Resumen Latinoamericano, 28 octubre 2019
Siguen las manifestaciones sin precedente en Chile contra el régimen político – económico que encabeza el empresario y presidente de Chile, Sebastián Piñera Echeñique, acusado de violar derechos humanos y de acciones gubernamentales de facto, quien además es anfitrión de dos cumbres internacionales en noviembre y diciembre (Apec y COP25).
Siguen las manifestaciones sin precedente en Chile contra el régimen político – económico que encabeza el empresario y presidente de Chile, Sebastián Piñera Echeñique, acusado de violar derechos humanos y de acciones gubernamentales de facto, quien además es anfitrión de dos cumbres internacionales en noviembre y diciembre (Apec y COP25).
Este domingo nuevamente se realizaron masivas manifestaciones en todo el País, continuando este lunes activamente. Más de 100.000 personas se movilizaron en Viña del Mar y Valparaíso, considerada histórica, quienes se dirigieron al Congreso de la República y fue reprimida para impedir el paso al edificio legislativo.
El presidente firmó este domingo los decretos que suponen el levantamiento del estado de excepción en todo Chile a partir de las 0.00 horas de este lunes, 28 de octubre, con ello logrando las masivas manifestaciones la retirada de los militares de las calles, terminando así el toque de queda que afectaba a numerosas localidades en el País, luego de una serie de asesinatos, torturas, violaciones, abusos y miles de heridos.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), órgano autónomo del Estado, mantiene un formulario en sitio web para recibir denuncias relacionadas a violaciones de los derechos humanos por parte de agentes del estado. Amnistía Internacional anunció comisión investigadora para documentar las violaciones a los derechos humanos. A su vez, impulsó una campaña denominada: “Presidente Piñera, detenga ya la represión contra manifestantes en Chile”. Por su parte, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció que decidió convocar por oficio la audiencia pública “Situación de derechos humanos en el contexto de la proteste social en Chile”. La audiencia tendrá lugar el 11 de noviembre de 2019, de 17:00 a 18:00 (hora local en Quito), en el marco del 174 Periodo de Sesiones, a realizarse del 8 al 14 de noviembre de 2019, en Quito, Ecuador.
Un informe elaborado por un grupo de académicos/as, abogados/as y doctores/as en Derecho detalla las inconstitucionalidades e ilegalidades del accionar del Gobierno y de las autoridades militares en el contexto del Estado de Excepción Constitucional «de Emergencia» dictado por el Presidente de la Reṕública Sebastián Piñera, quien enfrentará una acusación constitucional, según anuncios de un grupo de parlamentarios frente a la responsabilidad que le cabe al mandatario en la graves violaciones a los derechos humanos.
Frente a la crisis que vive el gobierno, con un desplome de popularidad en las encuestas a un 14 % según Cadem, el mandatario anunció este sábado que pidió a todos los ministros de su gabinete que pongan su cargo a disposición, señalando: “He pedido a todos los ministros poner sus cargos a disposición, para poder estructurar un nuevo gabinete para enfrentar estas demandas y hacernos cargo de los nuevos tiempos”, cambio que se materializa este lunes 28 de octubre, asumiendo Gonzalo Blumel como nuevo Ministro del Interior y Karla Rubilar es la nueva vocera del gobierno.
Como ejercicio autónomo, diversas expresiones sociales en el País han iniciado un proceso popular constituyente en aras de cambiar la actual Constitución Política que rige desde la dictadura militar de Pinochet, impulsando una serie de cabildos y asambleas tendiente a recoger los anhelos de la ciudadanía para un nuevo régimen democrático y respetuoso de los derechos.
Artistas de Wallmapu (territorio ancestral mapuche) y de Chile han levantado su voz para exigir una nueva Constitución en el País exigiendo también el fin a la represión, militarización y del uso de la ley antiterrorista frente a las demandas del Pueblo Mapuche.
Numerosas comunidades mapuche se han sumado a las movilizaciones en Santiago y en el sur de Chile, exigiendo el reconocimiento a la pluridiversidad de los Pueblos que habitan los territorios, como sujetos de derechos colectivos, denunciando también la permanente ola de represión que han sido objeto comunidades que reivindican sus derechos, incluso con planes de operación de inteligencia basados en el uso de la Ley Antiterrorista, en montajes, con violencia estatal, con militarización de fuerzas represivas policiales y criminalización. Las últimas desenmascaradas y que involucran al gobierno fue la “Operación Huracán” y “Operación Andes”, que arrojaron el asesinato del joven Mapuche Camilo Catrillanca (noviembre del 2018). Lienzos con mensajes relacionados que han sido viralizados, destacan: “Y ahora quienes son los terroristas”?; Otra, “Perdón Pueblo Mapuche por no haberles creído. Ahora sabemos quienes son realmente los terroristas”. También: “No es el Pueblo Unido, son los Pueblos Unidos”.
“Adiós Sebastián”: Continúan las manifestaciones
Millones de personas se han movilizado en Chile en contra las injusticias, desigualdades y redes de corrupción, en cada rincón del País, en contra del régimen político y económico que representa Sebastián Piñera y a pesar de las operaciones comunicacionales sobre una supuesta “vuelta a la normalidad” que ha venido impulsando el gobierno y medios comerciales de información masiva, la desobediencia civil continúa y siguen los llamados a diversas manifestaciones, incluso, en Santiago, para los siguientes días se ha convocado a protestas en el Palacio de la Moneda, la que tendría su mayor concentración el día martes 29 de octubre a las 17,00 horas, bajo la consigna #ESTONOHATERMINADO. Por su parte, organizaciones sociales y gremiales de Chile llamaron a un paro nacional para el miércoles 30 de octubre.
Millones de personas se han movilizado en Chile en contra las injusticias, desigualdades y redes de corrupción, en cada rincón del País, en contra del régimen político y económico que representa Sebastián Piñera y a pesar de las operaciones comunicacionales sobre una supuesta “vuelta a la normalidad” que ha venido impulsando el gobierno y medios comerciales de información masiva, la desobediencia civil continúa y siguen los llamados a diversas manifestaciones, incluso, en Santiago, para los siguientes días se ha convocado a protestas en el Palacio de la Moneda, la que tendría su mayor concentración el día martes 29 de octubre a las 17,00 horas, bajo la consigna #ESTONOHATERMINADO. Por su parte, organizaciones sociales y gremiales de Chile llamaron a un paro nacional para el miércoles 30 de octubre.
Cabe señalar que dos importantes instancias internacionales están programadas dentro de las próximas semanas en el país: La COP25, en diciembre sobre cambio climático y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), el 16 y 17 de noviembre, donde se espera la presencian de los mandatarios de Estados Unidos, Donald Trump, de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Xi Jinping, entre otros.
Artistas a nivel local e internacional han hecho eco activo de las protestas en las calles. Varias y numerosas expresiones se han sumado al clamor de salida del Presidente Sebastián Piñera ante la incapacidad de gobernabilidad y su responsabilidad en crímenes estatales, lo que ha gatillado aún más un descontento generalizado que en nada ha mermado a pesar de la ola de violencia que impulsó el gobierno con militares en las calles y el descontrol de agentes estatales represivos policiales, quienes han dejado en evidencia que luego del Golpe de Estado de 1973, la doctrina de matar y torturar desde instituciones militares de Chile sigue vigente, pero que han enfrentado el mayor estallido en la historia social y política de Chile.
