4 de enero de 2019

TROPEL.

Frente sindical inicia plan de lucha contra los tarifazos: “Hay que sacar la queja a la calle”

El Frente Sindical encabezado por Pablo Moyano y las dos CTA anunciaron un plan de lucha que comenzará el próximo jueves con una marcha de antorchas en la Ciudad de Buenos Aires.
(Foto: Mariano Martino)
Por Agustín Alvarez Rey
El titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, su par de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, y Pablo Moyano, en su rol de referente del Frente Sindical por el Modelo Nacional, encabezaron una conferencia de prensa en la que anunciaron la realización de acciones judiciales contra el tarifazo y el comienzo de un plan de lucha con una seguidilla de movilizaciones en diferentes puntos del país a partir del 10 de enero.
Los dirigentes detallaron que las acciones judiciales buscarán frenar el aumento de tarifas, y, además, responsabilizar penalmente a los funcionarios que pusieron en marcha los aumentos en el transporte y servicios públicos.
“Vamos a iniciar acciones judiciales que tienen que ver con el cuestionamiento del  tarifazo y acciones penales contra los funcionarios del área. Esto va a ser acompañado por marchas en todo el país”, advirtió Yasky.
Por su parte, Moyano sumó a los argumentos el rechazo al proyecto de reforma laboral. “En el mes de marzo cuando el gobierno intente volver a avanzar con la reforma laboral, vamos a volver a estar en la calle”, puntualizó.
A su turno, Micheli señaló que “los aumentos que quiere llevar adelante el gobierno tienen muchas aristas ilegales, los únicos beneficiarios son los empresarios del área”. Y agregó: “Hay que dejar de quejarse adentro de casa y sacar la queja a la calle”.
El cronograma de movilizaciones comenzará el 10 de enero en la Ciudad de Buenos Aires y continuará el 17 de enero en Rosario, el 24 en Mar del Plata y el 31 en Mendoza.


Incumplimiento de la empresa SIAM a la orden judicial por la reincorporación de los despedidos

Comunicación de las y los trabajadores de SIAM
La empresa Pilisar S.A. – Siam se niega a acatar la orden judicial de reinstalación de nuestra delegada de base. El millonario Rubén Cherñajosky ahora niega el ingreso de nuestra delegada Alejandra Vercellino incumpliendo la orden judicial dictada por la Justicia Laboral.
El Juzgado Laboral N° 41 fallo el 28 de diciembre pasado a favor de la reinstalación de Alejandra Vercellino por considerar el despido ilegal y dicriminatorio por ser delegada de base elegida por los compañeros y compañeras en la planta, pero la empresa le niega el ingreso a la planta manteniéndose en la ilegalidad.
La empresa viene de incumplir leyes nacionales y provinciales como la ley 14504 la cual cede los terrenos declarados de utilidad pública donde se encuentra la fábrica a condición de generar 600 puestos de trabajo, compromiso que no solo nunca cumplió sino que desde hace un año a esta parte viene de despedir a 165 trabajadores y trabajadoras incluyendo a los representantes gremiales como es el caso de Alejandra y el resto de los despedidos.
También ha incumplido la conciliación obligatoria dictada en su momento por el Ministerio de Trabajo negándose a retrotraer los despidos y militarizando la empresa sin ninguna orden judicial. A esto se suma el incumplimiento de compromisos asumidos en relación a la igualdad de género dentro de la planta, cosa que no solo no cumplió sino que muy por el contrario ha dejado vía libre para el acoso del personal jerárquico contra las trabajadoras y niega derechos a categorías y a puestos especializado a las compañeras mujeres en un acto abierto de discriminación de género por lo cual ya tiene un expediente abierto en el INADI.
Como se ve, esta empresa, propiedad del multimillonario Ruben Cherñojovsky se maneja con total impunidad violando todo marco legal. Ya hemos denunciado el incumplimiento de las orden judicial ante la Inspección General de Justicia y nos mantendremos en lucha hasta el cumplimento efectivo de la reinstalación y la reincorporación de tod@s los trabajador@s despedidos.
Trabajador@s de Siam en Lucha!


