Resumen Latinoamericano / 27 de agosto de 2019
El riesgo país de Argentina creció 6% y llegó hasta los 1.929 puntos en una jornada en la que la Bolsa de Buenos Aires cae 4,5% y la divisa local se deprecia 1,8% respecto al dólar.
El indicador que mide el banco J.P Morgan llegó a los 1.929 puntos tras haber cerrado en la víspera a 1820 puntos, de acuerdo a la página bursátil Rava.
El peso argentino, que se mantenía estable a 57 unidades por cada dólar en el banco público Nación desde la semana pasada, se depreció una unidad pese a que el Banco Central subastó en cuatro rondas 200 millones de dólares para contener la depreciación.
En paralelo, las acciones argentinas registraron en promedio una baja de 4,5% en la Bolsa de Buenos Aires (Merval), que en el mes acumula una caída de 41,2%.
La baja en estos indicadores se producen un día después de que el principal líder de la oposición y ganador de las elecciones primarias del 11 de agosto, el peronista Alberto Fernández, responzabilizara al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al presidente Mauricio Macri de causar la crisis actual.
Después de que el pasado 26 de agosto se reuniera junto con su equipo económico con una delegación del organismo que se encuentra de visita en el país, Alberto Fernández cuestionó el papel del Gobierno y del FMI en la recesión y la inestabilidad económica que atraviesa Argentina.
El adversario del presidente Macri recordó que el FMI desembolsó hasta el momento 44.500 millones de dólares en virtud del acuerdo de stand-by (de contingencia) suscrito con el actual Gobierno en junio de 2018, casi 80% del monto total.
El FMI viola sus propios estatutos, pues el artículo VI del Acta Constitutiva del Fondo señala en su primer párrafo que «ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital», recordó el dirigente peronista.Y sin embargo, el último desembolso del FMI «ha sido íntegramente destinado a financiar la fuga», reprochó el candidato a presidente.
La inestabilidad generada desde los mercados tras las elecciones primarias depreció el peso argentino 23,3% durante la primera semana luego de los comicios.
Desde entonces, las variables financieras se han mantenido estables a costa de un Banco Central que ha vendido desde las elecciones primarias 9.500 millones de dólares de sus reservas, de modo que en la actualidad cuenta con 58.259 millones de dólares.
Sputnik
Por Julián Guarino/ Resumen Latinoamericano/ 27 Agosto 2019
En el encuentro, los representantes del Fondo se habrían mostrados preocupados por un «vacío de poder» de la actual gestión. Desde el Frente de Todos se quejaron del rol del organismo en el creciente endeudamiento del país.
Varias y urgentes son las lecturas que hay que tener presentes a partir de la reunión entre el FMI y el Frente de Todos que tuvo lugar el lunes. El encuentro, encabezado por el encargado del Fondo en el hemisferio occidental, Alejandro Werner, el jefe de la comitiva en el país, Roberto Cardarelli, y el residente del FMI en Buenos Aires, Trevor Alleyne tuvo del otro lado del mostrador a Alberto Fernández, Santiago Cafiero y los economistas Guillermo Nielsen y Cecilia Todesca.
El equipo económico del Frente de Todos alertó en su comunicado sobre los niveles de endeudamiento creciente que no sólo no mejoraron con el acuerdo con el FMI, sino que empeoraron. Señaló: «de los cuatro principales objetivos del acuerdo, no sólo ninguno fue alcanzado, sino que todo empeoró desde su celebración: la economía cayó -1,7%, la deuda pública subió 29 puntos porcentuales del PBI, el desempleo aumentó al 10,1%, la pobreza creció a más del 32% y la inflación se disparó al 53,9%«.
Pero lo más relevante fue que le dijo al FMI que esos dólares que ellos habilitaron con numerosos desembolsos tuvieron como destino la fuga de capitales, algo que el propio FMI tiene prohibido por estatuto. En síntesis, el Frente de Todos le dijo que no estaba dispuesto a ser cómplice en la porfía de una idea: que están todos, Gobierno, FMI y oposición en un mismo “barco”.