Reporte: Alfredo Seguel / Territorios Comunicaciones
Este lunes nuevas protestas
Manifestante fue golpeada en la cabeza por bomba lacrimógena
28 de Octubre de 2019
Una manifestante resultó herida luego de recibir el impacto de una bomba lacrimógena en la cabeza. El incidente se produjo pasadas las 16:20 de la tarde en uno de los accesos de la Línea 5 del Metro en la Plaza Baquedano.
Tópicos: País| Manifestaciones
Piñera renueva su gabinete para enfrentar la crisis social
28 de Octubre de 2019
En Santiago se desarrolla una masiva manifestación en Plaza Italia, y algunos buscan avanzar hacia La Moneda: ha habido incidentes aislados.
Evopoli llega a Interior y Hacienda con Gonzalo Blumel e Ignacio Briones.
Salen del gabinete Juan Andrés Fontaine, Nicolás Monckeberg y Pauline Kantor.

En Santiago se desarrolla una masiva manifestación en Plaza Italia, y algunos buscan avanzar hacia La Moneda: ha habido incidentes aislados. Evopoli llega a Interior y Hacienda con Gonzalo Blumel e Ignacio Briones. Salen del gabinete Juan Andrés Fontaine, Nicolás Monckeberg y Pauline Kantor.
Gran contingente de Carabineros se apersona en el Paseo Bulnes para impedir que manifestantes avancen hacia el Palacio de La Moneda
En Arica
Miles de ariqueños también salen a las calles para manifestarse la tarde de este lunes
En Concepción
En Rancagua:
Copiapó: Manifestantes lanzan frutas y otros objetos al edificio de la Intendencia de Atacama
EN LA SERENA:
Río de Manifestantes fluye por la ruta 5 en dirección hacia el sur en #LaSerena
ANTOFAGASTA
Resumen Latinoamericano* / 28 de octubre de 2019
Debido a la serie de rumores y noticias falsas respecto de una supuesta aprobación, es necesario aclarar que hasta el 30 de Noviembre se estableció el plazo para la votación en la sala del Senado del Tratado TransPacífico (TPP11 por sus siglas en inglés). El acuerdo internacional ha generado diversas críticas desde distintos sectores sociales y políticos, tanto del país como extranjeros.
A pesar de contar con un contundente 92,7% de rechazo en el plebiscito llevado a cabo por la plataforma www.chilemejorsintlc.cl en Julio de este año, el TPP11 ha seguido con luz verde en las distintas instancias legislativa. Así, el 17 de Octubre recién pasado, día anterior al estallido social y en medio de las evasiones masivas de estudiantes, la Comisión Constitución del Senado dio el visto bueno para que el proyecto siguiera su curso, por lo que solo falta la votación del Senado.
Quienes se oponen a este tratado han indicado que este profundiza aun más el modelo extractivista, que ha causado cientos de problemas y crisis territoriales a nivel social y ambiental. Así también afectaría enormemente la soberanía del país en materia de derechos, pues serían leyes internacionales las que primaran en casos de conflicto entre la población civil y las empresas privadas, junto a la controvertida arista del proyecto que promueve la privatización de semillas.
Así también, el economista koreano Ha-Joon Chang, en entrevista con Radio Universidad de Chile mencionó «estos tratados, según mi opinión, cuando se dan entre países similares son buenos porque se estimulan los unos a los otros y crean mayor competencia. Sin embargo, los acuerdos entre países ricos y otros menos desarrollados pueden traer beneficios a corto plazo, porque dan un mercado mayor a los países en vías de desarrollo, pero a largo plazo son negativos porque hacen muy difícil o casi imposible el llevar adelante una industria de alta productividad.»
Diversas organizaciones sociales han hecho un llamado, aprovechando el clima de movilización, a rechazar en las calles estas medidas, las que ya han sido denunciadas en variadas ocasiones y condenadas por un amplio sector de la población.
Resumen*
¿Qué nos deja la primera semana de protesta popular?
AIT / Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2019
Han sido días agitados para nuestro país, ha estallado el descontento social acumulado hace décadas por la clase trabajadora y el pueblo, estallido que se ha caracterizado por pasar de reclamos sectoriales, expresados en pequeñas coyunturas de movilización estos últimos años, a un levantamiento histórico que vino a poner en tela de juicio la totalidad del modelo económico instalado en Chile durante la dictadura, ese mismo que hasta hace unas semanas era el “oasis” de América Latina en materia de crecimiento económico.
Este levantamiento popular fue gatillado luego de una nueva alza al pasaje del transporte público en la Región Metropolitana. Fueron las y los estudiantes secundarios quienes, ante este nuevo abuso, iniciaron acciones de rechazo, haciendo un llamado a realizar evasiones masivas en distintas estaciones del metro de Santiago, estas acciones contaron con un gran apoyo popular, las evasiones se fueron generalizando, llegando a ser la clase trabajadora en su mayoría la que comenzó a evadir junto a las y los secundarios. La respuesta del gobierno fue una vez más la represión y criminalización de la protesta, y vimos como poco a poco, las estaciones de metro se fueron llenando de carabineros, quienes respondieron con enorme violencia, dejando como saldo una serie de detenciones, principalmente a estudiantes.
Luego de una semana de evasiones y resistencia, el viernes 18 de octubre se desata con furia el descontento popular, en rechazo a la brutal represión del Estado chileno, siendo las estaciones de metro el punto de encuentro de miles de personas, que se aglutinaron para protestar, levantando barricadas, enfrentando a las fuerzas policiales, e incluso incendiando las estaciones de metro: el levantamiento popular ya iba desatando la masividad y combatividad que mostraría en toda su magnitud durante los días que vinieron. Junto con ello, ciudades como Concepción y Valparaíso rápidamente se sumaron al alzamiento popular, realizando protestas, cacerolazos y barricadas las que se iniciaron el sábado 19 de octubre, generando un efecto dominó en otras ciudades como Coquimbo, La Serena, Osorno, Puerto Montt, entre otras.
Producto de lo anterior, el gobierno decretó estado de emergencia en el país, desplegando una estrategia que apuntaría al desorden público como principal problema a resolver, buscando así invisibilizar lo que ya era una ola de protestas sin precedentes en las últimas décadas. Esta estrategia, que demostró ser apresurada y errática, partió por instalar al general Javier Iturriaga del Campo como rostro cercano, incluso paternal, a la cabeza de la gestión del estado de excepción, intentando mostrar que éste tenía como principal función el bienestar del pueblo chileno. Iturriaga, sin embargo, es un militar con un historial ligado a lo más oscuro de la historia chilena: con vasta experiencia en operaciones y tácticas militares, que en la actualidad se desempeña como comandante de Doctrina y Educación del Ejército, proveniente de una familia militar vinculada a la DINA en los tiempos de dictadura, la principal estructura, junto con la CNI, responsable de las violaciones a derechos humanos en nuestro país. En razón de lo mismo, los militares salen de sus cuarteles y se instalan en las calles de la capital con sus armas de guerra.