Se dejan de fabricar las máquinas para coser Singer y cierra la última productora del rubro en el país

Tras 64 años, la firma Macoser S.A. dejó de fabricar las clásicas máquinas Singer en su planta de San Francisco, Córdoba. Era la última empresa nacional dedicada a ese rubro que no puede competir con productos importados.
La paralización total de la producción se concretó el pasado 3 de diciembre, aunque la firma seguirá siendo licenciataria en Argentina de la tradicional marca Singer.
Las tres últimas máquinas que se fabricaron en la empresa tendrán diferentes destinos. Una de ellas quedará en poder del actual jefe de montaje de cocinas, Fernando Luque, quien en su momento dedicó muchos años de su vida en la fabricación de estas máquinas; otra irá a parar a la Fundación Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región, mientras que la tercera permanecerá en Macoser.
Según da cuenta el portal especializado, AgendarWeb, desde la firma fundada en 1954, por Anselmo y Aquiles Macchieraldo, anunciaron una política de reconversión productiva y de competitividad, adelantando que apostarán todo a las cocinas, lanzando la versión totalmente eléctrica.
“Este ha sido el final de la máquina para coser, nosotros ya habíamos previsto este momento hace 20 años”, afirmó nostálgico el director ejecutivo de Macoser S.A., Roberto Macchieraldo.
El proceso de desindustrialización que vivió el país en la década del ’70, que luego se profundizó en los ’80 y ’90, hicieron mella en muchas empresas nacionales que fueron desapareciendo de a poco.
“La única fábrica de máquinas para coser en el país que no cerró por problemas económicos fuimos nosotros”, aseguró Macchieraldo, agregando que la decisión de cerrar la producción tuvo que ver con “una competencia feroz con países muy poderosos como los del Medio Oriente, sumado a que es imposible la inversión que debíamos realizar para que nuestro producto sea más competitivo”.
“Hace dos años comenzamos a incorporar otros procesos en la fabricación de cocinas y de manera lenta y gradual se absorbió el personal hacia esa producción”.
Cabe recordar que en los años 60 habían llegado a convivir 14 industrias nacionales dedicadas a la producción de este electrodoméstico.

Por la crisis, Azul suspenderá sus vuelos des Córdoba y Rosario hacia Porto Alegre

Azul Linhas Aéreas confirmó que a partir del próximo 1 de abril dejará de operar las rutas que unen a Porto Alegre con Córdoba y Rosario, las cuales habían sido inauguradas a principios de julio de 2018.
Se pincha la revolución de los aviones. Las conexiones, ahora canceladas, eran cuatro vuelos semanales a Córdoba y tres a Rosario que se habían lanzado con anterioridad a la mayor escalada del dólar en nuestro país, por lo que había muy buenas perspectivas de desarrollo considerando la fortaleza de Porto Alegre como hub de Azul.
Al margen de la propia importancia económica de las tres ciudades para generar un tráfico propio, pero la realidad económica de ambos países (aunque principalmente del nuestro) se terminó imponiendo, explicó el portal AviaciónOnlilne.
“Si existe una mejora en la economía de Argentina y Brasil, podremos retomar los vuelos desde la capital gaucha”, le explicaron desde la aerolínea al portal especializado.
Aquellos clientes que tengan pasajes para volar desde ambas ciudades argentinas hacia Porto Alegre podrán reemitirlos sin costo adicional o bien solicitar el reembolso total.
Además de Córdoba y Rosario, Azul también opera en Buenos Aires, uniéndola con Belo Horizonte, Navegantes y Cabo Frío (esta última durante el verano), a las que se sumará San Pablo/Viracopos el próximo 11 de enero, aeropuerto desde el que también vuela hacia Bariloche en invierno.
Cuando se lanzó la ruta a Recife desde Rosario, el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich sostuvo: “Sigue avanzando la revolución de los aviones, con cada vez más opciones para los argentinos, en especial en el interior del país. Más rutas significan más personas volando y más turismo, industria que es motor del crecimiento”, apuntó el funcionario macrista.


