Graves incidentes y represión después de la frustrada sesión
Cuando faltaban apenas 10 minutos para que comenzara la sesión especial convocada para debatir la nueva ley de movilidad jubilatoria, a las 14, se desató una batalla campal frente al Congreso.
El clima, que se mantuvo tenso desde las 8, comenzó a enrarecerse cuando un grupo de diputados kirchneristas se enfrentó con los efectivos de seguridad que custodiaban el ingreso a la Cámara de Diputados.
Minutos después, militantes de partidos de izquierda que se oponen a la sanción de la ley impulsada por el Gobierno empezaron a enfrentarse con la Gendarmería. Volaron pidras, palos, botellas y hubo escenas de pugilato. Los efectivos reprimieron con gases lacrimógenos, balas de goma y avanzaron con carros hidrantes hasta lograr una paz transitoria.
Partidos de izquierda, la CTA, la CGT, el kirchnerismo, parte del peronismo no K, Madres de Plaza de Mayo y diversas agrupaciones sociales convocaron a movilizarse esta tarde al Congreso.
"Espero que todos los ciudadanos argentinos que están en contra de la ley vengan al Congreso", había pedido temprano Agustín Rossi, presidente del bloque FpV-PJ.
Como consecuencia de los incidentes, el diputado del FpV Matías Rodríguez recibió un fuerte golpe en la cabeza. Mayra Mendoza, también del FpV, denunció que le arrojaron gas pimienta en la cara.
Cuando se calmó la situación en la calle, los incidentes se trasladaron al interior de la Cámara de Diputados: legisladores del oficialismo y de la oposición se enfrentaron por el quórum de la sesión especial. Finalmente, la diputa Elisa Carrió tomó la palabra y pidió que se levantara la sesión, algo que fue acatado por el presidente Emilio Monzó.
Fuente:ElLitoral
ROSARIO
15 de diciembre de 2017
Multitudinaria marcha convocada por organizaciones sociales y políticas
Contra el saqueo a los jubilados
"Es un intento de despojo al bolsillo de los que menos tienen", coincidieron los rosarinos que ayer a la tarde se movilizaron por el centro de la ciudad. contra el proyecto del macrismo que alertaron "traerá graves consecuencias".
Por José Maria Maggi
Confluyeron organizaciones de derechos humanos, sindicatos y maestros, entre otros.
Imagen: Andres Macera
Imagen: Andres Macera
Una multitudinaria marcha convocada por organizaciones sociales y políticas recorrió ayer el centro rosarino, en repudio a la ley de reforma previsional que se discute en el Congreso de la Nación, bajo las consignas "contra el saqueo a los jubilados" y "no a la reforma".
Gran parte del arco político opositor desplegó sus banderas uniendo las plazas San Martín y 25 de Mayo, sede de la habitual marcha de los jueves de las Madres. Así confluyeron organizaciones de derechos humanos, sindicatos, concejales, maestros, estudiantes universitarios, y organizaciones de izquierda, además del Movimiento Evita y la Cámpora.
También el movimiento Alerta Jubilados, nutrido con personas de la tercera edad, principales perjudicados con la aprobación de la ley.
Con una convocatoria masiva en Plaza San Martín y con enormes carteles con inscripciones en contra del paquete de reformas que impulsa el gobierno nacional, la columna de gente fue transitando por calle San Luis hasta Buenos Aires, para ingresar a la plaza de Córdoba y Laprida, expresando su disconformidad con las decisiones del Ejecutivo nacional.
Luego de que en horas de la tarde se levantara la sesión en el Congreso de la Nación, aplazando el tratamiento de la reforma previsional, por las redes sociales se intensificó la convocatoria para la manifestación que, cerca de las 17, comenzó a marchar por las calles rosarinas.
Ana Moro, del grupo de apoyo a Madres de Plaza de Mayo en Rosario, dijo: "Venimos a acompañar porque estamos en contra de esta reforma. Por suerte se ha llenado de gente, pero es una lástima que no se hayan dado cuenta a tiempo. Si hubiésemos estado todos juntos desde antes, este señor no hubiera llegado al poder".
Por su parte Carlos Novillo, quien forma parte de la misma agrupación y es hermano de desaparecidos, añadió: "Nunca vimos militarizar de esta manera el Congreso. Que se haya levantado la sesión es un triunfo muy importante. Con el pueblo en la calle, este gobierno va a tener que retroceder con este tipo de medidas".

