23 de octubre de 2019

ESPECIAL CHILE.



Piñera pretende frenar el alzamiento popular con medidas de miseria
Andrés Figueroa Cornejo / Resumen Latinoamericano / 22 de octubre de 2019
Aumenta la muerte de manifestantes. 15 personar dice el gobierno. Pero el asesinato militar es de cifra oculta, de desaparición de cuerpos, de criminal adoctrinado contra los pueblos. ¿20 a 45 personas? Los heridos y torturados son nomenclatura más opaca todavía. Al compañero mío Juan Caripán, dirigente de la toma de terreno en la comuna de Cerro Navia, la Violeta Parra, efectivos de la policía lo llenaron de perdigones en el rostro, violando todo procedimiento, mientras protegía junto a otros un almacén de barrio miseria para impedir su ataque. ¿De quién los ataques? Algunos delincuentes comunes. Sí. Pero también, según grabaciones hechas con teléfonos móviles ciudadanos, se sorprende a carabineros y militares destruyendo propiedad pública y privada, montando escenarios para justificar la represión más impune. Y además están los grupos fascistas mezclados entre la población que protesta, con el fin de fabricar violencia artificial.
¿Quiénes protestan? Una mayoría social entre estudiantes de secundaria y jóvenes de 30 años. El precariado sin miedo que exige en la práctica tomar el devenir y el futuro en sus manos.
El Paquete de Piñera
Este 22 de octubre, a las 21.30 horas, por cadena nacional el mandatario Sebastián Piñera, en un mensaje desesperado ante el escalamiento de las protestas, anunció medidas de lo que llamó “agenda social”.
¿Cuáles fueron los titulares de la batería de proyectos de ley que, supuestamente, tendrían que comenzar a tratarse inmediatamente en el Congreso? Piñera mencionó aumentos de las pensiones más bajas a cargo de aportes fiscales directos y complementarios. La demanda popular de No más AFP se mantiene tan vigente como desde el comienzo: el negocio privado del ahorro forzoso fue intocado.
Sobre el ámbito de la salud pública, anunció un seguro de enfermedades catastróficas con un techo que, superado, cubrirá el Estado. Dijo que se ampliará el Fondo Nacional de Salud, Fonasa, para reducir el precio de los medicamentos.
Refirió a un ingreso mínimo garantizado de 350 mil pesos mensuales (482 dólares) para las y los trabajadores. La diferencia entre el actual salario mínimo y el Estado lo pagaría el fisco, lo que significa que el “incremento” sería un nuevo subsidio al empresariado.  Señaló “mecanismos de estabilización del precio de la electricidad” y anular el casi 10% de aumento de la electricidad que se impondría en lo inmediato. Piñera indicó el envío de un proyecto de un impuesto de un 40 % a las rentas superiores a los 8 millones de pesos mensuales (11 mil dólares). En concreto, se trata de la invención de un nuevo tramo impositivo a los ya existentes. Asimismo, manifestó que las comunas de altos ingresos deberían contribuir a las de menos ingresos. También expresó la reducción de la dieta parlamentaria y de los más altos sueldos de los funcionarios públicos, y la limitación del número de diputados y de reelecciones. De igual modo, hizo referencia a un proyecto de ley de beneficio a la infancia; y a sala cuna universal. Dijo que se disminuirían las contribuciones para los ancianos más pobres.
La “agenda social” de Piñera, que intenta retornar la gobernanza al momento anterior a las masivas protestas, no satisface en modo alguno los derechos sociales y demandas elaboradas por el pueblo alzado. No existe ninguna modificación estructural en el régimen chileno basado en la explotación de humanidad y expoliación de la naturaleza. Los recursos fiscales para financiar el paquete “social” (que costaría alrededor de 1200 millones de dólares, según los tecnócratas del gobierno) provienen de las propias tributaciones regresivas que paga la población, como el IVA. Se desconoce si esas mismas medidas no vendrán de, por ejemplo, préstamos del FMI o el Banco Mundial cuyas consecuencias nefastas sobre los pueblos son bien conocidas en la región.
No se nacionalizará ni medio nacionalizará ningún bien natural, como el litio, el cobre u otro mineral. No se tocó el levantamiento del estado de emergencia, el toque de queda ni la militarización del país. Nada se dijo sobre los asesinatos cometidos estos días. Ni siquiera se movió un solo ministro.
Lo último: Piñera tuvo la cara de invocar un verso del fallecido poeta y narrador uruguayo Mario Benedetti. El literato inolvidable sabrá atormentar el mal sueño del postulante a autócrata chileno.
Organizaciones sociales y sindicales convocan a huelga general para este miércoles y jueves
Resumen Latinoamericano* / 22 de octubre de 2019
Las organizaciones y movimientos ciudadanos agrupados en la “Unidad Social”, convocaron a la movilización Nacional. Exigen que el Presidente Sebastián Piñera termine con el Estado de Excepción y atienda los problemas que generaron la crisis social.
A una huelga nacional general convocaron para este miércoles 23 y jueves 24 de octubre diferentes organizaciones gremiales, sociales y estudiantiles, agrupadas en la denominada “Unidad Social del Pueblo Chileno”.
Esta instancia la componen, entre otras, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Coordinadora no más AFP, Asociación Nacional Empleados Fiscales (ANEF), Confusam, Fenpruss, Colegio de Profesores, la Confech, Fenats, Cones, trabajadores portuarios y la Federación de Trabajadores del Cobre.
En conferencia de prensa, los representantes de las organizaciones exigieron al Legislativo y Ejecutivo el fin del Estado de Excepción, atender las demandas populares que provocaron la crisis social, y la renuncia del Presidente Sebastián Piñera.
La vocera de la Coordinadora No Más AFP, Carolina Espinoza, expresó que se debe implementar un paquete de medidas económicas de urgencia en materia de derechos sociales, además del retiro de proyectos de ley como Pensiones, Reforma Tributaria, Ley del Sence y la no aprobación del TPP11.












mesa unidad
“Proponemos avanzar a una Asamblea Nacional Constituyente para que elabore participativamente un nuevo marco estructural de la sociedad chilena, y que abra paso a un nuevo modelo de desarrollo nacional, que ponga término al actual modelo neoliberal injusto y abusivo. Además, rechazamos las graves declaraciones de Sebastián Piñera, quien arrastra al país a una grave confrontación no merece ser Presidente de Chile, por lo que exigimos su renuncia”, afirmó.
Desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) realizaron una autocrítica respecto de la desunión de las organizaciones ciudadanas y sindicales que componen este nuevo colectivo “Unidad Social”.
Para la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, la coordinación entre las diferentes instancias es fundamental en un momento crítico como este.












TAPA-66












CH11. SANTIAGO (CHILE), 21/10/2019.- Manifestantes protestan este lunes en la Plaza Italia durante una nueva jornada de masivas protestas en Santiago (Chile). EFE/Esteban Garay Nueva jornada de protestas en Santiago de Chile

