejandro Fantino y Eduardo Fenimann, exhibieron una foto de Eva Luna en el momento en que se la llevan presa con una leyenda que la sindicaba como una de las “agresoras del Congreso”. Un mínimo chequeo da cuenta de que estaba simplemente parada en el hall de un edificio con sus compañeros cuando la policía se le vino encima.
La detención deliberada de periodistas, en plena labor de filmar y fotografiar, ya había ocurrido durante la marcha del 1 de septiembre cuando se cumplía un mes de la desaparición de Santiago Maldonado. En aquella oportunidad llegaron a estar 72 horas detenidos a disposición del juez Marcelo Martínez de Giorgi, que decidió procesarlos finalmente por intimidación pública y resistencia a la autoridad, además de daños. Ezequiel Medone, de la Red Nacional de Medios Alternativos y Antena Negra fue uno de ellos. “No me importa que seas periodista”, le gritó un policía al detenerlo y en el instante menos pensado le amarró los brazos para llevárselo. Medone, como muchas de las otras personas, denunció que las actas policiales eran truchas, que señalaban horas y lugares de detención que no eran reales, y decían que estaban tirando palazos, piedras y quemando tachos cuando, a duras penas, uno aparecía en una foto levantando algo que parecía una piedra. La Cámara Federal revocó los procesamientos, precisamente por falta de pruebas, tanto de Medone como de su compañero, Carlos Ardila Guerra, que es fotógrafo de ATE y la fotógrafa Paola Barriga Montero. Esta semana quedaron perplejos al ver que el fiscal de Cámara, Germán Moldes, sacó un dictamen que no sólo pide que los vuelvan a procesar y los acusa de “ir disfrazados de fotógrafos con una máscara de baja calidad” sino que pide una ley que restrinja las excarcelaciones en contextos de protestas sociales. Describió a quienes protestan como “canallas y facinerosos” y cuestionó el “festival de liberaciones” de los detenidos de esta semana. Su dictamen, que se focaliza en estos cuatro trabajadores de prensa aunque extiende sus convicciones a cualquiera, podría parecer un exabrupto solitario del mismo fiscal que reivindica la denuncia de Alberto Nisman contra el gobierno anterior y facilita el sobreseimiento de funcionarios macristas. Pero el respaldo a su propuesta represiva que hizo pública Mauricio Macri puso en escena una vez más esta alianza judicial-política y de medios afines que con apariencia jurídica ponen en riesgo derechos y garantías. 
Fuente:Pagina12


24 de diciembre de 2017 
El triunvirato de la CGT busca evitar una fractura de la central obrera 
Para impedir o retardar el Big Bang 
Tras la crisis provocada por las reformas que impulsa el Gobierno, la conducción sindical convocaría esta semana a una reunión de ex secretarios generales. La salida de la UOM y los movimientos internos anticipan una posible división.
Por Felipe Yapur
Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, los triunviros que representan a distintas líneas internas. 

