Se colocó una nueva Baldosa por la Memoria.
El acto, organizado por la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos de Luján, tuvo lugar en el barrio El Quinto y sirvió para recordar a Irma 'Mimí, Tardivo y Ricardo 'Tata,Ghigliazza.
Por Nicolás Grande
Ya son catorce. La memoria se disemina en la ciudad y algunas de sus localidades con marcas concretas que tienen formas de baldosas. Allí donde ellos y ellas transitaron y soñaron sueños grandes, esas marcas salen al rescate de un pasado oprobioso en donde el Estado se transformó en terrorista. Son formas también de reivindicar esas vidas militantes.
Con todo ese andamiaje a cuesta y camino recorrido, el sábado por la tarde se colocó una nueva Baldosa por la Memoria, iniciativa que desde 2014 impulsa la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos de Luján. El acto se desarrolló en el barrio El Quinto, sobre el boulevard que se ubica a pocos metros del puente Mitre. Esta vez fue el momento de recordar a Irma ‘Mimí’ Tardivo y Ricardo ‘Tata’ Ghigliazza
Luego de destacar que ya son catorce las baldosas colocadas, Analía Gómez expuso que “este es un barrio muy simbólico por varias razones”. En ese sentido, recordó que “fue un lugar de mucha militancia en los 70, acá se organizaron los primeros grupos de Juventud Peronista que militaron en la ciudad”. Además, “también es el barrio donde hasta el año pasado vivió una de nuestras dos Madres de Plaza de Mayo, Ana Aguirre”.
Por su parte, Jimena Fernández explicó los pasos dados en el camino de recuperar la memoria de los desaparecidos locales: “En el año 2014 y 2016 nos propusimos, una vez más, desandar el camino del olvido en nuestra ciudad. Para eso decidimos iniciar la realización de baldosas que están colocadas en aquellos lugares que los militantes populares de nuestra ciudad recorrieron con sus pasos y sus prácticas. Queremos que los lugares en los que vivieron, transitaron, estudiaron, trabajaron, militaron y/o desaparecieron, sean espacios que hablen de ellos, porque nacieron, vivieron o militaron en Luján y formaron parte de una generación comprometida con la lucha por una sociedad distinta, igualitaria, justa y solidaria”.
Fernández planteó que “por estas razones, hemos decidido señalar con la colocación de baldosas aquellos lugares como una huella, una marca en su memoria, porque militar la memoria tiene por principal fin desterrar el olvido y el silencio, y muchos silencios y negación sufrieron los desaparecidos durante la dictadura y después”.
“Cuando nos propusimos esta actividad no imaginamos los alcances que tendría. Cada parte de la vida de los compañeros fue contada por sus familiares, amigos y compañeros de militancia. Compartimos historias, dolores, risas y compromisos”, agregó.
Una de las nietas de Tardivo y Ghigliazza trazó un perfil de sus abuelos. Repasó que se conocieron en Luján, en el barrio El Quinto. Ella había nacido el 22 de septiembre de 1955 en esta ciudad, aunque de chica se mudó junto a su familia a General Rodríguez. Fue docente y estudiaba Filosofía y Letras. En el caso de su abuelo, la joven contó que “nació el 12 de diciembre de 1949 en Castelar. Estudió Ingeniería hasta que decidió cambiar el rumbo de su vida y se dedicó al trabajo social”.
“Ellos crecieron en familias cristianas valorando mucho el amor al prójimo, pero de verdad, amor que los encontró en la militancia por un mundo más justo para todes. Se casaron el 22 de agosto de 1973 y tuvieron dos hijas. Juntos militaron en Montoneros recorriendo barrios de Moreno y después formaron parte del ERP. Dicen que mi abuelo viajaba mucho y que fueron muy queridos en todos los espacios de militancia en donde participaron. El 19 de septiembre 1975 lo mataron en Tucumán, cuando mi abuela estaba embarazada de mi mamá. Y el 8 de julio de 1976 un grupo de militares la secuestró en la escuela donde trabajaba, en Moreno”, detalló.
A su vez, una de las hijas del matrimonio dio lectura a una carta que ‘Mimí’ les dejó antes de ser secuestrada y desaparecida. Hoy, por una causa impulsada por el equipo del abogado Pablo Llonto, varios de los militares que participaron del secuestro se encuentran detenidos.
La primera parte del escrito está fechada el 12 de marzo de 1976: “Hace mucho tiempo que no escribo. Justamente dejé de escribir cuando comencé a ser feliz. Entonces tenía con quién comunicarme plenamente. Hoy temo. O mejor dicho, no temo, pero es posible que me pase algo y mis hijas no reciban un relato fiel de cómo fueron las cosas. Por eso, hijitas, escribo esto para ustedes. El 15 de diciembre de 1972 conocí a un ser extraordinario. Comencé a admirarlo, era una persona transparente, no sé si llegan a comprender el término: una persona que nada escondía, todo cuanto era él se veía, sencillo, bueno, alegre, confiado, tan diferente al resto”.
Pocos días después, ‘Mimí’ retomó el texto. “Es muy poco el tiempo que ustedes me dejan para escribir. Estaba hablando de papá. Comencé a verlo con frecuencia, ya que él era mi responsable político. Mejor dicho, más que con frecuencia, todos los días”.
Con la dictadura en marcha, el relato se volvió más dramático. “Al séptimo día de conocerlo me dijo que me quería, por supuesto, el sentimiento era mutuo. Hoy mi vida es muy amarga. Mi único consuelo son ustedes y trato de superar mi amargura porque mi vida ya no es para mí, es para ustedes. Papá murió por todos los que sufren, por aquellos que no tienen derecho a vivir, murió para que todos tuvieran la oportunidad de ser felices, por los pobres, porque queríamos otro mundo para ustedes y para todos los nenes. Hubiera preferido ser yo quien muriera, esta vida sin papá es muy triste. Cuando él me conoció, yo era triste y él me enseñó a ser feliz, pero mi vida era su vida y ya no puedo ser feliz. Me resulta casi imposible ser. Si no fuera por ustedes, todo hubiera sido muy distinto. Insisto: hubiera sido mejor morir yo, así hubieran podido conocer a ese ser extraordinario que era papá y que tantas ganas tenía de criarlas como corresponde A veces tengo esperanza de que papá esté vivo”.
La otra hija del matrimonio remarcó que “pensamos este acto con alegría, pero eso no quiere decir que no nos emocionamos. No nos rendimos. No abandonamos sus sueños, seguimos luchando por los mismos sueños que ellos tenían”.
Fuente:ElCivismo



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