Sin embargo, luego de que se decretara estado de emergencia, y lejos de calmar a las masas, se desata aun más el descontento popular, produciéndose un sinnúmero de saqueos a las grandes cadenas de supermercados, farmacias y retail, lo que ha sido criminalizado por el gobierno y la prensa burguesa, quienes se han dedicado a generar confrontaciones al interior del pueblo, por medio de la instalación de la lógica del enemigo interno, usando un discurso de vandalismo y delincuencia, que en muchos casos se ha demostrado que fueron montajes orquestados por la policía y los militares. Lo que siguió fue la instalación del toque de queda, que se inicia en Santiago, para con el paso de los días, decretarse en Valparaíso (donde la represión ha sido brutal), Concepción, Coquimbo, Arica, Puerto Montt y otras ciudades del país.

Pero la respuesta represiva del gobierno no se detuvo ahí, y el día domingo 20 de octubre, el presidente Piñera declara: “estamos en guerra”, buscando generar histeria colectiva para desmovilizar a las masas en lucha, esta declaración no tuvo asidero en el general Iturriaga que desvalida a Piñera señalando “soy un hombre feliz, no estoy en guerra con nadie”, ni tampoco en los distintos sectores del bloque en el poder, quienes rechazaron tajantemente las declaraciones del mandatario, desmarcándose de posición adoptada por el gobierno y actuando una vez más desde el oportunismo, aquellos que se declaran oposición han salido con discursos progresistas y de arrepentimiento por no haber actuado antes e improvisando
No obstante,amplios sectores de nuestra clase y el pueblo han mantenido la convicción de lucha, fortaleciendo la protesta popular en los distintos territorios del país, levantando ollas comunes, organizando cacerolazos, prendiendo barricadas, pero sobretodo manteniendo en alto las demandas que fueron emanando del movimiento popular, y que sobrepasaron el alza del pasaje, dando paso a reivindicaciones como el fin a las AFP y pensiones dignas, un sueldo mínimo de 500.000, jornada laboral de 40 hrs., la estatización del transporte público y las farmacias, fin al lucro en la salud y en la educación, nacionalización del agua y los recursos naturales, entre otras demandas son, en definitiva, un cuestionamiento a las bases del sistema capitalista neoliberal extremo impuesto en nuestro país por la dictadura militar.
Con posterioridad al nefasto discurso de Piñera, y ante un creciente descontento popular, el gobierno hace un llamado a los partidos políticos para buscar soluciones al conflicto nacional, de este encuentro participa los partidos oficialistas, más el PPD, DC, PR, y se resta del llamado el PC, el FA y sorpresivamente el PS. Este encuentro, que buscaba mostrar una suerte de unidad transversal de los partidos políticos tradicionales, fue un intento desesperado del gobierno para articular a los distintos sectores políticos del bloque en el poder, además de ser un viraje evidente en la estrategia que habían implementado hasta el momento, porque la solución ya no radicaría en la “seguridad nacional”, sino en los acuerdos institucionales de la clase burguesa y el reformismo.
Pero la respuesta de la clase trabajadora y el pueblo siguió siendo la organización y la protesta popular, los centros cívicos de las distintas ciudades de Chile se transformaron en los lugares de autoconvocatoria de las masas, que llegaban a desbordar con cacerolazos, gritos y barricadas, siendo reprimidas por las fuerzas policiales y militares, quienes actuaron con una violencia que nuestro pueblo ya conoce y no está dispuesto a vivir de nuevo (recordadas son las masacres obreras y dictaduras militares). Esto significó una disposición a la lucha sin precedentes, una clase dispuesta a no dar paso atrás, a pesar de las agresiones, torturas, abusos sexuales y asesinatos que no buscan más que acallar las justas demandas de nuestra clase.
En paralelo a este alzamiento popular, comenzó a gestarse una convocatoria de las organizaciones sociales y sindicales conducidas por los partidos políticos de oposición (ex Nueva Mayoría y Frente Amplio), que en una salida oportunista buscan la conducción de este movimiento de masas, expresándose con claridad la alianza electoral entre ambos sectores. Buscando instalar una serie de demandas conjuntas levantan la llamada “Unidad Social” que no es más que la instancia organizativa que con los métodos propuestos, comienza a institucionalizar el conflicto y trasladar el alzamiento de la protesta popular a la manifestación ciudadana.
Ante la imposibilidad de descomprimir al pueblo alzado, Piñera realizó un nuevo anuncio, ofreciendo la pronta implementación de una “agenda social” que en términos generales no toca en nada el modelo económico del país, sino que profundiza aún más el estado subsidiario impuesto en la dictadura cívico-militar, entre las medidas anunciadas, el gobierno propone un sueldo mínimo garantizado de $350.000, que no será pagado por los empresarios, sino que saldrá de los impuestos, es decir, de nuestros mismos bolsillos, del mismo modo, y en relación a la demanda histórica de que se terminen con las AFPs y se instaure un sistema de reparto solidario, el gobierno ofrece un aumento de no más de $20.000 en la pensión básica solidaria, y otros anuncios que en términos concretos no son más que una inyección de dinero fiscal para seguir engordando las arcas de las AFP.
Este anuncio no tuvo la respuesta que esperaba el gobierno, ya que el día miércoles 23 de octubre, las distintas organizaciones sociales y de trabajadores/as convocaron a una paralización nacional, y cerca de quinientos mil manifestantes se congregaron solo en la Alameda en señal de rechazo a las migajas presentadas por el gobierno, lo que se suma a los centenares de personas que se aglutinaron en otros territorios del país. Las movilizaciones masivas no se detuvieron, siendo día viernes 25 de octubre la jornada más masiva de la que se tiene memoria, con movilizaciones que iniciaron con camiones bloqueando los accesos a Santiago en protesta por el excesivo costo del TAG, lo que se sumó al llamado a paro de las y los trabajadores del Transantiago a raíz del asesinato a uno de los choferes en la jornada del jueves 24 de octubre, finalizando la jornada con la que ha sido llamada la marcha más grande en la historia de Chile, que concentró a más de un millón de personas sólo en Santiago, y otros cientos de miles de compañeros y compañeras que desbordaron las calles desde Arica a Punta Arenas, a pesar del toque de queda y la represión del Estado que ha desplegado 19.461 efectivos a lo largo del país (carabineros, militares, PDI).
Posterior a esta gran movilización, el presidente Piñera realiza un último anuncio, destacando las acciones pacifistas y culturales, y criminalizando otras acciones de protesta. Pero lo más relevante de su discurso es que pide sus ministros poner sus cargos a disposición, apostando al cambio de gabinete como su último gesto cosmético que intente apaciguar el descontento social.