Imagen: Sandra Cartasso
Las leyes de ajuste previsional y tributario que impuso el Gobierno, junto a la brutal represión y el escaso compromiso de varios sindicalistas con el paro nacional, terminaron por dejar expuestas las tensiones gremiales en la CGT. Sin embargo, la crisis en la Confederación General del Trabajo existe casi desde el mismo momento en que se eligió su triunvirato y no a partir de la reciente renuncia de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) a su Consejo Directivo. La conducción de la central no es la única responsable de lo ocurrido sino la cabeza visible de una estrategia de relación con el gobierno que no dio los resultados esperados, al menos para los intereses de los trabajadores que sostienen la estructura sindical. Para intentar impedir o retardar un Big Bang, esta semana convocaría a una reunión de los últimos secretarios generales de la central con el objetivo de contener la presión interna.
A partir de ahora comienza una nueva etapa sindical y sus consecuencias, algunas previsibles, podrían mostrar la existencia de más de una CGT. Sería un escenario repetido en la historia gremial, que perjudicaría la unidad. De todas maneras, ante la inexistencia de un programa común, con un real compromiso para acompañarlo y cumplirlo, esa declamara unidad se transforma en inocua y ventajosa para los intereses del gobierno nacional.
Si bien toda grieta presagia una fractura, no es necesariamente de manera inmediata. El desenlace puede producirse en unos meses más. Todo depende de cuánto pueda contener el triunvirato el malhumor que existe hacia adentro del Consejo Directivo y en otros agrupamientos sindicales que no tienen representación en ese cuerpo colegiado. También el gobierno nacional puede aportar a este proceso ya que si decide avanzar con la reforma laboral en febrero, y el triunvirato insiste con que lo consensuado no perjudica al trabajador, entonces la división se puede acelerar.
El año que termina tuvo como máxima expresión de la diferencias internas el paro del lunes pasado. No todos los dirigentes que participan de su conducción, que incluye el Consejo Directivo, comparten los mismos intereses y la mirada de cómo plantarse frente a un gobierno no peronista y liberal. Lo de los intereses tiene una cuota de razonabilidad ya que cada sindicato tiene su problemática particular. Pero hay problemáticas que son comunes a todos, como las que atacan las reformas previsional, laboral y tributaria, y allí es donde este esquema de unidad hizo agua.
La salida de Francisco “Barba” Gutiérrez del Consejo Directivo fue la expresión de esta errada estrategia donde se sobredimensionó el diálogo. No es el único que la cuestiona pero sí el primero en hacerla pública. El día de su renuncia afirmó que “la estrategia de la CGT fracasó como así también su conducción” y un par de días después señaló que “la gente está que arde, hay mucha calentura y la CGT no responde. Entonces, el que tenga miedo o algún compromiso, que deje el lugar y que lo reemplace otro que pueda hacerle frente a este avance contra los trabajadores”.
Esto produjo una serie de expresiones públicas encontradas. Por caso el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, uno de los referentes del sector conocido como independiente, habló de actitudes “destituyentes” contra el triunvirato que conforman Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid. No hizo nombres. Pareció estar destinada al metalúrgico aunque bien pudo haber sido dirigida a algún compañero “independiente” como José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), quién el mismo día del paro había expresado su desacuerdo con la huelga anunciada por el triunvirato que Martínez dice defender. También podría estar dirigida a Roberto Fernández, de UTA, que el lunes envió a la reunión del Consejo Directivo a su secretario de Difusión, Mario Caligari, para consensuar la metodología del paro que después no acataron. Y por último pudo haber sido dirigida a sí mismo ya que no participó en ninguno de los encuentros de la conducción cegetista pese a que ocupa la Secretaría de Relaciones Internacionales. Cuando se decidió el lanzamiento de la huelga, su sindicato no acompañó.
Sin la UOM en el Consejo Directivo comenzó una serie de comunicaciones que partieron de varios secretarios generales hacia el teléfono de Gutiérrez pero también hacia el de Antonio Caló, el titular del poderoso gremio. Las llamadas tuvieron como denominador común un respaldo a la crítica realizada por la UOM pero no se hicieron públicas, tal vez porque estas situaciones se cuecen con cierto disimulo. El reproche a la estrategia dialoguista fue generalizado. “La relación con el gobierno debe replantearse. Es urgente un cambio de estrategia”, fue una de las frases (bastante similar a la de Gutiérrez) que utilizó uno de los miembros del Consejo Directivo consultados. Lo dice pero también reconoce que una fractura debilita al movimiento obrero ante un gobierno liberal que avanza sin miramientos con la ayuda de gobernadores y legisladores peronistas.
La división en el peronismo también afecta a la CGT. Según un dirigente sindical el movimiento obrero también “sufre las consecuencias de la derrota del movimiento nacional y popular”. El punto es de qué lado quiere pararse la CGT. El origen del triunvirato nace de la necesidad de contar con una organización superestructural fuerte ante la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada. Cada uno de sus miembros representa a una de las tres grandes líneas internas de la CGT. Carlos Acuña llegó de la mano de José Luis Barrionuevo y su CGT Azul y Blanca. El moyanismo impuso a Juan Carlos Schmid, titular de Dragado y Balizamiento y de la poderosa Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT). En tanto los gordos junto a los independientes nominaron a Héctor Daer, de Sanidad. Tres orígenes y perfiles diferentes para un tiempo complejo.
Los triunviros viven momentos aciagos hacia adentro de sus agrupamientos. El verano les puede deparar una pausa necesaria para reparar lo que está crujiendo. Pero será preciso realizar algunos cambios porque como afirma un dirigente de un gremio del transporte “no se puede seguir llegando tarde a todos lados, siempre jugando desde atrás”. No carecen de herramientas porque, por ejemplo, cuentan con el Comité Central Confederal que continúa en cuarto intermedio hace más de dos meses y desde donde se puede rectificar el rumbo y darle carnadura a la tan mentada unidad.
Ahora bien, los triunviros saben que deberán enfrentar la cada vez más difundida idea de retornar al esquema de la conducción unipersonal. Tal vez el único con capacidad para poder sobrevivir a esta marejada es Daer pero para ello tendrá que tejer una serie de acuerdos que incluso lo hagan dejar de lado su perfil de componedor. Y es que en una cada vez más concreta vereda de enfrente hay quienes imaginan un nuevo perfil de la CGT o incluso otra central obrera. Hay movimientos que pueden derivar en esta segunda opción. El ajuste a los jubilados y la reforma tributaria que impactará en los salarios con un incremento del universo que pagará impuesto a las ganancias llevó a un acercamiento de sindicatos ferroviarios como el de Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) con Omar Maturano (La Fraternidad) y el señalero Enrique Maigua. Esto no solo provoca un cimbronazo en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) donde el taxista Omar Viviani, su principal referente, no acató el paro sino que también implica un fuerte desequilibrio para la conducción de Schmid en la CATT, que sufrió la desautorización por parte de camioneros cuando negoció la reforma laboral y la posterior ausencia del moyanismo en las movilizaciones anti reforma previsional. 
Fuente:Pagina12

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