04-09-2018
En el juicio de la Subzona 14 II, una mujer relató, con detalles y recuerdos vivos, el secuestro de su padre desde la óptica de una nena de ocho años: "Entraron a nuestra humilde casita y destrozaron todo".
"Me parece una locura que haya sido castigado y asustado solo por tener una idea", dijo este martes Rosana Cortez, una testigo que declaró por teleconferencia desde La Plata, en una nueva jornada del juicio de la Subzona 14 II. La mujer tenía entre seis y ocho años apenas cuando, contó, su padre, Martín Severo Cortéz, fue detenido por los esbirros de la Subzona 14 en Santa Rosa. Habría sido en setiembre de 1978.
Su testimonio reflejó el dolor y la impresión que provocó en su mente ese secuestro, cuando era una nena. Un recuerdo que se mantiene inalterable y vivo en su memoria a pesar del paso de los años. Su papá murió en 1986.
* “Nunca voy a entender lo que sucedió. Mi papá era una hombre tranquilo, vivíamos detrás del hospital y se dedicaba a criar pollos y cultivar la tierra, nada más. Y de repente, un día ingresaron como veinte a nuestra casita, muy humilde, y se distribuyeron por toda la casa y rompieron todas las cosas que encontraban, la tele, los armarios”.

* “Yo tenía siete años, me quedé en la pieza, destrozaron el ropero. No sé que buscaban, y en un momento veo que uno de ellos colocó unas chequeras adentro de un cajón del ropero y dijo ‘acá están’. Yo gritaba: ‘yo lo vi, las puso él’. Como era una nena, nadie me daba importancia. Y ahí dijeron que los tenía que acompañar, se lo llevaron entre dos. No me voy a olvidar mientras viva, me acuerdo que me tiré sobre una de las botas de estos tipos, pero se lo llevaron así como así”.
* “Lo peor del caso es que yo iba y venía, y escuché cuando uno de los oficiales decía a su jefe que el resultado del allanamiento había dado negativo. Mi padre siempre militó en el partido peronismo pero nunca en mi casa hubo una reunión ni vi que mi papá estuviera en cosas raras. Vendía pollos, era lo único que hacía, teníamos una quinta, y lo único que había era un cuadro del general Perón. Con mi hermano mayor recordábamos que mi papá había desmontado el cuadro de Perón y de Eva, los enrolló y los metió adentro de un aljibe. Era lo único que había”.
* “Cuando era más grande, mi mamá dijo que él militaba, pero nunca de forma revolucionaria, solo expresaba sus ideas. En mi casa, nunca, nada”.
* “Mi mamá quedó sola a cargo del hogar, nos cortaban la luz permanentemente, pasamos necesidades terribles mientras mi padre estuvo detenido. Y recuerdo de una mañana que estaba mi mamá frente al espejo y se había comprado un vestido nuevo. Me llamaba la atención. La vi contar dinero. Le pregunté si iba a comprar manteca o granadina. Me dijo que con ese dinero iba a ver a un jefe, donde estaba mi padre preso, e iba a ver si lo podía poner libre”.
* “Al tiempo, una mañana, salía de la escuela, estaba en la garita del micro y recuerdo verlo de nuevo, abrazarlo, besarlo y mi alegría fue inmensa. Me dijo que nos tomáramos el micro y me llamó la atención porque a él le gustaba caminar. Cuando llegamos a casa se sacó los zapatos y estaba todo ampollado, por eso no podía caminar. Y uno de sus hombros estaba más bajo que el otro, llevado hacia adelante. Con el tiempo, como soy profesora de gimnasia, reconocí la patología: era un desgarro en el hombro derecho, producto de las torturas que sufrió y todo lo que pasó”.
* “Nos mudamos a la calle Jujuy, mi madre puso una despensa. El hizo un curso de archivista y se fue a un archivo. Venía bien, teníamos una mejora en lo económico, y una tarde veníamos caminando, llegando al negocio, y se paró un Falcon de color verde y dos hombres de traje se bajaron y le dijeron: ‘Martín Cortéz, usted nos va a tener que acompañar’. Lo levantaron de la puerta de mi casa y no lo vi por un buen tiempo. Mi mamá estaba con su tercer embarazo, de seis meses, y no pudiendo solventar los gastos, tuvimos que trasladarnos a América, en Buenos Aires. Lo volvimos a ver cuándo mi hermanito tenía un año y medio”.