Otro factor relevante, ha sido la manipulación de los medios masivos de comunicación, que una vez más han estado al servicio del empresariado y el bloque en el poder, centrando todas las noticias (TV, periódicos, radios) en los saqueos, destrozos y desmanes que se han desatado en las distintas regiones del país, del mismo modo criminalizan acciones de protesta como las barricadas o cortes de calle, haciendo vista gorda a las reales demandas que movilizaron al pueblo y a la enorme violencia que han ejercido las fuerzas represivas. Del mismo modo, en los paneles de TV han desfilado una serie de políticos de los partidos que han gobernado por los últimos 30 años, que generan debates o discusiones faranduleras culpándose unos a otros de la crisis actual sin cuestionar las razones estructurales del conflicto, generando el circo político al que ya estamos acostumbrados. El objetivo de los medios es claro, poner en contra al mismo pueblo, criminalizando la protesta popular, y en la misma línea buscan frenar la ascendente movilización dando cobertura total a las soluciones propuestas por el bloque en el poder, ejemplo de ello es la cobertura mediática dada a la gestación de los llamados “chalecos amarillos” que son sectores del pueblo conducidos por la derecha para criminalizar la justa lucha del pueblo, dividiéndolo y desviando el foco sobre quién es realmente el enemigo.
Las cuentas que nos dejan estos días no son alegres, hemos tenido que lamentar la muerte de 25 compañeras y compañeros (11 calcinados, 6 asesinados por balas, 8 por otras causas), 41 lesionados/as gravemente por arma de fuego, 23 atropellados/as graves, 62 personas con trauma ocular severo y 5.485 detenidos y detenidas. A todo esto se suman de 61 denuncias por tortura y 15 denuncias por violencia sexual contra mujeres detenidas, y aún no se logra estimar el número de desaparecidos y desaparecidas que ha dejado la primera semana de movilizaciones.
Es evidente que este gran estallido social, traerá una serie de consecuencias para la clase trabajadora y el pueblo chileno. Por un lado, las grandes cadenas de supermercados y retail, usarán los saqueos y destrozos como excusa para justificar los despidos masivos, que ya estaban llevando a cabo producto de la automatización y flexibilización laboral. Por otro lado se continúa cuidando el bolsillo de la patronal, y los aumentos salariales ofrecidos por el gobierno serán costeados con el dinero de nuestra clase.
Junto con lo anterior, es probable que Chile deje de ser visto como un “oasis” para el capital monopólico internacional, lo que podría significar una reducción significativa de las inversiones extranjeras en el país (JP Morgan, una de las principales empresas financieras del mundo, recomendó retirar inversiones en Chile), con los consecuentes efectos para el PIB nacional, además de arrojar dudas sobre la realización de los principales eventos de política internacional que tendrán lugar durante el gobierno de Piñera, como son la cumbre Apec, contra la que abundan los rayados y pancartas en las calles, y la COP25, ambas de absoluta importancia para la dominación imperialista y para un gobierno que ha apostado a validarse en la escena internacional, ignorando los problemas graves y estructurales que existen en el ámbito local. Lo anterior significaría un gran revés para el gobierno debido a que los temas a trabajar en estos encuentros tienen que ver con la profundización del modelo en gran parte de Latinoamérica, buscando aumentar las ganancias para la misma burguesía local e internacional, asimismo se pretenden abordar medidas para frenar el cambio climático desde los países imperialistas, instalando el “capitalismo verde”.
Además, en términos políticos, las consecuencias de este movimiento probablemente se evidenciarán en las próximas elecciones. Aunque ningún partido político se desmarque de esta gran crisis, los que salen mejor parados son los sectores que componen el Frente Amplio, debido principalmente a que llegaron tarde a la repartija del poder, por lo que no se han visto envueltos en situaciones de corrupción u otras situaciones que pudiesen invalidarlos, sin embargo, es probable que sean parte del Pacto Social para favorecer “la paz social” lo que los hará pactar con el Bloque en el Poder, transando algunos elementos de su propuesta de salida a este conflicto, y por otra parte, quienes han quedado peor posicionados son la Derecha tradicional y la extrema derecha, ya que con las fuerzas armadas en las calles y la cantidad de personas muertas, heridas, detenidas injustificadamente y la serie de violaciones a los derechos humanos que se han cometido durante estos días, se visualiza una gran crisis a la interna de su coalición.
En relación a la apuesta que hacemos como Asociación Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores clasistas AIT, y entendiendo que la intención principal del gobierno es querer imponer la “normalidad” en el país, es desmovilizar a la clase trabajadora, sin escuchar seriamente sus demandas y exigencias, hacemos un llamado a las y los trabajadores a organizarse en sus sindicatos de base y sus territorios, generando espacios de discusión que permitan levantar un pliego de demandas propias del sector, articulándose con otras organizaciones sindicales tanto a nivel territorial como ramal, superando las posiciones burocráticas, conciliadoras y oportunistas que buscan pactar con el gobierno y la patronal, instalando un sindicalismo clasista y combativo que luche por los reales intereses de nuestra clase y que apueste a fortalecerse más allá de la actual coyuntura, apostando por organizaciones de base, independientes, donde prevalezca la democracia efectiva y donde se generen órganos capaces de constituirse como alternativas a la institucionalidad rancia que nos ha traicionado cada vez que hemos depositado en ella nuestra confianza y nuestras movilizaciones.
Hacemos el llamado a fortalecer el agrupamiento de las y los clasistas expresado en la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores y nos plegamos al llamado a levantar un polo social anticapitalista que articule los diferentes sectores del pueblo en lucha en una plataforma común que se constituya desde la independencia de clase de cualquier partido político, organismo u organización social del bloque en el poder, que instale un camino claro en la lucha por acabar con toda opresión y explotación.
Abajo el Código del Trabajo de la dictadura
Por un sueldo mínimo de 500.000 pesos
Por una jornada laboral de 40 hrs. Sin flexibilidad laboral
Por pensión básica igual al sueldo mínimo
Por pago de locomoción y colación en cada lugar de trabajo
POR UN SINDICALISMO CLASISTA Y COMBATIVO
ASOCIACIÓN INTERSINDICAL DE TRABAJADORAS Y TRABAJADORES CLASISTAS
Ya nada será igual
Por Miguel Mazzeo, Resumen Latinoamericano, 28 octubre 2019
El pueblo Chileno ha perdido el miedo y la inocencia. Ya nada será igual. Ni para Chile ni para Nuestra América. El neoliberalismo ha sido impugnado masivamente en la que, se suponía, era una de sus ciudadelas más fortificadas; prácticamente inexpugnable y amurallada de empresas privadas, centros comerciales, zonas francas, emprendedorismo, abstracciones financieras y resignación popular.
Una de las versiones más pervertidas de la democracia ha entrado en crisis y junto con ella la costumbre de sustentar las políticas más reaccionarias en nombre del apoliticismo y la “normalidad”. Es el fin de la impunidad del Palacio. De todos los Palacios.
En un par de días se cayeron todas las máscaras y proliferaron los signos precursores. Se puso en evidencia el grado de incomprensión, extrañamiento y estandarización de las clases dominantes y la ineficacia de sus recursos hegemónicos. Fracasaron las teatralidades de quienes gobernaron Chile durante las últimas décadas. La verdad se presentó abrumadora. También se puso en evidencia la arbitrariedad y la violencia estructurales del régimen. Como contrapartida, constatamos la efectividad de las armas intangibles, de esas armas que jamás podrán ser requisadas: armas morales, subjetivas, afectivas.