Andres Macera
También los ediles del interbloque Nacional y Popular repudiaron ayer con su presencia en la Plaza la ley de reforma previsional. "Es un intento de despojo al bolsillo de los que menos tienen", aseguró Eduardo Toniolli. Los siete concejales justicialistas hicieron pública su posición rechazando el proyecto del macrismo y alertando que "traerá como consecuencia el recorte de jubilaciones, pensiones, pensiones por discapacidad, asignaciones familiares, y de la Asignación Universal por Hijo, y el retraso de la edad de retiro de cientos de miles de compatriotas".
"Este intento de despojo al bolsillo de los que menos tienen persigue un claro objetivo: reducir el déficit fiscal generado por la política económica del gobierno nacional, y pagar los intereses generados por el endeudamiento externo que la sostiene", agregó Norma López.
El edil Roberto Sukerman repudió "la represión de Gendarmería contra los movimientos sociales que pretendían expresar su rechazo a estas medidas en la Plaza de los Dos Congresos, y contra los diputados y diputadas nacionales que intentaban interceder ante los responsables del operativo".
Los concejales Marina Magnani y Andrés Giménez, de Unidad Ciudadana; así como María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular y Osvaldo Miatello, de Compromiso con Rosario, suscribieron los dichos de sus pares de bloque a través de un comunicado.
Además se hicieron presentes varios líderes de diferentes partidos políticos, como Caren Tepp, Juan Monteverde (Ciudad Futura) y Octavio Crivaro (Frente de Izquierda).
Por su parte Gustavo Teres, secretario general de Amsafé Rosario, indicó: "Que se haya suspendido la sesión es un verdadero triunfo del pueblo, de los jubilados, de los movimientos populares y de los trabajadores. Eso fue mérito del derecho a la protesta".
Fuente:Rosario12
ROSARIO
Concejales peronistas se oponen al ajuste
Un grito de corazón contra la reforma previsional
14/12/2017
Los ediles del interbloque Nacional y Popular repudiaron la ley de reforma previsional que impulsa el gobierno nacional y se discute en el Congreso. “Es un intento de despojo al bolsillo de los que menos tienen”, aseguraron.
Los siete concejales justicialistas emitieron un comunicado de prensa en el que rechazan el proyecto del macrismo y alertan que “traerá como consecuencia –en caso de aprobarse– el recorte de jubilaciones, pensiones, pensiones por discapacidad, asignaciones familiares, y de la Asignación Universal por Hijo, y el retraso de la edad de retiro de cientos de miles de compatriotas”.
“Este intento de despojo al bolsillo de los que menos tienen persigue un claro objetivo: reducir el déficit fiscal generado por la política económica del gobierno nacional, y pagar los intereses generados por el endeudamiento externo que la sostiene”, agrega el escrito.
Por último, los ediles peronistas expresaron: “Repudiamos la represión de Gendarmería contra los movimientos sociales que pretendían expresar su rechazo a estas medidas en la Plaza de los Dos Congresos, y contra los diputados y diputadas nacionales que intentaban interceder ante los responsables del operativo”.
El comunicado lleva las adhesiones de Marina Magnani y Andrés Giménez, de Unidad Ciudadana; Norma López y Roberto Sukerman, del Frente para la Victoria-PJ; María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular; Osvaldo Miatello, de Compromiso con Rosario; y Eduardo Toniolli, de Partido Justicialista.
Fuente:RedaccionRosario
Militarización, represión y amenaza de decreto para la reforma previsional
El Gobierno reprimió la protesta en contra del ajuste a los jubilados y se cayó la sesión especial en Cámara baja. Siguió reprimiendo y luego barajó la posibilidad de un DNU para recortar a jubilados, niños de la Asignación Universal por Hijo, pensionados por discapacidad y veteranos de Malvinas.
Por Fernando M. López
Dic 15, 2017
El pueblo argentino recordará el 14 de diciembre de 2017 como una de las fechas más antidemocráticas de la historia del país. Tras adelantar para este jueves el tratamiento de la reforma previsional en la Cámara de Diputados, el Congreso de la Nación amaneció militarizado por orden del Gobierno de Mauricio Macri.
En ese contexto, las fuerzas federales no tardaron en reprimir. Bastó que se acercaran algunos manifestantes hasta el vallado que cercaba el edificio parlamentario para que los gendarmes y policías de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, apuntaran sus itacas y comenzaran a disparar balazos de goma y gases lacrimógenos a mansalva, mientras los camiones hidrantes descargaban largos chorros de color amarillo para repeler y marcar a aquellos que no estaban dispuestos a retroceder.