Mientras, la Federación de Trabajadores del Cobre también se agregó a la huelga general convocada para este miércoles y jueves. Los sindicatos del sector portuario comprometieron su participación paralizando nuevamente sus actividades en las localidades costeras de todo el país.
En Santiago, la movilización tendrá como actividad central una marcha que partirá desde Plaza Italia a eso de las 10:30 de la mañana, y en regiones cada colectivo de “Unidad Social” local definirá sus sitios de inicio, en la mayoría de los casos en las Plazas de Armas de las ciudades que adhieren en todo el país.
Radio UChile*
Crisis en suspenso II: Dupla Piñera-Chadwick ya no le sirve a nadie, ni siquiera a la patronal
CCTT / Resumen Latinoamericano / 22 de octubre de 2019
El desconcierto de la clase económica con la falta de gestión del Gobierno para controlar la crisis.
por Natalia Saavedra Morales/El Mostrador.
Ha existido todos estos meses una relación tensa entre el empresariado y La Moneda. De varios sectores: los más conservadores que veían en Piñera a un Mandatario con poca voz de mando para imponer “más mercado y menos Estado” y, por otro lado, quienes creyeron en su propuesta de centroderecha de crecimiento con equidad y una serie de reformas pro crecimiento que se fueron enredando. Hoy el ambiente da cuenta de no saber a qué está apostando el Presidente. Lo más desconcertante –afirman fuentes de los gremios empresariales– fue la declaración del ministro del Interior que señaló que el objetivo de los delincuentes era «desabastecer la cadena alimenticia». El punto es que los empresarios del retail habían estado momentos antes con Chadwick y este nada les había informado.
El mundo empresarial esta desconcertado y pregunta a la prensa «¿cómo viene la cosa» y «¿se va a complicar?». Pero también ha quedado descolocado, como cuando Andrónico Luksic emplazó a la clase política a tomar las riendas y solucionar los problemas hoy.
“La clase política puede hoy resolver las pensiones, la educación, la salud y el transporte público. ¿Qué esperan? Es ahora cuando debemos actuar. Hoy. No mañana. Muchos compatriotas ya no pueden esperar. Y los que podemos tendremos que ayudar a pagar la cuenta. En esto no hay magia. Por un Chile mejor de verdad”, dijo hace tres días en una declaración.
En medio de la urgencia política, la figura de los empresarios ha aparecido poco en medio del conflicto. Los dardos apuntan al Gobierno. Pero no hay que olvidar que Piñera viene de allí, es uno de ellos.
El malestar contra La Moneda es también el malestar con la acumulación de riqueza y el Presidente del país es multimillonario.
Pero en medio del estallido social las declaraciones del Gobierno terminaron por alejar todo lo que el empresariado ha pedido públicamente: un diálogo. Lo había dicho el sábado por la noche en una carta el presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte.
“No es el momento para la indolencia, ni menos para la agitación. Tampoco para reducir la complejidad de la situación que está viviendo el país con afirmaciones que parecen verdades reveladas, soluciones simplistas o apuntando con el dedo buscando responsables. En momentos como este solo caben dos cosas: condenar la violencia y nunca contextualizarla, y preguntarnos y reflexionar sobre las causas de lo que está pasando en nuestra sociedad para nutrir un proceso de diálogo donde cada actor –incluido el mundo empresarial– concurra constructivamente”, y agregó que “como mundo empresarial reunido en Sofofa, debemos comprometernos a concurrir a ese diálogo con una disposición constructiva y receptiva de las diversas miradas, y hacer los esfuerzos que nos correspondan para recobrar la armonía y el camino del entendimiento”.
La Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) había hecho lo propio llamando a realizar una conversación nacional en todas las regiones con emprendedores, “donde logremos poner los dolores de Chile al centro de la discusión pública, desde nuestras posibilidades y ámbitos de acción”.
Solo 48 horas después y por TV, la máxima autoridad del país dijo que estábamos en una “guerra”, hablando de enemigos y no de diálogo. Los privados se descolocaron otra vez con el tono. Saben que lo que viene de las “guerras” son profundas crisis económicas.
La reacción de la prensa internacional fue inmediata. Bloomberg calificó a Piñera de “profundamente intransigente” y cuestionó que brindara su «total apoyo y respaldo» a las fuerzas de seguridad y se comprometiera a restablecer el orden.
No fue todo lo que dejó prácticamente sin habla al mundo privado. La Sofofa había informado que había tenido una reunión con Interior para coordinar acciones con los supermercados. En esa cita y otras conversaciones, además, se le habría planteado el Gobierno que la mejor salida era custodiar los puntos de ventas. Pero la respuesta habría sido que era difícil coordinarlo. Todo quedó a criterio de los operadores.
El retail ayer abrió pese a que más de 200 locales fueron saqueados. Walmart, Jumbo, Mayorista 10, las ferias libres, Lo Valledor y locales de barrio abrieron con el fin de proveer de víveres a los ciudadanos.
En todas las declaraciones públicas de las cadenas de supermercados repitieron que querían volver a operar con normalidad. La empresa de combustibles Copec, en tanto, aseguró que había abastecimiento.
Pero, contrario a los esfuerzos por intentar normalizar el país, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, declaró todo lo contrario, justo a la hora en que los supermercados intentaban que los clientes apostados en las afueras de los locales que sí pudieron abrir mantuvieran la calma.
“Tuvimos el día viernes y sábado un ataque muy fuerte y concentrado en causarle grave daño a nuestro transporte público», dijo Chadwick, apuntando a que el «objetivo» durante esa madrugada fue «causarle un grave daño a la cadena alimenticia y eso se ha reflejado en que los hechos más violentos se concentraron en los incendios y los saqueos a supermercados y a comercio especialmente en el área alimenticia». Sus declaraciones sembraron inquietud en torno al abastecimiento. Y nada de ello fue conversado con los empresarios.
La Confederación de Pymes por la tarde dijo que “Chile no va sufrir desabastecimiento y cuentan con una cadena de distribución que, si bien hay una demanda mayor, la cadena de distribución está garantizada”.
La sociedad civil leyó las declaraciones de Chadwick en línea contraria a todos los intentos de normalización. A tanto llegó el rechazo de sus declaraciones, que en redes sociales se articuló el mensaje de “No hay desabastecimiento”, compartiendo datos del comercio, que aportó a normalizar la actividad de las regiones afectadas.
Esta mañana la Cámara de la Producción y del Comercio (CPC), encabezada por Alfonso Swett, realizará un comité ejecutivo con las seis ramas que componen el gremio.
Los comentarios obligados en el mundo privado incluyeron reconocer que hay que cambiar muchas cosas y que probablemente todo lo que había planificado este Gobierno en materia económica cambiará de ruta.
La reacción internacional
Ayer la reacción no se hizo esperar. El director del área de estudios de Moody’s, Alfredo Coutiño, ajustó sus expectativas de crecimiento para el país. “Definitivamente, el cierre de comercios, la paralización del transporte, la interrupción en los suministros de bienes, y la inseguridad en las calles afectando al empleo, tendrán un impacto tanto en la actividad económica en octubre como en los precios al consumidor y los niveles de consumo de la población», dijo en Diario Financiero y agregó que «la estimación de crecimiento se verá modificada a la baja, desde un 2,5% actual a algo más cercano a 2,2%-2,3%”.
«Las protestas y disturbios en Chile en los últimos días evidencian malestares sociales que continúan estando latentes y ponen de manifiesto limitantes a las políticas económicas que el Gobierno puede articular, particularmente en el ámbito fiscal», señaló la assistant vice president analyst y analista de Soberano de Chile, Ariane Ortiz, según rescató también DF.
JP Morgan aseguró que “las economías estables no escapan de los estallidos sociales» y apuntó a que «aunque aún es temprano para ver un impacto general macroeconómico, ya es posible destacar que habrá consecuencias directas en la actividad económica y la inflación para el mes de octubre”.
El balance gubernamental, en tanto, habló de 20 mil empleos afectados, el suministro de combustible asegurado y que continuarán en la organización de la APEC y la COP25.
Fuente: https://www.elmostrador.cl/mercados/destacados-mercado/2019/10/22/el-desconcierto-de-la-clase-economica-con-la-falta-de-gestion-del-gobierno-para-controlar-la-crisis/

Bloomberg: el mensaje de Piñera fue profundamente intransigente.

por Bloomberg.











