"Es como si Etchecolatz hubiera ganado las elecciones en Argentina"
Lo dijo el politólogo Atilio Borón al tiempo que aseveró que el triunfo del ultraderechista 'es una tragedia' para toda la región. "Es como si Etchecolatz hubiera ganado las elecciones en Argentina" Bolsonaro asegura que la "victoria final" será el 28 de octubre.
lunes, 08 de octubre de 2018
El reconocido politólogo y sociólogo argentino, Atilio Borón, afirmó hoy que "lo que está pasando en Brasil es una tragedia". De esta forma, el académico apuntó duro contra Jair Bolsonaro, el candidato ultraderechista que ayer ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales del país vecino consiguiendo el 46,30 por ciento de los votos. El izquierdista Fernando Haddad sumó 28,90 por ciento. El balotaje será el último domingo de este mes.
"Lo que está pasando en Brasil es una tragedia, no sólo para Brasil, para nosotros también", razonó este lunes Borón en el aire de Radio Caput para luego señalar que "hay una militancia de las iglesias evangélicas, que están creciendo mucho" y que "el neoliberalismo, básicamente el imperialismo norteamericano, provocan un caos y después aparecen como los que tienen la solución".
Lo cierto es que Jair Bolsonaro se autodefine como el defensor de "la prosperidad, la familia y la libertad". Al candidato del Partido de los Trabajadores (PT) lo comparó con Nicolás Maduro. "Penetró en la sociedad brasileña la idea de que (Luiz Inácio) Lula (da Silva) y los suyos eran una banda de corruptos", enfatizó el politólogo argentino.
Acto seguido, disparó sin miramientos contra el excapitán del Ejército: "Es como si (Miguel) Etchecolatz hubiera ganado las elecciones en Argentina, eso pasó en Brasil". No fue todo. Borón también comparó al candidato ultraderechista con Adolf Hitler. "En poco tiempo, Bolsonaro logró lo que a Hitler le costó más de una década construir", afirmó.
Trazado este panorama, el académico evaluó que "se puede esperar lo peor" en caso de que Bolsonaro gane en el balotaje del próximo 28 de octubre. "Cuando llegue a la presidencia y haga un acuerdo con (el presidente Donald) Trump, éste le va a pedir acabar con Maduro", afirmó al tiempo que resumió: "Brasil opta por una respuesta fascista, ultra reaccionaria, y eso va a tener un efecto muy grande sobre toda la región".
A modo de conclusión, dijo: "Esta es una derrota, pero no significa que se acabó la batalla. Creo que vamos a prevalecer, pero hemos recibido un trompazo en el país más importante de América Latina". Numerosos dirigentes sociales opinan del mismo modo de Atilio Borón. Tal es el caso de Nora Cortiñas, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
"Ganó el fascismo y el machismo. El triunfo de Bolsonaro es un crecimiento del fascismo muy peligroso. La victoria de Bolsonaro tiene que ser un llamado de atención para todos los políticos", enfatizó esta mañana con marcada preocupación. El titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Horacio Verbitsky, calificó al exmilitar como "un líder antisistema que plantea medidas externas de derecha".
Fuente:ElIntransigente
Otra vez la alternativa es entre “socialismo o barbarie”
Por Carlos Aznárez
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Lo más temido pero previsible a la vez, ya ha ocurrido. Bolsonaro estuvo a punto de alzarse con la presidencia de Brasil en primera vuelta y gracias al voto consecuente del pobrerío del Nordeste, se quedó en la puerta. Remarco lo de consecuente ya que hubo infinidad de barrios periféricos de las grandes ciudades y pueblos de diferentes Estados, donde no solo viven los más rezagados y expoliados del Brasil profundo sino también son amplios reductos afrodescendientes, que por esas cosas que facilita esta “democracia”, se inclinaron por el Hitler latinoamericano.