Como en la represión del día anterior a las organizaciones sociales, ni los diputados nacionales se salvaron de la brutalidad policial. A Mayra Mendoza, del FpV-PJ, varios efectivos de la Federal la rodearon y le tiraron gas pimienta directamente en la cara. Otro legislador del mismo bloque, el fueguino Matías Rodríguez, fue golpeado con un escudo y cayó inconsciente al suelo.
Los heridos y detenidos comenzaron a multiplicarse cuando los uniformados salieron a pie o en motos a la caza de manifestantes en las inmediaciones de la Plaza de los dos Congresos.
El fotógrafo frelance -ex Página/12-, Pablo Piovano, recibió diez disparos en distintas partes del cuerpo en la esquina de Rivadavia y Montevideo. “Un policía me vio con la cámara y me disparó a medio metro. Tengo 10 impactos de bala de goma. Estamos evidenciando un tiempo de mucha violencia, una represión policial que va en aumento y es muy preocupante”, dijo una vez que pudo recuperarse de la salvaje agresión.
Algunos opinólogos comentaban en sus análisis de la jornada que al Gobierno sólo le faltó movilizar a las Fuerzas Armadas, pero no repararon que ni eso quedó al margen a la hora de reprimir. Poco después del mediodía, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) difundía una serie de imágenes para denunciar la presencia de un colectivo del Ejército camuflado entre vehículos de Policía Federal y Gendarmería, en una clara violación de la Ley de Seguridad Interior.
Mientras tanto, en el recinto de la Cámara de Diputados, Cambiemos intentaba llegar al quórum para avanzar con la votación de una reforma anticonstitucional pensada para saquear los ingresos de jubilados, niños de la Asignación Universal por Hijo (AUH), pensionados por discapacidad y veteranos de Malvinas.
Cuando el jefe de la bancada del PRO, Nicolás Massot, vio que Cambiemos no lograba reunir a los 129 legisladores necesarios antes de que se venciera el plazo, sentó a los “diputruchos” Jorge Enríquez y Patricia Holzman, que no habían jurado para ejercer como legisladores. Enríquez, actual subsecretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, ocupaba el noveno en la boleta de Elisa Carrió, mientras que Holzman, jefa de Gabinete del Ministerio de Ambiente, aparecía en el onceavo lugar. La maniobra fue denunciada por los bloques opositores al calificarla como “una verdadera vergüenza”.
En medio de los fuertes cruces entre el presidente del cuerpo, Emilio Monzó, y varios diputados de la oposición, Elisa Carrió tomó la palabra para justificar los abusos policiales y luego pidió suspender la sesión.
“Evitamos que se cometa un latrocinio para los jubilados y pensionados de la Argentina. Esta ley es una mala ley. Tenemos que terminar con que siempre el hilo se corte por lo más delgado. Si el gobierno tiene un problema fiscal que lo resuelva sin meter la mano en el bolsillo de los jubilados”, señaló al salir del recinto Agustín Rossi, jefe del bloque del FpV-PJ.
La movilización popular, convocada por las dos CTA, la CGT, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), organizaciones de jubilados, partidos políticos y movimientos sociales, había triunfado, pero las fuerzas represivas siguieron disparando balas y gases a discreción. La cacería en los alrededores del Congreso continuó hasta entrada la noche con un saldo de varios heridos y detenidos.
En la Casa Rosada los funcionarios iban y venían, hasta que trascendió que Macri evaluaba aplicar la reforma previsional por decreto de necesidad y urgencia (DNU), algo que fue rechazado incluso por sus aliados de Cambiemos. “Un DNU violaría gravemente la Constitución Nacional”, sentenció rápidamente Carrió en su cuenta de Twitter.
En conferencia de prensa, el bloque del FpV remarcó que “sería un grave error del Gobierno y del presidente Macri si por falta de consenso parlamentario insisten en sacar la reforma por vía de un decreto, sería una burla para el conjunto del pueblo argentino, que mayoritariamente está en contra de esta iniciativa”.
Los triunviros cegestistas Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña y Héctor Daer también se manifestaron en contra de una decisión de ese tipo.
“Si se utiliza un decreto de necesidad y urgencia para generar este acto de sustracción de los salarios a los jubilados, el Consejo Directivo de la CGT ha resuelto un paro de 24 horas desde la medianoche”, informó Daer y, tras repudiar “la militarización del Congreso”, pidió que “los excesos de las fuerzas de seguridad” pesen sobre “la cabeza” de Bullrich.