El pueblo chileno vive un acontecimiento fundante: el Octubre chileno. Una partida de nacimiento: de una confianza enorme, de una subjetividad rebelde. Un nacimiento que no deja de ser un renacimiento porque, conciente o inconscientemente, se está retomando el camino de una dignidad antigua. Pero el Octubre chileno también es una partida de defunción: del oscurantismo neoliberal, de la libertad como falsedad.
Sentimos que, desde cada barricada, desde cada piquete, desde cada movilización, los jóvenes chilenos y las jóvenes chilenas anuncian al mundo el fin de la era de la senilidad: ¡ya basta de viejos y viejas de 20 años (o de 80)! Anuncian el fin de la era del fatalismo y del enmohecimiento. Anuncian que los explotados y las explotadas, los jodidos y las jodidas ya no están dispuestos y dispuestas a aceptar que el sistema les transfiera su fracaso y siga eludiendo sus responsabilidades. Anuncian la alegría de fugar de la condición lúgubre del infierno burgués (que hasta hace unos pocos días era pintado como un paraíso). Anuncian el nacimiento de su amistad con los vértigos.
Ya nada será igual. Ni para Chile ni para Nuestra América.
Ahora se presentan los típicos interrogantes que suceden a la hora cero de toda rebelión popular de tamaña magnitud: ¿podrá el pueblo chileno asumir la responsabilidad de lo que desató o la depositará en otros/otras? ¿Podrá hacerse cargo del antagonismo? ¿Podrá sustraerse de la influencia de las “elites políticas virtuosas” que de seguro proliferarán como aves carroñeras dispuestas a canalizar, desviar y/o institucionalizar toda su potencia formidable? ¿Caerá rápidamente en la seducción de un imposible capitalismo reformado y piadoso y dizque “antineoliberal”? ¿Se dejará engañar por alguna aristocracia filantrópica? ¿Existen márgenes para una “revolución pasiva” en los marcos de una estructura económica y social como la de Chile?
¿Cómo instituir un régimen de fidelidad al acontecimiento que conserve y potencie sus costados más disruptivos? ¿Cómo crear condiciones para próximos auges y escapar a la tentación de meter el océano en una botella? ¿Cómo evitar que un nuevo “Gran Otro” venga a asignarle sentido a los actos de los y las que se han rebelado tiñendo de rosa los atardeceres de las principales ciudades del país?
¿Cómo hacer para que la bronca se convierta en proyecto alternativo de sociedad y de nación? Porque de eso se trata finalmente, ¿verdad?: de instalar nuevamente la idea de la necesidad y la viabilidad de un proyecto alternativo al capitalismo, un proyecto emancipador, un horizonte político que dignifique a cada una las praxis populares; la idea de una plurinación democrática e igualitaria. Un proyecto que se plantee la recuperación del patrimonio nacional enajenado, de las riquezas básicas, del poder del pueblo.
No se pueden anticipar respuestas para estos interrogantes. La praxis tendrá la primera y la última palabra.
Lejos de ejercer el oficio de los augures, desprovistos de formulas fulminantes y de ojos avezados, apenas intuimos que la institucionalidad de base que emerge de los colectivos y las asambleas –junto con las viejas instituciones dispuestas a modificar sus lógicas, roles y cosmovisiones y abiertas a las heterodoxias más insólitas– es el mejor laboratorio para elaborar un proyecto emancipador y labrar la unidad combativa de todos los sectores populares de Chile.
También abrigamos una certeza: al “Gran Otro” sólo se lo reemplaza con poder popular.
Gabinete para enfrentar la crisis: Blumel es el nuevo hombre fuerte de La Moneda
Resumen Latinoamericano* / 28 de octubre de 2019
Se trata del tercer cambio en el equipo ministerial de este segundo mandato de Sebastián Piñera. Las continuas movilizaciones y la crisis sociopolítica que vive el país serán un escenario complejo a abordar por este nuevo elenco de secretarios de Estado.
Este lunes se concretó el anunciado cambio de gabinete del Presidente Sebastián Piñera luego de la declaración de estado de emergencia constitucional y consiguiente toque de queda resuelto como forma de resolver las protestas sociales desencadenadas luego de la última alza del pasaje de Metro.
Junto al subsecretario Rodrigo Ubilla, el Primer Mandatario aceptó las renuncias de los ministros Andrés Chadwick, Felipe Larraín, Gonzalo Blumel, Cecilia Pérez, Juan Andrés Fontaine, Nicolás Monckeberg, Felipe Ward y Pauline Kantor.
Asimismo, nombró a los nuevos secretarios de Estado que reemplazarán a los salientes.
- Gonzalo Blumel en Interior
- Ignacio Briones en Hacienda
- Felipe Ward en Secretaria General de Presidencia
- Karla Rubilar en vocería
- Lucas Palacios en Economía
- En trabajo, la salida de Nicolás Monckeberg sería cubierta por María José Zaldívar
- Julio Isamit en Bienes Nacionales
- Cecilia Pérez en, tanto fue reasignada al Ministerio de Deportes
Resumen Latinoamericano* / 28 de octubre de 2019
El cambio de gabinete efectuado por el presidente Sebastián Piñera generó reacciones rápidamente en el sistema de partidos políticos institucional.
Desde el oficialismo pinochetista celebraron las remociones de los secretarios de Estado indicando que con esto se abre una nueva etapa para Chile.
El presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, afirmó que “lo que importa es que el Gabinete lo haga bien y va a contar con todo el apoyo de RN”.
La timones de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, sostuvo que el cambio de secretarios de Estado es una oportunidad para el Ejecutivo.
Por su parte, el diputado Evópoli, Francisco Undurraga, destacó el “cambio generacional” que hay detrás de este cambio de ministros.

Oposición sistémica critica cambios
Desde la oposición institucional, el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, también se refirió a los movimientos de La Moneda.
“Aquí se requiere que el Gobierno cambie su agenda, que impulse una ambiciosa agenda social y que inicie un diálogo con toda la ciudadanía para efectos de resolver y dar respuesta a la demanda ciudadana. No sólo debe haber un cambio de rostros, sino que de actitud “, declaró el timonel PS.
Además, Elizalde lamentó que no se tocaran carteras como Educación y Transporte.
La senadora de la Democracia Cristiana, Yasna Provoste, criticó las remociones efectuadas por Sebastián Piñera.
“Esto es más de lo mismo. Cuando uno ve los nombres que han rotado, el único rostro nuevo es el del ministro de Hacienda, que ha sido un defensor de bajarle los impuestos a los más ricos que es lo que hoy se manifiesta en la ciudadanía”.
Su compañera de partido y colega en el Senado, Ximena Rincón, cuestionó al mandatario por no incorporar a gente con trayectoria social al gabinete.
Para el pueblo en lucha la modificación de gabinete no significó nada. La protesta masiva continúa tras transformaciones estructurales.