* “No sé por qué se lo llevaron, estuvo detenido dos veces, la primera fue muy traumática y la segunda ya iba al secundario, lo sobrellevé de otra manera. Pero es muy feo estar sin padre y no entender que sucede. No me parece que por tener una idea se tenga que ser castigado ni asustado. Me parece una locura”.
* "Un tío de parte de mi madre también fue detenido ilegalmente, Ricardo Andrés Mini, le decían Pupi. Lo único que recuerdo es que espiaba por la cerradura de la puerta cuando lo largaron y fue una alegría barbara. También lo secuestraron. A él le hicieron simulacros de fusilamiento en los médanos de Toay. Lo hacían correr con los ojos vendados y se le empastaban los pies. También lo picanearon en los pies. Ya tenía trece años yo y me acuerdo de eso. Ahí comencé a entender lo que le había pasado a mi papá, porque estaba igual cuando salió, la primera vez".
* "No recuerdo ningún nombre de militar ni de ningún jefe. Uno a veces necesita culpable, a quién insultar. Pero no tengo esos nombres".
* "Fue muy difícil salir de esas situaciones. Se puede resumir en una sola palabra lo que pasé: hambre, porque pasamos hambre. De todas maneras, salimos adelante, estudié, me capacité, es la única forma de ganarle a todas las situaciones que uno vivió y de transmitirles a mis sobrinos, no tengo hijos, que uno tiene que vivir dignamente y sin miedos, trabajando y estudiando".
Concluyen los testimonios y arrancan las indagatorias
El segundo juicio a los represores pampeanos ingresa en la fase final de la ronda de testigos. La lista se agotará este miércoles con el último testimonio y comenzará la ampliación de la indagatoria de los imputados.
En principio, en esta jornada será el turno del condenado en el primer juicio, el exmilitar Néstor Omar Greppi -viajó este martes desde Capital Federal, donde cumple arresto domiciliario, para declarar en el debate- y también del único de los represores que sigue en la cárcel purgando la primera pena, Carlos Reinhart.En el juicio están acusados 14 represores pampeanos. rEste martes declararon en la sede del Colegio de Abogados los testigos Adriana Lucero de De Diego y Julio Díaz. Rosana Cortez lo hizo por videoconferencia desde La Plata.
Baraldini,en la casa
El exjefe de la Policía durante la dictadura, Luis Baraldini, no estuvo en la jornada del juicio ayer. Tampoco estará hoy. Según inforó su abogado defensor, sufrió una descompensacion hace unos días y por prescripción médica no asistirá a las audiencias.
No pudo declarar
Este martes estaba prevista la declaración de la mujer que, según se denunció, sufrió el robo de un bebé que fue entregado por un militar mientras trabajaba como sirvienta en una familia de Santa Rosa. Sin embargo, el equipo de profesionales de la Secretaría de Derechos Humanos evaluó que ella no estaba en condiciones sicológicas de hacer frente a ese trámite. Por eso, se aceptó que no declarara.
Hace un par de semanas, el expolicía Clemente Puhl había declarado que a una menor que trabajaba como sirvienta en una empresa metalúrgica le sacaron el bebé y se lo dieron a un militar en el ’76. Él era albañil y trabaja en la ampliación del comercio. Aseguró que un hermano de la chica, se habría llevado a la criatura.Dijo que el del militar Carlos Alfredo Sabattini es el nombre que le brindaron respecto a quién trasladó al bebé, según la versión que escuchó en su momento.
Una visita a Arana
Adriana Lucero de De Diego, sobrina de Rodolfo de Diego –director de Turismo, peronista secuestrado y torturado por la Subzona 14- declaró este martes como familiar de esa víctima de la dictadura, ya fallecida. La mujer es, además, esposa de uno de los imputados en el juicio, Oscar “Miseria” Melasi (López).