Son múltiples los aspectos y causas que han influido en la conformación de este escenario, que si bien no es definitivo (no puede serlo hasta que se cuente el último sufragio el próximo 28 de octubre) obliga a prender todas las luces rojas posibles.
En primer lugar, como viene ocurriendo en otros países del continente y del Tercer Mundo, la razón principal sigue siendo este enfermizo apego a sostener “democracias” burguesas que sólo sirven para emboscar y hacer retroceder cualquier posibilidad de construir una alternativa liberadora. Estas falsas opciones con las que no se come, no se educa, no se cura y menos se crece en un marco de cierta dignidad para nuestros pueblos, son el corset fundamental para “entretenernos” en el mejor de los casos y dividirnos desde la izquierda, a fin de domesticarnos por derecha.
¿Cuántas veces más vamos a probar la fórmula que nos impone este sistema que lentamente se va pareciendo a las dinastías opresoras de la Edad Media? Es precisamente en este marco que surgen primero como jugadores periféricos y luego se van institucionalizando poco a poco, los exponentes más declaradamente fascistas al estilo Jair Bolsonaro o Donald Trump, también están los Macri o los Piñera que no se quedan atrás en los métodos que aplican, aunque pretendan disimular su apego a una derecha extrema. Los primeros, lanzan un discurso donde reemplazan la palabra “cambio” por “orden”, y así convencen muy fácilmente a sectores importantes de la población que creen que los problemas de la inseguridad se resuelven con más policías o expulsando a los inmigrantes. Muchos de ellos y ellas, creen que para conservarse puros e impolutos es necesario lanzarse a la caza (primero discursivamente, y luego en los hechos, como ocurriera con Marielle Franco) de las disidencias sexuales, los y las afrobrasileñas o todo aquel o aquella que no comulgue con sus prácticas de clara raíz patriarcal. Es por ello que también está en la mira de sus odios el feminismo popular que se les opone y los denuncia en las calles.
Obviamente, que para que esta operación de envenenamiento ideológico tenga mayor entidad, la mayoría de quienes comulgan con prácticas autoritarias, ha sido cocinada a fuego lento por la prédica de los medios hegemónicos.
Así, de buenas a primeras, personajes como Bolsonaro, que casi siempre cuando irrumpen son subestimados por la izquierda, no tienen pelos en la lengua para expresar cualquier tipo de amenazantes propuestas, y ser recibidas con fanática aceptación por sus interlocutores. Insisto, no toda la audiencia de Bolsonaro son hombres blancos y de clase media alta.
De esta forma se va perfilando el primer eslabón de construcción del fascismo en un cuerpo social enfermo y convenientemente desilusionado por la “política”. En realidad, no es distinto a lo ocurrido en la Alemania pre-hitleriana o en la Italia pre-mussoliniana, y ya se sabe en que terminó aquella historia.
Son múltiples los aspectos y causas que han influido en la conformación de este escenario, que si bien no es definitivo (no puede serlo hasta que se cuente el último sufragio el próximo 28 de octubre) obliga a prender todas las luces rojas posibles.
En primer lugar, como viene ocurriendo en otros países del continente y del Tercer Mundo, la razón principal sigue siendo este enfermizo apego a sostener “democracias” burguesas que sólo sirven para emboscar y hacer retroceder cualquier posibilidad de construir una alternativa liberadora. Estas falsas opciones con las que no se come, no se educa, no se cura y menos se crece en un marco de cierta dignidad para nuestros pueblos, son el corset fundamental para “entretenernos” en el mejor de los casos y dividirnos desde la izquierda, a fin de domesticarnos por derecha.
