2 de abril de 2019

MALVINAS.

ROSARIO
En honor 
Hombres primero: ex combatientes de Malvinas planean cómo será su museo 
Según explicaron quieren que el espacio creado por ordenanza la semana pasada no esté centrado en los combates sino en las personas y sus historias. El Ejecutivo dispondrá el lugar y girará una partida para sostenerlo
1 de abril de 2019
Durante cerca de una década el ex combatiente Claudino Chamorro intercambió cartas con Diana, una alumna de 1° año de un colegio de Buenos Aires. Ella le escribía a un grupo de soldados cada mañana y desde Malvinas Chamorro decidió responderle. Intercambiaron palabras en papel después del final de la guerra. Hace cuatro años la hermana de Chamorro recibió un llamado telefónico en su casa. Era la maestra de la hija de la mujer que se carteaba con Chamorro. Quería que el ex combatiente y ella se contactaran. Meses después Chamorro viajó a Buenos Aires y pudo ponerle una cara al remitente. Parte de esas cartas que se enviaron formarán parte de los documentos que tendrá el Museo de los héroes de Malvinas, que la semana pasada tuvo el okey del Concejo Municipal para empezar a andar. Para los ex combatientes, tener un espacio de memoria permanente es saldar una de deuda a 37 años del inicio del enfrentamiento. Quieren que esté cerca del Monumento a los Caídos en Malvinas, donde este martes se hará el acto central por el 2 de abril. Continuará el homenaje que comenzó este lunes a la tarde con una vigilia de la que participaron cientos de personas.

Pendiente

Los ex combatientes de Rosario viven con expectativa el proyecto del museo y aseguran que no quieren que sea sobre el combate contra las tropas inglesas. Buscan un espacio donde exhibir cartas, fotos, y objetos para recordar y contar la historia que vivieron hace casi cuatro décadas. “No queremos limpiar viejas armas o uniformes. Queremos que el museo hable de los hombres, de los recursos naturales y de la historia de sacrificio de una juventud”, dijo a El Ciudadano Rubén Rada, presidente del Centro de Ex Combatientes de Malvinas.

De forma

A través de la ordenanza aprobada el jueves pasado, la Municipalidad de Rosario girará una partida de dinero específica y permanente para el funcionamiento del museo. También debe aportar un edificio para instalarlo mientras gestionará una sede definitiva. Desde el Centro de Ex Soldados Combatientes pidieron que el municipio les ceda uno de los galpones del río. La idea es crear un paseo en la zona del Monumento a los Caídos. “Queremos que los miles de alumnos que van al Monumento a jurar la bandera, puedan visitar el Museo”, señalaron. Los ex combatientes formarán parte del directorio del espacio que también integrarán miembros del Concejo Municipal y de la Secretaría de Cultura.

Reconocimiento

El proyecto del museo fue presentado por María Eugenia Schmuck junto con Pablo Javkin. Surgió de la demanda de los ex soldados para tener un espacio permanente de memoria. En el texto habla de crear un lugar para “reconstruir, proteger y cultivar la memoria colectiva de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur para que las futuras generaciones conozcan nuestra historia y los testimonios de nuestros héroes”. “Los ex combatientes la pelearon mucho para ser reconocidos. Es importante que el Estado les garantice un espacio permanente de memoria. Queremos recuperarlos como héroes y que la sociedad sepa lo que sufrieron pero contado por ellos. Es una manera de honrarlos”, señaló la concejala María Eugenia Schmuck. Ella aseguró además que junto con la ordenanza para crear el museo, el Concejo aprobó también un convenio para que los ex combatientes acompañen las visitas al Palacio de los alumnos de escuelas.

Aprender

El Ministerio de Educación junto con la Federación de Veteranos de Guerra de Malvinas de la provincia de Santa Fe presentó este lunes un recurso tecnológico didáctico para fortalecer la soberanía y la memoria entre los alumnos. Se llama “APPrender Malvinas”, una aplicación para dispositivos móviles con contenidos animados sobre Malvinas que podrá descargarse en celulares y tabletas. Contará la historia con escenas animadas en 3D, infografías, videos y figuras en forma de realidad aumentada. Los alumnos también podrán experimentar la realidad virtual a través de cascos.
Fuente:ElCiudadanoylaRegion