Bloomberg: el mensaje de Piñera fue profundamente intransigente
Si bien reconoció el derecho de las personas a protestar y dijo que entendía algunas de sus quejas, el mensaje de Piñera en general fue profundamente intransigente. Criticó a los apologistas por los manifestantes, brindó su «total apoyo y respaldo» a las fuerzas de seguridad y se comprometió a restablecer el orden.
Después de tres días de disturbios, protestas, toques de queda y caos, el presidente Sebastián Piñera tuvo un mensaje claro para Chile: estamos en guerra, elijamos bandos y ganaremos. No se mencionó el diálogo y los sindicatos respondieron con llamados a la huelga.
Al menos ocho personas murieron en una ola de ataques incendiarios, saqueos y disturbios que llevaron a la capital Santiago a un punto muerto durante el fin de semana. Piñera declaró el estado de emergencia y pidió al ejército que restablezca el orden. Unas 1.500 personas han sido arrestadas.
En un discurso televisado a la nación el domingo por la noche, el presidente elogió a las fuerzas de seguridad y comparó a los manifestantes con una organización criminal. Es una táctica peligrosa. Detrás de los disturbios hay una ola mucho mayor de personas que protestan contra la economía de libre mercado de Chile que ha producido una gran riqueza y una gran desigualdad. Los sindicatos mineros convocaron una huelga general para el 23 de octubre y acusaron a la policía de «agresión brutal».
«Estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable, que no respeta a nadie, que está dispuesto a usar la violencia sin límites, incluso si eso significa la pérdida de vidas humanas», dijo Piñera. Los alborotadores «representan el mal».
Las muertes fueron causadas por ataques incendiarios en un supermercado y un almacén. Unas 70 estaciones de metro han sido dañadas, algunas casi destruidas, decenas de autobuses han sido quemados, tiendas saqueadas y edificios incendiados. El toque de queda no ha logrado evitar el caos, que se extendió a otras regiones, obligando a Piñera a extender el estado de emergencia.
Aún así, el general del ejército Javier Iturriaga respondió a los comentarios del presidente diciendo «No estoy en guerra con nadie».
El lunes, el peso chileno y las acciones locales cayeron, con las acciones minoristas entre las más afectadas. Bonos negociados mixtos. Si bien los mercados fueron más débiles en volumen bajo ya que muchos comerciantes se quedaron en casa, no llegó a vender pánico.
La mayoría de las tiendas cerraron y muchas compañías alentaron a los empleados a trabajar desde casa. Los que sí fueron a trabajar, después de que el toque de queda se levantó a las 6 de la mañana, se enfrentaron al transporte público restringido, con soldados vigilando las entradas del metro y helicópteros militares en lo alto.
«Tres supermercados en mi vecindario fueron saqueados ayer y la policía ni siquiera apareció», dijo David Vargas el lunes mientras caminaba a su lugar de trabajo como técnico para una compañía de tarjetas de crédito. «El gobierno solo se enfoca en la seguridad y está agregando combustible al fuego con ese lenguaje».
Vargas se unió a otras personas golpeando macetas en las calles en días anteriores, pero eligió quedarse en casa el domingo mientras sus vecinos organizaban patrullas para evitar que los saqueadores ingresen a las casas. Normalmente, sale de su casa a las 6 am y no llega hasta la medianoche, gastando alrededor de $ 3 y tres horas al día en transporte público.
El gobierno no está en contacto con la gente, dijo Vargas.
Malos recuerdos
Si bien los disturbios fueron provocados por un aumento en las tarifas de transporte público, que Piñera revirtió posteriormente, las demandas se han extendido mucho más allá de eso a las pensiones, la salud y la educación.
Los sindicatos mineros están pidiendo el fin del estado de emergencia y el toque de queda, según un comunicado del grupo paraguas CTMIN, que representa a algunos trabajadores de la mina de cobre Los Bronces de Anglo American Plc, Quebrada Blanca de Teck Resources Ltd., Los de Antofagasta Plc. Pelambres y Zaldívar entre otros.
De regreso a Santiago, la vista de patrullas militares y vehículos blindados en las calles trae malos recuerdos de la dictadura militar que gobernó el país desde 1973 hasta 1990.
El toque de queda comenzó a las 7 p.m. En gran parte de la capital el domingo, sin embargo, no pudo evitar otra ola de protestas y destrucción.
Solo el sistema de metro ha estimado el daño en más de $ 300 millones, según el periódico La Tercera. En el aeropuerto, los vuelos fueron suspendidos durante la noche con viajeros durmiendo en cintas transportadoras para respetar el bloqueo.
«Estamos en un día difícil» el lunes, dijo Piñera a la nación el domingo, antes de detallar los intentos de reabrir el transporte público.
Si bien reconoció el derecho de las personas a protestar y dijo que entendía algunas de sus quejas, el mensaje de Piñera en general fue profundamente intransigente. Criticó a los apologistas por los manifestantes, brindó su «total apoyo y respaldo» a las fuerzas de seguridad y se comprometió a restablecer el orden.
El riesgo político revivió en América Latina a medida que se extendieron las protestas
No usó la palabra «diálogo» una vez, una omisión que probablemente enfurezca a los miles que salieron a las calles pacíficamente en todo el país en los últimos días. Si bien muchos han deplorado la violencia, respaldan las demandas centrales.
Al menos 22 personas resultaron gravemente heridas durante las protestas, dijo el domingo el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, según el diario chileno El Mostrador. La organización dijo que hubo informes de fuerza excesiva y acoso sexual por parte de las fuerzas de seguridad, con mujeres obligadas a quitarse la ropa, informó El Mostrador.
Las protestas persisten
Los manifestantes que golpeaban ollas y sartenes marcharon nuevamente en Santiago el domingo, y las fuerzas armadas intervinieron en algunos casos para dispersarlos. La mayoría de las tiendas y centros comerciales estaban cerrados, y los pocos establecimientos que estaban abiertos vieron largas filas de personas comprando víveres, agua y combustible.
Temprano en el día, las barricadas todavía arrojaban humo en las calles de Santiago mientras la gente intentaba tomar los pocos autobuses que aún circulaban por la ciudad. Otros caminaron o compartieron autos para llegar a sus trabajos, según la radio Cooperativa.
«Parece que las cosas necesitan llegar a un punto de crisis para que seamos escuchados», dijo Vargas, el empleado de la compañía de tarjetas de crédito, el lunes. «El gobierno debería comenzar a aprobar leyes para mejorar el transporte, la atención médica y las pensiones, de lo contrario esto solo continuará».
Fuente: https://www.elmostrador.cl/mercados/destacados-mercado/2019/10/21/bloomberg-el-mensaje-de-pinera-fue-profundamente-intransigente/
Los Mapuche llaman a levantarse «con más fuerza que nunca»
Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019

Mediante un comunicado público, la Coordinadora Mapuche Arauco Malleco realiza un fuerte llamado a las comunidades Mapuche levantarse con más fuerza que nunca con las reivindicaciones territoriales.
En la misiva también llaman a crear nuevas ORT (Organos de resistencia Territorial) para combatir al enemigo en común que mantiene empobrecidos al Wallmapu.
COMUNICADO PUBLICO DE LA COORDINADORA ARAUCO MALLECO:
A nuestro pueblo nación mapuche, en solidaridad con el pueblo chileno en lucha, como Coordinadora Arauco Malleco, declaramos lo siguiente:
– Kiñe: Que, frente al estallido del pueblo chileno contra el orden establecido, la institucionalidad burguesa opresora y sus prácticas neoliberales, en primer lugar, solidarizamos con las justas demandas sociales que, si bien entendemos, no tienen conducción política de la izquierda revolucionaria, sí representan el justo y digno clamor de un pueblo oprimido por las políticas neoliberales que ya hizo crisis por la avaricia y la ambición de los poderosos, quienes no dudan en imponer a sangre y fuego sus políticas neoliberales, extractivistas y depredadoras, arrasando así los territorios y los derechos de la gente en general.
– Epu: Que, en el marco de estas luchas impregnadas de rebeldía, rabia y dignidad, reivindicamos el legítimo derecho a la rebelión por parte del pueblo chileno oprimido, toda vez que la gobernanza neoliberal impone políticas económicas sólo en beneficio de los grandes grupos económicos y que, a la hora de las movilizaciones, no tardan en responder con feroz represión en contra de las resistencias, sacando inclusive a los militares a la calle, quienes en su historial sólo cargan genocidio al pueblo mapuche y masacres a la clase trabajadora y los sectores populares organizados, y quienes sin pudor, aún muestran sus manos llenas de sangre de la dictadura de Pinochet, siempre con el objetivo de proteger la oligarquía opresora tanto de chilenos como mapuche.
– Küla: En este mismo contexto, y tomando en consideración la lucha de nuestro pueblo mapuche, hacemos un llamamiento a dar continuidad con mayor fuerza a la disputa territorial y la resistencia en contra del poder burgués, como lo venimos haciendo hace más de dos décadas.
Trabajar y luchar sin tregua y sin temor hasta el desalojo total de las forestales, centrales hidroeléctricas y todas las demás inversiones capitalistas amparadas en este régimen colonial, cuyo objetivo sólo se logra a través de las expresiones de resistencia y organizaciones consecuentes de nuestro pueblo nación mapuche unidas en una propuesta política y revolucionaria para la liberación nacional mapuche, sustentada en nuestras líneas estratégicas para la reconstrucción nacional a través de la resistencia y control territorial.
– Meli: Sin duda que este proceso de liberación nacional mapuche se vislumbrará mejor cuando las y los oprimidos del pueblo chileno comiencen a levantar un verdadero proyecto de izquierda de raigambre y representación popular, de los trabajadores y revolucionarios, que no caiga en las formas ya desgastadas de hacer política, con pseudos líderes pequeño burgueses, traidores y lacayos representados por el Frente Amplio y la Nueva Mayoría.
– Kechu: Por último, llamamos a nuestro pueblo nación mapuche a continuar con la reconstrucción, a dar continuidad con el proceso, a fortalecer y aumentar la resistencia creando nuevos ORT y grupos de combate. A seguir con el control territorial y las legítimas reivindicaciones y defensa de nuestro Wallmapu. Nuestro mejor saludo frente al descontento de las y los oprimidos serán nuestros chem, las acciones de resistencia contra los verdaderos enemigos, los capitalistas, los poderosos!! La lucha mapuche es por territorio y autonomía para la reconstrucción nacional, sentando las bases para la verdadera liberación nacional mapuche
!!! La liberación nacional mapuche sólo se logrará con la liberación del pueblo chileno
!!! WEUWAIÑ – MARRICHIWEU!!! COORDINADORA ARAUCO MALLECO.
Publicado originalmente en werken.cl

“La liberación nacional mapuche sólo se logrará con la liberación del pueblo chileno”: CAM expresa su apoyo a las movilizaciones ciudadanas











“La liberación nacional mapuche sólo se logrará con la liberación del pueblo chileno”: CAM expresa su apoyo a las movilizaciones ciudadanas

La CAM expresó su completo respaldo a las movilizaciones de los últimos días que «representan el justo y digno clamor de un pueblo oprimido por las políticas neoliberales», y criticó a la élite política y económica, «que a la hora de las movilizaciones, no tardan en responder con feroz represión en contra de las resistencias, sacando inclusive a los militares a la calle, quienes sin pudor, aún muestran sus manos llenas de sangre de la dictadura de Pinochet, siempre con el objetivo de proteger la oligarquía opresora tanto de chilenos como mapuche». 
Este lunes, la Coordinadora Arauco Malleco, emitió un comunicado en el que expresó su “solidaridad con la lucha que hoy sostiene el pueblo chileno” y llamó a la población chilena como al pueblo de la nación mapuche a “dar continuidad” al “legítimo derecho a la rebelión del pueblo chileno oprimido“.
“Frente al estallido del pueblo chileno contra el orden establecido (…) solidarizamos con las justas demandas sociales que, si bien entendemos, no tienen conducción política de la izquierda revolucionaria, sí representan el justo y digno clamor de un pueblo oprimido por las políticas neoliberales que ya hizo crisis por la avaricia y la ambición de los poderosos”, dice la CAM en su comunicado.
En ese sentido, la Coordinadora afirma que “en el marco de estas luchas impregnadas de rebeldía, rabia y dignidad, reivindicamos el legítimo derecho a la rebelión por parte del pueblo chileno oprimido, toda vez que la gobernanza neoliberal impone políticas económicas sólo en beneficio de los grandes grupos económicos”. 
La agrupación mapuche criticó además a la élite política y económica, “que a la hora de las movilizaciones, no tardan en responder con feroz represión en contra de las resistencias, sacando inclusive a los militares a la calle, quienes en su historial sólo cargan genocidio al pueblo mapuche y masacres a la clase trabajadora y los sectores populares organizados, y quienes sin pudor, aún muestran sus manos llenas de sangre de la dictadura de Pinochet, siempre con el objetivo de proteger la oligarquía opresora tanto de chilenos como mapuche”.
Por último, la CAM afirmó que “llamamos a nuestro pueblo nación mapuche a continuar con la reconstrucción, a dar continuidad con el proceso (…) nuestro mejor saludo frente al descontento de las y los oprimidos serán nuestros chem, las acciones de resistencia contra los verdaderos enemigos, los capitalistas, los poderosos“.
La liberación nacional mapuche sólo se logrará con la liberación del pueblo chileno“, concluyó la CAM en su comunicado.
fuente: El Desconcierto
Militares y policías torturando y matando con total impunidad (Video que rompe cerco mediático y reúne los principales hechos de estos días de horror fascista)
Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019



