¿Cuántas veces más vamos a probar la fórmula que nos impone este sistema que lentamente se va pareciendo a las dinastías opresoras de la Edad Media? Es precisamente en este marco que surgen primero como jugadores periféricos y luego se van institucionalizando poco a poco, los exponentes más declaradamente fascistas al estilo Jair Bolsonaro o Donald Trump, también están los Macri o los Piñera que no se quedan atrás en los métodos que aplican, aunque pretendan disimular su apego a una derecha extrema. Los primeros, lanzan un discurso donde reemplazan la palabra “cambio” por “orden”, y así convencen muy fácilmente a sectores importantes de la población que creen que los problemas de la inseguridad se resuelven con más policías o expulsando a los inmigrantes. Muchos de ellos y ellas, creen que para conservarse puros e impolutos es necesario lanzarse a la caza (primero discursivamente, y luego en los hechos, como ocurriera con Marielle Franco) de las disidencias sexuales, los y las afrobrasileñas o todo aquel o aquella que no comulgue con sus prácticas de clara raíz patriarcal. Es por ello que también está en la mira de sus odios el feminismo popular que se les opone y los denuncia en las calles.
Obviamente, que para que esta operación de envenenamiento ideológico tenga mayor entidad, la mayoría de quienes comulgan con prácticas autoritarias, ha sido cocinada a fuego lento por la prédica de los medios hegemónicos.
Así, de buenas a primeras, personajes como Bolsonaro, que casi siempre cuando irrumpen son subestimados por la izquierda, no tienen pelos en la lengua para expresar cualquier tipo de amenazantes propuestas, y ser recibidas con fanática aceptación por sus interlocutores. Insisto, no toda la audiencia de Bolsonaro son hombres blancos y de clase media alta.
De esta forma se va perfilando el primer eslabón de construcción del fascismo en un cuerpo social enfermo y convenientemente desilusionado por la “política”. En realidad, no es distinto a lo ocurrido en la Alemania pre-hitleriana o en la Italia pre-mussoliniana, y ya se sabe en que terminó aquella historia.
Necesario es comprender además que los Bolsonaro, los Macri y otros similares son piezas de un plan de recolonización continental impulsada por el imperialismo estadounidense, que ambiciona ya no quedarse con el “patio trasero” sino con todo el edificio y las riquezas que este encierra.
El otro gran factor que posibilita estos rápidos ascensos de extrema derecha son los propios errores (u horrores) que se cometieron en el propio campo de la izquierda progresista. En el caso especial de Brasil, es obligatorio nombrar al Partido de los Trabajadores, que gobernó durante tantos años y que si bien abrió un amplio abanico de libertades e impuso importantes cambios sociales (muchos de ellos de corte únicamente asistencialista) no quiso romper el molde del capitalismo, y fue abandonando poco a poco la idea original (con la que el propio Lula agitaba en sus orígenes a los trabajadores metalúrgicos) de la opción por el socialismo, quedándose estancado solo en el “progresismo”. Aquí viene otro tema sustancial y se trata de entender que esa matriz ideológica tiene límites muy concretos y en aras de arribar y luego sostenerse en un gobierno, genera alianzas que luego le cuestan la vida, eufemísticamente hablando. No es lo mismo aspirar a una práctica progresista que tener una fuerte aspiración de recorrer un rumbo revolucionario. En ese sentido tampoco es casualidad que del amplísimo mapa de gobiernos de características populares que hasta hace poco se mantenían en pie en el continente, sólo permanecen erguidos Cuba (como siempre, un faro indispensable), Venezuela bolivariana y la Bolivia plurinacional de Evo Morales.
El tercer factor a tener en cuenta en la difícil coyuntura brasileña, es que más allá del esfuerzo y el sacrificio asumido en las calles de todo el país por algunos de los más importantes movimientos sociales como son los Sin Tierra y los Sin Techo, ambos alineados en frentes que reivindican la izquierda popular y socialista, la movilización de las masas no estuvo a la altura de las circunstancias en todos estos meses, y en especial desde la injusta detención de Lula. Este hecho, el encarcelamiento de un líder popular y el ex presidente que mayores posibilidades le brindó a los más humildes, debería haber desencadenado una importante revuelta social, con cientos de miles de personas en las calles. Esto no ocurrió así, y en ese aspecto pesa otra vez la equivocada idea de que todos los problemas se resuelven con la “democracia” y las urnas que esta ofrece como instrumento, cuando es en la lucha callejera, donde los pueblos han logrado históricamente sus más altas conquistas. Eso lo entendieron muy bien los militantes del MST y sus liderazgos, cuando además de movilizarse constantemente e incluso mantener casi en solitario el campamento frente a la prisión donde encerraron a Lula, lanzaron un mensaje a futuro, señalando que si la izquierda representada por Haddad-Lula ganara las elecciones, el gobierno que se derivara de ello debería abandonar cualquier atisbo de “conciliación de clases” y emprender cambios profundos en un giro radical hacia la izquierda y el socialismo.