Mar del Plata semiparalizada en plena temporada por el paro de municipales

Sólo recibieron 18% de incremento salarial y están de huelga desde el 11 de diciembre. No hay atención al público, tests de alcoholemia, radares móviles, cámaras y la basura se acumula en las calles.
Sólo en el último fin de semana fueron 229.000 turistas los que llegaron a Mar del Plata según los datos oficiales del Ente Municipal de Turismo local (Emtur). Si bien buena parte de ese número se cree abandonó la ciudad tras pasar Año Nuevo, mientras reciben la llegada de los veraneantes de la primera quincena, un paro de municipales pone en jaque la dinámica interna de La Feliz y en plena temporada.
Desde el municipio le confirmaron al portal Infobae lo que en Mar del Plata es una constante desde el 11 de diciembre pasado: los empleados de todas las áreas realizan una retención de tareas. Durante el año 2018 los trabajadores municipales de la ciudad balnearia recibieron sólo un 18% de aumento y exigen al menos un 32% efectivo para llegar a un acuerdo.
Mientras se negocia una tregua en el conflicto (hoy habrá una reunión de conciliación en La Plata), no hay -entre otras cosas- tests de alcoholemia, ni se está cobrando estacionamiento medido, ni se labran multas por estacionar en doble fila o de manera indebida. La situación en pleno enero trajo escenas impensadas: el propio intendente local, Carlos Arroyo, salió en las últimas semanas a realizar controles de tránsito.
Comenzada la temporada en una ciudad a la que en esta época del año apuntan todas las miradas, casi nada funciona. El mismo diario La Capital de Mar del Plata le dedicó ayer miércoles su contratapa entera a algunas de las consecuencias: “Basura y asfalto hundido en Moreno y Entre Ríos”, “Sin control en el Paseo Jesús de Galíndez” y “Desidia a metros de una dependencia municipal del Puerto” son apenas algunas de las frases que repasan la situación.


Guardavidas harían paro el primer fin de semana de enero si no acuerdan aumento salarial

Lo advirtieron desde la Unión de Guardavidas Agremiados, que mantiene abierta la negociación con la cámara de empresarios de balnearios. Les ofrecen una suba del 30%, pero reclaman más del 45%, acorde a la inflación.
Desde la Unión de Guardavidas Agremiados (UGA) advirtieron la posibilidad de iniciar un paro total de actividades en el primer fin de semana de enero, en plena temporada, en el caso de no alcanzar en las próximas horas un acuerdo salarial con la Cámara de Empresarios de Balnearios Restaurantes y Afines (CEBRA).
El gremio que nuclea a los guardavidas y la cámara integrada por los empresarios abrieron recientemente la negociación salarial pero entre los trabajadores crece el malestar debido no solo a la falta de acuerdo sino a la amplia diferencia entre el salario que reclaman y lo que ofrece la CEBRA.
Según explicó el diario marplatense La Capital, la Unión de Guardavidas Agremiados plantea la necesidad de acordar un aumento salarial que equipare la inflación.
“Estamos hablando de entre un 45 y un 50% pero nos ofrecen un 30% y estamos lejos de poder alcanzar un acuerdo”, dijo Luciano Grimaldi, secretario general del gremio.
Al respecto, el dirigente anticipó que si en los próximos días no llegan a un punto de acuerdo en la negociación, los guardavidas iniciarían un paro total de actividades durante el primer fin de semana de enero para exponer su malestar y visibilizar el conflicto


Convocan a otro ruidazo: contra el tarifazo, los negociados inmobiliarios y el ajuste en educación

Basta de aumentar tarifas y boletos; basta de cerrar escuelas, profesorados y hospitales; basta de endeudarnos y basta de negociados inmobiliarios y privatizaciones: algunas de las consignas para la protesta convocada para el próximo viernes.
“Estamos hartos”. Así se encabeza la convocatoria a un nuevo ruidazo en la Ciudad, luego de la protesta del último día hábil de 2018. Esta vez, la convocatoria es para el viernes 4, a las 20, en los puntos neurálgicos de cada comuna.
La convocatoria surgió desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad, el Movimiento Comunero, Argentina en Red y la Coordinadora de Asambleas Barriales. Desde esos espacios proponen ruidazos con estas consignas:
1. Basta de aumentar tarifas y boletos.
2. Basta de cerrar escuelas, profesorados y hospitales.
3. Basta de corrupción del color político que sea.
4. Basta de endeudarnos.
5. Basta de negocios inmobiliarios y privatizaciones.
Los puntos de encuentro para hacer ruido son los siguientes:
Comuna 1: Parque Lezama (Brasil y Defensa)
Comuna 2: Av. Córdoba y Pueyrredón
Comuna 3: Av. Belgrano y Jujuy / Plaza Miserere (Av. Pueyrredón y Av. Rivadavia)
Comuna 4: La Boca: En 5 esquinas (Av. Benito Pérez Galdós y Av. Alte. Brown) / Parque Patricios (La Rioja y Av. Caseros)
Comuna 5: Almagro: Av. Corrientes y Medrano / Boedo: Boedo y Av. San Juan.
Comuna 6: Acoyte y Rivadavia / Monumento al Cid Campeador: Av. San Martin y Av. Gaona
Comuna 7: Plaza Pueyrredón (Flores) (Rivadavia y Artigas) / Parque Chacabuco (Av. Asamblea y Emilio Mitre)
Comuna 8: Lisandro de la Torre y Corrales
Comuna 9:  Av. Directorio y Lacarra / Av. Rivadavia y Carhue.
Comuna 10: Av. Lope de Vega y Av. Francisco Beiro / Av. Lope de Vega y Av. Álvarez Jonte / Lacarra y Av. Rivadavia
Comuna 11: Plaza Dr. Sáenz Peña (Juan B. Justo y Boyaca) / Av. Lope De Vega y Nogoya
Comuna 12: Saavedra: Av. Balbín y Av. Goyeneche / Villa Urquiza: Monroe y Triunvirato / Villa Pueyrredón: Mosconi y Artigas
Comuna 13: Av. Cabildo y Juramento / Federico Lacroze y A. Thomas
Comuna 14: Av. Santa Fe y Av. Scalabrini Ortiz / Av. Santa Fe y Coronel Díaz / Av. Santa Fe y Av. Juan B. Justo / Av. Córdoba y Av. Scalabrini Ortiz
Comuna 15: Av. de los Incas y Triunvirato / Av. Corrientes y Ángel Gallardo / Av. Corrientes y Av. Scalabrini Ortiz / Av. Corrientes y Dorrego /  Av. San Martin Av. y Av. Juan B. Justo /  Av. Federico Lacroze y Av. Forest