Así reprimen en Estado de Excepción a las mujeres/ Denuncian golpizas, humillaciones y amenazas de violación
Varios casos de abuso policial se han reportado desde los primeros días de movilizaciones, en particular desde que se decretó estado de excepción. Decenas de mujeres acusaron vejámenes y fuerza desmedida por parte de carabineros y militares, por lo que agrupaciones feministas encendieron alertas por la vulnerabilidad en que se encuentran estudiantes, pobladoras e inmigrantes. El Desconcierto recogió el testimonio de algunas de estas víctimas.
Por Carolina Rojas, 22 octubre 2019
A las 16:30 del día sábado, Pamela Maldonado (31) estaba junto a su padre y algunos vecinos en medio del caceroleo, a pocos metros de su departamento en la comuna de Santiago. El ambiente se veía tranquilo en el sector de San Isidro. Inspeccionó la calle con una mirada rápida. Nada. Todos se veía muy normal. Subió al baño y regresó un par de minutos después.
Abajo se encontró con una imagen que la dejó paralizada: una turba de fuerzas especiales rodeó a su padre. Eran más de diez, lo acorralaron en un círculo y empezaron a patearlo.
-Les pedí que por favor pararan, porque mi papá es diabético; tiene sesenta años y lo podían matar, pero me empujaron con los escudos y no pude alcanzarlo -recuerda.
A Pamela, entre codazos, la azotaron contra una pared, mientras no podía ver qué pasaba adentro del carro policial. Ella les gritó que dónde se llevaban a su padre y le contestaron que a la Tercera Comisaría de Santiago. Recuerda que un carabinero de apellido Gallardo -que se logra ver en unos de los videos que grabó- le enterró el puño en la espalda y también la metió al furgón.
Adentro vio como su padre estaba con la nariz ensangrentada. Apenas podía respirar. Pamela quedó en shock. También pudo ver a otros detenidos, golpeados, en muy malas condiciones. Un segundo policía le puso esposas a su padre y las apretó de manera intencional.









Lo que sigue son momentos de pavor. Rumbo a la comisaría un carabinero comenzó a provocar a los detenidos, gritando contra los mapuches, “que odiaba a los comunistas” e incluso amenazó a Pamela con agredirla sexualmente.
– ¡A ver si te gusta por el culo! –le dijo para asustarla.
A esas alturas ella no podía creer los que estaba pasando, solo abrazó a su padre para que no volvieran a golpearlo.
-Después subieron a un tipo ensangrentado que gritaba por el dolor de riñones, en la constatación de lesiones supimos que era VIH positivo. En un momento pedí que me dejaran limpiarle la cara a mi papá con una botella de agua, ellos lo hicieron, pero lo ahogaban con la mezcla de agua y sangre. Era una tortura -recuerda nerviosa.
Después de pasar por el consultorio para la constatación de lesiones, los llevaron hasta la Tercera Comisaría de Santiago.
Una vez en la celda vio cómo carabineros traía a un fotógrafo, ya lo habían herido, pero lo volvieron a golpear y solo se detuvieron por la intervención de un abogado del INDH.
Los encerraron en celdas improvisadas, les negaron las frazadas, pasaron frío, y debieron soportar burlas de los mismos carabineros al reclamar por los baños inundados y llenos de heces.
A las 12:30 de la noche los soltaron. Con la poca ropa que les quedaba caminaron desde la calle San Martín hasta su hogar.
-Es de no creer, y lo que sigue será una demanda. No podemos permitir que esto siga pasando, lo que nos hicieron es completamente ilegal -dice Pamela antes de terminar la entrevista.

* * *

Constanza Acuña (29) trabaja en servicio al cliente de un supermercado del sector oriente y vive en la calle San Martín.
El sábado, cerca de las ocho de la tarde, bajó del cuarto piso de su edificio para participar de los cacerolazos. Hasta la nueve, era una manifestación ciudadana tranquila. Ella y su pololo estaban contentos.
Repentinamente un piquete de fuerzas especiales llegó al lugar. A la distancia vio cómo un grupo de carabineros empezó a correr hacia ellos. Recuerda que en ningún momento sus vecinos los atacaron. No hubo provocación.
Las personas increparon a Carabineros por el uso desmedido de la fuerza, pero no se detuvieron en su actitud violenta. Constanza, su pareja y cinco vecinos corrieron en dirección a su edificio. Alcanzaron a entrar, pero un grupo de fuerzas especiales pateó la reja, entraron y persiguieron a todos en las escaleras. Los rodearon en el cuarto piso. A su pareja y a su vecino se los llevaron detenidos y quedaron las mujeres solas.
-Golpearon a mi vecina con una luma en las piernas, a mí me tiraron por las escaleras, me quitaron el teléfono de las manos y cuando los enfrenté uno de los uniformados me apretó el cuello-, recuerda.
Constanza debió atenderse a la Posta Central por los golpes en su cuerpo, aún les cuesta tragar . Sigue asustada por la violencia que le tocó experimentar y tiene claras muestras de shock post traumático.
-No entiendo qué paso, no he podido dormir, tengo miedo de que puedan venir a buscarme, tampoco entiendo cómo pudieron llegar al punto de entrar a nuestra casa-, dice nerviosa.

* * *

Entre las cifras que entregó el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) tras las jornadas de protestas del día domingo, contabilizó 283 personas detenidas (de ese grupo 61 son mujeres), 44 heridos, 9 personas desnudadas en procedimientos policiales. Todo esto entre las comunas de Santiago, Maipú, Iquique, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, Talca, Concepción, Valdivia, Temuco, Puerto Montt y Punta Arenas.
La mayoría acusó uso desmedido de la fuerza al momento de la detención, además de detenciones a niños/as, malos tratos, golpes en rostros y muslos, torturas y vejaciones sexuales, entre otras vulneraciones.
Silvana del Valle, abogada de Red Chilena Contra la Violencia hacia las mujeres, explica que la violencia político-sexual ha sido un continuo en nuestro país y en toda la región durante las últimas décadas, dado que los aparatos policiales siempre han sido educados para ser dispositivos patriarcales. Dice que eso es algo que resuena durante la dictadura en Chile y luego en el periodo post dictatorial como una característica muy marcada de las policías.
-Veían y ven con especial molestia la participación de las mujeres en movimientos sociales, la violencia que se dirige hacia ellas es específica, porque existe una molestia mayor y un intento de quitarla de los espacios públicos, por ende se traduce en violencia concretamente de orden sexual -aclara.
Dice que las mujeres detenidas estos días se encuentran en especial vulnerabilidad. Recuerda cómo en la época de las movilizaciones estudiantiles hubo ordenes especificas a fuerzas especiales de Carabineros de levantarles faldas a las escolares, y también se vio que cuando las adolescentes eran detenidas se les tomaba de sus senos o genitales y luego, cuando llegaban a los cuarteles, se denunciaron desnudamientos, malos tratos e insultos relacionados con su libertad sexual, al igual que los casos que se están conociendo estos días.
Para la abogada también hay que tener especial consideración con las mujeres migrantes, que vienen saliendo de situaciones violentas en sus países de origen, sumado a la barrera idiomática (en el caso de las haitianas), lo que genera una mayor dificultad para poder resguardar sus derechos.
-Otra arista que no estamos considerando es que en este momento las policías están preocupadas de resguardar la propiedad privada. Hoy las mujeres que son y serán víctimas de violencia no están teniendo los servicios que el estado debe proporcionar para prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres. Me refiero a que si tú llamas a una comisaría el día de hoy para denunciar cualquier tipo de agresión de género, no se tendrá una respuesta positiva -concluye.
Felipe (29 años, pidió no mencionar su apellido) cuenta que el sábado, cerca de las siete de la tarde, iba llegando a Avenida Uno norte, cruzando por el puente que está a la altura de Libertad, en Viña del Mar, cuando vio grupo de personas manifestándose. Intentaban defenderse de Carabineros.
Sacó su celular para registrar el momento y logró fotografiar cómo fuerzas especiales de Carabineros arrastró a una joven para luego encerrarla en la maletera del vehículo policial (las fotos y videos se dieron a conocer a través de redes sociales).
-No era solo ella, había una persona más que se habían llevado en la maletera. Fue otra testigo quien pudo grabar el video donde se ve la placa del vehículo y cómo entre cuatro carabineros las empujan hasta el auto; al ver eso quedé muy preocupado por la vulnerabilidad que tenemos en este momento las personas, pese a nuestro derecho a manifestarnos y con el marco de impunidad que está operando Carabineros de Chile -comenta.
La imagen fue viralizada además por Red contra la Violencia hacia las Mujeres en su cuenta de Twitter, mientras que desde la organización comentan que están buscando más antecedentes de la víctima.