Chile estalla
Resumen Latinoamericano* / 28 de octubre de 2019
Lo vivido en Chile los últimos días no debería sorprendernos. Su origen lo podemos encontrar en el paulatino y progresivo deterioro de las condiciones de vida de nuestro pueblo. Esta caída más que estar ligada a las posibilidades de consumo está directamente vinculada al endeudamiento de la población que se ha visto obligada a hipotecar su vida. Los paupérrimos servicios de salud, vivienda, educación, transporte, pensiones, etc., son formas de negocios capitalistas para esquilmar a la población.
De tanto que va el cántaro al agua tiene que romperse…
Esta situación no es exclusiva de nuestro país. Es un fenómeno mundial en clara respuesta a la incapacidad del capitalismo y sus instituciones de revertir la crisis del sistema. Los estallidos sociales en Ecuador, Barcelona, Francia, Hong Kong, Haití, el Líbano, y en menor grado en Argentina, Brasil y Colombia.
El principal responsable es el Fondo Monetario Internacional (FMI) como instrumento del gran capital para administrar y dirigir las economías de todo el planeta. Los que se oponen son demonizados, chantajeados y saboteadas sus economías.
El FMI es el organismo que determina qué produce cada país, los precios que deben aplicar y los ajustes financieros a realizar, medidas que siempre benefician a los capitalistas y afligen a los pueblos. Las pensiones, el acceso a los servicios básicos, salud, educación, todo beneficio social destinado a mejorar la calidad de vida del pueblo, es afectado por los tecnócratas del FMI al servicio de los intereses del capitalismo y sus grandes corporaciones. Hoy, cuando la economía capitalista está en crisis su rol es salvaguardar los intereses y ganancias de las grandes corporaciones en desmedro de los países más pobres.
Esta situación seguirá agravándose si no se toman medidas radicales y estructurales tanto en las economías como en los sistemas político administrativos.
El mundo requiere de un nuevo orden económico y social con el fin de superar al capitalismo moribundo. El modelo neoliberal del sistema capitalista no ha podido ser reemplazado, por lo que se ha transformado en una enfermedad terminal del mismo. Otros modelos conocidos históricamente como el keynesianismo y sus variantes; el proteccionismo con el fascismo como su expresión más sangrienta, no son viables en el marco de la globalización. Las alternativas más de izquierda del capitalismo como el progresismo e, incluso, el socialismo (aún como etapa transitoria a un sistema superior), están de la misma forma determinadas a caer en crisis si pretenden de forma oportunista erigirse como sistemas finales. Es esencial comprender, que su rol es transitorio, y que su objetivo no es otro que crear los fundamentos y condiciones para el paso a una sociedad superior.
El mismo desarrollo capitalista ha creado a sus sepultureros. Junto a la clase obrera como protagonista principal en la lucha contra la burguesía, se suman otros factores materiales. El gran y acelerado desarrollo tecnológico es una de las principales causas del declive del capitalismo. Está sentando las bases de una futura sociedad que libere al ser humano del trabajo esclavizador necesario.
El constante deterioro del medio ambiente que ha generado un acelerado cambio climático, sólo puede ser revertido en una sociedad de tipo superior, jamás en el capitalismo.
A esto es imprescindible agregar la incorporación de la mujer en la lucha por su emancipación entrando de lleno como protagonista de la lucha de clases y por una sociedad mejor. Ello ha significado el desmoronamiento de siglos de normas morales y estructuras ideológicas basadas en la dominación entre humanos.
En fin, podríamos mencionar infinitos hechos objetivos que demuestran la incapacidad del capitalismo para seguir “viviendo”.
En la actualidad, los partidos políticos y diferentes organizaciones sociales han sido sorprendidas y sobrepasadas por los acontecimientos. Prácticamente todas, buscan soluciones dentro del sistema y no comprenden que no existe solución real dentro del capitalismo en crisis. Por ignorancia u oportunismo, son incapaces de plantearse un proyecto cuyo objetivo sea el reemplazo del capitalismo.
El estancamiento ideológico y teórico de la izquierda ha provocado que sus cuadros sean subsumidos por el sistema, siendo incapaces en la actualidad, de asumir la organización y conducción de las masas sublevadas.
Los estallidos sociales serán una tónica de esta época. Es el clamor de los pueblos por un nuevo orden social. Las capacidades de la producción de alimentos, bienes materiales y servicios sobrepasan las necesidades de la humanidad y hay más de mil millones de hambrientos, millones sin techo donde cobijarse y sin atención mínima sanitaria. El capitalismo es el obstáculo para alcanzar una vida digna.
El imperativo de hoy es pensar y elaborar un proyecto que supere al capitalismo, un proyecto revolucionario.
Sin un proyecto claro y realizable, sin una organización de nuevo tipo que supere las existentes, y sin una conciencia política para luchar por una nueva sociedad, no habrá un cambio real. Los estallidos sociales solo servirán para que haya muertes inútiles, caos y destrucción inconducente y, a fin de cuentas, para continuar creando condiciones artificiales para el enriquecimiento de los capitalistas. El saqueo y destrucción sólo favorece a los grupos delictuales organizados y a los empresarios capitalistas.
Nuestro pueblo será el gran perjudicado al no poder lograr cambios de fondo, a través del estallido social.
A lo largo de la historia las luchas de nuestro pueblo, las derrotas, las traiciones de sus líderes y partidos, así como sus éxitos han ido entregando enseñanzas cuyas lecciones son aplicadas en momentos como éste. El pueblo evaluará a cada dirigente, jefe o líder, por su discurso, actitud y las propuestas concretas que planteen. Lo único cierto es que hoy nadie es creíble.
No es el último estallido. Para el próximo estaremos mejor preparados, organizados y unidos.
Chile no necesita de reformas, necesita una revolución.
Portal Rodriguista
Aumenta demanda por plebiscito para nueva Constitución
Resumen Latinoamericano*, 28 octubre 2019.-
Este lunes se presentará en el Congreso un proyecto para que el pueblo vote por cambiar o no la Carta Magna.
Desde diversas organizaciones sociales, culturales, políticas, estudiantiles y de mujeres se está hace un tiempo presionando para realizar un cambio de Constitución, ya que es la base de las desigualdades y abusos que sufre el país. La actual Constitución heredada de la dictadura solo significan ganancias para los privados y abusos para la gran mayoría de la sociedad y el abuso es la negación misma de un pacto social. Ese abuso transversal fue la razón esencial que hizo estallar el movimiento popular y que desde hace una semana tiene al país envuelto en una rebelión social que el gobierno no sabe cómo abordar.
Es por ello que personeros políticos y legisladores están levantando la idea de realizar un plebiscito para empujar un cambio constitucional. Para caminar por esa vía se presentará un proyecto de reforma este lunes en el Congreso, el cual fue respaldado por todas las bancadas de la oposición.
El senador del Partido Socialista (PS), Carlos Montes, expuso que “la nueva Constitución es fundamental, el problema es cómo llegar a la nueva Constitución. Muchos quisiéramos que fuera a través de una Asamblea Constituyente”.