Ella recordó que tenían una relación cercana con su tío porque ella cuidaba a la madre, con quién vivía. Lo visitó a él en la Colonia Penal y no lo vio golpeado. “Me dijo que no estaba detenido por una cuestión política”, aseguró. “Me dijo por qué motivo estaba detenido, pero no lo voy a decir, no estoy autorizada por él”, aclaró.
Contó que su tío era peronista y se reunía con otros dirigentes en su casa. Y que intercedió ante Monseñor Adolfo Arana, porque su abuela le había pedido que viera “a alguien”, junto a quien era su novio, "Miseria" López, con quien estaba a punto de casarse. Ella tenía 17 años y trabajaba en Jefatura de la Policía.
“Le expliqué (a Arana) y me dijo que lo iba a ayudar. Me fue bien porque ahí lo llevaron de la Primera a la U.4 y lo pudimos visitar. La llevé a mí abuela a verlo”, rescató.
“En ningún momento nos dijo que había sido torturado. No comentaba nada de lo que le pasaba. Lo vi tres veces. Sí estaba dolido con gente del peronismo que ni lo había visitado”, aseguró.

Sobre su esposo, dijo que lo conoció cuando él era oficial de la Primera haciendo solo sumarios -según declaró- y que cuando el jefe de la Regional, (el jefe de la Subzona 14, ya fallecido) Roberto Constantino, se enteró de la gestión que hicieron con el obispo por su tío, lo trasladaron a 25 de Mayo. "Él me había dicho que seguro iba a tener problemas. Estuvo dos meses en 25 de Mayo y le pedí al general Prieto que lo trajera más cerca, y lo trasladaron a Acha", contó.Se casaron, en noviembre del '77 y después de unos meses lo trasladaron a Algarrobo del Águila como represalia. "Tenía un problema personal con Çonstantino, tenían rispideces", dijo. En el 79 regresó a Santa Rosa a hacer el curso para ascender y luego lo destinaron a Luiggi, detalló la mujer.
Detenidos “maltrechos”
El policía Julio Díaz declaró este martes. Estuvo como agente en la Primera del 76 al 78, como chofer, de día y de noche.Confió que en ese tiempo vio personas golpeadas, las víctimas Justo Ivalor Roma, Clemente Bedis y Héctor Zolecio, bajando “maltrechos” de la planta alta del edificio “generalmente de noche”. “Con los ojos vendados bajaban. No sé qué pasaba arribar porque era un área restringida”, aclaró. Recordó como miembros de la Subzona 14 a los expolicías Cenizo, Yorio, Fiorucci, Retha.

Los acusados
Hay acusados 14 represores pampeanos en el debate de la Subzona 14 II. En el transcurso del juicio quedó afuera, por razones de salud, el represor Roberto Fiorucci, un excomisario que ya fue condenado en 2010. Salvo el expolicía Carlos Roberto Reinhart -aún cumple la primer condena-, el resto de los acusados permanece en libertad o con prisión domiciliaria.

Los imputados son el excoronel y exsecretario general de la Gobernación Néstor Omar Greppi, el exmayor del Ejército y exjefe de la Policía de La Pampa Luis Enrique Baraldini; Reinhart, oficial del grupo; Antonio Oscar Yorio, oficial; Néstor Bonifacio Cenizo, oficial; Hugo Roberto Marenchino, oficial; Oscar Alberto López, oficial; Athos Reta, oficial; el exagente Orlando Osmar Pérez; el exoficial de la Seccional Primera de Santa Rosa Miguel Ángel Ochoa; el exoficial de la Primera Jorge Osvaldo Quinteros; el exoficial de la Comisaría de Toay y de la Primera de Santa Rosa Juan Domingo Gatica; el exoficial del Departamento de Informaciones Policiales Luis Horacio Lucero y el exmédico policial Máximo Alfredo Pérez Oneto.
Fuente:ElDiariodelaPampa

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