"Un triunfo de la democracia y del Estado de Derecho"
El Tribunal Oral Federal de San Juan condenó a prisión perpetua a once ex militares y dos policías por delitos de Lesa Humanidad. Luego de declarar como querellante, Víctor Correa viajó a su provincia natal para escuchar el fallo de los jueces.
Autor: Mauro Perna
Luego de un largo proceso, a fines del mes de octubre se conoció la sentencia de la denominada Megacausa II, por delitos de Lesa Humanidad cometidos en la provincia de San Juan antes y durante la última dictadura cívico militar. El Tribunal Oral Federal condenó a prisión perpetua a once ex militares y dos policías, mientras que otros tres fueron absueltos.
Víctor Correa, quien ya había declarado en la causa como querellante en junio de 2017, viajó nuevamente a su provincia natal para escuchar el fallo de los jueces Sergio Paduczak, Gabriel Nardiello y Guillermo Friele. Los magistrados encontraron culpables de delitos como privaciones de la libertad, tormentos, desapariciones, homicidios y hasta abusos sexuales a Jorge Olivera, De Marchi, Martel, Gómez, Del Torchio, Eduardo Cardozo, Torres, Rubén Arturo Ortega, Juan Carlos Coronel, Hilarión Rodríguez y Eduardo Vic, quienes conformaban un grupo de tareas.
Se trata del segundo proceso contra represores en la provincia cuyana, ya que el primero concluyó en julio de 2013. En esa ocasión, los jueces condenaron a Olivera, Osvaldo Martel y Horacio Nieto a prisión perpetua, mientras que Gustavo De Marchi, Francisco Del Torchio y Daniel Gómez recibieron una pena de 25 años de prisión. El que recibió el castigo más leve fue Alejandro Lazo, con 10 años de cárcel.
“No es un acto de justicia, sino un triunfo de la democracia y del Estado de Derecho. Los represores tuvieron un proceso conforme a la ley, algo que nosotros no tuvimos. Lo veo como un acto de equilibrio”, declaró Correa a este medio.
El histórico militante social vinculado al Peronismo, que meses atrás fue retratado en un trabajo audiovisual realizado por Ignacio Cabrera, fue víctima de una serie de delitos enmarcados en el terrorismo de Estado que padeció a partir de 1975 y que incluyeron secuestro, encarcelamiento, torturas y exilio forzado.
Correa fue detenido junto a otros compañeros en noviembre de 1975 y permaneció en cautiverio en un sitio que identificó como el Regimiento de Infantería 22, donde fue torturado. Luego pasó al Penal de Chimbas, cárcel en la que compartió el Pabellón N° 6 con el ex mandatario sanjuanino José Luis Gioja y otros setenta presos políticos. Más tarde fue trasladado a la Unidad Nº 9 de La Plata y a la cárcel de Caseros, en la ciudad de Buenos Aires. Finalmente, el 19 de octubre de ese año pudo exiliarse en Francia.
“En París me operaron y me lograron sacar coágulos de sangre que tenía detrás del tímpano como producto de la tortura”, explicó Víctor. “Luego tuve un pasaje por mi oficio de maestro panadero en Roma, siempre sin parar la militancia. Yo era militante gremial de los Panaderos y de la Asociación Argentina de Actores, siempre acompañando la cultura popular desde mi espectáculo de mimo, o de payaso, o de titiritero, acompañando los trabajos sociales en barrios y localidades sin cobrar un mango. El gran desafío fue y sigue siendo ser soñadores de un pueblo”, agregó.
Regresó a Luján a principios de los años ochenta, ciudad que adoptó como su hogar y que lo vio protagonizar incontables iniciativas de carácter social. “Estoy muy feliz de seguir soñando, de seguir siendo solidario y como dice en el frente de mi carpa de tortafritas, de seguir alimentando sueños”, afirmó.
Fuente:ElCivismo

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