En la letra del comunicado del Frente de Todos: «los desembolsos totales efectuados por el FMI suman US$44.500 millones aproximadamente y representan casi el 80% del préstamo total. De acuerdo con las cifras oficiales disponibles, entre junio de 2018 y julio de 2019, salieron del sistema US$27.500 millones en concepto de fuga de capitales argentinos, aproximadamente, y US$9.200 millones por la reversión de inversiones extranjeras especulativas. En total la salida neta de dólares supera los US$36.600 millones, lo que representa más del 80% de los desembolsos recibidos hasta la fecha».
Una lectura adicional puede hacerse en este sentido. Sabido es que el propio FMI hizo desembolsos teniendo en cuenta que el Gobierno cumplió con las recomendaciones y que, según los números hasta mediados de este año, el ajuste propuesto era, en su opinión, posible de llevar a cabo. Sin embargo, es importante señalar que el préstamo stand-by consideraba alcanzar cuatro objetivos: que la deuda pública resulte sustentable, bajar la inflación, generar crecimiento económico y empleo, y reducir la pobreza. Se sumaban proyecciones para cada objetivo, por ejemplo crecimiento 1,5% e inflación del 17% para este año. Ni hablar los ratios de deuda.
Sin embargo, el punto más importante es que, según las pautas establecidas, para que el FMI haga sus desembolsos, es necesario que le informe previamente al Directorio del organismo que se cumplen cuatro condiciones adicionales: que la Argentina se encuentre en vías de recuperar el acceso al mercado de capitales para poder emitir deuda y así comenzar a pagarle al FMI; que la deuda sea sustentable (aunque no lo sea con un alto grado de probabilidad), que la balanza de pagos experimente algún tipo de presión adicional y que el programa con el FMI tenga algún grado de probabilidad de ser considerado exitoso. De nuevo, uno podría pensar que nada de todo esto se cumple.
La “filosofía” de estas condiciones es que el FMI hace el desembolso si los dólares que ya fueron prestados están mostrando cierta dinámica de recomposición en la economía. Dólares a cambio de que me muestres que tu plan económico funciona.
De todas formas, habrá que insistir con esto: si el FMI se ve en la obligación (¿moral?) de hacer el próximo desembolso, queda claro que ahora quiere sacarle partido a esa instancia comprometiendo políticas, metas y reformas que el gobierno del presidente Macri ya no puede garantizarle
Resumen Latinoamricano/ 27 de agosto 2019
“Le transmití al FMI nuestra disposición a reformular los acuerdos sin exigirle más esfuerzos a nuestro pueblo.”
Comunicado:
En el día de hoy, he mantenido una reunión en mis oficinas con el Director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Sr. Alejandro Werner. Dicho encuentro había sido solicitado por la representación de dicho organismo en Argentina, con el propósito de intercambiar puntos de vista sobre la situación económica y conocer mis ideas en la materia como candidato a Presidente de la Nación.
La reunión se celebró en un marco de absoluto respeto.
Así, quise conocer de boca del señor Werner cuáles han sido las razones que han llevado al FMI a aprobar los créditos que ha otorgado al Gobierno de Mauricio Macri y a avalar su política monetaria y cambiaria.
Le hice saber que, más allá de mi condición de candidato a Presidente de la Nación por el Frente de Todos, soy un abogado educado en una familia cuyo padre era un Juez de la Nación, que hace más de treinta años enseña derecho y que ha hecho un culto del respeto a las normas.
En ese orden de ideas y entendiendo además que Argentina es parte del Fondo Monetario Internacional, manifesté mi profunda preocupación por el hecho de que, respecto de los créditos otorgados al Gobierno Nacional, ese organismo haya actuado y siga haciéndolo en abierta violación a lo dispuesto por Artículo VI del Acta Constitutiva del FMI cuyo primer párrafo dispone que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”.
El préstamo otorgado por el FMI asciende a la suma de US$ 57.000 millones. Esa suma representa más del 65 % del total de su cartera de préstamos, constituyendo así un hecho inédito no sólo en la historia del FMI, sino a nivel global.