Ahora bien, convengamos que el escenario que se ha abierto este pasado domingo es de una notoria gravedad, y que lo que ocurra el 28/O no solo afectará a Brasil sino a toda la Patria Grande. En ese sentido, a sabiendas de que otra vez la suerte habrá que jugarla en el campo del enemigo, resulta indispensable encontrar los mecanismos para hacer un esfuerzo descomunal a fin de frenar el ascenso del fascismo representado por Bolsonaro. Por un lado, se impone la unidad de toda la izquierda y el campo popular, que abandonando en esta ocasión el lenguaje “políticamente correcto” y cualquier atisbo de “buenísmo” que suele circundar a algunos sectores, se expresen y actúen radicalmente. Es indispensable que se genere confianza en que si Fernando Haddad obtiene la victoria (que no es para nada imposible) se van a realizar y cumplir por fin con todas las demandas que el movimiento popular viene exigiendo desde hace años, y que pasan por reforma agraria, nacionalización del comercio exterior, terminar con la dictadura de los “grandes medios” y otras reivindicaciones de carácter revolucionario. Porque al fascismo no se lo derrota con discursos ni prácticas moderadas sino con toda la fuerza que imponen las circunstancias de estar entre la vida y la muerte. Eso es importante que se tenga en cuenta a la hora de hacer una campaña de pocos días donde habrá que enfrentar a todos los poderes fácticos, desde el aparato gubernamental-empresarial y eclesiástico (sobre todo el evangélico Pentecostal) hasta la andanada descerebrante de los mass media.
El discurso diferenciado entre un candidato y otro debe no ser simplemente una expresión de lenguaje, sino el tratar de convencer que como en otras ocasiones de la historia la alternativa es “socialismo o barbarie”. Y que si esta última triunfa, los perjudicados, como siempre, serán los y las humildes y no pocos sectores de la clase media brasileña. El desafío está planteado, la consigna es tan conocida como necesaria: “No pasarán”.
Ahora bien, convengamos que el escenario que se ha abierto este pasado domingo es de una notoria gravedad, y que lo que ocurra el 28/O no solo afectará a Brasil sino a toda la Patria Grande. En ese sentido, a sabiendas de que otra vez la suerte habrá que jugarla en el campo del enemigo, resulta indispensable encontrar los mecanismos para hacer un esfuerzo descomunal a fin de frenar el ascenso del fascismo representado por Bolsonaro. Por un lado, se impone la unidad de toda la izquierda y el campo popular, que abandonando en esta ocasión el lenguaje “políticamente correcto” y cualquier atisbo de “buenísmo” que suele circundar a algunos sectores, se expresen y actúen radicalmente. Es indispensable que se genere confianza en que si Fernando Haddad obtiene la victoria (que no es para nada imposible) se van a realizar y cumplir por fin con todas las demandas que el movimiento popular viene exigiendo desde hace años, y que pasan por reforma agraria, nacionalización del comercio exterior, terminar con la dictadura de los “grandes medios” y otras reivindicaciones de carácter revolucionario. Porque al fascismo no se lo derrota con discursos ni prácticas moderadas sino con toda la fuerza que imponen las circunstancias de estar entre la vida y la muerte. Eso es importante que se tenga en cuenta a la hora de hacer una campaña de pocos días donde habrá que enfrentar a todos los poderes fácticos, desde el aparato gubernamental-empresarial y eclesiástico (sobre todo el evangélico Pentecostal) hasta la andanada descerebrante de los mass media.
