INFORME ESPECIAL.
Precarización laboral y salarial vía tercerización en grandes empresas
La súper explotación
El marco normativo que regula la subcontratación, heredado de la dictadura y los años noventa, propicia la precarización laboral y salarial. La extensión de las cadenas de subcontratación favorece el fraude laboral. Existe una brecha significativa entre los salarios promedio que pagan las empresas principales y los que pagan las empresas contratistas en una magnitud que oscila entre un 35 y un 50 por ciento. Los casos en telefonía (fija, móvil e Internet), televisión, electricidad, gas y siderurgia.
Por Sebastián Etchemendy, Guillermo Gianibelli, Marcelo Mangini, Juan O’Farrell, Juan Manuel Ottaviano, Laura Perelman y Julia Strada
En Argentina el marco regulatorio de la subcontratación laboral esencialmente mantiene los rasgos adquiridos después de las (des) regulaciones de corte neoliberal practicadas durante la última dictadura y el gobierno de Menem en los años noventa. Hablamos de “tercerización laboral” cuando la subcontratación de una empresa grande o pequeña por una empresa principal presupone un comando o supervisión directa de la fuerza laboral de la empresa contratada, relativamente rutinaria y sostenida en el tiempo, por parte de esa empresa contratante.
La literatura en Ciencias Sociales ha mostrado en abundancia como la tercerización, que habilita a la empresa que subcontrata a desentenderse de la fuerza laboral en los hechos a su cargo, permite sustraer a trabajadores y trabajadoras de la cobertura del convenio colectivo y hasta de las condiciones más elementales de higiene y seguridad.
Hasta ahora no contábamos con datos sistemáticos e intersectoriales acerca de los niveles de precarización que esta modalidad organizativa conlleva en el mercado de trabajo. La investigación que presentamos, comenzada en el seno del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social entre 2013 y 2015, y continuada años después, propone una metodología inédita basada en datos registrales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
El estudio abarca un conjunto de cadenas de subcontratación integradas a la actividad principal de las empresas usuarias en los sectores de Telefonía (fija, móvil e internet), Televisión, Electricidad, Gas y Siderurgia. El trabajo se desarrolló de la siguiente manera. Primero se construyó una base de datos que incluye un total de 259 empresas en esos sectores. Es importante aclarar que sólo se incluyeron empresas contratistas y subcontratistas cuyos trabajadores desarrollaran tareas habituales e integradas a la actividad principal de la empresa que contrata. Se excluyeron de plano empresas contratistas que realicen tareas comúnmente tercerizadas en actividades llamadas “secundarias”, por ejemplo, seguridad, limpieza o gastronomía.
Una vez reconstruidas las cadenas de subcontratación en los sectores mencionados, identificamos empresas principales, contratistas y a veces (en el caso de Telefonía) subcontratistas, es decir aquellas firmas contratadas por una empresa que, a su vez, trabaja para la empresa principal. Así, se avanzó en la construcción de datos y la observación de diferenciales salariales sectoriales.
Para ello los datos registrales aportados por SIPA permiten identificar, dado un determinado CUIT que identifica una empresa, el conjunto de los trabajadores empleados en la misma y el total de la masa salarial abonada mensualmente por dicha empresa. A partir de estos datos, se calculó primero, el promedio salarial por ocupado de las empresas principales y del conjunto de las contratistas respectivamente. Luego calculamos la brecha o distancia existente entre ambos promedios. Esta operación se replicó en todos los sectores en estudio.
Es importante aclarar que en todos los casos se excluyó al personal fuera de convenio en las empresas, identificado a través de los aportes a obras sociales no sindicales. De este modo, nos aseguramos no incluir al personal jerárquico en nuestras observaciones, y de algún modo controlar que el estudio abarcara en mayor medida salarios de trabajadores con calificaciones operativas, y no jerárquicas.
Por último, para controlar variaciones mensuales atípicas en la estructura del empleo, o en la masa de remuneraciones que declaran las empresas, se trabajó con los promedios salariales y de empleo correspondientes a los meses de agosto, septiembre y octubre de 2014.