Fuente: El Desconcierto

Audio con declaración de ex carabinero que decide unirse con el pueblo
Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019







Andrés Figueroa Cornejo: Se perdió el miedo de 30 años
Resumen Latinoamericano* / 22 de octubre de 2019
Andrés Figueroa Cornejo es un activo periodista chileno que pasó algunos años en Buenos Aires.
¿Qué es lo más importante de esta rebelión social chilena, desde el punto de vista político, sobre todo ante el peso del postpinochetismo?
Lo que estamos viviendo es la pérdida del miedo a la libertad, se desmoronan los dioses del poder y sus fetiches auxiliares. Una juventud con tantos motivos como estrellas disparando luz, que llena las arterias de todo Chile. Ya no es sólo Santiago, ni el pasaje del Metro, ni sólo estudiantes. A lo largo del país estrechado entre mar y cordillera, también se agregaron los trabajadores portuarios y los mineros. El martes 22 de octubre el paro nacional fue convocado por las y los trabajadores de la salud pública, área completamente hecha polvo por la falta de presupuesto y trágicamente famosa por los miles de pacientes que han fallecido en espera de su turno de atención.

¿Como se fue desarrollando esta sorprendente resistencia?
No es posible dar cuenta de todos los momentos de resistencia y lucha que llenaron y aún acontecen durante estas jornadas. Históricas son las cifras de detenidos (el 21 solamente, se alcanzó el guarismo oficial de más de 1500 personas), heridos, torturados por la policía, familiares que buscan a manifestantes desaparecidos, y asesinados.

¿Se puede verificar alguna fisura en el cuerpo dominante de Piñera?
Sebastián Piñera y el equipo central que administra el Estado oligarca, policial y militarizado de Chile, ya están estorbando hasta las clases dominantes. La bolsa ha caído un 4 por ciento y en cualquier instante se puede comunicar la debacle en el ranking de riesgo país. Lo cierto es que la imagen país está enterrada, librada al despeñadero de la fuerza de gravedad y descrédito para la inversión capitalista.

Por arriba, la institucionalidad no da pie en bola. Este lunes en la principal sede de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, de la capital, los presidentes de los partidos de la oposición institucional (de la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio y el Partido Comunista) se reunieron para acordar, sin éxito, alguna propuesta de salida política en común. Como no fue posible, se reunirían el 22. En la misma sede se efectuará una Asamblea Popular sindical y gremial.

Mientras tanto Piñera comienza a sentir la soledad y hostilidad de sus ex partidarios. Por cadena nacional habló de que está en guerra contra una entelequia que no explicó qué era, pero que tendría planes, organización y poderes sobrenaturales. No le creyó la vieja y terrorista retórica del alucinatorio enemigo interno ni siquiera el jefe de seguridad nacional, el general Iturriaga del Campo, puesto en ese cargo especial para casos de estado de emergencia y toque de queda por el propio Piñera. El militar, especialista en doctrina de guerra, dijo por la mañana del día siguiente que, “soy feliz y no tengo enemigos”. Horas antes, una fracción más “liberal” de la derecha, en voz de su intelectual orgánico y fabricación de la cadena oligopólica del diario El Mercurio, Carlos Peña, ya se desmarcaba por televisión del discurso oscurantista. Uno tras otro, los dirigentes de su sector expresan sus grietas políticas y le quitan el piso.

Chile fue transformado en una sociedad muy aislada en el continente. Entiendo que fue una marca más de la derrota y el disciplinamiento pinochetista. ¿Cómo sientes esto durante la actual rebelión?
La solidaridad internacional, la ternura de los pueblos y mano que nutre el ánimo incombustible de la población en lucha, se multiplicó como pan repartido por todo el mundo. Y también la resistencia mapuche tendió su mano. Diplomacia de los pueblos, le dicen.

Cuando la realidad es sólo tránsito, fugacidad, incertidumbre y combate pacífico por la conquista de los derechos sociales y humanos, este octubre, en el centro de Santiago (que no está muerto, Silvio, que no te lo mataron, como profetizaste en una canción hace más de cuatro décadas), el movimiento real, el factor subjetivo, las fuerzas sociales, en su protesta chocan contra los intereses de la minoría insignificante en el poder. Esa humanidad es sobre todo juventud de vocación libertaria. Antimilitarista, encara a los militares para que se vuelvan a los cuarteles. Antifascista que ofrece razones y exige bienestar social ahora ya.

Ruge la esperanza en el temblor de la libertad; la democracia de decisiones comunitarias; la vida nueva y creada socialmente. No más objeto, ni mercancía, sino que sujeto protagonista, respetuoso de la naturaleza, feminista.
ADNMarcosPaz*
Medidas de castigo leves para infante de marina asesino de poblador
Resumen Latinoamericano* / 22 de octubre de 2019
Este martes, en una audiencia que fue efectuada en el Juzgado de Garantía de Talcahuano, se le imputó un cuasi delito de homicidio para el infante de marina que asesinó ayer al poblador Manuel Rebolledo.
Con arraigo nacional y firma quincenal en Carabineros como medidas cautelares quedó el infante que ya había sido detenido.
Las diligencias quedaron a cargo de la PDI y la SIAT de Carabineros. Los primeros peritajes indicaron que el poblador no presentaba impactos de bala cuando fue atropellado por el vehículo militar en su cabeza.
Según el relato de una familiar, él intentó escapar pero el camión militar arremetió y le aplastó la cabeza.
Resumen*
Histórico: La Serena y Coquimbo se unen en multitudinaria manifestación de 40 mil personas
Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019
En la tarde del martes miles de personas salieron desde La Serena, en el norte chileno, a encontrarse con una multitudinaria marcha que avanzaba desde Coquimbo.
Ruta 5 con Cuatro Esquinas fue el punto de encuentro para los manifestantes que llegaron a alzar la voz por protestas sociales en La Serena y Coquimbo. Cientos de ciudadanos se instalaron bajo la pasarela de Cuatro Esquinas, para manifestar de manera pacífica y esperar a un número mayor de personas. Durante la tarde, se fueron sumando asistentes. Reunidos en el lugar, los manifestantes tomaron rumbo a Coquimbo, mientras, desde el puerto, otro multitudinario grupo avanzaba por la Ruta 5 para unirse en una manifestación histórica para la región.





El resultado: al menos 40 mil personas protestando al unísono. Con banderas, lienzos y los tradicionales cacerolazos, la ciudadanía sigue expresando su descontento contra el Gobierno en la cuarta jornada de movilizaciones en la región, en el marco de movimientos a nivel nacional.
Recordemos que las protestas estallaron en el país tras el anuncio de alza del pasaje del transporte público en la capital, a lo que se fueron sumando distintas causas, que resumen el descontento de la ciudadanía a través de décadas.
Producto de las manifestaciones en la conurbación, la Ruta 5 permaneció cortada a la altura del Hospital de Coquimbo, antes de llegar al supermercado Líder, por lo que el tránsito se focalizó a través de la Avenida Costanera. Revisa parte del trayecto, registrado por El Día desde el lugar: Otros puntos en La Serena Un grupo importante de personas se reúne también frente a la Intendencia, en la Plaza de Armas de La Serena, en una manifestación multitudinaria y pacífica.





El grupo avanzó hasta el sector de la rotonda de la Ruta 5 norte. Cabe señalar que la conurbación se encuentra en Estado de Emergencia y con toque de queda confirmado para las 20 horas de y que estará vigente hasta las 06 de la madrugada del miércoles.

Incendio en la Secretaría de Trabajo






Varias oficinas con abundante material de archivos y otros resultaron dañados por el incendio declarado el lunes, pasadas las 18 horas, en el edificio donde funciona la Secretaría Regional Ministerial del Trabajo, en calle Balmaceda esquina Avenida Francisco de Aguirre, en La Serena.
El fuego habría sido provocado por gente que se descolgó de una protesta que se llevaba a cabo en el bandejón central de la Avenida de La Serena.