El discurso diferenciado entre un candidato y otro debe no ser simplemente una expresión de lenguaje, sino el tratar de convencer que como en otras ocasiones de la historia la alternativa es “socialismo o barbarie”. Y que si esta última triunfa, los perjudicados, como siempre, serán los y las humildes y no pocos sectores de la clase media brasileña. El desafío está planteado, la consigna es tan conocida como necesaria: “No pasarán”.
Contra el fascismo en Brasil: Carta abierta de Manuel Castells a los intelectuales del mundo
Resumen Latinoamericano, 8 octubre 2018
Amigos intelectuales comprometidos con la democracia:
Brasil esta en peligro. Y con Brasil el mundo. Porque despues de la eleccion de Trump, de la toma del poder por un gobierno neo-fascista en Italia y por el ascenso del neonazismo en Europa, Brasil puede elegir presidente a un fascista, defensor de la dictadura militar, misogino, sexista, racista y xenofobo, que ha obtenido 46% en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Poco importa quien sea su oponente. Fernando Haddad, la unica alternativa posible, es un academico respetable y moderado, candidato por el PT, un partido hoy dia desprestigiado por haber participado en la corrupcion generalizada del sistema polico brasileno. Pero la cuestion no es el PT, sino una presidencia de un Bolsonaro capaz de decir a una diputada, en publico, que “no merece ser violada por el”. O que el problema con la Dictadura no fue la tortura sino que no matara en lugar de torturar. En una situacion asi, ningun intelectual, ningun democrata, ninguna persona responsable del mundo en que vivimos, podemos quedarnos indiferentes. Yo no represento a nadie mas que a mi mismo. Ni apoyo a ningun partido. Simplemente, creo que es un caso de defensa de la humanidad, porque si Brasil, el pais decisivo de America Latina, cae en manos de este deleznable y peligroso personaje, y de los poderes facticos que los apoyan, los hermanos Koch entre otros, nos habremos precipitado aun mas bajo en la desintegracion del orden moral y social del planeta a la que estamos asistiendo. Por eso les escribo a todos ustedes, a los que conozco y a los que me gustaria conocer. No para que suscriban esta carta como si fuera un manifiesto al dictado de politicos. Sino para pedirles que cada uno haga conocer publicamente y en terminos personales su peticion para una active participacion en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 28 de octubre, y nuestro apoyo a un voto contra Bolsonaro, argumentandolo segun lo que cada uno piense, y difundiendo su carta por sus canales personales, redes sociales, medios de comunicacion, contactos politicos, cualquier formato que difunda nuestra protesta contra la eleccion del fascismo en Brasil. Muchos de nosotros tenemos contactos en Brasil, o tenemos contactos que tienen contactos. Contactemoslos. Un what’s app es suficiente, o una llamada telefonica personal. No nos hace falta un #. Somos personas, miles, potencialmente hablando a millones, en el mundo y en Brasil Y porque a lo largo de nuestra vida hemos adquirido con nuestra lucha e integridad, una cierta autoridad moral, utilicemosla en este momento antes que sea demasiado tarde.
Yo lo voy a hacer, lo estoy haciendo. Y simplemente ruego que cada una/uno haga lo que pueda.