Brecha salarial
En el cuadro adjunto se sintetizan los resultados del estudio de las brechas salariales promedio en los sectores analizados. Se presentaron los sectores, la ubicación de las empresas en las cadenas de subcontratación, el porcentaje de personal jerárquico o fuera de convenio (medido como trabajadores registrados que no aportan a una obra social sindical). En las últimas dos columnas se muestra el diferencial salarial promedio entre los trabajadores tercerizados y los trabajadores directos de las empresas principales y, finalmente, la brecha salarial máxima entre las categorías del convenio colectivo de trabajo que rigen a los trabajadores de la empresa principal de cada uno de los sectores, esto es entre la categoría inicial y la categoría superior que se establece en las respectivas escalas convencionales.
Según puede observarse, existe un patrón común a todos los sectores analizados que es la existencia de una brecha o diferencia significativa entre los salarios promedio que pagan las empresas principales y los salarios promedio que pagan las empresas contratistas y subcontratistas. Así, abonando la impresión general en la literatura especializada y testimonios de los trabajadores, en los sectores analizados el salario medio en las empresas contratistas es inferior al de las empresas principales, en una magnitud que oscila entre un 35 y un 50 por ciento.
Una excepción notable lo constituyen las empresas contratistas de siderurgia que están encuadradas en la rama 21, y por tanto comparten el mismo Convenio Colectivo que los trabajadores de las empresas principales. En este caso, las diferencias se reducen a un -4,5 por ciento.
En cambio, las contratistas del sector siderurgia encuadradas en la rama 17 (metalmecánica general) pagan en promedio salarios casi un 50 por ciento menor a los que abonan en promedio las empresas principales, lo que subraya la potencia del convenio y la sindicalización como factores que contrarrestan la precarización salarial vía tercerización. Otro punto que llama la atención es la brecha salarial en las empresas subcontratadas en el sector telecomunicaciones (-35 por ciento en el primer eslabón de la cadena de subcontratación y nada menos que -51 por ciento en la segunda). Se podría argumentar que parte de estas brechas podrían referir a diferencias existentes en la estructura de calificaciones de los trabajadores de las empresas principales y contratistas/subcontratistas. En la última columna del cuadro, se estima, no obstante, la brecha salarial existente entre la categoría mínima y la categoría máxima del Convenio Colectivo de Trabajo que rige para la actividad de la empresa principal. Los resultados de la columna “Brecha entre categoría del CCT de la principal” muestran que, en algunos sectores como TV y Siderurgia, la diferencia entre los salarios promedio que perciben trabajadores directos y tercerizados supera la brecha máxima entre las categorías extremas del CCT que se aplica a la empresa principal.
De este modo, queda claro que las diferencias salariales no se derivan necesariamente, ni de modo exclusivo, por estructuras de calificación polarizadas, en donde las empresas principales conservan un núcleo de empleo altamente calificado, y las contratistas sólo empleo de baja calificación. Aun cuando todos los trabajadores de la empresa madre revistieran en la categoría más alta del convenio, y todos los de la contratista en la más baja (situación altamente improbable), la brecha de todos modos debería ser menor.
Conclusiones
La investigación que presentamos aporta, por primera vez, datos cuantitativos, sistemáticos y comparados sobre las brechas salariales entre principales, contratistas y, en ocasiones, subcontratistas, en los procesos de tercerización laboral. Los resultados indican que, en todos los sectores estudiados, los trabajadores pertenecientes a empresas contratadas para efectuar tareas integradas a la actividad principal de la empresa madre perciben ingresos en promedio marcadamente inferiores respecto de los que obtienen los trabajadores directos.
Sin embargo, también notamos que los diferenciales salariales no son una consecuencia unívoca y simple de los procesos de tercerización laboral, sino que se derivan de otros procesos que pueden estar o no asociados a la subcontratación laboral. Como vimos, la diferenciación salarial se reduce significativamente cuando la tercerización no se acompaña con la fragmentación de los colectivos laborales en su encuadramiento convencional, como sucede en el caso de parte del sector siderúrgico. O, lo que es lo mismo, las brechas salariales disminuyen o se anulan cuando los trabajadores de las contratistas están encuadrados en el mismo convenio colectivo de trabajo que los trabajadores de la principal.
Otro factor a tener muy en cuenta es que la extensión de las cadenas de subcontratación –como se ve en el sector de telefonía– favorece el fraude laboral, en la medida que es en estas empresas del “final de la cadena” donde se registran las mayores brechas salariales.