La construcción se desplomó 15,9 por ciento en noviembre

Otro ladrillo en la recesión

El freno de la obra pública, el aumento de los costos y la suba de las tasas de interés golpearon de lleno en la actividad de la construcción. El sector ya computa la pérdida de 11 mil puestos de trabajo contra el año pasado.
La baja de la construcción de noviembre fue la más pronunciada desde octubre de 2016.
La baja de la construcción de noviembre fue la más pronunciada desde octubre de 2016. 
La actividad de la construcción registró una caída del 15,9 por ciento en noviembre respecto del mismo mes del año anterior. Se trata de la baja más importante desde octubre de 2016 y muestra la fuerte recesión que enfrenta el mercado interno. Los datos fueron publicados ayer por el Indec. El documento oficial precisa que el empleo en el sector acentuó su deterioro: se perdieron 11.099 puestos de trabajo en la comparación interanual. La información en este caso es a octubre, cuando se computaron 445.470 empleos registrados contra 456.569 del mismo mes de 2017. El dato no computa el impacto para los trabajadores informales. Se trata del segmento del mercado laboral más expuesto ante la crisis.
La caída de la construcción en los últimos meses fue exponencial. En agosto no registró variación contra el año anterior, después de haber crecido durante la mayor parte del año. En septiembre se anotó una caída interanual del 3,8 por ciento, en octubre se amplió al 6,4 y en noviembre llegó al 15,9. En el acumulado de los primeros 11 meses del año el sector todavía registra un aumento del 2,7 por ciento respecto de igual período de 2017. En este punto también puede observarse una desaceleración marcada de la actividad desde mitad de año. La construcción registraba en el acumulado de enero a junio un ritmo de crecimiento del 10,8 por ciento respecto de igual período del año pasado.
Los desequilibrios macroeconómicos y la incapacidad de la gestión para resolverlos. La corrida cambiaria. Las elevadas tasas de interés. La dificultad para encontrar financiamiento. La aceleración de la inflación. El aumento de los costos. El retroceso de las expectativas de inversión y consumo. La incertidumbre respecto del crecimiento interno para el mediano plazo. La falta de programa monetario sustentable. Estos fueron algunos de los factores que explicaron que con el correr de los meses la construcción haya pasado de crecer en torno de 19 por ciento interanual (dato de enero) a caer casi 16 por ciento (dato de noviembre). La diferencia neta es de casi 30 puntos porcentuales. El dato refleja la dimensión de la crisis que atraviesa el mercado interno. En 2018 no hubo ninguna actividad productiva con expansión. La producción industrial fue junto a la construcción otra de las más afectadas (ver aparte).
El resultado de las ventas de insumos para la edificación adelanta que el sector seguirá parado en los próximos meses. Los despachos al mercado interno de artículos sanitarios de cerámica marcaron una caída del 42,1 por ciento interanual, mientras que el asfalto marcó un retroceso de 55,7 por ciento, seguidos por el cemento portland (-17,8 por ciento), hierro redondo (-17,9 por ciento), ladrillos huecos (-25,7 por ciento), mosaicos (-20,4), pinturas (-20,4), pisos y revestimientos (-32,2), placas y yeso (-13,7) y hormigón (-3,0). Esta caída de los insumos vendidos indica que en los próximos meses las constructoras no tienen planeado continuar con nuevas obras. Los permisos de edificación, a su vez, cayeron 10,1 por ciento en la comparación interanual y 11,0 por ciento contra octubre.
El freno de la obra pública desde mediados de año es un elemento importante para explicar la caída de la construcción. El equipo económico no tiene planeado volver a ampliar el gasto de capital. En el presupuesto para 2019 uno de los rubros más afectados por el ajuste para alcanzar el déficit cero fue gastos de capital. Es el rubro en que se registran las erogaciones para obras de infraestructura. El Gobierno pretende recuperar la confianza del mercado financiero con un programa de contracción fiscal. El resultado por ahora no fue efectivo y está generando otras consecuencias como el fuerte derrumbe de la economía real. El parate de las inversiones del sector público tiene consecuencias para el empleo. Existen antecedentes recientes. Entre finales de 2016 e inicio de 2017, cuando la actividad anotó problemas para crecer, hubo pérdida de más de 50 mil empleos registrados en la construcción.
La expectativa de los empresarios constructores para los próximos meses no es optimista. El Indec publicó una encuesta en la que el 54,0 por ciento de las empresas estimó que las obras privadas continuarán bajando, mientras que el 62,5 por ciento aseguró que las obras públicas seguirán en caída. Esto implica que más de la mitad de los constructores considera que la actividad potenciará su recesión durante la primera parte de 2019.