Y añadió que “para destrabar este debate es fundamental llevar al país a un plebiscito que defina la manera de formular y decidir la Constitución. Mañana (lunes) vamos a presentar un proyecto de reforma constitucional en esta dirección”.
Asimismo, el senador y presidente del PS, Álvaro Elizalde, sostuvo que “hay que avanzar hacia una nueva Constitución. Tenemos una Constitución que fue impuesta en dictadura y que fue pensada para proteger los privilegios de unos pocos. Si decimos que avancemos hacia una fijación de precios y una red de farmacias populares van a decir que es inconstitucional. La actual Constitución es una camisa de fuerza”.
En tanto, el Jefe de la Bancada del Partido Comunista (PC), diputado Boris Barrera señaló que “es una necesidad asumir lo que está pidiendo la gente, ya que el gobierno no lo está haciendo porque las medidas que ha tomado ninguna va en relación a lo que el pueblo quiere”.
Y agregó que “es necesario cambiar la Constitución y para cambiarla creemos que es urgente hacer un Plebiscito para que sea el pueblo quien defina no solo el cambio de Constitución sino la forma en cómo lo quiere hacer. Ya sea a través de una Asamblea Constituyente, del Congreso u otra instancia”.
El diputado y presidente del PC, Guillermo Teillier, indicó que “la discusión de la nueva Constitución no se puede dar en el Congreso porque se necesita quórum calificado y la mayoría de los legisladores no están con las demandas que se exigen en la calle. Entonces por esa vía es muy difícil, además, el Parlamento está desprestigiado y no representa a la gente, por varias razones”. Por ello dijo que la Asamblea Constituyente es la mejor opción.
También, el presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores, resaltó que el cambio constitucional es la clave para afrontar la crisis social. “Está claro que hay que hacer una nueva Constitución, no hay que hacer enmiendas ni parches”, expresó y afirmó que el mecanismo debe ser el “más representativo, porque hoy día tenemos una Constitución que todos sabemos cómo se hizo: encerrados, no le preguntaron a nadie, y tiene una serie de vicios y problemas”.
Asimismo, el presidente del Partido por la Democracia, Heraldo Muñoz, destacó que “necesitamos una nueva Constitución donde todos nos sintamos representados”.
*Fuente: El Siglo
Es el capitalismo, estúpido
Rolando Astarita / Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2019
Hasta hace pocos días la economía chilena era el ejemplo a seguir en América Latina, según los economistas de la ortodoxia neoclásica, y de la escuela austriaca. También según la mayor parte de los capitalistas, de Argentina y de otros países del continente. Cámaras y foros empresariales, con la anuencia de los líderes políticos, han propuesto una y otra vez adoptar el “modelo chileno” de relaciones entre el capital y el trabajo. Sin embargo, un aumento del pasaje de subterráneo colmó el vaso, y estallaron las manifestaciones de bronca y protesta. El reclamo más general es un reparto más igualitario de la riqueza. La respuesta del gobierno fue sacar al Ejército, con un saldo de 18 muertos, centenares de heridos y detenidos por miles.
Desconcertados, los apologistas del modelo chileno pretenden ahora que las protestas fueron organizadas por Maduro y “grupos subversivos perfectamente entrenados”. Naturalmente, es una explicación tan estúpida como reaccionaria, destinada a disimular lo fundamental: lo que ocurre en Chile es el resultado más puro de las tendencias inherentes al modo de producción capitalista. Así como la represión salvaje es consustancial al Estado, ese aparato de dominación de clase en su función última y más esencial. De ahí el título de la nota. Recordemos que en 1992 la frase “es la economía, estúpido”, fue utilizada para señalar que la situación económica tiene preeminencia, en la decisión del voto, por sobre las ideologías, concepciones culturales, y similares. Una admisión, tal vez a regañadientes, de la tesis del materialismo histórico (véase aquí). Pues bien, con respecto a Chile, y más precisamente, podemos decir “es el capitalismo, estúpido”.
Crecimiento capitalista y polarización social
¿Pero no es que la economía chilena creció en las últimas décadas, y bajó la pobreza?
La respuesta es que sí, la economía chilena creció. Desde 1985 a 2017 el producto por habitante aumentó a una tasa del 3,5% anual, con solo dos años (1999 y 2009) de caída (Banco Central de Chile). A su vez la pobreza disminuyó, según la medición del Banco Mundial (son pobres las personas que tienen ingresos menores a los 5,5 dólares diarios). En 2000 abarcaba al 30% de la población; en 2017 fue 6,4%.
Sin embargo, la desigualdad se mantuvo extremadamente elevada. De acuerdo al último informe del Panorama Social de América Latina, de CEPAL, el 1% más rico de la población chilena poseía, en 2017, el 26,5% de la riqueza del país, mientras que el 50% de los hogares con menores ingresos tenían el 2,1%. Según la encuesta Casen, en 2017 el 10% más rico de la población obtenía un ingreso 39,1 veces mayor que el 10% más pobre. Los sistemas de salud y educación están fuertemente segmentados en favor de los más ricos. El trabajo precario alcanza al 40,5% de los trabajadores (OIT); aunque más bajo que el promedio latinoamericano (53%; en Argentina 47%) es extremadamente elevado. Por otra parte, la media de ingresos del chileno es de 550 dólares al mes; el salario mínimo es de 414 dólares; las pensiones de vejez promedian los 286 dólares mensuales. Después de la alimentación, el transporte es el segundo gasto más importante de las familias, seguido de la vivienda y los servicios básicos (como electricidad y agua), según la Encuesta de Presupuestos Familiares. Dado que los ingresos son insuficientes, el 60% de los hogares está endeudado (informe de la BBC). Enfatizo: estos datos hay que ponerlos en el contexto de que el 1% más rico concentra más del 26% de la riqueza.
La pobreza es relativa al desarrollo histórico y social
Las protestas en Chile tienen entonces una base objetiva: el crecimiento capitalista en Chile genera riqueza, y en relación a esa riqueza, la pobreza aumentó. Es que la pobreza se define en relación con la riqueza general de la sociedad. Y en particular, en relación a la riqueza concentrada en la clase dominante. Por eso Marx planteaba que, si bien la pobreza en términos absolutos tiende a bajar con el desarrollo capitalista, se incrementa en términos relativos. Esto sin perjuicio de que haya largos períodos, de crisis y depresiones económicas, en los cuales la pobreza aumenta en términos absolutos, y millones de personas son arrojadas a la desesperación y la indigencia.
La idea de que el salario, y por lo tanto la pobreza, son nociones relativas, fue planteada por Marx, entre otros escritos, en Trabajo asalariado y capital, y constituye una pieza clave de su crítica al capitalismo. Allí sostiene que “ante todo, el salario está determinado por su relación con la ganancia, con el beneficio del capitalista; es un salario relativo”.
Y en relación a los períodos en que aumenta el capital productivo, sostiene: “Una casa puede ser grande o pequeña, y en tanto las casas circundantes sean igualmente pequeñas, la misma satisface todos los requisitos sociales que se plantea una vivienda. Pero si se levanta un palacio junto a la casita, esta se reduce hasta convertirse en una choza”. Es por eso que hace hincapié en la caída relativa del salario, a medida que aumenta la concentración de la riqueza en manos del capital. Es el sentido de la noción de plusvalía relativa: la explotación (y por lo tanto la pobreza relativa) puede estar aumentando, a pesar de que se mantenga la canasta salarial, o incluso aumente.