En síntesis, tanto la magnitud como el origen mismo de la desigualdad salarial pueden comprenderse como el resultado de diferentes factores, que remiten a diferencias relevantes en las modalidades, efectos y condiciones de los procesos de tercerización laboral: la existencia o no de un sindicato representativo de los trabajadores directos y de los trabajadores tercerizados, la existencia de Convenios Colectivos de Trabajo firmados por el mismo sindicato o por sindicatos de otras actividades, y la extensión de cadenas de subcontratación que posibilitan mayores niveles de evasión o fraude.
El marco normativo que regula la subcontratación en Argentina, heredado de la dictadura y los años 90, claramente desregulatorio y permisivo, propicia la precarización laboral y salarial, además de incentivar conflictos entre las organizaciones sindicales por encuadramiento y afiliados. Apuntar a la regulación de esta práctica está fuera del radio de acción de un gobierno pro-empresario como el actual, pero constituye un elemento clave en una agenda laboral de futuro para cualquier gobierno popular.
* Coautores del libro La tercerización laboral en Argentina: diagnóstico y estrategias sindicales (Sebastián Etchemendy –coordinador–). Buenos Aires, Biblos, 2018.

16 de diciembre de 2018
investigación
trabajo
- El marco normativo que regula la subcontratación en la Argentina, heredado de la dictadura y los años 90, claramente desregulatorio y permisivo, propicia la precarización laboral y salarial.
- La extensión de las cadenas de subcontratación favorece el fraude laboral.
- Sustrae a trabajadores y trabajadoras de la cobertura del Convenio Colectivo y hasta de las condiciones más elementales de higiene y seguridad.
- Existe una brecha significativa entre los salarios promedio que pagan las empresas principales y los que pagan las empresas contratistas y subcontratistas en una magnitud que oscila entre un 35 y un 50 por ciento.
- La potencia del Convenio y la sindicalización son factores que contrarrestan la precarización salarial vía tercerización.
- Fuente:Pagina12
Insignia
El año en que los pañuelos se convirtieron en emblemas
Se inspiraron en los pañuelos por excelencia de la historia argentina: los de las Madres de Plaza de Mayo. La marea feminista instauró los símbolos verdes, que luego se extendieron con otros colores a diferentes causas
15 de diciembre de 2018
Consecuencia de la marea verde que inundó el país con su reclamo de aborto legal, el 2018 no fue solamente el año en que este clamor casi se convierte en ley sino también el de la explosión de los pañuelos como nuevo emblema para la toma de posición, que ya se ganó un lugar junto a banderas, pancartas y pasacalles.
Vendedores ambulantes que hasta hace un año no trabajaban con este tipo de “pañuelos/emblema”, hoy ofrecen hasta doce tipos diferentes: verde del aborto legal, celeste de los autodenominados “provida”, naranja del laicismo, violeta del movimiento “Ni una menos”, rosa de la lucha contra el cáncer de mama y fucsia de los animalistas; entre otros.
La insignia es al mismo tiempo indumentaria, ya que el pañuelo viste cuellos, muñecas, cabezas pero también mochilas, automóviles y bicicletas; y el abanico de colores va creciendo a medida que nuevas causas lo adoptan como estandarte.
No obstante todas las variantes reconocen su origen en el deseo de imitar el éxito alcanzado por el pañuelo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, con lema “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.
Marta Alanis, referente de la Campaña, explicó a Télam que cuando se lanzó en 2005 este colectivo que hoy integran 305 organizaciones, ya lo hizo asociado a este símbolo gestado también al calor de los encuentros nacionales de mujeres.
“Decidimos que fueran verdes porque este color no estaba asociado con ningún partido político, no ofendía a nadie y remitía a la naturaleza o la esperanza”, agregó Alanis, fundadora e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD).
La marea verde que nació en 2003 con “mil o dos mil pañuelos” no se detuvo hasta llegar a ser “más de un millón” en las movilizaciones, lo que trascendió su identificación con el derecho al aborto para “ser sinónimo de un feminismo que ya no tiene connotación negativa” porque no se lo ve como contrario al machismo sino “como un paradigma de sociedad más equilibrada”, explicó.