Si bien al cierre de esta edición el Gobierno no había confirmado oficialmente si avanzaría o no con el DNU, las versiones más firmes indicaban que Macri convocaría en las próximas a los legisladores de Cambiemos y a los gobernadores del pacto fiscal para analizar los pasos a seguir.
Fuente:Contexto
Mientras las fuerzas de seguridad reprimían afuera, Cambiemos quiso sesionar, pero fracasó en el intento
Gritos, quórum efímero y una sesión frustrada
El oficialismo intentó tratar en Diputados la reforma previsional e incluso anunció que tenía quórum para empezar. El FpV, el Frente Renovador y otras fuerzas aseguraron que no estaban dadas las condiciones. Hubo fuertes discusiones y hasta forcejeos.
Por Miguel Jorquera
Los legisladores de la oposición se acercaron al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, para exigir la suspensión de la sesión.
Imagen: Télam
Imagen: Télam
El recinto era un caos. Forcejeos, gritos, discusiones y acusaciones cruzadas. Los diputados opositores del FpV-PJ, el Frente Renovador, el Movimiento Evita, FIT y otros bloques menores permanecían parados, igual que los integrantes del peronismo dialoguista de Argentina Federal, que no se plegaron al oficialismo. Los legisladores de Cambiemos y sus aliados, en cambio, se aferraban a sus bancas a la espera de conseguir el ansiado quórum, que el tablero electrónico marcó por un instante pero que jamás pudieron recomponer. Había pasado casi una hora de las 14, el horario fijado para el comienzo de la sesión. Afuera, miles de policías y gendarmes continuaban la represión contra los manifestantes. Los legisladores más exaltados del oficialismo y el presidente de la Cámara, el macrista Emilio Monzó, insistían en seguir con la sesión hasta que sus principales espadas parlamentarias –en un discreto apartado– advirtieron que ya no podrían reproducir en el tablero el número mágico para avanzar con la resistida reforma previsional. Fue entonces que Elisa Carrió tomó la palabra en nombre del interbloque oficialista y, con una curiosa parábola, pidió que “se levante esta sesión escandalosa” y afirmó: “No vamos a contestar la violencia del FpV”. La oposición ya festejaba al grito de “¡jubilados!, ¡jubilados!”.
Pocos minutos antes de las 14, sobre la avenida Rivadavia se desarrollaba una escena dantesca: como en un partido de rugby, un improvisado rack de diputados opositores hacía retroceder más de 30 metros en un scrum a un numeroso grupo de gendarmes, que iban a formar la primera línea para reprimir a los manifestantes en Plaza Congreso, rodeados de decenas de fotógrafos y camarógrafos que registraban la acción. Fue entonces que el presidente de la Cámara, Monzó, salió a la calle pero pronto volvió al Congreso y detrás de él se cerraron las pesadas puertas del Palacio legislativo. Los diputados opositores Máximo Kirchner, Daniel Filmus, Horacio Pietragalla, Adrián Grana, Walter Santillán (FpV-PJ), Leonardo Grosso (ME), Nicolás del Caño (FIT) y muchos otros quedaron del lado de afuera.
En el recinto, los 106 disciplinados diputados del oficialismo ya ocupaban sus bancas y otros dos aguardaban poder jurar para asumir en reemplazo de la santafesina Ana Martínez (renunció) y de Joanna Picetti (fue apartada por la Justicia). De a poco, los opositores “dialoguistas” fueron sentándose y aumentando el número en el tablero. Apenas 3 de los 6 integrantes del Frente Cívico santiagueño (Mirta Pastoriza, Graciela Navarro y Hugo Orlando Infante) estuvieron entre los primeros, junto 4 de los 5 misioneros del Frente de la Concordia (Daniel Di Stéfano, Jorge Daniel Franco, Flavia Morales y Ricardo Wellbach). También los catamarqueños Silvana Ginocchio y Gustavo Saadi, y el bonaerense Alberto Roberti, que integra el Bloque Justicialista.
Otros 3 de los 4 diputados que responden al interbloque “socialdemócrata” –aliado al oficialismo y encabezado por Martín Lousteau– se sentaron en sus bancas. Lo mismo hicieron los chaqueños Elda Pértile y Juan Mosqueda, los cordobeses Juan Brügge, Paulo Cassinerio, Martín Llaryora y Alejandra Vigo, los tucumanos Gladys Medina, José “Mellizo” Orellana y Pablo Yedlin, y el sanjuanino Walberto Allende.