Manuel Castells
Brasil esta en peligro. Y con Brasil el mundo. Porque despues de la eleccion de Trump, de la toma del poder por un gobierno neo-fascista en Italia y por el ascenso del neonazismo en Europa, Brasil puede elegir presidente a un fascista, defensor de la dictadura militar, misogino, sexista, racista y xenofobo, que ha obtenido 46% en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Poco importa quien sea su oponente. Fernando Haddad, la unica alternativa posible, es un academico respetable y moderado, candidato por el PT, un partido hoy dia desprestigiado por haber participado en la corrupcion generalizada del sistema polico brasileno. Pero la cuestion no es el PT, sino una presidencia de un Bolsonaro capaz de decir a una diputada, en publico, que “no merece ser violada por el”. O que el problema con la Dictadura no fue la tortura sino que no matara en lugar de torturar. En una situacion asi, ningun intelectual, ningun democrata, ninguna persona responsable del mundo en que vivimos, podemos quedarnos indiferentes. Yo no represento a nadie mas que a mi mismo. Ni apoyo a ningun partido. Simplemente, creo que es un caso de defensa de la humanidad, porque si Brasil, el pais decisivo de America Latina, cae en manos de este deleznable y peligroso personaje, y de los poderes facticos que los apoyan, los hermanos Koch entre otros, nos habremos precipitado aun mas bajo en la desintegracion del orden moral y social del planeta a la que estamos asistiendo. Por eso les escribo a todos ustedes, a los que conozco y a los que me gustaria conocer. No para que suscriban esta carta como si fuera un manifiesto al dictado de politicos. Sino para pedirles que cada uno haga conocer publicamente y en terminos personales su peticion para una active participacion en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 28 de octubre, y nuestro apoyo a un voto contra Bolsonaro, argumentandolo segun lo que cada uno piense, y difundiendo su carta por sus canales personales, redes sociales, medios de comunicacion, contactos politicos, cualquier formato que difunda nuestra protesta contra la eleccion del fascismo en Brasil. Muchos de nosotros tenemos contactos en Brasil, o tenemos contactos que tienen contactos. Contactemoslos. Un what’s app es suficiente, o una llamada telefonica personal. No nos hace falta un #. Somos personas, miles, potencialmente hablando a millones, en el mundo y en Brasil Y porque a lo largo de nuestra vida hemos adquirido con nuestra lucha e integridad, una cierta autoridad moral, utilicemosla en este momento antes que sea demasiado tarde.
Yo lo voy a hacer, lo estoy haciendo. Y simplemente ruego que cada una/uno haga lo que pueda.
Manuel Castells
Asesinan a un artista popular luego que mostrara rechazo por el triunfo de Bolsonaro
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| Moa estaba en el Bar do João, cuando fue acuchillado. (Foto: Marina Silva/CORREIO) |
Un primo de Moa, Germinio do Amor Divino Pereira, 51, também resultó herido en el brazo derecho durante el enfrentamiento y fue llevado al Hospital Geral do Estado (HGE), donde permanece internado. Testigos presenciales identificaron al autor del crimen como Paulo Sergio Ferreira.
Un hermano de Moa, Reginaldo Rosário, 68, contó que estaba bebiendo com las víctimas, en el Bar do João, cuando el autor del ataque comenzó a defender las ideas del candidato do PSL, Jair Bolsonaro, provocando críticas del capoeirista que era votante del Partido dos Trabalhadores (PT).
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| Reginaldo estaba en el bar y vio como su hermano fue acuchillado. (Foto: Marina Silva/CORREIO) |
“Moa ponderou que era negro e que o cara ainda era muito jovem e não sabia nada da história. Moa disse ainda que ele tinha consciência do quanto o negro lutou para chegar onde chegou e o quanto Bolsonaro poderia tirar essas conquistas se chegasse ao poder”, disse Reginaldo.
Ainda de acordo com o irmão das vítimas, após a discussão acalorada um dos irmãos pediu que Moa ficasse calmo, no entanto, após a situação ter sido contornada, o autor da facada teria ido em casa, retornou com uma peixeira atacando a vítima nas costas. “Foi tudo muito rápido. O cara foi em casa e voltou portando a arma. Chegou ‘voando’, atingindo meu irmão pelas costas. Foi muito difícil ver meu irmão naquela situação sem poder fazer nada”, disse.