La industria se derrumbó 13,3 por ciento en noviembre

Lo peor sigue sin pasar

Según el INDEC, en el acumulado de los once meses de 2018, el Estimador Mensual Industrial (EMI) mostró una disminución de 3,8 por ciento con respecto al mismo período del 2017. La construcción por su parte cayó 15,9 por ciento.
En noviembre, la industria registró el peor retroceso de la gestión Cambiemos al marcar una caída del 13,3 por ciento en relación a igual período del año pasado y acumula once meses en rojo, con una baja del 3,8 por ciento, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Además, la actividad de la construcción, también en noviembre, cayó un 15,9 por ciento en relación al mismo mes de 2017, y aunque en el acumulado registra una leve alza del 2,7 por ciento, noviembre registró una caída del 7 por ciento en comparación con octubre. Así, el derrumbe de la industria y la construcción, que se suman a la caída de la actividad comercial, son la contracara de la precaria estabilidad cambiaria.
Antes de que se conocieran las cifras de la industria, a modo de balance 2018, el titular de la UIA, Miguel Acevedo, había reconocido que 2018 “fue el año más difícil para la industria desde 2002”, y no había modificado su perspectiva de cara a 2019: “No se ve un horizonte claro —dijo Acevedo—. Lo que más nos preocupa es cuándo se va a reactivar el mercado interno”. “Cuando usted tiene un motor, hace crecer todo. Hoy ese motor se apagó”, advirtió Acevedo.
A tono con el balance de la UIA, el rojo del 13,3 por ciento registrado en noviembre por el Estimador Mensual Industrial (EMI) es la peor caída del año y de toda la gestión económica del macrismo. Para encontrar un cifra similar hay que retrotraerse a tres meses atrás, cuando la comparación interanual de septiembre arrojó una caída del 11,5, hasta entonces la más pronunciada de la era Cambiemos. La alarma se había encendido con la caída del 8,1 por ciento en junio de este año, solo comparable con octubre de 2016, el peor mes de los primeros meses del ajuste de Cambiemos antes de alcanzar unos pocos brotes verdes en 2017.
El clima del sector industrial también se refleja en las consultas cualitativas presentes en el EMI. Respecto de la demanda interna, el  55,4 por ciento de las empresas anticipa una baja hasta febrero próximo, mientras que, en el mismo lapso, el 43,7 por ciento de las firmas exportadores no espera aumentar sus envíos al exterior.
Además, el 63,8 por ciento de las empresas no espera cambios en la dotación de personal y el 52 por ciento no anticipa cambios en la utilización de la capacidad instalada, que en octubre se ubicaba en el 64,8 por ciento, por debajo de 2017.
Respecto de la caída del 15,9 por ciento en la construcción, la caída más profunda de insumos fue el “asfalto”, tanto en comparación con el mismo mes de 2017 (-55,7 por ciento) como en el acumulado respecto del año anterior (-8,9 por ciento). La baja en la actividad impactó en la cantidad de puestos de trabajo generados —medidos hasta octubre— que cayó un 1,5 por ciento en comparación con septiembre, la caída más abrupta del 2018.
Fuente:RL                                                

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