A las 14,30, el jefe del bloque del FpV, Agustín Rossi, se sentó para reclamar que, habiendo pasado la media hora reglamentaria, se diera por caída la sesión por falta de quórum. El tablero marcaba 116 diputados. Rossi también informó que dos diputados de su bloque, Mayra Mendoza y Darío Martínez, eran atendidos en la enfermería de la Cámara, agredidos con gas pimienta por policías y gendarmes, en medio de la represión desatada afuera.
Carrió fue la encargada de responderle. Le pidió a Monzó que prorrogara la espera para alcanzar el quórum, pero no ahorró una chicana: les reclamó también a los diputados del FpV-PJ “no atropellar a las fuerzas de seguridad”. Victoria Donda (Libres del Sur), en muletas por el golpe que los gendarmes le dieron en la pierna durante la represión del miércoles, le reclamó a Carrió, a los gritos, “respeto” por quienes eran reprimidos en la calle. Exigió que la sesión se levantara.
Entonces, el tablero marcó el número mágico: 129. Y Monzó dio por abierta la sesión en medio de los aplausos de los diputados oficialistas. La oposición reclamó airadamente. Los diputados Rossi, Pietragalla, Grana, Leopoldo Moreau (FpV-PJ), Romina del Pla (FIT), Cecilia Moreau (FR) y otros llegaron rápidamente ante el estrado de la presidencia para reclamar la nulidad de la sesión. “¡Hay un diputrucho!”, gritaron varios. Monzó quiso ampararse en el tablero electrónico, pero la pantalla solo sostuvo durante algunos instantes los 129 diputados presentes.
Entonces se entabló una dura discusión a los gritos, que casi llega a las manos cuando Monzó intentó responder a los insultos tirando un manotazo a los diputados opositores. El personal de seguridad quiso retirar a Monzó del recinto, pero él se resistió a los empujones. Los números del tablero seguían bajando al mismo tiempo que el resto de los diputados opositores, que no habían aportado al quórum, ingresaban al recinto. Ninguno ocupó su banca.
En un enardecido discurso, el jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, le reclamó a la oposición que ocupara sus bancas y diera el debate. La massista Graciela Camaño empezó a hablar desde su banca, pero terminó por levantarse abruptamente cuando el tablero electrónico empezaba a acercarse nuevamente a los 129. “Hable tranquila sin mirar el tablero”, la desafió Monzó. Camaño reivindicó el derecho a no dar quórum e invitó a todos los opositores a retirase del recinto, convencida de que el oficialismo no tenía el número para sesionar.
Se improvisaron charlas y discusiones en todo el recinto. No fueron pocos los que se acercaron a la banca de Lousteau para que no avalara la postura oficialista, pero él y la radical Carla Carrizo justificaron su decisión a los gritos. El sanjuanino José Luis Gioja recorría las bancas de los diputados de distintas provincias con el mismo pedido. Camaño dialogaba con el salteño Pablo Kosiner (Argentina Federal), que no había dado quórum, y le reclamaba que le pusieran el cuerpo a la presión. Un desesperado Massot buscaba intervenir en las discusiones y redoblar la presión oficialista.
El prolongado letargo sin definición se estiró hasta pasadas las 15. Las noticias sobre la represión afuera no dejaban de llegar. El tablero electrónico no se movía en el sentido que Cambiemos esperaba y el oficialismo comenzaba a resignarse a que no conseguiría recomponer el efímero quórum. Monzó, Carrió y Mario Negri, jefe del interbloque de Cambiemos, armaron una discreta tertulia. Carrió regresó a su banca y pidió la palabra. “Hablo en una expresión de minoría (lenguaje parlamentario que se refiere a la falta de quórum para sesionar) en nombre del interbloque”, arrancó la líder de la CC. Luego culpó a la oposición del “ambiente de violencia”, dijo que no iban a responder con la misma moneda y pidió levantar la sesión. El malhumor acompañaba los gestos del oficialismo.
Los opositores festejaron. Hubo abrazos entre Rossi y el massista Ignacio De Mendiguren; el formoseño Luis Basterra y el socialista Gustavo Contigiani, las santafesinas Lucila De Ponti (ME) y Alejandra Rodenas (monobloque), Axel Kicillof celebraba sonriente con Facundo Moyano; Nicolás del Caño (FIT) dialogaba con Felipe Solá (FR). En la retirada se escuchó “es para Macri que lo mira por TV” y hasta algunas estrofas de la Marcha Peronista. Afuera seguiría, durante horas, la represión.