En el tiempo que ha transcurrido entre la firma del acuerdo original (junio 2018) y el 30 de mayo de 2019, la Argentina ha recibido del FMI US$ 39.000 millones. En ese lapso, salieron del sistema financiero US$ 23.160 millones por Formación de Activos Externos de libre disponibilidad y US$ 6.920 millones por salida de inversiones especulativas extranjeras, lo que en total representa una fuga neta de dólares que superan los 30.000 millones.
Semejante realidad, que desfinancia a la Argentina y abre paso a un juego perverso que permite que se constituya un valor artificial del dólar, choca claramente con lo establecido en la normativa antes destacada.
Resulta alarmante que esa práctica con visos de ilegalidad respecto de las propias normas establecidas -y por todos aceptadas- del FMI siga permitiéndose, máxime si se tiene en consideración que el actual Gobierno aun debe recibir durante su mandato 11.000 millones de dólares más que pueden tener el mismo destino que han tenido los montos hasta aquí percibidos.
Entre mis preocupaciones, también hice notar que los objetivos que se fijaron al tiempo de otorgar el préstamo han sido absolutamente distorsionados. En efecto, el acuerdo Stand By aprobado para Argentina tuvo el propósito de financiar un programa macroeconómico que lograra reducir la deuda pública y la inflación, recuperando el crecimiento y la generación de empleo para combatir la pobreza.
Ninguno de esos propósitos, que son compartidos, han sido logrados. La deuda pública se incrementó al igual que la inflación, el desempleo y la pobreza, mientras que el PIB ha caído el 5,8 % al cabo del primer trimestre de este año. Es más que evidente cuan lejos está la Argentina de empezar a crecer si se sigue este camino.
Le he transmitido al señor Werner nuestra enorme preocupación por la situación creada por las políticas y la ineficiencia del Gobierno de Mauricio Macri y le he puesto de relieve lo mucho que me llama la atención la complacencia del FMI ante resultados tan negativos.
También expresé mi enorme preocupación por el modo en que la calidad institucional se ha deteriorado en Argentina.
La falta de participación parlamentaria en la resolución de la toma de una deuda de semejante magnitud, sumado a arbitrariedades que hasta han llevado a poner al frente del Banco Central a funcionarios “en comisión” que no cuentan con el acuerdo del Senado de la Nación, son solo una prueba del desgaste institucional que en estos días también se ha expresado en el propósito de sortear la elecciones primarias y en la virtual “compra” de un partido político por parte del oficialismo para proscribir contendientes en la disputa democrática.
El programa económico vigente no es nuestro programa. Compromete a nuestro país muy por encima de sus propias posibilidades. Argentina vive desde hace tiempo en un default encubierto que no asoma solo por la “asistencia” del FMI en favor de la continuidad de políticas muy nocivas para el desarrollo argentino.
A nuestro juicio, el endeudamiento y su repago siempre deben guardar una lógica correlación con el crecimiento fruto de la producción y el empleo. Ese es, sin dudas, nuestro principal objetivo. Buscamos estabilizar la economía para poder crecer como condición necesaria para pagar nuestras deudas.
Las condiciones a las que nos llevó la política económica del Gobierno de Mauricio Macri son graves.
Los próximos gobiernos que sucedan a Macri deberán afrontar vencimientos por más de 150 mil millones de dólares en condiciones financieras de extrema debilidad. La administración que comienza el 10 de diciembre llegará con las reservas disponibles en estado crítico, sin acceso al mercado internacional de crédito voluntario debido al sobreendeudamiento contraído por esta gestión, con un 95 % de los créditos del FMI ya desembolsados y con una deuda cuasi fiscal (emisión de títulos LELIQ) de corto plazo equivalente a más de 26.000 millones de dólares a una de las tasas de interés más alta del mundo.
Finalmente le transmití al señor Werner nuestra disposición a seguir conversando en pos de reformular los acuerdos vigentes para poner fin a la crisis económica que estamos viviendo y encontrar un camino adecuado para lograr los objetivos antes mencionados que nos permita superar esta realidad sin exigirle nuevos y mayores esfuerzos a los sectores más débiles de nuestra sociedad.
Envio:RL



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