Protestas: un gobierno ciego, sordo, inepto e incompetente
Por Pablo Jofré Leal, Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019
La crónica tozudez del presidente chileno Sebastián Piñera, su escasa pericia política y el divorcio absoluto del conglomerado de partidos que lo apoya – pero también la gran parte de la oposición – respecto a dar solución a las reivindicaciones sociales, tienen hoy sumido en crisis al sistema político del país austral.
La peor crisis desde el inicio del proceso democrático tras la derrota de la dictadura militar y que se acrecienta con un gobierno soberbio, inepto e incompetente como el de Piñera, que muestra conductas propias de personas con discapacidad visual y auditiva, pero no mudez. Y cuando esa falta de silencio vocal se propaga con su incontinencia verbal, exhibida y criticada por su propio sector, le suele jugar en contra al sostener que está en guerra contra millones de chilenos que están en la calle. Sumado al coro de ministros, voceros y parlamentarios, que tratan infructuosamente de defender una obra inexistente, una empresa que jamás se ha concretado, sólo parafernalia.
La Juventud señala el camino
Estas semanas han sido la muestra absoluta del divorcio y agotamiento de una forma de hacer política bajo una práctica instalada por todos los partidos, que han sido parte de los diversos gobiernos del duopolio instalado en el país desde el año 1990. Un duopolio que ha creído que el país era una empresa y bastaba el ejercicio del directorio para que las medidas que se tomaban se llevaran a cabo por una población servil, una sociedad de borregos que agachaba el lomo en forma indigna. Una sociedad que soportaba burla tras burla de ministros que creen que los ciudadanos son empleados de algunas de sus empresas. Una sociedad, que de la mano de la clásica y sana rebeldía y coraje de la juventud le dijo ¡no más! al gobierno cuando quiso alzar las tarifas del metro de Santiago (el ferrocarril subterráneo con una de las tarifas más caras del mundo) que es utilizado por cerca de tres millones de chilenos cada día.
Una respuesta lógica cuando el Ministro de Economía Juan Andrés Fontaine señaló ante esta subida “El que madrugue será ayudado, de manera que alguien que sale más temprano y toma el metro a las 7 de la mañana tiene la posibilidad de una tarifa más baja que la de hoy”. No contento con ello el Ministro de Hacienda Felipe Larraín sostuvo, ante las críticas al aumento de los precios de bienes y servicios básicos ““Para los románticos (…) que las flores han tenido un descenso en su precio: Así que los que quieran regalar flores en este mes, las flores han caído un 3,6%”.




Esa juventud, principalmente estudiantes secundarios comenzaron a evadir el pago de este medio de transporte generando una ola de imitaciones a lo largo de todas las líneas del metro, sacando a la policía militarizada a la calle, con declaraciones del gobierno tratando de delincuentes a esta juventud y definiendo, finalmente, el jueves 17 de octubre cerrar las estaciones del metro dejando a decenas de miles de personas sin forma de llegar a sus casas, que comenzó a exteriorizar lo que estaba latente: rabia, indignación, impotencia que explotó en millones de gritos.
Fue el comienzo de una jornada que lleva ya cinco días de manifestaciones, de irritación, de indignación que se acrecentó con el nuevo desatino del gobierno de decretar primero: ley de seguridad interior del Estado, el viernes 18 Estado de Excepción y el sábado 19 de octubre declara Toque de Queda, como no se había vivido desde la dictadura militar. Es decir, 30 años en la cual el país vivió sin tener presente esta medida extrema y lógicamente con una juventud nacida posterior a ella, que increpa a los uniformados porque se trata de una juventud nacida en democracia, con todas sus imperfecciones y que exige su derecho a manifestarse a denunciar lo que considera abusos por parte de la autoridad y que les toca directamente como es el tema de la educación. Una juventud que visualiza en sus propias casas los efectos de un “milagro económico” chileno que sólo ha dado bienestar a una parte pequeña de la población. Jóvenes que perciben un futuro gris. Según el último Informe llamado Panorama Social de América Latina elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 1% con más ingresos en el país posee el 26,5%, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos accedió solo al 2,1% de la riqueza neta del país
El gobierno del presidente Sebastián Piñera Echeñique ha hecho oídos sordos al clamor ciudadano, que va más allá de terminar con el alza del transporte, sino que se adentra en reivindicaciones destinadas a cambiar la estructura del modelo: reforma tributaria que deje de favorecer a los más ricos del país, trabajar por un sistema de pensiones que no deje a la capitalización individual la jubilación de los chilenos y chilenas. Una educación donde la equidad sea el fundamento y no aquella donde siga privilegiando a un sector mínimo de la población. Un sector de salud donde no exista un servicio para ricos y una para pobres donde sólo el año 2018 han muerto 26.700 mil chilenos y chilenas por no poder concretar una operación. Millones que no tienen acceso a especialistas, a fármacos, a un tratamiento completo que mejoren sus expectativas de vida.
Las manifestaciones que se están dando, unida a acciones de saqueos y delincuencia en múltiples ciudades del país austral, es la muestra del ocaso de un modelo político-económico que ya no da ancho, que se ha agotado, que no tiene bases, no hay sustento ideológico, moral ni político para seguir manteniendo en pie este arquetipo denominado neoliberal. Realidad reconocida incluso por personeros de la propia derecha como el Ex Alcalde de Puente Alto y ex candidato presidencial Manuel José Ossandón quien llama a crear una “derecha social” e incluso formar un gobierno de consenso “Mí sector está tomando esto como un tema solo de delincuencia, un tema de violencia, es de violencia y hay delincuencia, pero esto tiene causas, y si no queremos reconocer las causas esto no se va arreglar. Hay demandas sociales que hay que atender». Bien sabe esa derecha más “liberal” que es posible que pierda el enorme botín que significa el Estado.
Piñera y su incompetencia
Piñera no quiere reconocer las causas, el multimillonario empresario devenido por segunda vez presidente de Chile sostuvo, el día domingo 20 de octubre, en un punto de prensa en la Guarnición Militar de Santiago, la capital chilena “ «Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite» la pregunta que surge es ¿Quién es ese enemigo poderoso e implacable del cual habla Piñera, que no respeta a nadie ni a nada? ¿Será acaso que el próximo paso sea acusar públicamente a Venezuela y su presidente Nicolás Maduro? O tal vez a Cuba, a Evo Morales? Aunque parezca risible, dichas teorías han salido de las huestes más radicales de la derecha en las reuniones sostenidas por este conglomerado para tratar de contrarrestar las movilizaciones que tienen a su gobierno contra las cuerdas. El único resultado del mensaje de Piñera fue asimilar sus palabras a las pronunciadas por el fallecido Dictador Augusto Pinochet.
Lo señalado muestra la rotunda discrepancia, la escasa noción de realidad que tiene el gobierno frente a lo que sucede en el país. El segundo mandato de la derecha y la ultraderecha en Chile ha mostrado que las frases huecas, sin fondo social, alejada de aquellas preocupaciones y necesidades de la población son su respuesta frente a las demandas ciudadanas. Y se ha mantenido así durante 29 años de democracia formal hasta que la sociedad dice ¡basta!  Y explota indignada y sale a las calles a exigir sus derechos a exhibir la vergüenza propia escondida tras el velo del consumo, del letargo político avalado por una casta política, en común unión con empresarios, grupos económicos y medios de información, que han gozado de todas las prebendas que un sistema como el que rige Chile puede proporcionar.
Una casta política que en estas protestas ha sido dejada a la vera del camino, imposibilitada de asumir un papel de liderazgo porque la población, mayoritariamente no confía en ella. No deposita su confianza en parlamentarios, en empresarios, grupos económicos, ministros, instituciones del estado como aquellas, que hasta hace poco tiempo representaban el escalón más alto en el aprecio ciudadano y la confianza en ellos, específicamente carabineros de chileno. Cuerpo militarizado, que a la luz de una enorme corrupción interna, sobre todo de sus altos mandos minó esa confianza hasta convertirla en un remedo de protección ciudadana.
La población nos les perdona el robo, los miles de millones de pesos esquilmados el Estado para enriquecer a la alta oficialidad mientras el cuerpo de suboficiales y rangos menores debe salir a la calle y recibir el desprecio ciudadano. Esa institución requiere ser cambiada estructuralmente. Misma impresión que se tiene respecto al Ejército de Chile involucrado en multimillonarios escándalos de corrupción vinculado a facturas duplicadas, robo de recursos por parte de algunos Comandantes en Jefe y pago de comisiones fraudulentas en la compra de material militar. Es este Ejército el que saca a sus miembros a la calle a apoyar el trabajo de vigilancia de la policía uniformada.
El país vive situaciones que debilitan la convivencia social, que afectan la vida diaria, que implican la muerte de personas, ya sea a manos de agentes del Estado, que han salido a controlar estas movilizaciones como también muertes debidos a acciones de saqueo que han terminado con incendios de los establecimientos sujetos a esos actos delictivos. Según las autoridades se contabilizaron 15 muertos hasta el lunes 21 de octubre – cuatro de las cuales atribuidas a la acción de patrullas militares – . La destrucción y daños de decenas de estaciones del metro de Santiago, seis trenes, cuantificado en una cifra superior a los 200 millones de dólares. Destrucción de mobiliario público: semáforos, plazas, paraderos del sistema de transporte, rejas, calles, luminarias.
El gobierno responde con fuerte represión a las demandas de la población, aquella que se manifiesta mayoritaria y pacíficamente en función de sus reivindicaciones pero, actúa en forma hasta benevolente con aquellos que han saqueado comercios, grandes, pequeños, cadenas de supermercados, tiendas de ropa, electrodomésticos en las principales ciudades del país. Es una dicotomía peligrosa pues se reprime la manifestación por mejores condiciones de vida y se hizo vista gorda, por varios días, a la represión de los elementos que claramente ocasionan daños. La pregunta que surge frente a esto. ¿Por qué? ¿Por qué se pretende exacerbar el clima de peligro, enfrentar a chilenos contra chilenos? Esto, porque estamos siendo testigos que parte de la población armadas de palos y objetos contundentes defiende lo que denomina sus bienes e incluso aquellos, que no siendo suyos, consideran son parte de sus derechos como ciudadanos: acceso a comprar sin tener impedimentos e incluso limitar el tránsito por el entorno donde habitan.
Da la impresión que la derecha más belicista dentro del gobierno de Sebastián Piñera quiere entrar en una dinámica de guerra, de levantar un enemigo interno, incluso asignar responsabilidad en los hechos de violencia que se han dado a la influencia del gobierno de Venezuela o “poderoso enemigos” repetido hasta el hartazgo por la derecha chilena sin dar prueba alguna de esto, hace sospechar que ciertas mentes termocéfalas, al interior del grupo gobernante, quiere concretar un golpe blando. Idea nada descabellada si siguen los días manifestaciones, saqueos e incertidumbre. Piñera habla de un nuevo pacto social pero con quién? Con los mismos que nos han llevado a este sistema inequitativo? No hay posibilidad de cambio en el país si se sigue pensando que el cambio es el gatopardismo frustrante y traicionero, el lampedusiano “el cambiar todo para que nade cambie”.
Es por esto, que las movilizaciones que sacuden Chile han pasado de la lógica etapa reivindicativa de no más alzas en los servicios de transporte a un político y concreto ¡Fuera Piñera ¡generando con ello un efecto político de envergadura, que no se saldará con el hecho que Piñera lance al altar del sacrificio a algún ministro o un funcionario de alto nivel. O que llame a un consenso social con quienes generan desconfianza en la sociedad. Piñera ha quedado en el viejo régimen de creer que todo se soluciona entre el presidente del Senado, de la Cámara de Diputados, el presidente de la corte Suprema y la figura presidencial. Eso es parte de la vieja política, la que ha muerto en los fuegos de las múltiples fogatas que se han encendido en Chile.
Las palabras de Piñera al país en la noche del lunes 21 de octubre mostraron que las esperanzas de cambio serán vanas. Nuevamente centró sus palabras en el tema de la violencia. Acusando a desconocidas organizaciones se ser responsables de la violencia con medios y recursos gigantescos. La referencia de Piñera al dolor que le causaba los hechos de violencia en Chile es meramente económica. No hay en sus palabras ideas de futuro, de cómo aumentar nuestras expectativas, como ser más competitivos como país en correlación con un cambio socioeconómico que permita pensar en remuneraciones justas, en acceso a servicios que son derechos básicos, a pensar en nuestras jubilaciones como lo que su palabra indica “júbilo”. A soñar por un país más justo competitivo pe con alta productividad pero con una población mayoritariamente satisfecha de su nivel de vida. Nada de eso hay en las palabras de Piñera.
Nada de eso hay en las próximas conversaciones entre la casta política. Quiere avanzar hacia un acuerdo social para encontrar mejores soluciones pero el temor, en base a 29 años de experiencias políticas traumáticas, es que todo quede en meras promesas y la triada entre políticos-grupos económicos y el sostén ideológico comunicacional haga estéril todo esfuerzo de mejora. Ello, hasta volver a salir a la calle pero ahora sin freno alguno. Las palabras finales de Piñera en sus palabras al país recordaron un referente que no puede ser emulado, signando la incompetencia y la ineptitud de un gobierno que debe encomendarse a la divinidad. Piñera se despidió del país afirmando el “Dios bendiga a Chile” rogativa que Piñera y su gobierno tendrán que repetir como un mantra, frente a los próximos eventos internacionales a celebrarse en el país: la XXV Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU (COP 25) a fines de noviembre próximo. y la Cumbre de la APEC cuya Cumbre de Líderes se efectuará los días 16 y 17 de noviembre.
fuente: HispanTV