Cronológicamente, el segundo pañuelo en aparecer tras la explosión del verde, fue el celeste, el único que puede considerarse un “contra-pañuelo” porque surgió para oponerse al aborto legal.
El presidente de +Vida, Raúl Magnasco, explicó a Télam que el pañuelo celeste se lanzó previo al debate de la ley de Interrupción Voluntaria de Embarazo (IVE) en Diputados, a partir del “reclamo genuino del millón de seguidores que nos venía pidiendo un color o un elemento que nos identificara a los que estábamos a favor de las dos vidas”.
“Lo que se ve del fenómeno del pañuelo, es que la gente lo ha adoptado con mucha intención, de los dos bandos, y se ha transformado en un objeto de protesta cotidiano. A raíz del éxito que tuvieron tanto verde como celestes, otro movimientos decidieron apostar a lo mismo”, dijo.
La inspiración de las Madres
Las creadoras del pañuelo verde reconocen haberse “inspirado” en los pañuelos por excelencia en la historia argentina, los de las Madres de Plaza de Mayo.
“El pañuelo verde se lleva muy bien con el de las Madres porque el movimiento que generó esta marea pertenece a un amplio sector progresista y porque la campaña no promueve el aborto sino que haya una opción ante un embarazo no deseado, que es un «no» momentáneo a la maternidad”, sostuvo Alanis.
La referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora de Cortiñas, afirmó a Télam que la causa de la Campaña “es digna de usar este símbolo tan fuerte”, que representa “la huella de lucha que dejaron nuestros hijos y que cada generación va tomando” con sus propias consignas.
“Cada vez que nos encontramos con las mujeres del pañuelo verde que tomaron ejemplo de nuestra lucha, es muy emocionante. Acompañamos y nos sentimos representadas por estos otros pañuelos porque no queremos que mueran más mujeres pobres, que también dejan niños huérfanos”, dijo.
En el caso del pañuelo celeste, sus impulsores reconocen que se trató más bien del “relanzamiento” de un símbolo adoptado en 2001 por la organización evangélica Mujeres Luchando por una Nación Diferente, quienes a “ayudaban a gente desesperada, que había quedado desempleada o sin hogar luego de la crisis”.
Otros pañuelos
Otros pañuelos que se impusieron en mochilas o como vestimenta son el violeta, que representa la lucha de las mujeres contra la violencia de género y el rosa contra el cáncer de mama, ampliamente difundido internacionalmente.
También se ofrecen uno blanco con la consigna “Los enfermeros somos profesionales”, otro negro con la leyenda “No al maltrato animal. Somos su voz” y un rojo que pide “Una nueva y renovada ley de adopción”, entre otros.
Fuente:ElCiudadanoyLaRegion
Las experiencias que en nuestro país se vienen verificando en la organización colectiva para la instrumentación de diferentes demandas sociales, pertenecen a una larga tradición argentina que exigen prestarles mayor atención y diferenciarlas de los acontecimientos que se registran en otras países.
Álvaro Ruiz
15 DE DICIEMBRE 2018
Las experiencias que en nuestro país se vienen verificando en la organización colectiva para la instrumentación de diferentes demandas sociales, pertenecen a una larga tradición argentina que exigen prestarles mayor atención y diferenciarlas de los acontecimientos que se registran en otras países.
Las enseñanzas de la Historia
La Argentina ofrece una historia rica en su evolución hacia un Estado Social de Derecho, que encuentra un punto de inflexión indiscutible a mediados del siglo XX. Porque sin prescindir de las numerosas luchas llevadas a cabo hasta entonces, lo cierto es que fue desde esa época en que comenzó a concretarse el reconocimiento de derechos fundamentales y la incorporación de la clase obrera a la política, con un amplio acceso a importantes funciones públicas de representación y de gestión.
Las más relevantes leyes de protección social y, principalmente, laboral se sancionaron durante los doce años que precedieron al golpe de estado de 1955, transformando muchas iniciativas –frustradas- que las precedieron como Proyectos, en actos legislativos que en buena medida se mantuvieron a pesar de las sucesivas interrupciones del orden institucional.
Acompañó ese proceso la promoción estatal de la negociación obrero-patronal, que se cristalizó en centenares de convenios colectivos de trabajo, con el consiguiente empoderamiento de las organizaciones gremiales y completando la regulación protectoria del trabajo en sus diversas formas.