Filha do compositor, Somanair dos Santos, 35, conta que recebeu uma mensagem do pai nas primeiras horas da manhã do domingo (7) avisando que iria até sua zona eleitoral. Logo após a meia-noite, ela recebeu uma outra ligação de um parente avisando sobre o crime. Quando chegou ao local, encontrou o pai ensanguentado e sem vida.
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| Filha de Moa, Somonair contou que já encontrou o pai sem vida (Foto: Marina Silva/CORREIO) |
“Moa consideró que era negro y que el chico todavía era muy joven y no sabía nada de la historia, y dijo que él tenía conciencia de cuánto el negro luchó para llegar adónde llegó y cuánto podría salir de esos conquistas si llegaba al poder” , dijo Reginaldo.
Según el hermano de las víctimas, después de la discusión acalorada, uno de los hermanos pidió que Moa se quedara tranquilo, sin embargo, después de que la situación fuera contorsionada, el autor del crimen se había ido en casa, regresó con una fiera atacando a la víctima en la espalda . “Fue todo muy rápido, el chico se fue a la casa y volvió a llevar el arma, golpeando a mi hermano por la espalda, fue muy difícil ver a mi hermano en esa situación sin poder hacer nada”, dijo.
La hija del compositor, Somanair dos Santos, de 35 años, cuenta que recibió un mensaje del padre en las primeras horas de la mañana del domingo (7) advirtiendo que iría hasta su zona electoral. Después de la medianoche, ella recibió otra conexión de un pariente avisando sobre el crimen. Cuando llegó al lugar, encontró al padre ensangrentado y sin vida.
La hija de Moa, Somonair contó que ya encontró al padre sin vida(Foto: Marina Silva / CORREO)
“El hombre llegó con los ánimos exaltados y él (padre) pidió parar, ya estaba todo aparentemente cesado, pero él llegó a la cobardía, apuñalando a mi padre sin defensa alguna, no tuvo ninguna defensa porque era un hombre sin maldad”, cuenta.
Según ella, el padre tenía un viaje marcado para Sao Paulo este lunes (8). Ella afirmó que el artista se presentaría con el grupo de afoxé Amigos del Catéto.
También la hija de Moa, Jesse Mahi dijo que su padre tenía un comportamiento tranquilo y que se mostraba favorables a las ideas del Partido de los Trabajadores (PT), pero nunca se había involucrado en discusiones políticas.
“Su legado no acabó, hay mucho que hacer. Mi padre era seguidor del partido, él nunca fue a favor de los principios de la derecha”, dijo.
Una amiga del compositor, Inacia Alves, de 51, dice que Moa era un agitador cultural del barrio y que siempre estaba preocupado por la conquista de las minorías. “No puedo describir tanto odio, es sólo el comienzo de lo que está por venir, esa actitud representa el partido y sus ideas”, afirmó.
Autor fue arrestadoLos policías militares de la 26ª Compañía Independiente de Policía Militar (CIPM) arrestaron en la madrugada de este lunes el autor del homicidio, el barbero Paulo Sérgio.
Paulo Sergio llega a la sala de DHPP para su presentación (Foto: Marina Silva / CORREO)
En una nota, la Policía Militar (PM) informó que fue accionada por el Centro Integrado de Comunicaciones (Cicom), con informaciones de que dos hombres habían sido golpeados por golpes de cuchillo y desplazó un equipo al lugar. Allí, los policías recibieron la denuncia de que el autor del crimen habría huido a un callejón cercano e iniciaron las búsquedas.
“Los policías avistaron un rastro de sangre que llevaba hasta una casa y arrestaron al homicida escondido en el baño, ya tenía una mochila con ropa para huir”, informó la nota de la PM.
El autor del crimen fue llevado al HGE para ser medicado, pues estaba con un corte en el dedo, y luego presentado en el Departamento de Homicidios y Protección a la Persona (DHPP). Paulo Sergio Ferreira llegó al DHPP, al final de la mañana, cabizbajo, tratando de ocultar el rostro con las manos, y en presencia de dos policías del DHPP.