Asamblea Constituyente para un nuevo país
Manuel Cabieses Donoso / Resumen Latinoamericano / 22 de octubre de 2019
“La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”.
(BERTOLT BRECHT)
La dimensión y profundidad de la crisis social y política que está viviendo Chile no la va a solucionar la rebaja de tarifas del transporte público, como pretenden el gobierno y casi toda la “clase política”.
La crisis es mucho más profunda y abarca amplios sectores sociales. Se trata de una rebelión contra la oligarquía y sus privilegios. El país modelo del neoliberalismo en América Latina está naufragando.
El detonante fue el alza del pasaje del Metro de Santiago. Los estudiantes secundarios -como otras veces en nuestra historia- se pusieron a la cabeza del rechazo a este abuso a los miserables salarios de las familias trabajadoras. El gesto de los estudiantes despertó un volcán social cuya furia -a veces ciega y terrible- se ha desatado en el país. Lo que está ocurriendo en ciudades y pueblos -donde ni siquiera hay Metro- nada tiene que ver con el tema original. Va mucho más allá y abarca reivindicaciones sociales y políticas postergadas por casi medio siglo.
Lo que sucede tiene todas las características de una insurrección popular, espontánea y sin dirección. El levantamiento se ha extendido desafiando el toque de queda y la represión brutal de Carabineros y las Fuerzas Armadas. Demuestra la profundidad insospechada alcanzado por el odio a los privilegios de una minoría que se atrinchera en las instituciones legadas por la dictadura.
La superación de la crisis no consiste solo en dejar sin efecto el alza del transporte público y en prometer algunas concesiones en materia de salud, previsión y educación, que por lo demás son imposibles de satisfacer en el marco de la camisa de fuerza constitucional que impone el modelo que instauró la dictadura.
Ese es, por cierto, el punto de origen de la crisis: la dictadura de las FF.AA. y del gran empresariado nacional y extranjero que destruyó el acervo democrático que hasta 1973 acumularon las luchas del pueblo.
Esta crisis social y política se viene incrementando desde 1990. El retorno a una democracia mediatizada y de justicia “en la medida de lo posible”, acumuló frustraciones que están a la base de la ira que se expresa en las calles.
El pueblo libró una lucha heroica de resistencia contra la tiranía. Sus partidos, sindicatos y organizaciones sociales se jugaron la vida para derrocar la dictadura y poner fin al terrorismo de estado. Sin embargo, maniobras entre bambalinas patrocinadas por el Departamento de Estado y el Vaticano, frustraron ese objetivo y solo permitieron una democracia de pacotilla.
Los partidos de la Concertación que habían prometido Asamblea Constituyente y el fin del modelo de economía de mercado, al llegar al gobierno sólo hicieron zurcidos remendones a la Constitución ilegítima. Y acto seguido se convirtieron en escuderos del modelo impuesto a sangre y fuego por la oligarquía.
Ya es muy tarde para que partidos que han manejado el país durante estos años prometan desandar el camino de la traición. El miedo a ser borrados del mapa por la indignación del pueblo les lleva a prometer cambios que ni siquiera han intentado en treinta años.
La indignación por la desigualdad social se fue acumulando lentamente y aunque dio algunas señales en movilizaciones por educación, salud, salarios, previsión social, medio ambiente, derechos de las mujeres, pueblo mapuche, en la abstención electoral, etc., no fueron atendidas por los políticos atrincherados en La Moneda y el Congreso. La indignación del pueblo, sin canales democráticos para solucionar sus problemas, estalló con una furia que tomó por sorpresa a políticos de todos los colores y a autoridades de todos los niveles.
Es iluso pensar que el país pueda volver a la “normalidad” que imperaba hace una semana. Más bien este octubre puede pasar a la historia de Chile como una gran jornada de lucha popular. Sin embargo sus resultados están aún por verse debido a la naturaleza espontánea y carente de dirección del levantamiento.
La vieja política con su carga de corrupción y demagogia tiene que ser sustituida por fuerzas políticas y sociales no comprometidas con el sistema.
No son migajas sociales las que pueden abrir un cauce para superar esta crisis. Chile necesita un cambio institucional profundo, requiere dar inicio a una nueva época regida por principios en que solidaridad e igualdad sean las reglas de oro de la convivencia ciudadana.
Se hace más urgente que nunca convocar a una Asamblea Constituyente, elegida por el pueblo, para elaborar una nueva Constitución Política que se apruebe en plebiscito libre y soberano.
Hay que actuar con energía para derribar las cortapisas legales que dificultan su convocatoria.
Se trata de un asunto de vida o muerte para la democracia. Si no se actúa de esta manera quedará libre el paso a una alternativa de extrema derecha. El levantamiento popular, que hoy apunta en un rumbo positivo demandando justicia social, puede frustrarse y convertirse en arcilla maleable del fascismo.
Estamos en el momento preciso de impedir una maniobra de ese tipo y de convertir esta insurrección popular en una gran victoria de la democracia.