Pero fueron también otros muchos los logros inclusivos e igualadores en el campo social, como en el área económica y en la consolidación de la soberanía nacional, que en 1949 obtuvieron su consagración jurídica más elevada con la reforma constitucional sancionada ese año.
El surgimiento del Peronismo tuvo desde sus inicios rasgos singulares en orden a su carácter movimientista, estructurado en función de diversos colectivos y cuya naturaleza no era exclusivamente política. Su expresión como partido nunca fue central, sino que jugó básicamente un rol de herramienta electoral y como una parte más del Movimiento Nacional inspirado por Perón.
Memorias de resistencias
Nuestro Pueblo ha dado claras muestras de no claudicar ante los autoritarismos, aún cuando las prácticas antidemocráticas que debieran enfrentarse resultaran de gobiernos dictatoriales.
Si sólo comparásemos lo ocurrido con respecto a otros países de Suramérica, fácil sería advertir que a diferencia de las experiencias del siglo pasado en Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, Uruguay o Brasil en donde las dictaduras se mantuvieron por dos o más décadas, en Argentina no pudieron sostenerse por más de siete años ni siquiera mediando violencias extremas como fue el caso de la instaurada a partir del 24 de marzo de 1976.
Los modos en que se expresaron esas resistencias respondieron a las distintas coyunturas históricas, adoptando o valiéndose de organizaciones con cierto grado de consolidación como fueron los sindicatos y las comisiones gremiales de base, las agrupaciones universitarias y Centros de Estudiantes u otras de arraigo territorial (sociedades de fomento, clubes de barrio, centros culturales); o desarrollando algunas que tenían un carácter incipiente o que surgieron ante las adversidades con un alto nivel de espontaneísmo como muchos organismos de derechos humanos.
Entre estos últimos cobraron una especial relevancia las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que se constituyeron en un símbolo de la Argentina y un ejemplo para el Mundo. Las que sin abandonar la lucha que les dio origen -la aparición con vida de los 30.000 desaparecidos que se sostuvo luego en el objetivo de Memoria, Verdad y Justicia, como por la recuperación de los niños apropiados por los genocidas-, supieron transformar su enorme potencial y ampliar su campo de acción en la defensa de otros derechos humanos fundamentales.
La formación de colectivos
La aparición en escena de hijas, hijos y familiares de los responsables de crímenes de lesa humanidad, formando una agrupación (Historias Desobedientes) para sumar sus experiencias de vida en el combate contra la impunidad, configura un hecho de una singularidad virtualmente sin precedentes.
La organización creciente de las mujeres por la reivindicación de sus derechos, protagonistas de movilizaciones multitudinarias contra los femicidios (Ni Una Menos) o en demanda de la aceptación de la interrupción legal del embarazo (Aborto legal, gratuito y seguro).
Brindando su apoyo a las víctimas de violaciones o abusos, haciendo causa común y enunciando lemas elocuentes en orden a superar el obrar individual y la frecuente revictimización de quienes se atreven a formalizar las denuncias (NoNosCallamosMás, Mirá Como Nos Ponemos, Nunca Más Solxs), ha tenido un enorme impacto que se manifestó inmediatamente en el aumento exponencial de nuevas denuncias sobre violencias de ese tipo.
La decidida acción de las trabajadoras de Casas Particulares en el Nordelta, que hizo visible una discriminación inadmisible y una organización comunitaria anacrónica que impedía el acceso de medios de transporte público, a la vez que las segregaba en la utilización del servicio privado que operaba con exclusividad.
La reciente constitución de un espacio (el Foro de Abogadas y Abogados de Organizaciones Sindicales) de una amplitud, pluralidad y diversidad como nunca antes se había logrado, que reúne a profesionales que asisten a sindicatos adheridos a la CGT, a las distintas CTA, pertenecientes a agrupamientos gremiales diversos (Corriente Federal de Trabajadores, MASA) o no enrolados en ninguna Central.
Los que superando –pero sin renunciar a- las disparidades de enfoques ideológicos o posicionamientos gremiales, plantean una necesaria solidaridad para enfrentar las permanentes prácticas antisindicales del Gobierno nacional, la violación de la autonomía sindical impulsada desde la Secretaría –otrora Ministerio- de Trabajo y la ausencia de una decidida y oportuna actuación de la Justicia para garantizar derechos básicos inherentes a la libertad sindical.
