Para defender a los genocidas, La Nación deforma el pasado y promueve juicios imposibles
Un editorial del diario mitrista miente sobre la muerte del militar Argentino Larrabure en 1975. En defensa de los genocidas, se enoja con el fallo que le niega el carácter de delito de lesa humanidad al secuestro.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Sábado 15 de septiembre
A principios de mes un fallo de la Cámara Federal de Rosario rechazó el pedido de la familia de Argentino del Valle Larrabure para que se reabriera la causa (ya prescripta) y su muerte sea juzgada como delito de lesa humanidad.
Los jueces dictaminaron que el pedido de la familia Larrabure es improcedente porque el secuestro del militar a manos del ERP en 1974 no se trató de un caso en el que se haya atentado contra la población civil ni tampoco fue producto de una política de Estado o con apoyo estatal.
Esa cuestión es determinante para definir a un caso como delito de lesa humanidad, estipulado así por la Corte penal internacional, de donde deriva el llamado Estatuto de Roma, que para Argentina es Ley (26.200) desde 2007.
En un editorial del lunes de esta semana La Nación puso el grito en el cielo, quejándose de la falta de “justicia” para Larrabure. Y ahí comienza a mentir sobre los hechos y sobre la causa de la muerte de quien fuera el subdirector de la Fábrica Militar de Villa María, en la provincia de Córdoba.
En julio de 1974 Larrabure fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Su cuerpo fue encontrado en un barrio periférico de la ciudad de Rosario un año después, en 1975. En ese momento el Ejército afirmaba que Larrabure había sido asesinado y torturado por el ERP.
Medios como Clarín y La Nación, que poco más tarde serían los voceros de la dictadura genocida, inmediatamente se hicieron eco de esa versión. El diario de los herederos de Mitre tituló “oficiales del Ejército informaron que el coronel Larrabure fue ahorcado por extremistas después de entonar el Himno Nacional”.
Pero ni en el expediente de la causa ni en la autopsia (que lógicamente consta en dicho expediente) figura la palabra asesinato, porque la realidad es que el militar durante su cautiverio se suicidó. Esto es lo que determinaron las dos autopsias que se le practicaron al cuerpo. Allí se determinó que el cuerpo se encontraba en “buen estado nutricional” y “sin signos de lesiones producidas por el paso de corriente eléctrica”.
Pero La Nación destila rabia por ese fallo, que en honor a la verdad no hizo más que atenerse a las pruebas y a la comprensión de qué significa el carácter de delito de lesa humanidad.
Negacionismo, operación ideológica al servicio de un Gobierno antipopular
El diario que trata al militar (ascendido a coronel post morten) como un héroe y, por extensión, a los genocidas que ya fueron juzgados o están en proceso, realiza una operación ideológica donde equipara las acciones de grupos guerrilleros de los años 70, que por otro lado ya en 1975 habían sido prácticamente eliminados por la acción de las bandas para estatales como la Triple A y el mismo Ejército, con el genocidio realizado por las Fuerzas Armadas y los grandes empresarios.
Ese negacionismo está en consonancia con el practicado por el gobierno de Mauricio Macri, algunos de cuyos funcionarios fomentaron desde el principio de la gestión Cambiemos un relato que intentaba desmentir la existencia de los campos de concentración y los 30 mil detenidos desaparecidos.
La Nación llega incluso a plantear, en forma insultante, que en el juzgamiento del caso Larrabure “se observa una diferencia sustancial con los juicios a los militares, que son condenados por el solo dicho de testigos que dicen reconocer sus voces”.
Es un agravio imperdonable que destila odio de clase hacia las víctimas de ese genocidio, que por otra parte en los juicios tienen que sufrir el calvario de relatar una y otra vez las torturas y vejaciones por la que han pasado en los distintos centros clandestinos de detención.
Vale recordar que en Argentina hubo aproximadamente 600 de esos centros, pero el número exacto no se puede saber porque los archivos de las Fuerzas Armadas, de las policías, de los servicios de inteligencia y penitenciarios fueron guardados con especial secreto por parte de todos los gobiernos desde 1983 a la fecha, incluyendo a quienes revistieron sus gestiones con el discurso de la defensa de los derechos humanos.
El diario mitrista se enoja con la realidad. Parece añorar esas oscuras épocas. Pero al igual que el macrismo, que por no puede sostener su teoría negacionista, tiene el límite que le impone una población que cada 24 de marzo se moviliza por miles y miles y que tiró abajo con la movilización masiva el 2x1 que la Corte Suprema de Justicia y Cambiemos quisieron imponer.
Somos muchos quienes que no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos.
Fuente:LaIzquierdaDiario

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