El enemigo implacable que Piñera conoce
Por Fernando Valencia Murcia, Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019


¿Quién es ese enemigo implacable que el presidente Piñera bien conoce? De quien conoce perfectamente sus movimientos, aún cuando todos vimos como el estallido social empezó el viernes con un detonante emanado del propio gobierno al reprimir con mayor fuerza lo que los escolares y muchos y muchas a esa hora reclamaban en las estaciones del metro. El detonante fue cerrar en la tarde todas las estaciones, expulsar con la mayor violencia mujeres y hombres, cientos de menores de edad, cerrándose a un diálogo que parecía fácil y perfectamente tratable en una mesa de trabajo y que hoy se expresa en la más amplia protesta nacional hacia un modelo de gobierno fallido y que hoy gobierno y medios de comunicación masivos no ahorran esfuerzos por silenciar y hacerlo invisible.
Pero Piñera y su gobierno construyó ese supuesto enemigo, ellos lo conocen bien, dice el presidente que es implacable, poderoso y del que él es consciente de su poder y fuerza. Y como lo conoce, admite saber cuáles serán sus próximos golpes. Menciona Piñera:
«estamos en guerra, contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia, la delincuencia sin ningún límite. Incluso cuando significa pérdida de vidas humanas …»
Pero si todas las pérdidas de vidas humanas han sido perpetradas por la acción de la propia fuerza policial y militar.
Cosa que llama particularmente la atención cuando el gobierno conoce en detalle cuantos efectivos están heridos, pero desconoce una estadística precisa de cuantos civiles están muertos, heridos y desaparecidos. Todo ello en autentica complicidad con los medios masivos de televisión, radio y prensa, que pese a que reciben permanentemente denuncias de civiles muertos y heridos en enfrentamientos con militares y policiás, su política ha sido el silencio.
Dice Piñera que ese enemigo «está dispuesto a quemar nuestros hospitales, nuestras estaciones del metro, nuestros supermercados, con el único propósito de producir el mayor daño posible .. Estamos muy conscientes que tienen un grado de organización, de logística que es propia de una organización criminal»
El crimen organizado hasta donde se sabe no procede de un puñado de vándalos. El crimen organizado y más como el del caso chileno es aquel que tiene fuertes redes criminales asociadas a organismos militares y policiales corruptos, poderosos grupos económicos implicados en desvío de armamento de guerra y logística que abastece a bandas de narcotraficantes en las poblaciones. Son organizaciones criminales asociadas a policías y militares implicados en casos fraudulentos como el comando jungla – Caso Catrillanca- o el caso de las conversaciones falsas por Whatsapp en el caso Huracán. En todo ello lo único que se necesita es la operación de una verdadera operación criminal altamente organizada y de la cual Piñera y su ministro de gobierno conocen perfectamente. No es extraño que las gentes hoy señalen que los supuestos saqueadores de una feria ayer, eran policías infiltrados plenamente reconocidos por los feriantes. Solo PIñera, su primo Chadwick y esa organización criminal saben perfectamente cuáles son los pasos, los incendios, las muertes a seguir para cubrir con un manto de silencio y estratégica deslegitimidad de nuestros reclamos y genuina protesta social.
De la rabia popular a la alternativa revolucionaria
Por Igor Goicovic Donoso, Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2019
El 18 de julio de 2019, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), informaba al país que el ingreso mediano de la población ascendía a 379.673 pesos; es decir, la mitad de los chilenos sobrevive de manera precaria con no más de 520 dólares mensuales. A contrapelo de lo anterior, el 1% más rico de la población (no más de 170.000 personas), concentran el 33% de la riqueza total. Este mismo 1% más rico de Chile recibe 2,6 veces más ingresos que el 1% más rico en países como EE.UU., Canadá, Alemania, Japón, España y Suecia. Estos antecedentes, que no son en ningún caso nuevos, abrieron un amplio debate público, debate al cual no sólo concurrieron los economistas, dirigentes empresariales y políticos, sino que también líderes sociales y trabajadores comunes y corrientes. Para todos se hacía evidente que algo no funcionaba bien en Chile.
Pero como si la inequidad no fuera suficiente, las autoridades de gobierno se encargaron de enrostrarle a los más humildes todo su desprecio y falta de escrúpulos. De esta manera, el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, al momento de comunicar a comienzos de octubre el alza en el pasaje del metro, les demandó a los trabajadores “levantarse más temprano” a objeto de acceder a tarifas reducidas, mientras que su par de Hacienda, Felipe Larraín, le sugirió a la población “comprar flores”, ya que éstas habían bajado de precio en el mes de septiembre. Esta actitud displicente frente a los pobres, contrasta ampliamente con la postura genuflexa que normalmente adopta la clase política frente a los delitos cometidos por los poderosos. Así, toda la población fue testigo del “juicio abreviado” que benefició a los empresarios y dirigentes de la UDI en el caso de fraude al fisco conocido como Penta (2013-2015), que culminó con penas de “clases de ética” para los principales inculpados, ha sido testigo, también, de los millonarios desfalcos de fondos públicos protagonizados por los altos mandos de Carabineros y del Ejército (2017), así como de las colusiones empresariales de la industria farmacéutica, del papel higiénico y de procesadoras de pollos, entre muchas otras. Todo ello en una sociedad en la cual los derechos sociales de los más humildes (educación, salud, vivienda, previsión, etc.), se encuentran sistemáticamente negados.
Pero los trabajadores y el pueblo se cansaron. Se cansaron de la explotación, de la miseria, del maltrato, la discriminación, el abuso y la burla.  Como en muchas otras ocasiones fueron los jóvenes los primeros en salir a las calles, ocupando las estaciones de metro, desbordando los torniquetes y evadiendo el pago de los pasajes del transporte público. Pero luego sus madres y padres, abuelos y abuelas, se tomaron la noche al ritmo de las cacerolas y al calor de las barricadas. Manifestaciones multitudinarias y bulliciosas ocuparon el espacio público superando completamente la capacidad represiva del Estado. El sátrapa de turno (como probablemente lo hubiese hecho cualquier otro representante de las clases dominantes), decretó Estado de Emergencia, sacó (al igual que la dictadura en su momento) a los militares a las calles e impuso un estricto toque de queda. Más de 1.200 detenidos, sobre 88 personas heridas y aproximadamente 14 fallecidas (varias de ellas asesinadas por la maquinaria represiva), es el balance parcial de las movilizaciones.
La prensa oficial, vergonzosamente alineada junto a los poderosos, ha puesto el acento en los desbordes delictuales, sin discutir ni analizar las causas profundas que incubaron y detonaron el malestar social. Ni siquiera han intentado profundizar en las circunstancias en las cuales perdieron la vida las personas caídas, de las cuales incluso (hasta el momento), no se conocen sus identidades. Para esta prensa basura los partes oficiales resultan un antecedente suficiente.
A pesar de la represión, a pesar de la desinformación, a pesar de las maniobras espurias de quienes administraron el sistema en el pasado y que hoy pretenden obtener réditos de las protestas, los trabajadores y el pueblo continúan movilizados. Las reivindicaciones son amplias y se encuentran escasamente formalizadas. Son parte de una intuición extendida, que pone de manifiesto que las cosas no andan bien, que es necesario cambiarlas, pero sin mayor claridad respecto de la orientación y extensión de dicho cambio. Se hace imprescindible que las organizaciones populares, aquellas que se han articulado en torno a la Central Clasista de Trabajadores (CCT), asuman roles más protagónicos en la vertebración local, regional y nacional de la protesta. No basta con coordinar acciones a través de las redes sociales, es imprescindible coordinar políticamente los objetivos de corto y mediano plazo que debe tener la movilización popular. Ésta, como ha quedado ampliamente demostrado en la historia, tiene fases: de incubación, explosión, desarrollo y agotamiento. Podemos extender la fase de desarrollo, pero ella no es sostenible en el mediano o largo plazo y, como también indica la historia, las resacas de las derrotas suelen ser amargas y profundas.
Esta explosión de rabia y movilización popular nos deja varias lecciones. Primero, que pese a todas las campañas de intoxicación mediática el sistema neoliberal sólo había arraigado superficialmente entre los sectores populares. Para los trabajadores y el pueblo el modelo económico y social impuesto por la dictadura y reafirmado por los sucesivos gobiernos civiles es sólo un cascarón vacío, carente de soluciones para sus anhelos y necesidades. Segundo, que las prácticas legalistas inveteradas, sobre las cuales se construyó históricamente la izquierda, están obsoletas. Ni la parlamentarización de la política, ni los espacios de la legalidad burguesa, tienen nada para ofrecerle a los sectores populares. Sólo la movilización radical de masas y, en especial las diferentes formas de acción directa, trastocan el escenario político, dividen y atemorizan a la burguesía y obligan a sus lacayos a retroceder. Tercero, que sin organización y dirección revolucionaria del proceso político la revuelta sólo se traduce en una explosión de descontento que, circunstancialmente, obliga a un reajuste del sistema de dominación, pero que en estricto rigor no modifica sus rasgos estructurales. Una salida de esta naturaleza no sólo nos devuelve a la marginalidad política, también acentúa la desarticulación, desarme y desmovilización del campo popular.
Las tareas son múltiples y urgentes y la más relevante, sin lugar a dudas, es acompañar a los trabajadores y al pueblo en sus movilizaciones y demandas, pero teniendo claro que depende de los revolucionarios y sus organizaciones el generar las condiciones políticas para avanzar hacia el cambio estructural que el país y la región necesitan.
Envio:RL

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