02 de abril de 2019 
Los futbolistas-colimbas que combatieron en la guerra por las islas 
Historias de pelotas y trincheras en Malvinas
Los relatos de Juan Colombo y de Edgardo Esteban repasan las vivencias de ex jugadores que pasaron de entrenarse en una cancha a chapotear barro y esquivar las bombas inglesas.
Por Gustavo Veiga
El periodista Edgardo Esteban con el uniforme de combate y en una visita a River. 
Llegaron a las Malvinas cuando comenzaban la vida adulta. Estaban asomándose a la Primera de sus clubes o seguían en sus semilleros hasta que los llamaron a la guerra. Cambiaron su refugio natural en clubes como River, San Lorenzo, Huracán, Estudiantes o Los Andes por una pequeña trinchera o pozo de zorro. Ya no pertenecían a un equipo y sí a un regimiento, batallón o compañía que les auguraba un futuro más incierto que su sueño pendiente de ser futbolistas. Habían dejado de entrenarse en una cancha para el partido de cada fin de semana. Tuvieron que chapotear sobre una mezcla de barro y turba para esquivar las bombas inglesas. El 13 de junio de 1982, un día antes de la rendición, algunos soldados con la fatiga encima del combate, quisieron tener su breve momento de distracción. “Me desesperaba por escuchar el partido inaugural, el de Bélgica 1-Argentina 0 en el Mundial de España”, recuerda ahora Edgardo Esteban, colimba clase 62, periodista de Telesur y ex juvenil de Morón, San Lorenzo y Argentinos Juniors. 
Juan Gerónimo Colombo dice que “Estudiantes, Bilardo y el fútbol me salvaron la vida”. La guerra postergó su debut en Primera casi un año. El 3 de abril de 1983 le tocó saltar a la cancha de Instituto de Córdoba contra Unión San Vicente. Jugó como siete partidos hasta que se rompió los ligamentos de la rodilla derecha. “Terminé mi carrera en Ferro de General Pico, y aunque viajé a España para incorporarme al Logroñés, por aquella lesión tuve que abandonar el fútbol. Vivo en Roque Pérez de mi jubilación y algunos alquileres”, le cuenta a PáginaI12.  
Las historias de Esteban y Colombo son apenas dos entre casi una docena protagonizadas por pibes que anhelaban un destino de Primera y terminaron en las islas del Atlántico Sur. Esteban escribió Iluminados por el Fuego   –con la colaboración de Gustavo Romero Borri– que fue llevado al cine por Tristán Bauer. El ex número 9 de Estudiantes –aunque es hincha de San Lorenzo– dice que haber pasado por ese club “fue como haber estado en Old Trafford con Zubeldía”. Cuando se acerca cada 2 de abril, lo convocan a charlas evocativas igual que al periodista. Los dos tienen en común otra cosa. Volvieron de las islas con hepatitis. 
En la película donde lo interpreta Gastón Pauls, hay una escena en que los soldados juegan a la pelota en un gallinero. Esteban corrobora que ese picado existió. Hoy todavía afirma que “quería ser jugador de fútbol, pero fue mi gran frustración”. El corresponsal de Telesur en el país no pasó de la quinta división de Argentinos Jrs. “En las inferiores íbamos al polideportivo de Arata a ver cómo se entrenaba Maradona. Yo tenía de director técnico a Tardivo”, recuerda. Cuando volvió de Malvinas su rumbo futbolístico se desvió hacia el periodismo. Pudo seguir jugando de delantero en los torneos sindicales de prensa y ya no marcaba a Jorge la Chancha Rinaldi como en los juveniles. Lo marcaban a él colegas que no tenían demasiada idea de cómo patear una pelota. 
Colombo cumple con el pedido de fotografías que le hicimos sobre su etapa de soldado-jugador. En una imagen se lo ve en cuclillas formado con la camiseta de Estudiantes y con el estadio Monumental de fondo. En la otra aparece vestido de colimba, con la ropa de fajina y la cara embetunada con su gran amigo, el conscripto José Luis Del Hierro cuyos restos se encuentran en el cementerio de Darwin. El delantero cuenta que Roque Pérez ya no es lo seguro que era cuando se instaló ahí. También explica que quebró la principal empresa avícola del pueblo. Criave empleaba a unos 3000 trabajadores de manera directa e indirecta y exportaba pollos a Rusia y Hong Kong. La importación de aves brasileñas, combinada con el tarifazo, destruyó la economía de la principal fuente de trabajo local.
En 2016 el periodista Andrés Burgo publicó el libro El partido sobre el imborrable Argentina 2-Inglaterra 1, por los cuartos de final del Mundial de México 86. En el trabajo se brindan detalles sobre los doce futbolistas que lucharon en Malvinas. A Colombo y Esteban hay que sumarles los casos de Omar De Felippe y Luis Escobedo –los dos jugadores que llegaron más lejos en sus carreras deportivas–, Javier Dolard (inferiores de Boca), Gustavo De Luca (River), Héctor Cuceli (San Lorenzo), Claudio Petruzzi (Rosario Central), Raúl Correa (Mandiyú de Corrientes), Sergio Pantano (Talleres de Remedios de Escalada), Julio Vázquez (Centro Español de la Primera D) y el arquero Héctor Rebasti, quien pasó por el semillero de San Lorenzo pero cuando lo mandaron a las islas integraba el plantel de Huracán.