La polarización es inherente al sistema capitalista
Por lo explicado en el apartado anterior, el levantamiento chileno es el resultado de una tendencia inherente al sistema capitalista. O sea, ocurre lo opuesto de lo que dice el reformismo burgués y pequeño burgués, que reduce la cuestión al “neoliberalismo” (como si este fuese una corriente ajena al capitalismo).
Aunque no puedo desarrollarlo aquí, lo central es que el crecimiento de la desigualdad deriva de la mecánica misma de la reproducción ampliada del capital. Esto es, deriva de la reinversión de plusvalía para explotar más obreros que generan más plusvalía que, una vez reinvertida, genera más capital que permitirá explotar más obreros. En este proceso, todo depende de que el capital extraiga plustrabajo, lo convierta en plusvalía, para invertir esa plusvalía con vistas a producir más plusvalía. Por eso el dominio del capital sobre masas crecientes de trabajo y de medios de producción es una consecuencia lógica del simple hecho que el capital se reproduce en escala ampliada. Por eso también es una tontería pensar que estas dinámicas se revierten cambiando las figuras al frente de un gobierno. La polarización social está inscrita en las leyes de la acumulación capitalista. Es un proceso objetivo, que se impone por vía de la competencia –el látigo que lleva a cada capitalista a explotar cada vez más y a acumular- bajo el respaldo político, jurídico y armado del Estado capitalista.
Los límites del reformismo burgués y pequeño-burgués
El hecho de que la polarización social sea inherente al sistema capitalista pone en evidencia los límites insalvables del reformismo burgués y pequeño-burgués, incluidas sus variantes estatistas. Es que a fin de que haya inversión, el Estado debe asegurar las condiciones apropiadas para llevar a cabo la explotación del trabajo, y la realización de la plusvalía. Es lo que algunos han llamado “el marco social y político” de la acumulación. Es una demanda que unifica a todas las expresiones del capitalismo, y se sintetiza en las condiciones que imponen los capitales para invertir (entre ellas, facilidad de despido, reducción de costos laborales, incluidas las formas de salario indirecto, y similares). En una palabra, vía libre para la explotación y la acumulación sin límites, explotación y acumulación que generarán más polarización social, y empobrecimiento relativo (además de las recurrentes crisis de sobreproducción).
Por otra parte, si los capitalistas no ven aseguradas esas condiciones, habrá huelga de inversiones. Lo cual lleva también al otro callejón sin salida: el estancamiento y retroceso de las fuerzas de la producción, al estilo Venezuela. En otros términos, de la sartén al fuego y del fuego a la sartén. El socialismo, en este respecto, representa una salida radicalmente distinta a estas variantes.
La tendencia a la polarización social y la lucha de clases
Cuando hablamos de tendencia a la polarización social estamos significando que se trata de un impulso que se impone a través de múltiples contratendencias. Como afirmábamos en la nota sobre Piketty, desde el punto de vista de la teoría marxista “el análisis de la evolución de la distribución del ingreso y la riqueza en el largo plazo exige articular la acumulación -vinculada a la lógica del capital- con la lucha de clases, que es inherente a la relación antagónica entre el capital y el trabajo”. Luego de señalar el impulso a la concentración del capital, planteábamos que, sin embargo, “la fuerza relativa de la clase obrera puede obligar a que al menos una parte de los avances de productividad redunde en aumentos del salario real. Con esto ya se puede ver que la dinámica de la distribución del ingreso no es lineal, ni tiene nada de mecánico. Además, el proceso en el largo plazo está mediado por el ciclo económico, y las variaciones en la distribución del ingreso asociado al mismo.
El proceso de acumulación es contradictorio, operan tendencias y contratendencias. Así, la misma dinámica de la acumulación da lugar a la formación de ejércitos de trabajadores, lo que abre la posibilidad -en la medida en que se agudice la lucha de clases- de poner frenos al impulso a la mayor explotación. Por eso cuando Marx presenta la ley de la acumulación capitalista -su tendencia a aumentar el despotismo del capital sobre el trabajo, a la concentración de la riqueza y el empobrecimiento relativo de los obreros- señala que los trabajadores intentan, mediante los sindicatos y la organización de ocupados y desocupados, “anular o paliar las consecuencias ruinosas” de la ley natural de la producción capitalista (capítulo 23 de El Capital)”.
Ahora mismo la clase capitalista chilena puede hacer algunas concesiones. Se trata de conceder algo para calmar las aguas. Casi invariablemente, en este sistema basado en la explotación, las mejoras para los trabajadores son el subproducto de la agudización de la lucha de clases. Pero esto no significa que la tendencia a la polarización social dejará de operar. Las aperturas comerciales; los flujos de capitales; el chantaje de la huelga de inversiones; la presión de los desocupados y precarizados; y la colaboración del reformismo y las burocracias sindicales con el capital, pondrán presión sobre las condiciones laborales y de vida de las masas oprimidas, para asegurar que continúe la concentración de la riqueza en pocas manos.
Es, por otra parte, un fenómeno que trasciende las fronteras nacionales. De nuevo, y a nivel global, hay que decir “es el capitalismo, estúpido”. Es necesario que las fuerzas del trabajo tomen nota de estos procesos y los incorporen a sus agendas de discusión y elaboración de programas y cursos de acción. Para esto, la teoría marxista de la plusvalía y el capital sigue siendo la mejor arma teórica de la que puede disponer la clase trabajadora
Habla familia de joven asesinado por militares en Talcahuano
En un potente registro audiovisual difundido por el recientemente creado en apoyo a las protestas Colectivo Frente Audiovisual, se puede apreciar los testimonios de familiares del poblador de Manuel Alejandro Rebolledo Navarrete, quien fue atropellado en su cabeza por un vehículo militar. Testigos aseguraron que el militar que conducía el vehículo no hizo ningún intento por frenar su embestida mientras perseguía al poblador.

El Colectivo Audiovisual ha realizado proyecciones en memoria del poblador de la población La Libertad de Talcahuano que fue asesinado por los militares
Luego del asesinato del poblador el contralmirante Carlos Huber quien se encuentra a cargo de la zona en estado de emergencia en el Biobío señaló a Biobiochile que «Él no tiene ningún problema de volver a sus funciones. Cuenta con todo mi respaldo de poder seguir mientras dure la investigación». Esta actitud de impunidad generó gran rechazo en la familia de Manuel Rebolledo y en la opinión pública.
En un breve video de 1 minuto y medio el Colectivo Frente Audiovisual muestra diversos testimonios de familiares que relatan la grave situación que están viviendo tras la muerte del vecino de la población La Libertad en Talcahuano. Además de la publicación del video el Colectivo Frente Audiovisual está realizando proyecciones en apoyo a las manifestaciones en diversos puntos de la ciudad.
Puedes ver aquí el video:
















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