De acuerdo con la delegada Milena Calmon, responsable del caso, el agresor vivía hace cerca de dos meses en el barrio. En declaraciones a la policía, Paulo Sérgio dijo que estaba discutiendo con el dueño del bar, cuando Moa y el primo se involucraron en la conversación.
En el momento, dice la delegada, el agresor apoyaba las ideas del candidato del PSL, Jair Bolsonaro, y las víctimas se mostraron contrarias. Paulo Sérgio niega que se trate de cuestiones políticas.
El entierro del Maestro Môa del Katendê fue este lunes a las 16h, en el cementerio en la Baja de Quintas, Orden Tercera.
El canciller argentino celebra victoria del fascista Bolsonaro / Un diputado de Cambiemos también aplaude y dice que “el miedo a Dios tiene que volver a la Argentina”
Faurie: “Brasil mira hacia el futuro y no al pasado”
foto: Canciller argentino Faurie
Tras la reunión de Gabinete, encabezada por el presidente Mauricio Macri, el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, evaluó el resultado del escrutinio en el país vecino sin poder ocultar su simpatía por el candidato de la ultaderecha, Jair Bolsonaro, a quien le gusta que lo comparen con Donald Trump.

destacó este mediodía que el resultado de las elecciones en Brasil, en las que el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro obtuvo el 46,03 por ciento de los votos, mostró “un posicionamiento que mira hacia el futuro y no hacia el pasado”. A pesar de las expresiones antidemocráticas, xenófobas y homofóbicas del candidato que quedó a un paso de convertirse en presidente, el primer funcionario de alto nivel del Gobierno nacional en opinar acerca del nuevo mapa político del país vecino celebró el resultado del escrutinio.
Faurie destacó la relevancia de las elecciones en Brasil, el mayor socio comercial de la Argentina, y señaló el interés por “consolidar la institucionalidad brasileña” y el desarrollo económico “no solo en beneficio de los brasileños sino de la región”. El canciller hizo hincapié en el interés con el cual la diplomacia argentina siguió “en los últimos dos o tres años (…) las distintas instancias en la vida política brasileña”.
En ese periodo indicado por el embajador ocurrió el golpe institucional contra la presidenta Dilma Rousseff, quien fue sucedida por su vicepresidente Michel Temer. Tras el impeachment —en el que Bolsonaro votó a favor reivindicado al militar que torturó a Rousseff, cuando era una joven militante—, Macri fue el primer mandatario en recibir oficialmente a Temer.
“El resultado de ayer fue un resultado claro, nítido en el que se expresóo el pueblo brasileño”, insistió Faurie, quien señaló a Bolsonaro como la “nueva figura que emerge dentro de la vida política brasileña”. “Los brasileños hicieron su ejercicio democrático con total libertad y con un posicionamiento que mira hacia el futuro y no hacia el pasado”, concluyó el embajador, quien destacó la victoria del partido de Bolsonaro sobre el postulante del Partido de los Trabajadores (PT), cuyo candidato original, el ex presidente Lula Da Silva, no pudo competir.
Luego Faurie indicó que Macri aún no se comunicó con ninguno de los dos candidatos y que el objetivo es mantener hasta el ballotagge un diálogo tanto con la fuerza de Bolsonaro como con el PT, que llega a la segunda vuelta con la candidatura de Fernando Haddad, que obtuvo el 29,3 por ciento de los votos.
El diputado oficialista, Alfredo Olmedo, quien se encuentra en Brasil, también celebró la performance de Bolsonaro y fue un poco más allá. “Es lo que vengo pidiendo para la Argentina. Orden, respeto y género: hombre y mujer”, advirtió Olmedo en diálogo con A24. “Me siento y soy evangélico igual que él. El miedo a Dios tiene que volver a la Argentina”, concluyó.
Envío:ResumenLatinoamericano







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