Juan Colombo, el colimba (izq.), y con la camiseta de Estudiantes, en el Monumental.

Al club de Parque Patricios volvería De Felippe después de la guerra. El conscripto se carteaba con su amigo Claudio Morresi, cuyo hermano Norberto fue desaparecido por la dictadura hasta que sus restos fueron identificados por el EAAF en democracia. Aquel le escribió una vez desde su trinchera: “Quiero que me hagas una gauchada. Decile a Rendo si todavía está, que no se le ocurra dejarme libre porque voy a ir con mi ametralladora y no va a quedar nadie”. Alberto Rendo fue ídolo de Huracán y San Lorenzo, un crack de otra época. El recluta que se transformaría en jugador de primera división en 1983 y en entrenador de muchos equipos después (el último fue Newell’s) solía cargar un arma de 11 kilos, su ametralladora MAG. Salvó su vida porque saltó de su refugio unos segundos antes de que cayera una bomba. Lo había llamado su capitán para ir hacia otro lugar. Fue providencial.  
Burgo cree recordar que a la lista de doce colimbas-futbolistas podría agregársele algún caso más. En su libro, Rebasti le contó que aquella victoria contra los ingleses con los dos goles de Maradona –el de la mano de Dios y el mejor de la historia de los Mundiales– fue como “el triunfo de la clase 62”. Una manera de ver la guerra que durante su desarrollo dejó secuelas de soldados estaqueados, hambreados y congelados en sus pozos de trinchera con la única compañía de un FAL. Escobedo, ex jugador de Los Andes, fue uno de ellos. Sufrió un principio de congelamiento en los pies. Las consecuencias de Malvinas lo persiguen hasta hoy. Hace pocos días viajó a las islas con un grupo de siete ex combatientes de la zona de Lomas de Zamora. 
En el cementerio de Darwin fueron a homenajear a los caídos en combate. Cantaron el Himno nacional, gritaron “viva la patria” y desplegaron un cartel que decía “Territorio argentino”. Los detuvieron y les incautaron los pasaportes, celulares, cámaras y otros objetos de valor. El ex defensor declaró que “nos denunció un chofer isleño que llevaba a un periodista austríaco, no le gustó e hizo la denuncia”. La historia oficial no se compadece de este tipo de casos, como lo demostró el gobierno de Mauricio Macri, que no dijo ni una palabra. Los veteranos tuvieron que batallar durante años por un reconocimiento, se suicidaron unos quinientos o más – no hay estadísticas precisas– y el fútbol que suele amplificar las tragedias, en determinadas ocasiones les dio visibilidad. Su lucha de 37 años hizo lo demás. 

En Río Negro 
Expulsado por hacer memoria
Roberto Muñoz pateó el penal, y cuando la pelota tocó la red salió corriendo a festejar, haciéndolo con una bandera argentina con las Islas Malvinas. El gesto hizo que el árbitro le sacara la segunda amarilla y lo expulsara. Sucedió en la victoria 1-0 de Maracacinho sobre Fernández Oro, por la Liga Deportiva Confluencia de Río Negro. El defensor de 39 años se mostró dolido por la sanción contra la memoria: “Entiendo que los árbitros se puedan equivocar. Yo le dije que usara el sentido común, que piense con el corazón, que no tenía justificación para expulsarme más allá de que lo avalara el reglamento”. Muñoz, que jugó durante muchos años de manera profesional en Cipoletti de Río Negro, dijo que al ver la segunda tarjeta amarilla “no entendía nada”. “Pude haberme equivocado porque al referí (Maximiliano Benito) lo avala el reglamento. Festejé así porque me siento identificado con la causa. De hecho, el club jugó esta fecha con una camiseta estampada con las Malvinas, hace unas semanas vinieron a dar una charla ex combatientes, eso te moviliza”, contó.
Muñoz, que recibió la bandera para festejar de manos de Nicolás Olave, un compañero cuyo padre combatió en la guerra, contó cómo surgió la iniciativa: “A Nico lo conozco porque somos del mismo barrio. El fue uno de los impulsores de esta movida, era lo mínimo que podíamos hacer para recordar a los héroes”. Y remarcó un hecho positivo en torno al episodio: “Cuando terminó el partido, se me acercó un hincha de Fernández Oro y me felicitó por mi gesto. Era hijo de un ex combatiente me contó y más allá de la calentura por haberles ganado, quiso hablarme”.
Fuente:Pagina12

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