Fuente:Pagina12
La Gendarmería detuvo a una chica que pasaba por los alrededores del Congreso
La joven salía del trabajo y fue detenida por la fuerza de seguridad.
15 DE DICIEMBRE 2017
Luego de que ayer fuera suspendido el tratamiento de la reforma previsional en la Cámara de Diputados, la Gendarmería de Patricia Bullrich emprendió un duro accionar represivo contra todo aquel que se encontraba en las inmediaciones del Congreso. Distintos manifestantes y dirigentes políticos fueron agredidos por las fuerzas de seguridad, incluso personas que simplemente estaban de paso.
Un reflejo de la violencia ejercida ayer por parte de las fuerzas de seguridad es el caso de Damiana Negrin Barcellos, quien se encontraba caminando por la zona y fue detenida por la Gendarmería. A los gritos, intentó resistirse ante la arbitraria detención.
Según confirmaron allegados de la joven a El Destape, alrededor de las 18:30 Damiana salía del subte, luego de trabajar, en las calles Bartolomé Mitre y Callao. Estaba volviendo a su casa cuando decidió pasar por la marcha. En el camino se tropezó con una moto que no era de ella e inmediatamente fue marcada por la Gendarmería. Simplemente pasaba por la marcha y se la llevaron sin hacer nada.
La joven sigue detenida en la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales de la Gendarmería Nacional. La investigación está en manos del juez federal Claudio Bonadio y la causa que se le imputa, como a todos los detenidos, es por intimación pública. Se estima que alrededor de las 15 serán liberados.
Fuente:ElDestape
Viernes 15 de Diciembre de 2017
Pedirán el juicio político a la ministra de Seguridad
Lo aseguró la diputada del massismo
Graciela Camaño tras considerar que se “han vulnerado las instituciones parlamentarias” con el accionar de Gendarmería y la Policía Federal.
La ministra de Seguridad Patricia Bullrich volvió a quedar en el foco de las críticas a partir del desproporcionado operativo de seguridad de Gendarmería y Policía Federal y la brutal represión que se desató en el Congreso.
En el recinto, tras la suspensión de la sesión, hasta Elisa Carrió, una de las espadas legislativas de Cambiemos, cargó contra la funcionaria al considerar que "no se necesita tanto Gendarme, la ministra tiene que parar".
Desde el massismo adelantaron que pedirán el juicio político a Bullrich como responsable política de la represión.
Así lo adelantó Graciela Camaño: “Nunca jamás vi la militarización de hoy. Eso es provocación, es preocupante que el área de Seguridad esté en manos de alguien que está demostrando tanto desapego por la realidad", afirmó y agregó: " Fue un amedrentamiento a los de afuera y a los de adentro. Y los de adentro somos otro poder del Estado. Ellos plantean 'golpismo', pero es lo que hicieron hoy con el Congreso”.
“Se han vulnerado las instituciones parlamentarias y eso es algo muy grave”, manifestó.
Fuente:TiempoAr
15.12.2017
Respuesta a la represión
La Iglesia llamó al "diálogo" para defender a los jubilados
La Conferencia Episcopal Argentina rechazó "la creciente violencia política" en las calles y "al interior del Congreso", convocando así al diálogo "que es el único camino que existe". Además pidió responder con urgencia "a las angustias de nuestros hermanos más frágiles, especialmente los jubilados".
La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado rechazando la represión y la violencia que se vio el 13 y 14 de diciembre. Convocó al diálogo y reafirmaron que es "necesario repetir" que "únicamente a través del respeto por las instituciones democráticas será posible superar las dificultades que agobian a nuestro pueblo".
"Como pastores deseamos hacer un nuevo llamado al diálogo. Para responder a las muchas urgencias y angustias de nuestros hermanos más frágiles, especialmente los jubilados, y para construir una sociedad justa y equitativa, no existen dos caminos, el diálogo o la violencia, solamente hay uno, el diálogo", manifesaron a través de la carta publicada.
Por último exhortaron a todos "a multiplicar los esfuerzos necesarios para poder celebrar estas próximas fiestas de Navidad en paz, e invocamos la protección de María Santísima, Nuestra Señora de Luján, sobre cada uno de los argentinos".
Fuente:PoliticaArgentina











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