De cara al 2019
Es propio del neoliberalismo la acentuación de los comportamientos individualistas, erigiendo a la competencia y la meritocracia como piedra angular del desenvolvimiento humano.
El triunfo personal desde esa perspectiva se alcanza a partir del esfuerzo de cada uno, generando la falsa concepción que sólo de ello depende con total abstracción de las políticas públicas y del rol que asuma el Estado.
La salvación individual es únicamente para pocos, nos lo confirma a diario la realidad en que estamos inmersos. Para el resto, la mayoría, la alternativa es colectiva, en base a la solidaridad y la acción en común.
En vísperas del comienzo de un año decisivo para el futuro de la Argentina adquiere especial importancia atender, alentar y acompañar la organización de expresiones colectivas que van dando muestras elocuentes de la efectividad de conductas de esa índole para defender, recuperar o conquistar derechos.
La acción política también debe responder a similares demandadas, poniendo de manifiesto una seria convicción en procura de interpretar y representar los reclamos sectoriales, para ponerle término a la caótica situación actual que es consecuencia de medidas de gobierno que se desentienden de los requerimientos y del clamor popular.
Con ese propósito es prioritario vertebrar un Movimiento Nacional amplio e inclusivo, que reúna y convoque a diferentes colectivos, no circunscribiéndose a la alianza de Partidos en la construcción de un Frente opositor que sea capaz de expresar a todos y cada uno de ellos en los comicios que se avecinan. Con el afán de obtener un triunfo electoral que implique, no sólo implementar políticas que respondan a los intereses populares y a la defensa de la Patria, sino que alcancen un grado de organización que asegure la perduración y profundización de ese rumbo.
En septiembre de 1949 al promover la sanción de un Proyecto de Ley de Régimen de Partidos Políticos,Perón sostenía que el hombre no vence al tiempo, la organización es lo único que puede vencerlo. Hoy sus palabras cobran mayor sentido, ante el desafío de dotar de unidad y organización a una fuerza político social que definitivamente retome el camino del desarrollo soberano de la Argentina, con un Estado democrático que garantice libertad, igualdad y justicia social.
Fuente:ElDestape
Pobreza sube en Argentina al 33,6%, nivel más alto en una década
Fuente:ElDestape
Resumen Latinoamericano / 14 de diciembre de 2018 / HispanTV
Según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la pobreza ha llegado en Argentina a su nivel más alto en toda la década.
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica de Argentina (UCA) calcula que en el último año la pobreza ha subido en el país del 28,2 al 33,6 % de la población. En total serían 13,6 millones de personas, 2,2 millones más que en 2017.
“Este es un informe que no responde a una internacionalidad política o partidaria, sino que es el reflejo de un estudio científico que responde a una Argentina que vive con muchas desigualdades, una inflación que pegó mucho en la población y una importante franja de los argentinos que no tienen trabajo”, ha señalado Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.
El incremento de los niveles de pobreza registrado implica un retroceso, ya que vuelven a darse cifras superiores a las que había en el 2015, cuando finalizó el mandato de Cristina Kirchner (29,2 %) y al momento en que comenzó la Administración de Mauricio Macri (32,3 %).
Igualmente, el informe indica que el Gobierno argentino no ha logrado reducir la tasa de pobreza y se mantiene muy lejos de la promesa presidencial de alcanzar la “pobreza cero”.
Recientemente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló en un informe que el 48 % de los niños y adolescentes de Argentina son pobres y no tienen acceso a ninguna de estas seis áreas: educación, hábitat, agua potable, salud, protección social, vivienda adecuada y saneamiento. El informe dio a conocer igualmente que el 27 % del total de la población vivía en situación de pobreza monetaria, mientras que el 4,9 % se encontraba en la pobreza extrema.
La Administración de Macri está enfocada en continuar haciendo recortes presupuestarios, incrementando los impuestos y el costo de los servicios básicos, y siguiendo el plan de ajuste marcado por los acuerdos concertados con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
jrd/mla/mtk/alg
Envío:ResumenLatinoamericano




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